jueves, 12 de septiembre de 2019

La maldición de Hill House, de Shirley Jackson





La maldición de Hill House
de Shirley Jackson

Jesús Guerra

Shirley Jackson fue una escritora norteamericana que sigue siendo importantísima, sobre todo en el género del terror. Tal reconozcan su nombre incluso quienes no hayan leído ninguna de sus obras, pues escritores contemporáneos como Stephen King y Neil Gaiman la han alabado mucho. Stephen King ha escrito lo siguiente: «Para mí, Otra vuelta de turca, de Henry James, y La maldición de Hill House, de Shirley Jackson, son las dos mejores novelas de lo sobrenatural escritas en los últimos cien años.» Entre los autores contemporáneos que tienen influencia de la obra de Jackson se encuentran, además de los ya mencionados King y Gaiman, Richard Matheson y Donna Tartt. Entre los autores mexicanos que conocen bien su obra, y han sido influidos por ella, está el cineasta Guillermo del Toro.


Shirley Jackson nació en San Francisco, California, el 14 de diciembre de 1916, y murió prematuramente el 8 de agosto de 1965, en North Bennington, Vermont, a los 48 años. Y aunque no dejó una obra muy extensa, como podemos ver, sí fui muy influyente.

Escribió las siguientes novelas:

* The Road Through the Wall (de 1948), que quiere decir «El camino a través de la pared»; la verdad, no sé si exista traducción al español;
* Hangsaman (de 1951), que no sé lo que significa, aunque sé que el título fue tomado de una antigua balada; creo que tampoco existe traducción a nuestro idioma;
* The Bird's Nest (de 1954) es decir «El nido de pájaros», trata de una mujer con desorden de personalidad múltiple; hasta donde yo sé, tampoco hay traducción al español;
* The Sundial (de 1958) El reloj de sol, cuya traducción sí tenemos en español;
* The Haunting of Hill House (de 1959), cuya traducción también tenemos, con el títuo La maldición de Hill House;
* We Have Always Lived in the Castle (de 1962), de la que también tenemos versión castellana, llamada Siempre hemos vivido en el castillo.
 
Edición en inglés
Libros de cuentos:

* The Lottery and Other Stories (de 1949), que tenemos en español como La lotería;
* The Magic of Shirley Jackson (editada por el viudo de Shirley Jackson, Stanley Edgar Hyman, en 1966), la traducción literal del título es «La magia de Shirley Jackson»;
* Come Along with Me: Part of a Novel, Sixteen Stories, and Three Lectures (de 1968), que significa «Ven conmigo: parte de una novela, dieciséis cuentos y tres conferencias»;
* Just an Ordinary Day (de 1995), cuyo título en español sería «Sólo un día común»;
* Shirley Jackson: Novels & Stories (de 2010), su traducción sería «Shirley Jackson: novelas y cuentos»;
* Let Me Tell You: New Stories, Essays, and Other Writings (de 2015), cuyo título literal es «Déjame decirte: nuevos cuentos, ensayos y otros escritos»;
* Dark Tales (de 2016), cuyo nombre sería «Cuentos oscuros».

Edición francesa
Si se fijan en las fechas de publicación de los libros se darán cuenta que las seis novelas fueron publicadas en vida de la autora, pero de los libros de cuentos, sólo La lotería. Claro que ella vio publicados una buena cantidad de sus cuentos en vida porque los publicó en revistas. De todo ese material se hicieron colecciones de cuentos después. Además, en fechas relativamente recientes, se han encontrado textos de la autora que permanecieron guardados quién sabe dónde. También escribió obras de teatro y cuentos para niños, y algunos libros de memorias.

Al parecer Shirley Jackson no fue muy feliz en su vida matrimonial. Ella se encargaba de las tareas de la casa y de cuidar a sus hijos, y su marido, aunque era crítico literario y profesor de literatura era un hombre muy conservador, para lo que le convenía, y la engañó con otras mujeres una infinidad de veces. Ella nunca se gustó a sí misma físicamente, pero ya casada y con niños engordó mucho, y además fumaba mucho. Los médicos le recetaron durante años anfetaminas para adelgazar, estos medicamentos en los años 50 y 60 se consideraban seguros. Al parecer esas drogas le ocasionaron una fuerte ansiedad, y los médicos le recetaron barbitúricos para controlar la ansiedad, drogas que en esos años también eran consideradas seguras. Es muy probable que el efecto conjunto de las anfetaminas y los barbitúricos —que en realidad se contrarrestaban una a la otra—, la ansiedad, el sobrepeso y el exceso de cigarrillos, y quién sabe qué otro factor de su vida que no conozco, le ocasionaron un ataque al corazón mientras dormía, a los 48 años de edad.
 
Edición italiana
Por fortuna para nosotros, su obra permanece; es cierto que en español tenemos relativamente pocas de sus obras traducidas, pero por lo menos tenemos las principales.

