miércoles, 22 de marzo de 2017

Pérdida, de Gudbergur Bergsson




Pérdida
de Gudbergur Bergsson

Jesús Guerra

Pérdida es la quinta novela publicada en español del escritor irlandés Gudbergur Bergsson; en español se publicó en 2012, en Islandia en 2010, cuando el autor, nacido en 1932, tenía 77 años de edad. Este dato lo apunto porque Pérdida es una novela sobre la vejez, y a esa edad, aunque por las fotografías que se pueden encontrar en Internet se ve que es un hombre fuerte, algo comenzaba a saber de ese tema. La novela nos narra los últimos días de un anciano, viudo, que vive solo, a quien sus hijos, ocupados en sus propias vidas, casi no visitan. El hombre nos cuenta, en primera persona (aunque el libro tiene párrafos en tercera persona; ¿se trata de dos narradores o el anciano, por momentos, se ve desde fuera de sí mismo?), su ritual matinal diario: levantarse a poner a hervir el agua para el café o el té. La deja hirviendo mientras regresa a la cama a descansar un poco, a veces a dormitar. Y mientras tanto el hombre, que se pone tapones en los oídos para evitar ser molestado por el escaso ruido externo, escucha o cree escuchar el ruido de la tetera que comienza a calentar el agua. Porque ya se levantó a poner a calentar el agua, ¿o no?

El hombre, en ese estado de embotamiento («Nunca duermo. Tampoco estoy despierto.»), recuerda su vida, su infancia, sus padres, el pueblo, los días en que trabajaba en un almacén, su relación con su mujer, sobre todo la etapa final, en la que la decadencia física y mental de su mujer era una pesada carga para él, y sus hijos no se aparecían por la casa, los días en que él se veía reflejado en ella y preveía su propio final. Sus relaciones con algunas amantes, sus lejanas relaciones con los vecinos y con sus compañeros de trabajo. Sus noches. Sus mañanas. «Ya no siente hambre. Sólo está vacío por culpa del malestar de nada en particular. Todo se confunde en la debilidad, la somnolencia y el silencio. Pese a la falta de fuerzas no desea morir. Lo domina un indefinible deseo de vivir que es más costumbre que auténticas ganas de vivir».


Edición en islándés


Se trata de una novela muy europea, con una trama sencilla, medio indefinible, escrita en general con frases cortas y claras, a veces un tanto extrañas en español porque el original está en islandés (lo mismo pasa, muchas veces, con novelas traducidas del alemán, y no se trata sólo, si acaso, de un asunto de falta de pericia de los traductores, es la naturaleza misma del idioma, que al pasarlo al nuestro queda como acartonado), y sin embargo hay una distanciada melancolía, una tristeza controlada pero muy presente, completamente alejada de la cursilería. El estilo de Pérdida nos recuerda, por una parte, como ya apunté, la novelística alemana, pero por otra a novelistas franceses como Marguerite Duras y Patrick Modiano, hay una circularidad en el discurso, una repetición de ciertos detalles, incluso un andarse por las ramas, aunque el lenguaje es directo, para irse acercando al centro de la historia, poco a poco, hasta llegar a un desenlace duro e impactante. El discurso —algo denso, por momentos, pero la obra es tan breve que la terminamos antes de que pueda cansarnos— discurre entre la realidad y el deseo, entre la objetividad y el delirio, entre la confusión y la decepción.

El libro, a pesar de su brevedad, está lleno de frases contundentes, duras, verdaderas. Contengan sus impulsos de subrayar, porque terminarán subrayándolo casi todo. «Los habitantes más antiguos del barrio habían llegado ya a la edad en que nadie se acordaba realmente de su existencia». «Con la edad se comprenden muchas cosas de la vida que hasta entonces eran incomprensibles, si la memoria anda bien, aunque lo más frecuente es que ande tan mal que uno se va a la tumba tan ignorante como al nacer». «Cada vez lo entiendo mejor cuando me cuentan que un matrimonio de ancianos se han matado mutuamente en la residencia de la tercera edad». «La vejez es extraña, se dice a sí mismo. Ojalá no envejeciera nunca». «La vejez es la peor y más poderosa mierda de la vida». Pérdida es un libro terrible y necesario que nos obliga a reflexionar.


Edición en francés


Gudbergur Bergsson (en realidad su nombre, en islandés, se escribe Guðbergur Bergsson, con esa letra extraña, ð, llamada eth, que suena parecido a la d del español, y más parecido aún a la th suave inglesa, en palabras como them) es un escritor islandés nacido en octubre de 1932 (así que ahora mismo tiene 84 años de edad). Estudió para profesor y en 1956 fue a Barcelona a estudiar Lengua Española, Literatura e Historia del Arte. En 1961 publicó su primer libro. Ha escrito más de 20 novelas, y también cuentos para niños y poesía. Así mismo, es un conocido traductor del español al islandés. Es el traductor nada menos que del Quijote, y ha traducido también a García Márquez, a Jorge Luis Borges y a García Lorca, entre otros autores. Ha recibido en dos ocasiones el Premio de Literatura de Islandia, y recibió también el Premio Nórdico de la Academia Sueca. En español, Tusquets Editores ha publicado, además de Pérdida (2012), El cisne (1997), Amor duro (1999), La magia de la niñez (2004), y Las maestras paralíticas (2008).

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Pérdida. Gudbergur Bergsson. Traducción de Enrique Bernárdez Sanchís. Tusquets Editores, Barcelona, 2012. 144 págs.


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