miércoles, 16 de enero de 2019

Leer es bueno para la salud



Leer es bueno para la salud

Jesús Guerra

En la entrada anterior comenté que sería bueno para todos incluir en nuestros propósitos de Año Nuevo el de leer más. Hoy quiero complementar esta idea con la información de un artículo buenísimo que leí llamado «Los libros son buenos para tu cerebro». El artículo es de Dan Seitz y se publicó en Internet el primero de enero de este año en el sitio de Popular Science (es decir Ciencia Popular). El artículo está en inglés. Quien quiera leerlo puede hacer clic aquí, pues yo no voy a traducirlo (salvo algunas líneas específicas) sino a extraer algunas de sus informaciones y comentarlas.

Este artículo menciona que la lectura de libros es buena para ejercitar nuestro cerebro y para aumentar nuestra inteligencia emocional. Y dice que incluso sabiendo esto, una cuarta parte de los norteamericanos no leyó ni un libro el año pasado. Y yo agrego que puedo suponer que en el caso de México este porcentaje de habitantes que no leyeron ni un libro en 2018 debe de ser aún mayor.

El artículo dice a continuación que estudios científicos hechos con niños gemelos han demostrado que leer es esencial para tener un cerebro sano, y que otros estudios han demostrado que la lectura hace que el cerebro de los adultos siga desarrollándose y en adultos mayores, ayuda a hacer más lento o incluso a detener del todo la atrofia cognitiva.

Con respecto a la inteligencia emocional, un estudio de 2016 mostró que los lectores de narrativa de ficción tienden a «tener bien desarrollada su habilidad para atribuir estados mentales a uno mismo y a otros, es decir, a entender que las otras personas pueden tener diferentes deseos, pensamientos y emociones, lo que significa que los lectores de ficción tienden a tener más empatía». Lo que a su vez significa, en términos generales, que la lectura (en este caso de ficción) nos ayuda a ser mejores personas.

Luego, el artículo de Dan Seitz da algunos consejos sobre cómo comenzar a leer, poco a poco, para las personas que no tienen el hábito diario de leer o que creen no tener tiempo para leer. Dice que es necesario establecer metas concretas y realistas, y luego irlas incrementando. Por ejemplo: establecer la meta de leer cinco páginas diarias de un libro. Pero es necesario que el libro sea de un autor o un tema que nos interese mucho.

Luego de un tiempo en que se alcance la meta de leer cinco páginas diarias, se puede subir la meta a leer 10. Y como el libro es interesante, la meta será un paso lógico. Luego se puede subir a 15 o a 20 páginas diarias. También aconseja que no se debe ser demasiado duro con uno mismo. Habrá días que realmente tengamos otra cosa qué hacer o estemos muy cansados y no podamos cumplir con la meta establecida. Lo importante es haber leído algo. Ya al día siguiente podremos alcanzar la meta de nuevo.

Un consejo importante para ayudar a alcanzar la meta de páginas por leer es la de no cerrarse ante ninguna de las alternativas de lectura. Se pueden leer libros impresos y también libros digitales o se pueden escuchar audiolibros. «Para efectos de lectura, los audiolibros también cuentan», por supuesto.

En tiempos en que casi todos traemos teléfonos inteligentes, podemos traer nuestro libro digital en el teléfono o en una tableta. El teléfono es bueno porque lo llevamos a todas partes. Entonces se puede aprovechar de leer en cualquier tiempo muerto. Al hacer fila en el banco, por ejemplo, en lugar de sacar el teléfono para jugar o para revisar las redes sociales, podemos leer unas páginas de esa historia que, además, nos interesa, nos emociona, y si el libro en realidad es bueno, nos tendrá ansiosos por saber qué sigue.

Y también en el teléfono podemos traer algunos audiolibros, lo cual nos permite escucharlos (es decir, leerlos) mientras caminamos y mientras hacemos ejercicio. El autor del artículo menciona que, según otro estudio, en este caso de la Universidad de Pennsylvania, a personas a las que sólo se les permitió escuchar audiolibros emocionantes (libros de misterio, por ejemplo) mientras iban a hacer ejercicio al gimnasio, terminaron por ir con más frecuencia al gimnasio, lo que significa que la lectura auditiva de libros interesantes nos ayuda a mantenernos sanos y en forma.

