miércoles, 16 de enero de 2019

Leer es bueno para la salud



Leer es bueno para la salud

Jesús Guerra

En la entrada anterior comenté que sería bueno para todos incluir en nuestros propósitos de Año Nuevo el de leer más. Hoy quiero complementar esta idea con la información de un artículo buenísimo que leí llamado «Los libros son buenos para tu cerebro». El artículo es de Dan Seitz y se publicó en Internet el primero de enero de este año en el sitio de Popular Science (es decir Ciencia Popular). El artículo está en inglés. Quien quiera leerlo puede hacer clic aquí, pues yo no voy a traducirlo (salvo algunas líneas específicas) sino a extraer algunas de sus informaciones y comentarlas.

Este artículo menciona que la lectura de libros es buena para ejercitar nuestro cerebro y para aumentar nuestra inteligencia emocional. Y dice que incluso sabiendo esto, una cuarta parte de los norteamericanos no leyó ni un libro el año pasado. Y yo agrego que puedo suponer que en el caso de México este porcentaje de habitantes que no leyeron ni un libro en 2018 debe de ser aún mayor.

El artículo dice a continuación que estudios científicos hechos con niños gemelos han demostrado que leer es esencial para tener un cerebro sano, y que otros estudios han demostrado que la lectura hace que el cerebro de los adultos siga desarrollándose y en adultos mayores, ayuda a hacer más lento o incluso a detener del todo la atrofia cognitiva.

Con respecto a la inteligencia emocional, un estudio de 2016 mostró que los lectores de narrativa de ficción tienden a «tener bien desarrollada su habilidad para atribuir estados mentales a uno mismo y a otros, es decir, a entender que las otras personas pueden tener diferentes deseos, pensamientos y emociones, lo que significa que los lectores de ficción tienden a tener más empatía». Lo que a su vez significa, en términos generales, que la lectura (en este caso de ficción) nos ayuda a ser mejores personas.

Luego, el artículo de Dan Seitz da algunos consejos sobre cómo comenzar a leer, poco a poco, para las personas que no tienen el hábito diario de leer o que creen no tener tiempo para leer. Dice que es necesario establecer metas concretas y realistas, y luego irlas incrementando. Por ejemplo: establecer la meta de leer cinco páginas diarias de un libro. Pero es necesario que el libro sea de un autor o un tema que nos interese mucho.

Luego de un tiempo en que se alcance la meta de leer cinco páginas diarias, se puede subir la meta a leer 10. Y como el libro es interesante, la meta será un paso lógico. Luego se puede subir a 15 o a 20 páginas diarias. También aconseja que no se debe ser demasiado duro con uno mismo. Habrá días que realmente tengamos otra cosa qué hacer o estemos muy cansados y no podamos cumplir con la meta establecida. Lo importante es haber leído algo. Ya al día siguiente podremos alcanzar la meta de nuevo.

Un consejo importante para ayudar a alcanzar la meta de páginas por leer es la de no cerrarse ante ninguna de las alternativas de lectura. Se pueden leer libros impresos y también libros digitales o se pueden escuchar audiolibros. «Para efectos de lectura, los audiolibros también cuentan», por supuesto.

En tiempos en que casi todos traemos teléfonos inteligentes, podemos traer nuestro libro digital en el teléfono o en una tableta. El teléfono es bueno porque lo llevamos a todas partes. Entonces se puede aprovechar de leer en cualquier tiempo muerto. Al hacer fila en el banco, por ejemplo, en lugar de sacar el teléfono para jugar o para revisar las redes sociales, podemos leer unas páginas de esa historia que, además, nos interesa, nos emociona, y si el libro en realidad es bueno, nos tendrá ansiosos por saber qué sigue.

Y también en el teléfono podemos traer algunos audiolibros, lo cual nos permite escucharlos (es decir, leerlos) mientras caminamos y mientras hacemos ejercicio. El autor del artículo menciona que, según otro estudio, en este caso de la Universidad de Pennsylvania, a personas a las que sólo se les permitió escuchar audiolibros emocionantes (libros de misterio, por ejemplo) mientras iban a hacer ejercicio al gimnasio, terminaron por ir con más frecuencia al gimnasio, lo que significa que la lectura auditiva de libros interesantes nos ayuda a mantenernos sanos y en forma.

