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lunes, 16 de diciembre de 2013

El canto del cuco, de Robert Galbraith




El canto del cuco
de Robert Galbraith

Jesús Guerra

La novela El canto del cuco, que se desarrolla en Londres, comienza una noche helada cuando una modelo cae a la calle desde el balcón de su departamento en un tercer piso. La policía llega, realiza su investigación, y al poco tiempo determina que fue un suicidio. Los medios de comunicación están muy pendientes y lo publican todo. Tiempo después otros eventos de moda ocupan el espacio dedicado a la famosísima modelo Lula Landry y a su muerte. Lula Landry era guapísima, joven, elegante y negra, aunque había sido adoptada por una familia blanca de dinero.


Tres meses después llega a la oficina del detective privado Cormoran Strike un hermano de la modelo, un hombre blanco llamado John Bristow (Lula usaba el apellido de la familia de su madre adoptiva en su nombre artístico), a pedirle que investigue por su cuenta, pues él —John—, está convencido de que su hermana no se suicidó y, por lo tanto, alguien la asesinó empujándola por el balcón. En un principio el detective no quiere tomar el caso pues ha estado tan expuesto a los medios que no cree que la policía haya cometido un error, sin embargo, está quebrado y como su cliente está dispuesto a pagarle muy bien, el detective acepta.

Como ya pasaron tres meses desde los acontecimientos, no le queda de otra al detective que conseguir una copia del expediente oficial de la investigación policiaca del caso, y luego entrevistar a todas las personas posibles con las que la modelo tuvo algo que ver durante sus últimos días con vida. Así, entrevista a todos los miembros de la familia, incluida la agonizante madre adoptiva, a una amiga —supermodelo también—, al ex novio, a la madre biológica, al diseñador de ropa para el que trabajaba la modelo, a los vecinos de la modelo, al portero del edificio donde vivía Lula, a una amiga pobre de la modelo, etcétera, y poco a poco va reconstruyendo lo que fue el último día de vida de Lula y todas sus interacciones con otras personas, hasta que logra descifrar el misterio de su muerte.
 
Edición en inglés
Este procedimiento nos permite tener una visión muy clara de todos los personajes y comprender los posibles motivos de varios de ellos para asesinarla, en el caso de que el culpable fuese alguno de ellos. En el camino, por supuesto, tenemos también una visión muy clara del detective, Cormoran Strike, un tipo alto, corpulento, peludo, con cara de boxeador y cabello muy chino, de treinta y tantos años de edad, que fue soldado en la guerra de Afganistán —donde perdió la parte inferior de una pierna y ahora usa una prótesis—, que está endeudado y quebrado, y también está en bancarrota emocional porque acaba de terminar con su novia, Charlotte, una chica guapísima pero extremadamente neurótica... así que de momento el detective vive en su oficina, con un catre, una maleta con ropa y cuatro o cinco cajas con sus pocas pertenencias. Tiene a su servicio una secretaria muy eficiente a la que le encanta ayudarlo en su trabajo de investigación, llamada Robin, a la que Cormoran apenas le puede pagar.

La novela, se los recuerdo, se llama en español El canto del cuco (en inglés se llama Cuckoo's Calling), y les recuerdo también que el cuco es un ave que existe sobre todo en Europa, y su canto es el que conocemos todos de los relojes de los que sale un pequeño pájaro y hace como hacen los cucos reales: cú-cu. El título de la novela está relacionado con un poema y tiene que ver con esta obra policiaca debido a que a Lula Landry, su diseñador le decía Cuco. La obra es muy interesante y muy disfrutable, porque está bien escrita, tiene un argumento endiabladamente complejo y muy entretenido, y porque el autor logra que nos interesemos por los personajes, a los que podemos distinguir no sólo por lo que hacen y dicen sino por la manera en que hablan (y estoy hablando de la traducción).

Edición en francés
Pero la novela es interesante por muchas otras cosas. En primer lugar, porque a pesar de que se desarrolla en nuestros días, con personajes ingleses de todos los niveles socioeconómicos, no es una novela negra, sino una novela policiaca clásica, que recupera el tipo de investigación de detectives de ficción como Sherlock Holmes, de Arthur Conan Doyle, y como Hércules Poirot, de Agatha Christie. En segundo lugar, porque el caso mismo de la novela es también interesante ya que, a pesar de haber sido publicada con el nombre de Robert Galbraith como autor, se supo después —tres meses después de estar a la venta en Inglaterra y en los Estados Unidos— que su verdadero autor, o autora, es JK Rowling, la autora de la serie de Harry Potter.