La maldición de Hill House
La famosa novela de terror de Shirley Jackson se llama en inglés The Haunting of Hill House. Y aunque el título en español es aceptable, no es preciso (claro que los editores en todo el mundo tienen el derecho de cambiar los nombres de los libros para adecuarlo a su público). En realidad, el título original traducido literalmente sería algo así como «La aparición de Hill House» o «El espanto de Hill House».


John Montague es doctor en filosofía, con especialización en antropología, y está interesado en los fenómenos paranormales. Un día se entera que existe una casa, llamada Hill House (La casa de la colina) que tiene fama de ser una casa embrujada, y decide rentarla por un par de meses para vivir ahí un tiempo y poder estudiar lo que sucede ahí, si es que realmente algo sucede. Se las ingenia para conseguir información de personas que tienen un historial de ser sensibles a lo paranormal y les manda invitaciones, sin explicar con claridad de qué trata el experimento. De todos los invitados sólo responden dos mujeres: Eleanor Vance, de 32 años, quien es una mujer solitaria y tímida, con problemas de autoconfianza, quien estuvo mucho tiempo al cuidado de su demandante madre enferma. La otra mujer es Theodora, artista que sólo usa su nombre de pila, y es extravagante, narcisista y algo cruel. Se suma al experimento Luke Sanderson, por ser sobrino de la dueña de la casa, que al rentarla puso como condición que alguien de la familia estuviera presente. Luke es un junior con buena educación y poca disposición al trabajo.

Edición de bolsillo
en inglés
Además, hay dos personajes que aparecen poco, el cuidador y su esposa, el señor y la señora Dudley; ella limpia la casa y, en casos como éste en que hay huéspedes, cocina. Pero en realidad luego de los pocos años en que vivió ahí la familia que construyó la mansión, y con muy pocas excepciones, la casa ha permanecido deshabitada. Los Dudley, lo dicen en varios momentos, se niegan a permanecer ahí al anochecer. Y hay otros dos personajes que aparecen ya avanzada la novela, la esposa del Dr. Montague y un amigo de ella, Arthur Parker, director de una escuela. La señora Montague y Arthur llegan a pasar sólo un fin de semana, a descubrir y a ayudar a las almas que encuentren en la mansión. La arrogancia y la prepotencia de la señora Montague, que de tomarse en serio sería insoportable, funciona más como un elemento cómico para balancear las escenas en las que interviene. Arthur es como su perro faldero.
 
Edición en inglés
Lo primero que les llama la atención a los visitantes es la arquitectura de la casa y su exótica decoración. Al parecer fue diseñada por el millonario que la mandó construir. Las proporciones de la casa y de cada espacio son extrañas, los ángulos mismos marean, y está construida de tal forma que parece un laberinto. Y siempre tiene las puertas y las ventanas cerradas. Luego, para abrir el apetito, el Dr. Montague les cuenta a sus invitados la historia de la casa, bastante trágica. Y después comienzan las experiencias...

No puedo contar más para no echarles a perder la experiencia de lectura de esta obra. Está considerada como representante del género gótico norteamericano, pero es, sobre todo, una obra de la literatura fantástica, tal y como Todorov define el concepto, es decir, es una obra que admite al menos dos explicaciones, como la otra novela mencionada por Stephen King (líneas arriba): Otra vuelta de tuerca, de Henry James. Pero si bien la novela de James se ajusta perfecto a la definición de lo fantástico, que admite una explicación sobrenatural y otra racional, la novela de Jackson admite dos interpretaciones, pero ambas son sobrenaturales.

De esta novela se han hecho dos adaptaciones cinematográficas, ambas con el título The Haunting: una en 1963 (dirigida por Robert Wise, con Julie Harris, Clare Bloom, Russ Tamblyn y Richard Johnson, que en México lleva el horrendo título La mansión de los espectros), que es más o menos fiel a la novela, y la otra de 1999 (dirigida por Jan de Bont, con Liam Neeson, Catherina Zeta-Jones, Lili Taylor y Owen Wilson, que en México se llama La maldición), que se desvía de manera horrible de la novela, pierde su condición de obra fantástica, y termina como si fuera una obra de terror producida por Disney. Y existe una reciente serie de televisión, de Netflix, que en realidad sólo toma el nombre de la novela y cuenta una historia completamente diferente.

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La maldición de Hill House. Shirley Jackson. Traducción de Paulino Serrano Valero. Penguin Random House, bajo el sello Debolsillo (2a. ed., febrero 2018). 226 págs.




jueves, 22 de agosto de 2019

Recomendaciones de la Librería del Fondo Carlos Monsiváis


Recomendaciones 
de la Librería del Fondo Carlos Monsiváis





Un hombre malo
Dathan Auerbach

Un hombre malo te perturbará de forma lenta pero segura… [Auerbach] exprime el terror de los días y las noches de la Florida semiurbana. Hace que el tiempo se detenga hasta que la obra se termina de leer.
Bookreporter

Un día cualquiera, en un pequeño pueblo en Florida, un adolescente va al supermercado con su hermanito de tres años. Todo parece normal hasta que, repentinamente, el niño desaparece.