Y para los fanáticos de la productividad y el trabajo: está demostrado que leer libros ayuda a aumentar la productividad. «Dejar de hacer una tarea para centrarse en otra, que requiere otras habilidades, ayuda a regresar a la primera tarea con una visión renovada y con mayor atención». Así que el autor recomienda leer en los coffee breaks o en la hora para comer, para ser más productivo al regresar al trabajo un rato después.

En cuanto a la discusión sobre cómo es mejor leer, si en libros impresos, en libros digitales o en audiolibros, la discusión en realidad terminó hace tiempo. Dan Seitz menciona un estudio hecho con niños a los que se les dio a leer el mismo libro, a unos se les dio libros impresos, a otros libros digitales en un iPad. No hubo diferencias en cuanto a comprensión o retención de lo leído, que es lo importante. Para los niños, además, todos los medios estaban ahí cuando nacieron.

En realidad —agrego yo— todo esto es una cuestión de gustos y costumbres. Para los lectores de mayor edad, que siempre leyeron libros impresos, los libros digitales pueden ser extraños, o no ser de su gusto. Pero las generaciones posteriores nos hemos acostumbrado a todo: lo importante es leer.

Claro que cada medio tiene sus ventajas y sus desventajas. Los libros impresos se pueden no sólo tocar, sino acariciar. Nos gusta la textura del papel y hasta el olor de la tinta. Y se pueden subrayar y apuntar anotaciones al margen. Además, no requieren electricidad para funcionar, y se pueden hojear con facilidad. Como desventaja, si es un libro grueso, por ejemplo, tiene el peso. Y en la oscuridad se requiere de una luz para leerlos.

Los libros electrónicos requieren de un aparato para leerlos, pero se pueden leer en la oscuridad porque tienen su propia luz. Pero claro, requieren que la batería esté cargada. También se pueden subrayar y hacer notas al margen. Además, se pueden traer muchos libros en el mismo aparato, que puede ser incluso nuestro teléfono inteligente. Los puede uno leer en cualquier parte, en cualquier momento.

Los audiolibros no se pueden subrayar ni se les pueden hacer notas. Y se requiere un aparato para escucharlos. Pero se pueden leer, es decir escuchar, mientras hacemos otras actividades, como caminar, hacer fila en el banco o mientras hacemos ejercicio en el gimnasio. Por si fuera poco, recrean esa magia antigua de que alguien nos cuente una historia, con su voz, y su sabiduría para contarla.

En lugar de discutir qué es mejor, mi opinión es que debemos utilizar los tres medios para leer libros. Hay que encontrar el medio adecuado para el momento adecuado. Eso es todo. Lo importante es leer.

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viernes, 11 de enero de 2019

Sobre los propósitos (de lectura) de año nuevo



Sobre los propósitos (de lectura) de año nuevo

Jesús Guerra

Creo que todavía estamos a tiempo para tratar de los muy populares propósitos de Año Nuevo. Crear una lista, de preferencia pequeña, de estos propósitos es algo bueno pues por lo menos indican la intención de mejorar, la intención de cambiar algo en su vida, por parte de quien realiza estos propósitos. Revisando en Internet algunos artículos sobre el tema, encontré que los propósitos más comunes de las personas, agrupándolas por rubros, son más o menos los siguientes:

1. Bajar de peso, comer de manera más nutritiva, hacer ejercicio
2. Ahorrar dinero, pagar deudas, conseguir un empleo extra o un trabajo nuevo
3. Evitar el estrés o aprender a bajar el nivel de estrés
4. Comprar casa, o remodelar la casa
5. Comprar un carro o arreglar el que se tiene
6. Dejar de fumar, o dejar de beber
7. Ser mejor persona, o pasar más tiempo con la familia
8. Viajar, o viajar más, o realizar ese viaje a alguna ciudad o país con el que se ha soñado por mucho tiempo
9. Encontrar pareja, o casarse, o tener hijos.

Por supuesto, para lograrlos y no abandonarlos a las pocas semanas, es necesario tener fuerza de voluntad, disciplinarse. No siempre se puede, pero intentarlo ya es algo. Mientras más corta la lista, y más cercana a la realidad, más sencillo será lograrla.