Y para los fanáticos de la productividad y el trabajo: está demostrado que leer libros ayuda a aumentar la productividad. «Dejar de hacer una tarea para centrarse en otra, que requiere otras habilidades, ayuda a regresar a la primera tarea con una visión renovada y con mayor atención». Así que el autor recomienda leer en los coffee breaks o en la hora para comer, para ser más productivo al regresar al trabajo un rato después.

En cuanto a la discusión sobre cómo es mejor leer, si en libros impresos, en libros digitales o en audiolibros, la discusión en realidad terminó hace tiempo. Dan Seitz menciona un estudio hecho con niños a los que se les dio a leer el mismo libro, a unos se les dio libros impresos, a otros libros digitales en un iPad. No hubo diferencias en cuanto a comprensión o retención de lo leído, que es lo importante. Para los niños, además, todos los medios estaban ahí cuando nacieron.

En realidad —agrego yo— todo esto es una cuestión de gustos y costumbres. Para los lectores de mayor edad, que siempre leyeron libros impresos, los libros digitales pueden ser extraños, o no ser de su gusto. Pero las generaciones posteriores nos hemos acostumbrado a todo: lo importante es leer.

Claro que cada medio tiene sus ventajas y sus desventajas. Los libros impresos se pueden no sólo tocar, sino acariciar. Nos gusta la textura del papel y hasta el olor de la tinta. Y se pueden subrayar y apuntar anotaciones al margen. Además, no requieren electricidad para funcionar, y se pueden hojear con facilidad. Como desventaja, si es un libro grueso, por ejemplo, tiene el peso. Y en la oscuridad se requiere de una luz para leerlos.

Los libros electrónicos requieren de un aparato para leerlos, pero se pueden leer en la oscuridad porque tienen su propia luz. Pero claro, requieren que la batería esté cargada. También se pueden subrayar y hacer notas al margen. Además, se pueden traer muchos libros en el mismo aparato, que puede ser incluso nuestro teléfono inteligente. Los puede uno leer en cualquier parte, en cualquier momento.

Los audiolibros no se pueden subrayar ni se les pueden hacer notas. Y se requiere un aparato para escucharlos. Pero se pueden leer, es decir escuchar, mientras hacemos otras actividades, como caminar, hacer fila en el banco o mientras hacemos ejercicio en el gimnasio. Por si fuera poco, recrean esa magia antigua de que alguien nos cuente una historia, con su voz, y su sabiduría para contarla.

En lugar de discutir qué es mejor, mi opinión es que debemos utilizar los tres medios para leer libros. Hay que encontrar el medio adecuado para el momento adecuado. Eso es todo. Lo importante es leer.

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viernes, 11 de enero de 2019

Sobre los propósitos (de lectura) de año nuevo



Sobre los propósitos (de lectura) de año nuevo

Jesús Guerra

Creo que todavía estamos a tiempo para tratar de los muy populares propósitos de Año Nuevo. Crear una lista, de preferencia pequeña, de estos propósitos es algo bueno pues por lo menos indican la intención de mejorar, la intención de cambiar algo en su vida, por parte de quien realiza estos propósitos. Revisando en Internet algunos artículos sobre el tema, encontré que los propósitos más comunes de las personas, agrupándolas por rubros, son más o menos los siguientes:

1. Bajar de peso, comer de manera más nutritiva, hacer ejercicio
2. Ahorrar dinero, pagar deudas, conseguir un empleo extra o un trabajo nuevo
3. Evitar el estrés o aprender a bajar el nivel de estrés
4. Comprar casa, o remodelar la casa
5. Comprar un carro o arreglar el que se tiene
6. Dejar de fumar, o dejar de beber
7. Ser mejor persona, o pasar más tiempo con la familia
8. Viajar, o viajar más, o realizar ese viaje a alguna ciudad o país con el que se ha soñado por mucho tiempo
9. Encontrar pareja, o casarse, o tener hijos.