Aparentemente se trataba, entonces, de la primera novela de un autor desconocido. Sin embargo, en julio se filtró la información, a través de una cuenta de Twitter, de que en realidad la autora de la novela era JK Rowling. De inmediato un diario de Londres lo hizo público y sucedió lo obvio: tanto la autora como la editorial tuvieron que reconocerlo, y el libro se convirtió en un éxito de la noche a la mañana, tanto en formato impreso como en libro electrónico.
 
Edición en italiano
JK Rowling publicó entonces las respuestas a las preguntas más frecuentes que le hicieron al respecto en la página de internet de Robert Galbraith. Ella dice ahí que quiso publicar una novela policiaca bajo seudónimo para poder escribir y publicar sin presiones, y que el libro fuese leído sin prejuicios de ningún tipo. Es decir, quería publicar un libro para ver qué sucedía con él, qué decía la crítica y cómo le iba en ventas sin que su nombre, famosísimo, creara prejuicios en los lectores, en los críticos, en los editores extranjeros, etcétera, como sí sucedió el año anterior, cuando publicó su primer libro para adultos, Una vacante imprevista, mismo que, aunque se convirtió en un best-seller, de alguna manera fue percibido, debido a las críticas literarias, como una obra buena pero decepcionante (ya publicaremos aquí nuestra reseña).

Podemos preguntarnos, lógicamente, si esa filtración de información fue real, o si fue una maniobra publicitaria para aumentar las ventas del libro. Parece ser que eran pocas las personas que sabían que ella era la autora del libro. Su agente literario, algunas pocas personas de la editorial que sacó el libro en Inglaterra, y algunas pocas personas de una firma legal, la que tenía que manejar las cosas para asentar que ella era la autora, para cuestiones relacionadas con las ganancias de la obra. Parece ser, también, que fue una de las personas de esta firma la que se lo dijo a algún familiar, que fue quien lo publicó en Twitter. JK Rowling demandó a la firma legal, y la compañía tuvo que pagar una buena cantidad.

Edición en catalán
Pudo ser así, una indiscreción. O pudo ser una maniobra, quizá, de la editorial, para aumentar las ventas del libro. En todo caso, al parecer no estuvo involucrada JK Rowling, pues las ganancias del libro ni siquiera son para ella pues todas las regalías de este libro ella las ha donado a una institución que ayuda a los veteranos de guerra ingleses. Ella tiene tanto dinero que no necesita las ganancias millonarias de este libro. Para ella era más importante el experimento. Quizás quería una valoración justa de la obra en el mundo real de la publicación. Sin embargo, este caso creó una polémica muy interesante en el mundo editorial en inglés con respecto a las relaciones existentes entre calidad literaria, éxito de ventas, publicidad, crítica literaria y nombre del autor.

A esta novela policiaca, en los tres meses en que se suponía que era la primera obra de un autor desconocido, Robert Galbraith, no le fue mal: algunos críticos se ocuparon de ella y dijeron que era una buena novela, sobre todo para ser una primera obra, y vendió alrededor de 8,500 ejemplares. Tan pronto se supo que se trataba de una novela de JK Rowling, en pocas semanas vendió más de un millón de ejemplares, y muchos más críticos literarios se ocuparon de ella. Incluso nosotros, en el mercado de los libros en español, de no haberse tratado de una novela de esta autora, quizás ni siquiera la hubiéramos leído porque tal vez no hubiera sido traducida. Pero como es de JH Rowling, de inmediato se tradujo.

Si las mismas editoriales destinan su presupuesto de publicidad sólo a algunos de sus títulos, a los que de entrada creen que se van a vender más, sobre todo a partir del nombre del autor, ¿cómo suponen que se van a vender los otros títulos que publican? La pregunta importante, en todo caso, es: ¿cómo le hace el gran público para descubrir obras de calidad que no tienen el respaldo de la publicidad? Entonces nos damos cuenta que en el mundo de los libros sucede lo mismo, pero mucho más en nuestros días que en épocas anteriores, que sucede en el mundo de la música y, sobre todo, en el mundo de las artes plásticas: que lo que se vende no es tanto la obra sino el nombre del autor. Y eso, evidentemente, es un problema enorme, para los lectores, claro, pero sobre todo para los autores nuevos y los autores poco conocidos.