Lo que los expertos en el tema (porque también hay expertos en esto de los propósitos de Año Nuevo) aconsejan es: escribir estos propósitos en un cuaderno (en un diario personal, por ejemplo), para que el compromiso con nosotros mismos sea mayor, y para que podamos tener esa lista presente cada vez que abramos el cuaderno. También se aconseja decirles estos propósitos a otras personas de confianza, familiares o amigos, para que el compromiso sea mayor. Por último, se aconseja juntarse con otras personas que tengan el mismo propósito (por ejemplo, ir al gimnasio) para que sea más sencillo realizarlo.

Por otra parte, es evidente que no es necesario esperar a que comience un año para comenzar a hacer los cambios que queremos en nuestra vida. Podemos empezar cuando en realidad lo queramos (de preferencia, ya).

Todo esto viene a cuento porque quiero comentarles un propósito que no está entre los más comunes pero que es muy importante para nuestra vida, para mejorar, que es lo que realmente deseamos: el propósito de leer más libros. Y subrayo la palabra libros. También podemos proponernos leer más, en general, y así leer más revistas, más periódicos, más textos en Internet, y todo esto también está bien, por supuesto, pero las obras importantes están publicadas en libros, y éstos pueden ser de ciencia, de psicología, de filosofía, ensayos diversos, de cualquier tema que nos guste, y, por supuesto, libros literarios.

Y el propósito de leer más es sencillo, pues sólo competimos con nosotros mismos. Si el año pasado leímos, por ejemplo, cinco libros, este año podemos intentar leer ocho. No es muy difícil, es realista, podemos lograrlo; es divertido, interesante y útil. Leer ocho libros en un año equivale a leer sólo dos terceras partes de un libro por mes.

Pero si su propósito es algo más serio pueden proponerse leer un libro por mes. Tal vez se tarden más de un mes en leer un libro de 600 páginas, pero la siguiente lectura puede tener sólo 250 páginas. Luego de los dos meses habrán conseguido leer, de todas maneras, dos libros en dos meses. Leer un libro al mes equivale a 12 libros al año. Es una buena meta. No es muchísimo, pero es mucho más del promedio nacional.

Y quienes leen 12, pueden proponerse leer 18, o 24. Al año, 24 libros es un libro cada quincena, aproximadamente. O ya, de plano, pueden proponerse leer un libro por semana, para alcanzar la cifra de 52 libros al año.

Hay una conocida encuesta mundial (de la agencia de investigación de mercado NOP World) que se centró en el número de horas a la semana que los habitantes de diversos países dedican a la lectura. Con esto no sabemos cuántos libros leen, pero por lo menos sabemos cuánto tiempo leen a la semana.

En primer lugar, La India, con 10.7 horas a la semana.
En segundo, Tailandia, con 9.4 horas a la semana.
En tercer lugar, China, con 8 horas.
En cuarto Filipinas, con 7.6 horas.
En quinto Egipto, con 7.5 horas.
En sexto la República Checa, con 7.4 horas a la semana.
En séptimo Rusia, con 7.1 horas.
En octavo, empatados Suecia y Francia, con 6.9 horas.
Y en noveno lugar Hungría, con 6.8 horas a la semana.

Esto quiere decir que La India, que está en primer lugar, dedica un poco más de hora y media diaria a la lectura. E incluso los países que menos leen, de esos 10 primeros lugares, leen casi una hora al día.

El promedio mundial es de 6.5 horas diarias dedicadas a la lectura. En América Latina, Venezuela es el país con el mayor promedio y está sólo un poco por debajo del promedio mundial: 6.4 horas por semana. El país que menos lee de América Latina es México, con 5 horas y media a la semana (lo cual, de México, es creíble, pero para la lectura en general, no de libros). Sin embargo, según una nota de la revista Proceso (del 31 de agosto de 2015), México ocupó el penúltimo lugar de lectura entre 108 países.

Todo esto quiere decir que, si ustedes ponen en sus propósitos de Año Nuevo leer una hora diaria, es decir 7 horas a la semana, estarían dedicándole a la lectura media hora más por semana que el promedio mundial. Y por supuesto, mucho más que el promedio mexicano.