Cinco años después, sin ningún hallazgo y con la familia deshecha, Ben decide entrar a trabajar a la misma tienda. Poco a poco comienzan a aparecer pistas acompañadas de personajes oscuros, elementos irreconocibles, olores fétidos. Hay algo extraño en la atmósfera; la maldad cohabita en los trabajadores del supermercado, en la gente del pueblo, en la policía misma. Pero su incansable búsqueda y su desesperada necesidad de saber la verdad le cobran un precio muy caro: debió ver las señales, escuchar las advertencias, ignorar las pistas, detenerse cuando ya estaba muy cerca… simplemente dejar de buscar.

Océano
Colección El Día Siguiente
476 págs.

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Los años heridos
Fritz Glockner

La historia de la guerrilla en México 1968-1985

Son más de 20 años los que el historiador Fritz Glockner ha dedicado a entrelazar estas letras que recorren su vida familiar y la exhaustiva investigación sobre los mecanismos de represión que el Estado ha usado contra los grupos opositores: asesinato, tortura, desaparición forzada, control de información; que en conjunto denomina «guerra de baja intensidad».

La guerrilla existe en nuestro país y nadie la había detallado como Glockner. Se han expuesto muchas teorías sobre ella, pero ninguna va desde las entrañas de su organización ni conoce las tensiones e inconsistencias al interior de cada grupo.

Los años heridos cubre los datos que faltaban o que estaban equivocados.

Fritz Glockner nombra a los fantasmas que el estado ha querido ocultar y hace de su memoria una parte vital de la historia del país.

Fritz Glockner (Puebla de Zaragoza, México, 1961) estudió Historia en la Universidad Autónoma de Puebla. Es escritor, historiador y periodista; en 1994 fue uno de los principales encargados de prensa de la campaña presidencial de Cuauhtémoc Cárdenas. Finalista del X Premio Rodolfo Walsh 1997 por Veinte de cobre y becario del FONCA 2010, se ha desempeñado como profesor en la Universidad Iberoamericana, la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Darmouth College y en la maestría de Escritura Creativa, en Iowa. Actualmente es director de la red de librerías Educal.

Planeta
Colección Ensayo
592 págs.

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Historia del nombre y de la fundación de México
Gutierre Tibón

Por vez primera en la historia de la toponimia universal se consagra un estudio de tal magnitud al nombre de un lugar: México. Ya que el nombre de México está indisolublemente ligado con el mito de su fundación, el autor ha investigado el pensamiento esotérico mesoamericano y su simbología, con lo que hace interpretaciones nuevas y sorprendentes.

Fondo de Cultura Económica
Colección Historia
Prólogo de Jacques Soustelle
1a. ed., 1975; 3a. ed., 1993; 5a reimpresión, 2018
893 págs.

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lunes, 19 de agosto de 2019

Cadáveres en la playa, de Ramiro Pinilla





Cadáveres en la playa
de Ramiro Pinilla

Jesús Guerra

Cadáveres en la playa (Tusquets, 2014) es el tercer caso del detective vizcaíno Samuel Esparta (el primero es Sólo un muerto más [Tusquets, 2009], y el segundo El cementerio vacío [Tusquets, 2013]), escritos por Ramiro Pinilla (Bilbao, Vizcaya, 13 de septiembre de 1923-Baracaldo, Vizcaya, 23 de octubre de 2014). El narrador vivió 91 años y publicó alrededor de 25 libros y yo he venido a conocerlo a través de su última novela, cinco años después de publicada y, por tanto, cinco años después de su muerte: Tusquets la editó, en España y México, el mismo mes del fallecimiento del autor, octubre de 2014. Así son los libros, una vez impresos adquieren una vida propia.

Ramiro Pinilla tuvo una carrera literaria un tanto extraña. En 1957 se ganó el Premio Mensajero por El ídolo; en 1959 el Premio Mansilla por Soporte para una mesa; en 1960 el Premio Nadal por Las ciegas hormigas; en 1962 el Premio de la Crítica (también por Las ciegas hormigas) y en 1971 fue finalista del Premio Planeta por Seno. Y en ese momento se retiró del mundo literario nacional y se recluyó en el ambiente literario de Bilbao, autoeditándose en una pequeña editorial fundada por él y distribuyendo sólo a nivel local.