Por supuesto, para lograrlos y no abandonarlos a las pocas semanas, es necesario tener fuerza de voluntad, disciplinarse. No siempre se puede, pero intentarlo ya es algo. Mientras más corta la lista, y más cercana a la realidad, más sencillo será lograrla.

Lo que los expertos en el tema (porque también hay expertos en esto de los propósitos de Año Nuevo) aconsejan es: escribir estos propósitos en un cuaderno (en un diario personal, por ejemplo), para que el compromiso con nosotros mismos sea mayor, y para que podamos tener esa lista presente cada vez que abramos el cuaderno. También se aconseja decirles estos propósitos a otras personas de confianza, familiares o amigos, para que el compromiso sea mayor. Por último, se aconseja juntarse con otras personas que tengan el mismo propósito (por ejemplo, ir al gimnasio) para que sea más sencillo realizarlo.

Por otra parte, es evidente que no es necesario esperar a que comience un año para comenzar a hacer los cambios que queremos en nuestra vida. Podemos empezar cuando en realidad lo queramos (de preferencia, ya).

Todo esto viene a cuento porque quiero comentarles un propósito que no está entre los más comunes pero que es muy importante para nuestra vida, para mejorar, que es lo que realmente deseamos: el propósito de leer más libros. Y subrayo la palabra libros. También podemos proponernos leer más, en general, y así leer más revistas, más periódicos, más textos en Internet, y todo esto también está bien, por supuesto, pero las obras importantes están publicadas en libros, y éstos pueden ser de ciencia, de psicología, de filosofía, ensayos diversos, de cualquier tema que nos guste, y, por supuesto, libros literarios.

Y el propósito de leer más es sencillo, pues sólo competimos con nosotros mismos. Si el año pasado leímos, por ejemplo, cinco libros, este año podemos intentar leer ocho. No es muy difícil, es realista, podemos lograrlo; es divertido, interesante y útil. Leer ocho libros en un año equivale a leer sólo dos terceras partes de un libro por mes.

Pero si su propósito es algo más serio pueden proponerse leer un libro por mes. Tal vez se tarden más de un mes en leer un libro de 600 páginas, pero la siguiente lectura puede tener sólo 250 páginas. Luego de los dos meses habrán conseguido leer, de todas maneras, dos libros en dos meses. Leer un libro al mes equivale a 12 libros al año. Es una buena meta. No es muchísimo, pero es mucho más del promedio nacional.

Y quienes leen 12, pueden proponerse leer 18, o 24. Al año, 24 libros es un libro cada quincena, aproximadamente. O ya, de plano, pueden proponerse leer un libro por semana, para alcanzar la cifra de 52 libros al año.

Hay una conocida encuesta mundial (de la agencia de investigación de mercado NOP World) que se centró en el número de horas a la semana que los habitantes de diversos países dedican a la lectura. Con esto no sabemos cuántos libros leen, pero por lo menos sabemos cuánto tiempo leen a la semana.

En primer lugar, La India, con 10.7 horas a la semana.
En segundo, Tailandia, con 9.4 horas a la semana.
En tercer lugar, China, con 8 horas.
En cuarto Filipinas, con 7.6 horas.
En quinto Egipto, con 7.5 horas.
En sexto la República Checa, con 7.4 horas a la semana.
En séptimo Rusia, con 7.1 horas.
En octavo, empatados Suecia y Francia, con 6.9 horas.
Y en noveno lugar Hungría, con 6.8 horas a la semana.

Esto quiere decir que La India, que está en primer lugar, dedica un poco más de hora y media diaria a la lectura. E incluso los países que menos leen, de esos 10 primeros lugares, leen casi una hora al día.