La relación entre tiempo dedicado a la lectura y libros leídos es personal, depende de la velocidad de lectura de cada uno. Hay quienes leen rapidísimo y quienes leemos un poco más lento. Hay quienes han tomado cursos de lectura rápida, pero hay que aclarar que las técnicas de la lectura rápida si bien son muy útiles para leer periódicos, revistas y reportes de oficina, no sirven para leer literatura. La literatura hay que disfrutarla.

Pero esta relación personal pueden establecerla muy bien si se proponen leer una hora diaria. ¿Cuántos libros a la semana, o a la quincena, o al mes pueden terminar leyendo tan solo una hora por día? Se van a dar cuenta de que pueden leer mucho más de lo que imaginan.

En cuanto a las encuestas, sólo sirven de vaga referencia, pues son contradictorias. En la encuesta de horas de lectura por semana el Reino Unido, Brasil, Taiwán, Japón y Corea leen menos horas a la semana que México. Pero en la encuesta de CERLAC, Corea lee 10 libros por año mientras que China lee 7 (y Finlandia 17, y Canadá 20)... pero en la de horas por semana se dice que China lee 8 horas a la semana mientras que Corea lee sólo 3:06 horas. ¿Será que los coreanos leen rapidísimo?

Según un artículo de Ana Karen García, publicado en el periódico El Economista, el 26 de octubre pasado, en México se leen, en promedio, 3.8 libros al año por persona, pero ¡sólo 2 de cada 10 comprende totalmente el contenido que leyó! Como pueden ver el estado de la lectura en México es desastroso, pero podemos contribuir a nuestros promedios, aunque nadie nos venga a encuestar. Es una tarea personal, así como es un asunto de mejora personal: propongámonos leer por lo menos una hora diaria, y luego pueden platicarnos de los logros alcanzados.

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Ligas:




viernes, 4 de enero de 2019

Recomendaciones de la Librería del Fondo Carlos Monsiváis



Recomendaciones
de la Librería del Fondo Carlos Monsiváis




Kassel no invita a la lógica
Enrique Vila-Matas

El humor y la lucidez de Enrique Vila-Matas en una aventura delirante en la feria de arte contemporáneo más importante del mundo.

Una extraña llamada interrumpe la rutina de un escritor. La enigmática voz femenina al otro lado de la línea le dice que los McGuffi no quieren invitarlo a cenar para desvelarle la solución al misterio del universo. Pronto descubrirá que se trata de una convocatoria para participar en la Documenta de Kassel, la mítica feria de arte contemporáneo, donde su cometido será convertirse en instalación artística viviente y sentarse a escribir cada mañana en un restaurante chino de las afueras.

En Kassel, el escritor comprueba sorprendido que su estado de ánimo no decae al atardecer y que, en cambio, el optimismo lo invade mientras pasea impulsado por una energía inagotable que late en el corazón de la feria. Es la respuesta espontánea e imaginativa del arte que se levanta contra el pesimismo.

Con humor, hondura y lucidez, Enrique Vila-Matas cuenta la historia de una gran expedición: la del paseante solitario que, rodeado de rarezas y maravillas, se atreve a traducir un idioma que no conoce, participa en bailes invisibles, pernocta en su particular tierra prometida y, finalmente, encuentra un hogar en el camino. Desde su terraza de Kassel, este paseante nos invita a ver el mundo desde otro ángulo y desvela la esencia misma de la literatura: la razón, la verdadera razón, para escribir.