Por su parte, JK Rowling dijo que lamentó mucho que se filtrara su nombre, y sobre todo tan rápido. Dijo que seguirá escribiendo novelas de esta serie del detective Cormoran Strike, y que de hecho ya terminó la siguiente novela, que será publicada bajo el nombre de Robert Galbraith y aparecerá en 2014. Yo lo digo de una vez, cuando se publique, la voy a comprar y la voy a leer de inmediato.

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El canto del cuco. Robert Galbraith (pseudónimo de JK Rowling). Editorial Planeta. 480 págs. (Se consigue también en versión digital.)


lunes, 11 de julio de 2011

Harry Potter y la Orden del Fénix

Edición española de Salamandra.



Al igual que en las anteriores entradas de Harry Potter en este blog, la siguiente reseña fue publicada en el número dos de la revista Lecturas Tu Red, correspondiente a los meses septiembre-diciembre de 2003, de ahí que, ahora, ciertos comentarios sean anacrónicos; sin embargo, hemos preferido publicarla aquí tal y como apareció en la revista.

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Edición estadounidense de Scholastic.



LIBRO 5

HARRY POTTER
Y LA ORDEN DEL FÉNIX

Jesús Guerra

Si leyeron el volumen cuatro de la serie cuando apareció en español (2001), lo mejor será que lo relean en lo que esperan a que aparezca el quinto tomo, porque la relación entre estos dos libros es mucho más estrecha que en los casos anteriores. Muchos detalles de esta nueva aventura no se comprenden del todo si se han olvidado algunos datos de Harry Potter y el cáliz de fuego.


Edición inglesa infantil de Bloomsbury.


Edición alemana de Carlsen.
Igual que en dicho libro, las aventuras comienzan desde las vacaciones de verano. La amenaza de Ya-Saben-Quién invade incluso el mundo muggle, cuando Harry y su horrendo primo Dudley son atacados por unos dementores en el barrio en donde viven los Dursleys. Además, Harry empieza a tener problemas con el Ministerio de Magia, que está en manos de unos magos conservadores y paranoicos quienes no creen en lo que Harry ha contado acerca del regreso de Voldemort (los acontecimientos finales del cuarto libro).

El Ministerio de Magia, incluso, decide que Albus Dumbledore protege a Potter y que algunas de sus políticas en Hogwarts son equivocadas, así que envía a una supervisora general (léase espía), absolutamente siniestra, llamada Dolores Jane Umbridge, que tiene un rostro sumamente parecido al de un sapo. Ella, además, dará las clases de Defensa contra las Artes Oscuras, la materia que año con año se queda sin maestro.

Nueva edición inglesa.
Así, mientras Harry, sus compañeros y los propios maestros tienen que soportar la vida en la escuela bajo el rígido control dictatorial de la señora Umbridge, Dumbledore y otros de los personajes, algunos ya conocidos (como el profesor Lupin y Ojoloco Moody) y otros nuevos, como Nymphadora Tonks, Kingsley Shacklebolt, Elphias Doge, Dedalus Diggle, Emmeline Vance, Sturgis Podmore y Hestia Jones, reviven la vieja Orden del Fénix para luchar, de manera independiente, contra Voldemort y los mortífagos, ya que el Ministerio de Magia simplemente se niega a reconocer la inminencia del peligro. Más aún, la profesora Umbdridge cree que las clases de Defensa contra las Artes Oscuras no van de acuerdo a la edad de los alumnos, y como no cree en los intentos de Voldemort por regresar, comienza el curso de una manera más superficial e impidiendo a los estudiantes que realicen cualquier tipo de hechizo o contrahechizo. Así, Harry se ve obligado a crear un club secreto para practicar la magia defensiva. Este club, por supuesto, es un reflejo al interior de la escuela de lo que en el exterior es la Orden liderada por Dumbledore. Harry, Ron y Hermione, ahora de 15 años de edad, empiezan a darse cuenta que el mundo adulto es bastante más complejo que la simple división entre magos buenos y mortífagos, como el propio Sirius Black se lo dice a Harry.