El promedio mundial es de 6.5 horas diarias dedicadas a la lectura. En América Latina, Venezuela es el país con el mayor promedio y está sólo un poco por debajo del promedio mundial: 6.4 horas por semana. El país que menos lee de América Latina es México, con 5 horas y media a la semana (lo cual, de México, es creíble, pero para la lectura en general, no de libros). Sin embargo, según una nota de la revista Proceso (del 31 de agosto de 2015), México ocupó el penúltimo lugar de lectura entre 108 países.

Todo esto quiere decir que, si ustedes ponen en sus propósitos de Año Nuevo leer una hora diaria, es decir 7 horas a la semana, estarían dedicándole a la lectura media hora más por semana que el promedio mundial. Y por supuesto, mucho más que el promedio mexicano.

La relación entre tiempo dedicado a la lectura y libros leídos es personal, depende de la velocidad de lectura de cada uno. Hay quienes leen rapidísimo y quienes leemos un poco más lento. Hay quienes han tomado cursos de lectura rápida, pero hay que aclarar que las técnicas de la lectura rápida si bien son muy útiles para leer periódicos, revistas y reportes de oficina, no sirven para leer literatura. La literatura hay que disfrutarla.

Pero esta relación personal pueden establecerla muy bien si se proponen leer una hora diaria. ¿Cuántos libros a la semana, o a la quincena, o al mes pueden terminar leyendo tan solo una hora por día? Se van a dar cuenta de que pueden leer mucho más de lo que imaginan.

En cuanto a las encuestas, sólo sirven de vaga referencia, pues son contradictorias. En la encuesta de horas de lectura por semana el Reino Unido, Brasil, Taiwán, Japón y Corea leen menos horas a la semana que México. Pero en la encuesta de CERLAC, Corea lee 10 libros por año mientras que China lee 7 (y Finlandia 17, y Canadá 20)... pero en la de horas por semana se dice que China lee 8 horas a la semana mientras que Corea lee sólo 3:06 horas. ¿Será que los coreanos leen rapidísimo?

Según un artículo de Ana Karen García, publicado en el periódico El Economista, el 26 de octubre pasado, en México se leen, en promedio, 3.8 libros al año por persona, pero ¡sólo 2 de cada 10 comprende totalmente el contenido que leyó! Como pueden ver el estado de la lectura en México es desastroso, pero podemos contribuir a nuestros promedios, aunque nadie nos venga a encuestar. Es una tarea personal, así como es un asunto de mejora personal: propongámonos leer por lo menos una hora diaria, y luego pueden platicarnos de los logros alcanzados.

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viernes, 4 de enero de 2019

Recomendaciones de la Librería del Fondo Carlos Monsiváis



Recomendaciones
de la Librería del Fondo Carlos Monsiváis




Kassel no invita a la lógica
Enrique Vila-Matas

El humor y la lucidez de Enrique Vila-Matas en una aventura delirante en la feria de arte contemporáneo más importante del mundo.

Una extraña llamada interrumpe la rutina de un escritor. La enigmática voz femenina al otro lado de la línea le dice que los McGuffi no quieren invitarlo a cenar para desvelarle la solución al misterio del universo. Pronto descubrirá que se trata de una convocatoria para participar en la Documenta de Kassel, la mítica feria de arte contemporáneo, donde su cometido será convertirse en instalación artística viviente y sentarse a escribir cada mañana en un restaurante chino de las afueras.

En Kassel, el escritor comprueba sorprendido que su estado de ánimo no decae al atardecer y que, en cambio, el optimismo lo invade mientras pasea impulsado por una energía inagotable que late en el corazón de la feria. Es la respuesta espontánea e imaginativa del arte que se levanta contra el pesimismo.

Con humor, hondura y lucidez, Enrique Vila-Matas cuenta la historia de una gran expedición: la del paseante solitario que, rodeado de rarezas y maravillas, se atreve a traducir un idioma que no conoce, participa en bailes invisibles, pernocta en su particular tierra prometida y, finalmente, encuentra un hogar en el camino. Desde su terraza de Kassel, este paseante nos invita a ver el mundo desde otro ángulo y desvela la esencia misma de la literatura: la razón, la verdadera razón, para escribir.