No fue sino hasta el año 2004 que una editorial grande, Tusquets, comenzó a publicarlo y a distribuir sus libros no sólo a nivel nacional sino internacional: La trilogía Verdes valles, colinas rojas (compuesta por La tierra convulsa [2004], Los cuerpos desnudos [2005] y Las cenizas del hierro [2005]), La higuera (2006), Sólo un muerto más (2009), Los cuentos (2011), Aquella edad inolvidable (2012), El cementerio vacío (2013) y Cadáveres en la playa (2014).

Y el autor comenzó a ganar premios de nuevo: Premio Euskadi de Literatura en castellano por La tierra convulsa; Premio de la Crítica y Premio Nacional de Narrativa por Las cenizas del hierro; y otra vez el Premio Euskadi de Literatura en castellano por Aquella edad inolvidable. Fue un hombre de convicciones, marcado por la guerra civil y por la dictadura franquista, y un estupendo narrador que ha dejado una obra importante en nuestra lengua, una obra que haríamos bien en leer.

Como toda buena novela policiaca contemporánea, Cadáveres en la playa nos cuenta un caso terrible, narrado con una prosa despejada que no deja de lado el sentido del humor. La historia se ubica en la ciudad de Getxo (así se escribe en vasco, en español se escribe como se pronuncia: Guecho) en el año 1972. El personaje central es Sancho Bordaberri, un cincuentón dueño de una librería y papelería, que de joven quería escribir novelas policiacas y se dio cuenta que carecía de la imaginación necesaria para lograrlo, sin embargo, a lo largo de los años ha realizado un par de investigaciones criminales y luego las ha escrito como novelas (que son los dos primeros casos de esta miniserie). Como es admirador de las obras de Dashiell Hammett y de Raymond Chandler, cuando actúa como investigador en el pueblo, toma el nombre de Samuel Esparta, en homenaje a Sam Spade. Se pone una gabardina y un sombrero americano (que en su personalidad del librero Sancho Bordaberri jamás utiliza), se compra unos cigarrillos Lucky Strike y con la ayuda de su ayudante en la librería, antes la joven, ahora la señora Koldobike, pone manos a la obra. Para él los términos caso y novela son intercambiables, porque al investigar está pensando también en la novela que escribirá.




El caso arranca cuando llega a su oficina de la librería una mujer más o menos de la misma edad de Sancho, llamada Juana Ezquiaga, quien le pide que investigue la muerte de su novio, Estebe Barrondo, ocurrida 35 años atrás, es decir, en 1937, durante la guerra civil (1936-1939). En el presente de la novela (1972), las corrientes marinas se están llevando la arena de la playa del pueblo. El nivel ha disminuido de manera alarmante. Y el antiguo «bañero» del pueblo (es decir, el empleado municipal que ayuda a los bañistas de la playa rentándoles sillas y sombrillas), llamado Higinio Sanjuanena, que tiene más de 90 años, sabe que en algún momento la playa desvelará su secreto, así que él decide, a pesar de que la dictadura franquista continúa, contarle a Juana lo que presenció una noche de 1937, escondido y sin que nadie lo supiera nunca: el asesinato de varias personas en la playa por tres falangistas, y cómo, cuando éstos estaban enterrando a los muertos en la playa, llegó un hombre con un cadáver en una carretilla de madera, habló con los falangistas, y echó el cadáver en la misma fosa. Y una de las pocas cosas que pudo escuchar fue el nombre del muerto de la carretilla: Estebe Barrondo.

Pero Juana Ezquiaga no sólo le lleva a Sancho/Samuel un misterio y un testimonio, sino los nombres de cuatro sospechosos: los integrantes del grupo de amigos de Estebe: el propio hermano del asesinado, Sergio Barrondo, y los tres amigos: Peru Mugarte, Xabier Pagoeta y Jokin Arzubialde. ¿Por qué ellos? Porque los cuatro estaban enamorados de ella y porque la noche en que desapareció Estebe (que en ese tiempo vivía en la casa de los padres de Juana, al igual que se hermano Sergio, porque habían desertado del ejército poco antes de la caída de Bilbao, y era menos probable que los encontraran ahí que en su propia casa) se escuchó en la calle un silbido particular, el que utilizaban los cinco amigos para llamarse unos a otros. Ese silbido fue la causa de que Estebe saliera a la calle la noche en que desapareció.

Samuel/Sancho no está convencido. Le parece que el asesino pudo ser otra persona ya que eran tiempos en que la violencia de los falangistas azotaba a toda España, y los cinco amigos eran desertores. Se pregunta cómo le va a hacer para investigar un crimen cometido 35 años atrás. Pero el caso le interesa. Ya imagina la novela que escribirá.

La novela es sumamente interesante y está muy bien escrita, lo que permite una lectura rapidísima. Además, está aderezada de elementos humorísticos deliciosos a pesar de la seriedad del caso investigado. Es una obra rica que muestra el ambiente social de los últimos años del franquismo, en la cual hasta se hacían apuestas en los bares con fechas para la muerte del dictador. Muy recomendable.