Enrique Vila-Matas. De su obra narrativa destacan Historia abreviada de la literatura portátil, Suicidios ejemplares, Hijos sin hijos, Bartleby y compañía, El mal de Montano (Seix Barral, 2012), Doctor Pasavento, Exploradores del abismo, Dietario voluble, Dublinesca (Seix Barral, 2010), Chet Baker piensa en su arte y Aire de Dylan (Seix Barral, 2012). Entre sus libros de ensayos literarios encontramos Para acabar con los números redondos, Desde la ciudad nerviosa, Aunque no entendamos nada, El viento ligero en Parma, Perder teorías (Seix Barral, 2010) y El viajero más lento. El arte de no terminar nada (Seix Barral, 2011). Traducido a 32 idiomas, ha obtenido un amplio reconocimiento internacional y ha recibido, entre otros, el Premio Nacional de la Crítica, el de la Real Academia Española, el Ciutat de Barcelona, el Herralde de Novela, el Fundación Lara, el Leteo, el Argital, el del Círculo de Críticos de Chile, el Meilleur Livre Étranger, el Fernando Aguirre-Libralire, el Médicis-Roman Étranger, el Jean Carrière, el Ennio Flaiano, el Elsa Morante, el Mondello, el Bottari
Lattes Grinzaine y el Gregor von Rezzori. Es chevalier de la Legión de Honor francesa, pertenece a la Orden de Caballeros del Finnegans, y es rector (desconocido) de la Universidad Desconocida de Nueva York (McNally Jackson).

Seix Barral
Colección Biblioteca Breve
304 págs.

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Todo cuanto amé
Siri Hustvedt

La novela emblemática de Siri Hustvedt, su hito literario. Una brillante historia que combina la intimidad de una saga familiar con el suspense de un thriller, y que nos habla del arte, el amor, la pérdida y la traición.

El aprecio por un cuadro de Bill Wechsler lleva al historiador de arte Leo Hertzberg a querer conocer a su autor. Una profunda amistad, basada por igual en afinidades y contrastes, los unirá desde entonces, e incluirá asimismo a sus familias. A lo largo de los años, tres mujeres orbitan en su universo: Erica, la hermosa profesora casada con Leo, y las dos esposas del pintor, Lucille y Violet. Pero cuando una muerte trágica sacude inesperadamente el mundo de estos personajes, entre ellos surge un nuevo orden bajo el que late un oscuro engaño que acabará por erigirse en una amenaza de imprevisibles consecuencias.

Siri Hustvedt nació en Minnesota en 1955. Licenciada en Filología Inglesa por la Universidad de Columbia, es una aclamada autora de novelas y ensayos: Leer para ti (1982); Los ojos vendados (1992), por el que obtuvo el Premio de la Crítica Internacional en el Festival de Cine de Berlín por su adaptación cinematográfica; El hechizo de Lily Dahl (1996); En lontananza (1998); Todo cuanto amé (2003), ganadora del Premio de Libreros del Quebec y Premio Femina Étranger, finalista del Premi Llibreter y del Waterstones Literary Fiction Award; Una súplica para Eros (2005); Los misterios del rectángulo (2005); Elegía para un americano (2008); La mujer temblorosa o la historia de mis nervios (2009); Ocho viajes con Simbad: palabra e imagen (2011); El verano sin hombres (2011), finalista del Premio Femina Étranger; Vivir, pensar, mirar (2012) y El mundo deslumbrante (2014), ganadora del premio al mejor libro de no ficción de Los Angeles Times, finalista del Dublin Literary Award y seleccionada para el Premio Booker. En 2012 recibió el Gabarron International Award de pensamiento y humanidades y, en 2014, fue nombrada doctora honoris causa por la Universidad de Oslo. Doctora y conferenciante sobre temas de psiquiatría en la Facultad de Medicina Weill Cornell de Nueva York, colabora regularmente como columnista en The New York Times y Psychology Today.

Seix Barral
Colección Biblioteca Formentor
496 págs.

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Denuncia inmediata
Eugenides, Jeffrey

Un joven viaja por el mundo en busca de iluminación y se enfrenta a todo tipo de experiencias, no siempre agradables; una estudiante de origen indio seduce a un profesor buscando una salida desesperada a la situación de su familia; un poeta fracasado que ha encontrado trabajo en la editorial de un antiguo pornógrafo acaba dejándose arrastrar por la tentación del dinero y la América del pelotazo; un sexólogo tiene un perturbador encuentro sexual en una selva remota; un matrimonio que empezó por conveniencia acaba en desastre; un músico que toca el clavicordio se enfrenta a la dificultad de combinar su arte con su condición de esposo y padre y termina perseguido por unos cobradores de morosos; una chica decide quedarse embarazada sea como sea; una mujer visita a una vieja amiga a la que le están haciendo pruebas para saber si padece alzhéimer y le regala un libro que ambas adoraban en su juventud... Jeffrey Eugenides, que ha demostrado en tres novelas excepcionales —Las vírgenes suicidas, Middlesex y La trama nupcial— su capacidad para ahondar en la complejidad de las relaciones humanas, continúa su exploración en esta envolvente colección de cuentos. Nos encontramos aquí una vez más con hombres y mujeres que se enfrentan a sus miedos, toman decisiones drásticas y se adentran en territorios desconocidos. En dos de los cuentos reaparecen personajes de sus novelas, que, al igual que los nuevos, son seres humanos desamparados que el autor retrata con perspicacia y humanidad, plasmando sus anhelos y contradicciones. Elegante, sutil, a ratos irónico y en otros momentos hondo y conmovedor, Eugenides traza aquí un poderoso mapa de las emociones humanas.