Nueva edición inglesa "para adultos"
Harry —y con él los lectores— entra por primera vez al edificio del Ministerio de Magia (la descripción de sus diversas direcciones y departamentos es divertidísima), y también se le invita al cuartel secreto de la Orden (un lugar encantado que los muggles no pueden ver, a pesar de que se encuentra en una calle de Londres).

Por supuesto, el interés aparentemente desinteresado de Harry y Ron por las niñas de la escuela, que ya se había manifestado en el libro anterior, aumenta en este volumen, y así tiene mayor importancia el personaje de Cho Chang. Se introduce además a una compañera un tanto extraña pero por completo leal a Harry, cuyo nombre es una delicia: Luna Lovegood.
Edición inglesa "para adultos".

El mundo mágico continúa expandiéndose. Hagrid narra una misión secreta, conocemos a unos misteriosos caballos invisibles y a gigantes... Y continúa expandiéndose también el argumento de esta saga y haciéndose cada vez más compleja, aunque perfectamente comprensible desde el punto de vista narrativo. Los asuntos políticos se unen ahora a cuestiones relacionadas con los medios de comunicación, y, sobre todo, los aspectos psicológicos de los personajes son más marcados que en los libros anteriores por la sencilla razón de que Harry y sus amigos han entrado ya a una etapa muy compleja de la vida.

Edición inglesa "clásica".
A pesar de que al leer este libro hemos leído ya cuatro anteriores, sigue sorprendiendo el detalle con que la autora ha imaginado este mundo, a medida que entramos en él nos damos cuenta no sólo de lo complejo sino también de lo completo que es. En Harry Potter y la Orden del Fénix nos enteramos de relaciones familiares, de secretos importantes, de tradiciones de las que nada sabíamos. Cada vez más, y mejor, al “entrar” al mundo mágico prohibido a los muggles, los lectores de la obra de J.K. Rowling sentimos que en realidad dicho mundo existe —por lo menos mientras leemos—, y salimos de estos libros de alguna manera transformados.

Edición francesa de Folio.
La escena climática de este quinto tomo es una verdadera maravilla: es extensa, compleja, creada con una imaginación desbordada y de una gran agilidad. Nuevamente nos encontramos con un libro fascinante y divertido que uno simplemente no puede dejar de leer. Lo anterior no sólo es una buena noticia, sino que es un hecho que vale la pena subrayar porque demuestra que J.K. Rowling es una escritora seria y comprometida con su obra, una autora que mejora con cada libro que escribe. Al contrario de lo que sucede con frecuencia en el cine, en donde las compañías productoras se inventan continuaciones de los filmes que han sido exitosos —y con demasiada frecuencia esas continuaciones son copias que siguen la fórmula de la cinta anterior, y son cada vez producciones más baratas, a medida que ganan menos, hasta convertirse en la caricatura de la obra original—, contrariamente a eso, digo, J.K. Rowling mantiene, cuando no mejora, el nivel de sus novelas, y los argumentos de las mismas en lugar de ser la repetición de una fórmula, crecen, se desarrollan, se vuelven más complejas, más extensas, más detalladas, más interesantes.
Edición italiana de Salani.

Esta característica se debe por lo menos a dos factores: el primero ya fue mencionado, el respeto que J.K. Rowling tiene como artista por su obra y por sus lectores, y a su talento, su seriedad, y su trabajo. El segundo es que la autora no se ha ido inventando los argumentos de las novelas de la saga de Harry Potter sobre la marcha, sino que dedicó cinco años de trabajo a desarrollar la trama de las siete novelas planeadas desde un principio (para que la serie termine cuando Harry Potter esté a punto de cumplir 18 años, es decir, convertirse en adulto), y no fue sino hasta ese momento en que se sentó a escribir la primera línea de la primera novela. Estos factores han producido una obra literaria de gran calidad. El éxito, en cambio, se debe a dicha calidad y a muchos otros elementos difíciles de analizar y mucho más de predecir.

Edición polaca.
El caso es que J.K. Rowling se ha convertido en la autora de las obras que más se han vendido ¡en la historia del libro!

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Harry Potter y la Orden del Fénix, de J.K. Rowling. Ilustración de Dolores Avendaño. Traducción: Gemma Rovira Ortega. Editorial Salamandra. 1ª edición española, febrero de 2004. 893 páginas.