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Cadáveres en la playa. Ramiro Pinilla. Tusquets Editores, colección Andanzas. 1a. ed., España y México, octubre de 2014. 242 págs.




jueves, 8 de agosto de 2019

Siempre nos quedará París, de Ray Bradbury





Siempre nos quedará París
de Ray Bradbury

Jesús Guerra

Ray Bradbury nació en 1920 y murió en 2012, a los 91 años. Su primer libro de cuentos (Dark Carnival) lo publicó en 1947 (tendría 26 o 27 años) y el último (A Pleasure to Burn) en 2010, a los 89 o 90. Entre esas fechas publicó libros de no ficción, guiones de cine, guiones de televisión, teatro, poesía, novelas y, sobre todo, cuentos. Publicó alrededor de 37 libros de cuentos. El penúltimo que publicó (en 2009) se llama Siempre nos quedará París (We'll always have Paris: stories), la famosa frase con la que se despiden los personajes centrales de la película Casablanca (Michael Curtiz, 1942), Rick e Ilsa, es decir Humphrey Bogart e Ingrid Bergman. El libro en cuestión no se publicó en nuestro idioma sino hasta 2015, con traducción de Miguel Antón, en España en abril y en México en septiembre, por la Editorial Planeta bajo el sello editorial Minotauro.

Siempre nos quedará París contiene 21 cuentos y un poema, además de una brevísima introducción del autor, en la cual, después de señalar que «Massinello Pietro» (el relato que abre la colección) es su preferido, apunta: «El resto de los relatos, uno tras otro, me los ha inspirado la vida, desde mi juventud hasta la mediana edad y estos últimos años. Todos y cada uno de ellos han sido una pasión. Los escribí porque tuve que hacerlo.»

Aquí encontramos por lo menos una de las posibles variantes de lo que puede suceder cuando tienen un encuentro la madre de un joven fallecido y el joven que ha recibido uno de los órganos del muerto («La visita»); un encuentro fortuito entre dos hombres aparentemente diferentes en las calles semidesiertas de la noche parisina («Siempre nos quedará París»); la narración deliciosamente ambigua de los problemas de un matrimonio cuando cambian de parejas («Dobles»); el relato sorprendente del caso del perro de un sacerdote que realiza las labores de su dueño ante los moribundos de un hospital («Pater Caninus»). Encontramos a una mujer que se ha dado cuenta de la enorme importancia de las lecturas de su marido en su matrimonio («Encuentro literario»); y a una pareja que inventa un personaje femenino que les ayuda en su comunicación, relato que parece advertirnos que hay que tener cuidado con los personajes que creamos, o los fantasmas que cargamos, o quizá las fantasías a las que pasamos a la sala («La señorita Appletree»).


«Si los caminos vuelven a cruzarse» es uno de esos relatos fascinantes, reflexivos, ambiguos y poéticos de la producción de Bradbury. No requiere de muchas páginas para introducirnos en una especie de burbuja desde la que podemos ver la vida desde otras perspectivas. Los personajes centrales son un hombre y una mujer que son novios desde hace unos pocos meses y no es sino hasta ese momento que se ponen a conversar sobre la vida de cada uno de ellos en años anteriores que descubren algunas coincidencias asombrosas, que pueden tener implicaciones para su futuro...

En «Remembranza, Ohio» los lectores no sabemos quiénes son realmente los personajes, esa pareja a la que seguimos y escuchamos su conversación, no sabemos qué quieren hacer, de dónde vienen, por qué están en donde están, sin embargo, el autor nos mantiene pegados al libro. Suponemos que al terminar de leer el relato encontraremos las respuestas, pero es posible que encontremos más preguntas. Y es que la ambigüedad y cierta voluntaria confusión son algunas de las características del libro.

«Corazón de manzana Baltimore» es uno de los títulos que no entendemos sino hasta las últimas líneas del relato, que, si no trata precisamente de una venganza, trata por lo menos de una especie de desahogo. Y «Charla de desalmohada» es un cuento tierno, breve, simpático y casi completamente dialogado, que perfectamente podría funcionar como guion para un cortometraje. Si este relato tuviera un tema musical sería la canción «I'm Not in Love» del desaparecido grupo 10cc.
Edición en Booket

Siempre están por ahí, en las orillas existenciales de la sociedad, al margen, por lo general, de los caminos que recorren las personas comunes, que tienen ocupaciones serias, que son responsables y tienen familia. Siempre hay alguno de estos marginales que sonríen, aunque los demás no entiendan por qué, y que parecen más felices que las personas con rutinas, que cumplen con su deber. Al caminar parece que bailan, que escuchan una música que los demás no oyen, y les dan de comer a las palomas en las plazas, y a los gatos y a los perros callejeros. De un personaje de este tipo trata el relato que a Bradbury más le gustaba de esta colección, «Massinello Pietro». Cuando lo lean, entenderán por qué.