«Eugenides disfruta poniendo a sus personajes ante situaciones límite... Escribe sobre vidas complejas con profundidad y compasión» (Kirkus Reviews).

«El libro es un despliegue de las virtudes literarias de Eugenides» (Publishers Weekly).

«Eugenides consigue lo más extraordinario a lo que puede aspirar un gran cuentista; concentrándose en una pequeña parte de la vida, es capaz de sugerir la magnitud de la totalidad» (Lisa Zeidner, The Washington Post).

«Aborda el fracaso y la inmoralidad con una enorme fuerza moral... Unos cuentos deliciosos y profundos» (Dwight Garner, The New York Times).

«Un amplio repertorio de temas... Una colección de cuentos en conjunto impresionante» (Andrew Irvin, The Times Literary Supplement).

«Excelente... Eugenides despliega sus notables dotes para la comedia y la caracterización de los personajes, y al mismo tiempo construye unas apabullantes atmósferas claustrofóbicas» (Chris Power, The Guardian).

«Una colección de cuentos maravillosamente escritos... Lo mejor que he leído este año» (Rohan Silva, Evening Standard).

Jeffrey Eugenides (Detroit, 1960) estudió en las universidades de Brown y Stanford. Es autor de tres aclamadas novelas, todas ellas publicadas por Anagrama: Las vírgenes suicidas, llevada al cine por Sofia Coppola: «Extraordinaria novela, las hermanas Lisbon son a la literatura de los noventa lo que el Holden Caulfield de El guardián entre el centeno fue a la de los cincuenta» (Sergi Sánchez, El Mundo); Middlesex, que obtuvo el Pulitzer 2003 y fue considerada una de las mejores novelas de las últimas décadas: «Sobresaliente, poderosísima» (Antonio Fontana, ABC); «Magnífica saga familiar, una novela deslumbrante» (Ignacio Martínez de Pisón); «Colosal» (David Guzmán, La Razón); y La trama nupcial: «Fino y empático... Eugenides vuelve para reclamar su lugar entre los maestros artesanos de la (gran) novela (americana)» (Rubén Pujol, Rockdelux); «Una luminosa meditación acerca de la distancia que media entre la literatura y la vida» (Eduardo Lago, El País).

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jueves, 13 de diciembre de 2018

El orden del día, de Éric Vuillard





El orden del día
de Éric Vuillard

Jesús Guerra

El orden del día es una novela corta sorprendente, tanto por su estilo como por su tema, que provoca un efecto doble en el lector: el placer y la emoción de la lectura debido al estilo y a la inteligencia del autor, y una especie de desilusión, tristeza y miedo debido al contenido histórico y sus implicaciones en el presente y en el futuro del planeta. Y es que, aunque se trata de una obra de ficción, en realidad está basada en hechos históricos. ¿Por qué entonces decimos que es una novela? Porque las escenas relatadas han tenido que ser inventadas o reinventadas por el autor, pero lo que está alrededor de dichas escenas y el resultado de las mismas es verídico. Es decir, se sabe que sucedieron, pero los registros de estas o no existen tal cual, o se encuentran en libros de memorias y en diversos tipos de documentos y el autor las ha ensamblado de una nueva manera.