Harry Potter and the Order of the Phoenix, de J.K. Rowling. Ilustraciones de Mary Grandpré. Arthur A. Levine Books, an Imprint of Scholastic Press. 1ª edición estadounidense, junio de 2003. 870 págs.

Harry Potter and the Order of the Phoenix, de J.K. Rowling. Ilustración de portada de Jason Cockcroft. Bloomsbury. 1ª edición en Gran Bretaña, 2003. 766 págs.


Edición ucraniana.


sábado, 9 de julio de 2011

Harry Potter y el cáliz de fuego

Edición española de Salamandra.

Edición estadounidense de Scholastic.


Al igual que en las anteriores entradas de Harry Potter en este blog, la siguiente reseña fue publicada en el número dos de la revista Lecturas Tu Red, correspondiente a los meses septiembre-diciembre de 2003, de ahí que, ahora, ciertos comentarios sean anacrónicos; sin embargo, hemos preferido publicarla aquí tal y como apareció en la revista.

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LIBRO 4:
HARRY POTTER
Y EL CÁLIZ DE FUEGO

Jesús Guerra

Nueva edición inglesa de Bloombsbury
Este libro no sólo continúa el desarrollo argumental de la serie, sino que nos da una visión panorámica mucho más amplia del mundo mágico (también crece el número de páginas: la edición norteamericana salta a 734 y la española a 635). Los personajes mismos han crecido y madurado, lo cual, por supuesto, se nota en los más jóvenes. En este volumen, que nos narra las aventuras de Harry y sus amigos durante su cuarto año escolar en Hogwarts, no se lleva a cabo la tradicional competencia interna de quidditch, y esto debido a que se realiza un torneo de magia que no se ha organizado en más de 100 años, el Torneo de los Tres Magos (The Triwizard Tournament) en el que participan alumnos de las tres escuelas de magia más importantes del mundo (¡ah!, el mundo empieza a cobrar importancia para Harry, Ron y Hermione): Hogwarts y dos escuelas extranjeras, también europeas, de las que hasta ahora ni Harry ni los lectores teníamos noticia: Beauxbatons y Durmstrang, una francesa y la otra alemana.

Edición alemana.
Sin embargo, las aventuras comienzan a producirse desde las vacaciones de verano, cuando Ron y su familia invitan a Harry a asistir al mundial profesional de quidditch (The Quidditch World Cup). Las escenas de los preparativos para asistir al mundial, el pequeño viaje que realizan los magos —aquí se nos muestran por primera vez los “trasladores” (portkeys), unos artefactos mágicos sensacionales que sirven para transportarse— y, además del partido final mismo, los extraños acontecimientos que ahí se producen —pues Voldemort no descansa en sus intentos por recobrar su cuerpo y regresar a la batalla— son interesantísimos.

Pero los acontecimientos raros siguen ocurriendo, como siempre para Harry y compañía: la selección de los campeones de las escuelas para el torneo no transcurre como debería y por supuesto hay sorpresas. Las tres pruebas que tienen que realizar los campeones son muy ingeniosas, así como las tareas que deben llevar a cabo antes de las pruebas.
Edición inglesa "clásica"

Además del ingenio, del conocimiento de diversas mitologías y de la imaginación de que hace gala la autora de estas novelas, su humor es espléndido. Hay una escena, por ejemplo, que me parece magnífica: “la comprobación de las varitas mágicas”, en la que reencontramos al vendedor de varitas, el señor Ollivander.

Pero además hay una serie de personajes nuevos que son importantes, interesantes y divertidos, como Ojoloco Moody (Mad-Eye Moody), y una reportera amarillista deliciosamente detestable: Rita Skeeter, que escribe para el diario El Profeta. Hay más, por ejemplo el interés de Hermione por las condiciones laborales de los elfos domésticos. Esta parte es relevante porque demuestra el despertar de las preocupaciones sociales en los jóvenes. Como ella es la más estudiosa de los tres y tiene una desarrollada sensibilidad social, Hermione se da cuenta que los elfos son en realidad tratados como esclavos por la comunidad de magos, y no le parece justo. Entonces crea una organización para la defensa de los elfos (que por el momento está conformada sólo por ella, por Ron y por Harry, aunque estos dos últimos aún no están muy convencidos, lo cual es lógico pues aún son mentalmente más inmaduros que ella).
Edición danesa.