En esta colección de relatos sólo hay uno de ciencia-ficción: «Lejos de casa», típico de Bradbury, estupendo, en el que de nuevo nos hace viajar a Marte, desde una Tierra que sigue en los años 50. Pero tiene cuentos extraños («Venga conmigo»), nostálgicos (un hombre viejo narra un episodio de su infancia —¿el propio Bradbury?— en «Veraniega Pietà»), siniestros («Cuando la rama se quiebra»), tristes («Llegada y salida»), extravagantes («Risas postreras»), aciagos («Los campos crepusculares»), macabros («El asesinato») e inquietantes y visionarios («Mamá Perkins viene para quedarse»).

No creo, personalmente, que éste sea uno de los mejores libros de cuentos de Ray Bradbury, y sin embargo contiene algunos relatos memorables. Lo que sucede es que nos dejó malacostumbrados. Incluso cuando no es de lo mejor, el libro es interesante, ameno y profundo. Es Bradbury. Como dice el texto de contraportada: «Por suerte, siempre nos quedará Bradbury».

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Siempre nos quedará París. Ray Bradbury. Traducción de Miguel Antón. Editorial Planeta bajo el sello editorial Minotauro (España, abril 2015; México, septiembre 2015). 208 págs.


miércoles, 31 de julio de 2019

Rayuela, Edición conmemorativa




Rayuela
de Julio Cortázar
Edición conmemorativa

Jesús Guerra

Del año 2004 al presente, la Real Academia Española (RAE) y la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE) han publicado once ediciones conmemorativas de obras importantísimas de nuestro idioma. En teoría las ediciones coinciden con el Congreso Internacional de la Lengua Española que, también en teoría, debe celebrarse cada tres años. Sin embargo, los años de edición de algunos de los libros no coincide con los años de las reuniones internacionales, y a veces se publica un título y en otras ocasiones dos. Debe de existir una lógica en todo esto, yo no la conozco. La cuestión importante está en que se han realizado estas ediciones conmemorativas:

* El Quijote (en 2004 y se reeditó en 2015)
* Cien años de soledad (2007)
* La región más transparente (2008)
* Pablo Neruda. Antología general (2010)
* Gabriela Mistral en verso y prosa (2010)
* La ciudad y los perros (2012)
* Rubén Darío. Del símbolo a la realidad (2016)
* La colmena (2016)
* Borges esencial (2017)
* Yo el supremo (2017)
* Rayuela (2019)

Una de las características de estas ediciones es que, además de la obra conmemorada, contienen una especie de dossier con un buen número de textos celebratorios y críticos, divididos por lo general en dos partes: algunos como una extensión del prólogo, y otros ubicados después de la obra literaria, que, por supuesto, se pueden leer en el orden que uno quiera, y más tratándose de Rayuela. No tengo idea cuáles son los criterios de selección de las obras (¿por qué —por poner un ejemplo— Rayuela se encuentra nueve libros y 11 años después de La región más transparente?), pero lo importante es que la novela de Cortázar ya se encuentra en esta serie.

El índice es el siguiente:

* Presentación
* «El argentino que se hizo querer de todos», de Gabriel García Márquez
* [Semblanza], de Adolfo Bioy Casares
* «La trompeta de Deyá», de Mario Vargas Llosa
* «Julio Cortázar y la sonrisa de Erasmo», de Carlos Fuentes
* «El que nunca deja de crecer», de Sergio Ramírez

* Nota al texto
* Rayuela
* Cuaderno de bitácora y transcripción

Otros lugares para Rayuela

* «Actualidad de Rayuela», de Julio Ortega
* «Rayuela, vigencia de un clásico moderno», de Andrés Amorós
* «Todos los juegos el juego», de Eduardo Romano
* «Rayuela: una enciclopedia para rebeldes», de Graciela Montaldo
* «Julio Cortázar: Biobibliografía», de María Alejandra Atadía

* Bibliografía
* Glosario
* Índice onomástico


Portada de la edición original
de la Editorial Sudamericana


Me parece una muy buena edición, tanto para quienes no han leído nunca esta novela como para quienes quieran visitarla de nuevo, quizá después de demasiados años. Diez ensayos y artículos, memoriosos y críticos, que dan cuenta de las complejidades, los juegos, la trascendencia, el contexto social de esta novela y el revuelo que causó hace 56 años, junto a una serie de instantáneas subjetivas acerca de uno de los escritores no sólo más admirados de Latinoamérica, sino de los más queridos. La edición es, además, muy bonita, con páginas mucho más claras y cómodas que las de la edición crítica de Andrés Amorós, en Cátedra (sin embargo, quien quiera leer esta novela con lupa, puede y quizá deba leer ambas ediciones, aunque yo propondría primero la conmemorativa de la RAE, que no tiene notas pero está recargada en los ensayos mencionados y es más agradable a la vista, y después la de Amorós —y después otras que hay—, y no lado a lado, que eso es como para volverse loco).