El autor de esta obra es el francés Éric Vuillard. La novela se ganó el Premio Goncourt 2017, el premio literario de mayor prestigio en Francia para autores de lengua francesa. Como ya señalé, la novela es bastante breve, está dividida en 16 capítulos, que se extienden por sólo 141 páginas. Cada dos o tres capítulos nos narran una escena, o diversos aspectos de una escena (o una secuencia) de una historia mucho más grande que, a grandes rasgos (pero no del todo bien), ya conocemos: el ascenso de Hitler al poder y el inicio de la Segunda Guerra Mundial. Cada escena es autónoma con respecto a las demás del libro, y cada una es sorprendente. Como ejemplo, menciono la escena inicial en la que 24 grandes empresarios alemanes asistieron a una junta secreta, convocada por el partido nazi, para recabar fondos para las siguientes elecciones.


Edición francesa


Esos empresarios eran las cabezas de compañías que aún hoy están entre nosotros, y que crecieron con la guerra, y siguieron creciendo después, algunas de ellas, en la Alemania nazi incluso construyeron fábricas cercanas a los campos de concentración para utilizar mano de obra esclava. ¿Y a quienes estaban detrás de esas empresas alguien les pidió cuentas por su actuación en la guerra? Por supuesto que no. Estamos hablando de BASF, Bayer, Agfa, Opel, IG Farben, Siemens, Allianz, Telefunken... El autor escribe: «Están ahí, en todas partes, bajo la forma de cosas. Nuestra vida cotidiana es la suya. [...] Y los 24 sujetos presentes en el palacio del presidente del Reichstag, ese 20 de febrero, no son sino sus mandatarios, el clero de la gran industria; [...] Y se mantienen ahí, impasibles, como 24 calculadoras en las puertas del Infierno».

Está también la escena en la que «Halifax, lord presidente del Consejo británico, acudió a Alemania, a título personal, invitado por Hermann Göring», y el político inglés no sólo cenó y se divirtió con su anfitrión, y además conoció a Hitler, sino que a su regreso escribió: «El nacionalismo y el racismo son fuerzas pujantes, ¡pero no las considero ni contra natura ni inmorales!»

Los estridentes prolegómenos para la anexión de Austria. Las reuniones de políticos alemanes e ingleses. Una comida planeada para retrasar la reacción británica ante la invasión de Austria... Y esa escena patética en la que los alemanes no llegaron a Viena —aunque ya el pueblo austriaco los esperaba en las calles, ondeando banderitas nazis— porque la «impresionante maquinaria alemana de la guerra» en realidad todavía no estaba a punto y se quedó tirada, descompuestos los tanques y los demás vehículos, apenas pasada la frontera, y tanto el temor como la admiración se debía a la propaganda cinematográfica nazi, ésa sí, en todo su esplendor. El autor apunta: «Y lo que sorprende de aquella guerra es el inaudito triunfo de la desfachatez, por lo que debemos tener presente una cosa: el mundo se rinde ante el bluff».


Edición en inglés


Göring realizaba llamadas con otros funcionarios siguiendo un guion, porque en realidad eran llamadas destinadas a los espías británicos. Y sus llamadas, digámoslo así, secretas, eran transcritas por personal a su servicio, por órdenes suyas, quizás pensando en la posteridad, cuando los nazis gobernaran el mundo. Pero fue en los juicios de Núremberg en donde se leyeron transcripciones de llamadas contradictorias. En efecto: el bluff y la propaganda.

El autor nos dice, en el capítulo «Sonrisas y lágrimas», de esta especie de ensayo novelado, que todas las películas que tenemos de los enormes mítines nazis y de muchos momentos de la guerra, hasta antes de la llegada de los soviéticos y los norteamericanos, son en realidad películas propagandísticas, en las que además de los seguidores convencidos estaban los acarreados, y en donde el audio ha sido arreglado para que las reacciones populares ante los discursos de Hitler fueran grandiosas (emotivas o intimidantes, según el punto de vista). Todas esas imágenes en movimiento del nazismo en ascenso forman parte, en realidad, del filme dirigido en última instancia por Goebbels.

La Segunda Guerra Mundial no fue como nos la han contado en el cine. En todas las guerras, pasadas y presentes, hay demasiados hechos secretos, demasiados tratos realizados en la oscuridad, demasiada injusticia, demasiado dinero involucrado, demasiados negocios de por medio... Necesitamos tanto los grandes libros de historia de investigadores independientes como ensayos novelados breves, como éste, que en pocas páginas nos muestren un poco de lo mucho que desconocemos y nos dejen sin aliento.