Enrique Vila-Matas. De su obra narrativa destacan Historia abreviada de la literatura portátil, Suicidios ejemplares, Hijos sin hijos, Bartleby y compañía, El mal de Montano (Seix Barral, 2012), Doctor Pasavento, Exploradores del abismo, Dietario voluble, Dublinesca (Seix Barral, 2010), Chet Baker piensa en su arte y Aire de Dylan (Seix Barral, 2012). Entre sus libros de ensayos literarios encontramos Para acabar con los números redondos, Desde la ciudad nerviosa, Aunque no entendamos nada, El viento ligero en Parma, Perder teorías (Seix Barral, 2010) y El viajero más lento. El arte de no terminar nada (Seix Barral, 2011). Traducido a 32 idiomas, ha obtenido un amplio reconocimiento internacional y ha recibido, entre otros, el Premio Nacional de la Crítica, el de la Real Academia Española, el Ciutat de Barcelona, el Herralde de Novela, el Fundación Lara, el Leteo, el Argital, el del Círculo de Críticos de Chile, el Meilleur Livre Étranger, el Fernando Aguirre-Libralire, el Médicis-Roman Étranger, el Jean Carrière, el Ennio Flaiano, el Elsa Morante, el Mondello, el Bottari
Lattes Grinzaine y el Gregor von Rezzori. Es chevalier de la Legión de Honor francesa, pertenece a la Orden de Caballeros del Finnegans, y es rector (desconocido) de la Universidad Desconocida de Nueva York (McNally Jackson).

Seix Barral
Colección Biblioteca Breve
304 págs.

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Todo cuanto amé
Siri Hustvedt

La novela emblemática de Siri Hustvedt, su hito literario. Una brillante historia que combina la intimidad de una saga familiar con el suspense de un thriller, y que nos habla del arte, el amor, la pérdida y la traición.

El aprecio por un cuadro de Bill Wechsler lleva al historiador de arte Leo Hertzberg a querer conocer a su autor. Una profunda amistad, basada por igual en afinidades y contrastes, los unirá desde entonces, e incluirá asimismo a sus familias. A lo largo de los años, tres mujeres orbitan en su universo: Erica, la hermosa profesora casada con Leo, y las dos esposas del pintor, Lucille y Violet. Pero cuando una muerte trágica sacude inesperadamente el mundo de estos personajes, entre ellos surge un nuevo orden bajo el que late un oscuro engaño que acabará por erigirse en una amenaza de imprevisibles consecuencias.

Siri Hustvedt nació en Minnesota en 1955. Licenciada en Filología Inglesa por la Universidad de Columbia, es una aclamada autora de novelas y ensayos: Leer para ti (1982); Los ojos vendados (1992), por el que obtuvo el Premio de la Crítica Internacional en el Festival de Cine de Berlín por su adaptación cinematográfica; El hechizo de Lily Dahl (1996); En lontananza (1998); Todo cuanto amé (2003), ganadora del Premio de Libreros del Quebec y Premio Femina Étranger, finalista del Premi Llibreter y del Waterstones Literary Fiction Award; Una súplica para Eros (2005); Los misterios del rectángulo (2005); Elegía para un americano (2008); La mujer temblorosa o la historia de mis nervios (2009); Ocho viajes con Simbad: palabra e imagen (2011); El verano sin hombres (2011), finalista del Premio Femina Étranger; Vivir, pensar, mirar (2012) y El mundo deslumbrante (2014), ganadora del premio al mejor libro de no ficción de Los Angeles Times, finalista del Dublin Literary Award y seleccionada para el Premio Booker. En 2012 recibió el Gabarron International Award de pensamiento y humanidades y, en 2014, fue nombrada doctora honoris causa por la Universidad de Oslo. Doctora y conferenciante sobre temas de psiquiatría en la Facultad de Medicina Weill Cornell de Nueva York, colabora regularmente como columnista en The New York Times y Psychology Today.