El texto de García Márquez es muy personal y cálido; cuenta varias anécdotas de su relación con Cortázar, entre ellas ese viaje casi mítico que realizaron él, Carlos Fuentes y Cortázar, en tren, de París a Praga a fines de los años 60. El texto de Bioy Casares es demasiado breve, y es que en realidad fue tomado de una revista, de una entrevista a Bioy. El artículo de Vargas Llosa es también cálido y personal, cercano, sentido y con mucha información. El ensayo de Carlos Fuentes es en realidad el capítulo dedicado a Rayuela en su libro La gran novela latinoamericana. Es muy académico, muy teórico, interesante a ratos. El texto de Sergio Ramírez está centrado en el apoyo de Cortázar a la revolución nicaragüense y en sus visitas a ese país.

En la sección «Otros lugares para Rayuela», encontramos un ensayo de Julio Ortega que comenta el lenguaje y la cultura de la emigración y el papel que la novela de Cortázar ha tenido en este tema cuya historia es necesario escribir. El texto de Andrés Amorós (el autor de la edición crítica de Cátedra) es uno de los más informativos del dossier; cuenta un poco de la prehistoria de Rayuela, cómo, porqué y qué capítulo fue el primero que escribió Cortázar, y nos dice, citando al propio autor, lo que Cortázar pensaba de su libro. Graciela Montaldo contextualiza de manera estupenda el mundo «exterior» de la novela en el momento en que apareció la obra y explica los motivos por los que fue tan bien recibida por los jóvenes; y Eduardo Romano analiza las vertientes en que el juego es utilizado en la novela y su contraste con los elementos trascendentes. También explora las maneras en que la obra reflejó los cambios sociales y sexuales que se estaban produciendo en aquellos años en el mundo.

Mención aparte merece el cuaderno de bitácora de Cortázar, manuscrito, que aquí aparece de manera facsimilar, junto a la transcripción del material. Tiene 164 páginas con frases, ideas, citas, fragmentos de textos y esquemas que Cortázar realizó mientras planeaba y escribía su novela. Ya transcrito, en una tipografía menor a la de la novela, esta bitácora ocupa 45 páginas. Es un anexo fundamental de esta edición.

Hay que aclarar que, aunque el libro tiene un «sumario» al inicio, al final se encuentra el índice del libro. Léanlo todo, completo, en el orden que gusten, pero completo, hasta el divertido colofón, que aclara: «Esta edición de Rayuela se imprimió “del lado de acá” para presentarla “del lado de allá” con motivo del VIII Congreso Internacional de la Lengua Española Córdoba (Argentina)».

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Rayuela. Edición conmemorativa. Real Academia Española, Asociación de Academias de la Lengua Española, Alfaguara. Barcelona, enero 2019. 1120 págs.

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sábado, 27 de julio de 2019

Wayward Pines. El paraíso, de Blake Crouch





Wayward Pines. El paraíso
de Blake Crouch

Jesús Guerra

En 2015 el canal de televisión estadounidense Fox estrenó una serie propia llamada Wayward Pines, creada por Chad Hodge y con M. Night Shyamalan (el director de la cinta El sexto sentido [1999]) como productor ejecutivo, además de que dirigió uno de los capítulos de la serie, y también como productor ejecutivo y como consultor contó con Blake Crouch, autor de la trilogía de novelas en las que está basada la serie.

La primera temporada de la serie (basada en la primera novela de la trilogía) fue un éxito, tanto con el público como con la crítica, por lo menos en términos generales. Sin embargo, la segunda temporada no tuvo el éxito esperado. Fue perdiendo audiencia a medida que avanzaban sus 10 capítulos, a tal grado que Fox canceló la serie y la tercera temporada (que adaptaría la tercera novela) no llegó a realizarse.

Probablemente esta pérdida de audiencia se debió (por lo menos en parte) a que cada una de las novelas adaptadas narra una historia diferente, aunque todas ubicadas en el pueblo de Wayward Pines. Y al ser historias diferentes y, por lo tanto, más o menos independientes, aunque relacionadas, cuentan con personajes diferentes (es decir, en TV, con actores distintos en los papeles centrales). Es posible que esto desconcertara a la audiencia. Por lo menos, ésa es una de las teorías que se manejan en Internet a este respecto.