Aquí vale la pena mencionar las penalidades de los traductores de los libros, pues uno de los problemas de los volúmenes de la saga de Potter son los constantes juegos de palabras. En muchos casos éstos se pierden. Ni modo. No hay manera de traducir el contenido y además conservar el juego formal. En otros tiene que adaptarse, y he aquí la manera en que se adaptó el nombre de la sociedad creada por Hermione para defender a los elfos domésticos. En español es: P.E.D.D.O., que son las siglas de: Plataforma Élfica de Defensa de los Derechos Obreros. Harry se sorprende cuando lee las siglas como si fuera una palabra, pero Hermione le explica que debe pronunciarse letra por letra (que es como se leen las siglas en inglés), o sea: pe, e, de, de, o. (p. 203 de la edición española). En inglés el juego de palabras es con S.P.E.W., Society for the Promotion of Elfish Welfare (p. 224 de la edición norteamericana), que sería más o menos: ‘Sociedad para la Promoción del Bienestar Élfico’. Spew como palabra es ‘vómito’. Se trata, por supuesto, de un leve chiste escatológico muy propio para la mentalidad de los lectores específicos a los que está dirigida la saga de Harry Potter.
Edición holandesa.

Recordemos, también, los arreglos que los traductores tuvieron que hacer para que funcionara el juego de palabras con el nombre de Tom Riddle al final del tomo 2 de la serie (Harry Potter y la cámara de los secretos).

Otra nota sobre las traducciones: hay algunos detalles cuya traducción sería imposible porque cambiaría el sentido. Por ejemplo: Hagrid habla con un acento extraño, debido a su lugar de procedencia, que afecta también incluso algunos aspecto sintácticos, ¿cómo traducir algo así?

Edición francesa.


Otro ejemplo: Dobby y otros elfos hablan un inglés bastante raro, muy similar a lo que en Estados Unidos se llama black english, es decir, el inglés típico de ciertas comunidades afroamericanas, producto por supuesto de la época esclavista. A los esclavos nunca se les enseñó a hablar inglés, lo fueron aprendiendo como pudieron, de ahí que el black english sea, según los estándares del inglés académico, incorrecto, aunque últimamente se le ha reivindicado como un habla particular. Esto afecta la sintaxis, las conjugaciones, la pronunciación, etcétera. ¿Cómo traducir esto? ¿Como si Dubby fuera cubano, por poner un ejemplo? Simplemente no se puede, porque no hay equivalencias reales, y si se hubiera optado por alguna opción, siempre discutible, no habría explicación para ello dentro del contexto geográfico y social de los personajes.

Edición italiana.


Otro detalle divertido, uno de los tantos juegos de palabras de estas novelas: el nombre del famoso callejón Diagon, que es donde están ubicadas las tiendas de los magos, en pleno centro de Londres, y al cual se llega por medio de un pasaje secreto que está detrás del café El Caldero Chorreante. En inglés es Diagon Alley, que además de querer decir lo que se traduce al español, suena igual a diagonally, es decir ‘diagonalmente’. Todos estos detalles se pierden en la versión castellana, ni modo. Así que si alguien sabe suficiente inglés para leer una novela, y quiere practicarlo, mi sugerencia es que intente leer alguno de los libros de Harry Potter en su lengua original.

Edición ucraniana.


Nueva edición inglesa "para adultos"
El final es sorpresivo y emocionante y, si es posible, aún más peligroso para Harry que el de los tres libros anteriores. Es también, de alguna manera, más adulto. La muerte, que siempre es una posibilidad real en este mundo mágico, y por supuesto en el nuestro, ahora ronda más cerca. Harry y sus compañeros han crecido, han madurado, y Voldemort (ssshhhhh...) cobra fuerza con cada minuto que pasa, y sus intentos por regresar al poder son cada vez más intensos e involucran a un mayor número de colaboradores. La lectura de esta envolvente novela es muy satisfactoria. Léanla cuanto antes, si no lo han hecho aún.

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Edición inglesa infantil.
Harry Potter y el cáliz de fuego, de J.K. Rowling. Editorial Salamandra. Traducción Adolfo Muñoz García y Nieves Martín Azofra. Ilustración de la portada Dolores Avendaño. 1ª Ed., Barcelona, 2001. 635 págs.








Edición inglesa "para adultos"


Edición griega.
























Edición noruega.

Edición polaca.