Seix Barral
Colección Biblioteca Formentor
496 págs.

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Denuncia inmediata
Eugenides, Jeffrey

Un joven viaja por el mundo en busca de iluminación y se enfrenta a todo tipo de experiencias, no siempre agradables; una estudiante de origen indio seduce a un profesor buscando una salida desesperada a la situación de su familia; un poeta fracasado que ha encontrado trabajo en la editorial de un antiguo pornógrafo acaba dejándose arrastrar por la tentación del dinero y la América del pelotazo; un sexólogo tiene un perturbador encuentro sexual en una selva remota; un matrimonio que empezó por conveniencia acaba en desastre; un músico que toca el clavicordio se enfrenta a la dificultad de combinar su arte con su condición de esposo y padre y termina perseguido por unos cobradores de morosos; una chica decide quedarse embarazada sea como sea; una mujer visita a una vieja amiga a la que le están haciendo pruebas para saber si padece alzhéimer y le regala un libro que ambas adoraban en su juventud... Jeffrey Eugenides, que ha demostrado en tres novelas excepcionales —Las vírgenes suicidas, Middlesex y La trama nupcial— su capacidad para ahondar en la complejidad de las relaciones humanas, continúa su exploración en esta envolvente colección de cuentos. Nos encontramos aquí una vez más con hombres y mujeres que se enfrentan a sus miedos, toman decisiones drásticas y se adentran en territorios desconocidos. En dos de los cuentos reaparecen personajes de sus novelas, que, al igual que los nuevos, son seres humanos desamparados que el autor retrata con perspicacia y humanidad, plasmando sus anhelos y contradicciones. Elegante, sutil, a ratos irónico y en otros momentos hondo y conmovedor, Eugenides traza aquí un poderoso mapa de las emociones humanas.

«Eugenides disfruta poniendo a sus personajes ante situaciones límite... Escribe sobre vidas complejas con profundidad y compasión» (Kirkus Reviews).

«El libro es un despliegue de las virtudes literarias de Eugenides» (Publishers Weekly).

«Eugenides consigue lo más extraordinario a lo que puede aspirar un gran cuentista; concentrándose en una pequeña parte de la vida, es capaz de sugerir la magnitud de la totalidad» (Lisa Zeidner, The Washington Post).

«Aborda el fracaso y la inmoralidad con una enorme fuerza moral... Unos cuentos deliciosos y profundos» (Dwight Garner, The New York Times).

«Un amplio repertorio de temas... Una colección de cuentos en conjunto impresionante» (Andrew Irvin, The Times Literary Supplement).

«Excelente... Eugenides despliega sus notables dotes para la comedia y la caracterización de los personajes, y al mismo tiempo construye unas apabullantes atmósferas claustrofóbicas» (Chris Power, The Guardian).

«Una colección de cuentos maravillosamente escritos... Lo mejor que he leído este año» (Rohan Silva, Evening Standard).

Jeffrey Eugenides (Detroit, 1960) estudió en las universidades de Brown y Stanford. Es autor de tres aclamadas novelas, todas ellas publicadas por Anagrama: Las vírgenes suicidas, llevada al cine por Sofia Coppola: «Extraordinaria novela, las hermanas Lisbon son a la literatura de los noventa lo que el Holden Caulfield de El guardián entre el centeno fue a la de los cincuenta» (Sergi Sánchez, El Mundo); Middlesex, que obtuvo el Pulitzer 2003 y fue considerada una de las mejores novelas de las últimas décadas: «Sobresaliente, poderosísima» (Antonio Fontana, ABC); «Magnífica saga familiar, una novela deslumbrante» (Ignacio Martínez de Pisón); «Colosal» (David Guzmán, La Razón); y La trama nupcial: «Fino y empático... Eugenides vuelve para reclamar su lugar entre los maestros artesanos de la (gran) novela (americana)» (Rubén Pujol, Rockdelux); «Una luminosa meditación acerca de la distancia que media entre la literatura y la vida» (Eduardo Lago, El País).

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