Edición en inglés


Yo no he visto la serie. No puedo opinar acerca de sus adaptaciones ni de su calidad, aunque supongo que debe de ser buena si cuenta con la colaboración de un cineasta como M. Night Shyamalan, pero sí sabía de la existencia de la serie porque en su momento fue importante. Quizás algunos de ustedes la vieron o se enteraron de su existencia, pero independientemente de si la vieron o no, lo que yo quiero recomendarles es la primera novela de la trilogía de Wayward Pines, novela que en inglés se llama sólo Pines y fue publicada en 2012, y la versión en nuestro idioma, con traducción de Aleix Montoto, fue publicada en 2015 (probablemente a partir del inminente estreno de la serie), se titula Wayward Pines. El paraíso. 

La novela comienza de manera muy intrigante: un hombre se despierta a la orilla de un río, en el bosque, rodeado de montañas. No sabe quién es ni qué hace ahí. No trae cartera (lo que significa que no trae dinero ni tarjetas de crédito ni identificación) ni celular. Camina. Ve a la distancia un pequeño pueblo. Un pueblo particularmente bello y pacífico. Poco a poco recuerda quién es: el agente del FBI Ethan Burke. Y está ahí porque fue enviado desde su oficina, en Seattle, a buscar a dos agentes recientemente desaparecidos en Wayward Pines: Bill Evans y Kate Hewson.

Ethan llega a las calles del pueblo. Se siente mal, le duele todo, y tiene una migraña espantosa. Sabe que debería ir al hospital, pero por algún motivo siente una especie de miedo de ir ahí. Entre los recuerdos que llegan, se acuerda de que llegó al pueblo junto a otro agente, y que en un cruce de calles fueron arrollados por un tráiler.


La edición mexicana tiene
el cintillo impreso


Ethan se desmaya y despierta en el hospital, en donde una enfermera de sonrisa falsa y actitud sospechosa le dice que, en efecto, estuvo en un accidente automovilístico. Ethan pregunta por sus pertenencias, incluido su teléfono y su pistola. La enfermera le responde que todo eso lo tiene el sheriff. Después de horas de estar solo, y en un extraño silencio, Ethan se pone nervioso. Siente que algo no está bien ahí. Se levanta, se viste, y al caminar por los solitarios y silenciosos pasillos del hospital tiene la impresión de que el inmueble está vacío, le parece que todo eso forma parte de un set cinematográfico creado para engañarlo... pero ¿por qué y para qué?

Escapa del hospital y camina a la oficina del sheriff. Es un pueblo pequeño. En las calles hay muy poca gente caminando y casi no circulan autos. Ese pueblo le da miedo. Su aparente perfección le parece falsa y siniestra. El sheriff, llamado Arnold Pope, no parece creerle gran cosa a Ethan. Además, le dice que es falso que él tenga sus pertenencias, que las debe tener el personal de la ambulancia que lo recogió luego de su accidente. Ethan llama desde la oficina de Pope a su oficina en Seattle. Le responde una secretaria a la que Ethan no conoce. Ella dice que tiene pocos días de trabajar ahí. Es indolente y maleducada, y como ella tampoco lo conoce no está dispuesta a pasarle a su jefe, pues está ocupado. Ethan deja un recado. Llama a su casa, en Seattle, pues tiene una esposa (Theresa) y un hijo (Ben). No logra comunicarse. Ethan se desespera, no entiende qué pasa en ese pueblo en donde nada parece funcionar como debiera... Y todo esto no es más que el principio de esta historia. Ethan Burke encuentra más misterios cada momento que pasa en Wayward Pines, y cada misterio le complica la vida más y más.

En un inicio, cada misterio y cada complicación que encuentra Ethan en el pueblo nos recuerda otras obras, literarias y cinematográficas (que no menciono para no revelarles nada más acerca de esta novela), pero entendemos que la obra está bastante bien armada y que es muy efectiva. Luego empiezan a aparecer elementos nuevos que nos hacen sospechar que quizá todo eso fue una treta del autor para hacernos creer que la novela se encaminaba en determinadas direcciones cuando, en realidad, nos tenía preparado un desarrollo y un desenlace bastante más originales.


Edición en portugués


Waywar Pines. El paraíso es una obra muy eficaz, de rapidísima lectura debido a que es muy entretenida; algunos dirán que es sólo eso, una novela de entretenimiento, pero si ponen atención se darán cuenta que es más que eso.

Blake Crouch nació en Statesville, Carolina del Norte, en 1978. Ha publicado hasta la fecha 14 novelas de misterio, terror y ciencia-ficción. Hasta donde yo sé, en español sólo se han publicado dos de sus novelas, la que les comento aquí y Dark Matter (2016), que en nuestro idioma fue publicada en 2017 por Nocturna Ediciones con el título Materia Oscura.

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Wayward Pines. El paraíso. Blake Crouch. Traducción de Aleix Montoto. Ediciones Destino, colección Áncora y Delfín. 1a. ed. en España: mayo de 2015; México: junio de 2015. 400 págs.