Edición mexicana


Éric Vuillard, el autor de esta novela sorprendente nació en la ciudad francesa de Lyon en 1968. Es escritor, dramaturgo y cineasta. Es autor de Conquistadores (2009), de Congo (2012), de La batalla de Occidente (2013), de Tristeza de la tierra: una historia de Buffalo Bill (2014) y de 14 de julio (2016), todas ellas ganadoras de importantes premios, y hasta donde entiendo, ninguna aún traducida a nuestra lengua.

Mi recomendación: consigan de inmediato este libro y léanlo tan pronto puedan. En una o dos tardes lo van a terminar y lo más probable es que al acabarlo comiencen a leerlo de nuevo.

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La orden del día. Éric Vuillard. Traducción de Javier Albiñana. Tusquets Editores (1a. ed. en España, marzo 2018; 1a. ed. en México, abril 2018). 144 págs.





viernes, 23 de noviembre de 2018

Siete visiones de la garganta de Olduvai, de Mike Resnick





Siete visiones de la garganta de Olduvai
de Mike Resnick

Jesús Guerra

En algunas entradas anteriores de este blog comenté los cuentos de la Antología Z, número 4 de la editorial española Dolmen, y uno de los cuentos de ese libro es de Mike Resnick. De hecho, es el único cuento de un autor estadounidense de ese libro, pues el resto de los textos es de escritores españoles. En esta ocasión comento un poco de este escritor, el cual es autor, sobre todo, de cuentos y novelas de ciencia-ficción y de obras de fantasía, y en especial le dedicaré unas líneas a una de sus narraciones más premiadas.

Mike Resnick nació el 5 de marzo de 1942 en Chicago, Illinois. Durante años escribió columnas periodísticas sobre carreras de caballos y sobre crianza de perros Collie. Y tuvo un criadero de esta raza de perros. También editó revistas, tabloides y escribió más de 200 libros bajo seudónimo. Para 1980, es decir a los 38 años, pudo dedicarse de tiempo completo a la literatura de ciencia-ficción, ahora sí firmada con su nombre. Su esposa, Carol L. Cain también es escritora y con frecuencia ha colaborado con él, no siempre con crédito, en la creación de sus novelas, y coescribió con su marido dos guiones de cine basados en dos novelas de Mike. Una hija de ambos, Laura Resnick, también es escritora de ciencia-ficción y fantasía, y ha recibido premios por sus obras.

Mike Resnick es un autor muy prolífico y le gusta escribir en colaboración con otros autores. Hasta el año 2014 escribió cuentos con 52 escritores diferentes, escribió guiones de cine con tres autores diferentes y novelas con otros tres autores. Y, en solitario, ha escrito muchísimos cuentos y novelas. Obras suyas han sido traducidas al español, francés, italiano, japonés, coreano, búlgaro, húngaro, hebreo, ruso, letón, lituano, polaco, checo, holandés, sueco, rumano, finlandés, portugués, eslovaco, chino, danés, croata y hasta en latín.

Lamentablemente en nuestro idioma tenemos en realidad muy pocas traducciones de obras suyas, sobre todo teniendo en cuenta su extensión. Entre novelas y novelas cortas, en nuestra lengua tenemos sólo nueve libros suyos, de las más de 75 que tiene en inglés. Los títuos de estos nueve títulos son:

* El germen (1984)
* Santiago: un mito del futuro lejano (1986)
* La dama oscura (1987)
* Marfil (1988)
* Siete visiones de la garganta de Olduvai (1995)
* El amuleto del poder (2003)
* Starship: Motín (2005)
* Starship: Pirata (2006)
* Starship: Mercenario (2007)

Y cuentos suyos aparecidos en español tenemos aproximadamente 16, de alrededor de 250 relatos publicados en inglés.

* El equipo B (año desconocido)
* Las asombrosas aventuras de Isaac el intrépido (1980)
* Dios y el Sr. Slatterman (1984)
* El último perro (1977)
* He tocado el cielo (1989)
* Una mañana perfecta (1991)
* Los monstruos de Midway (1991)
* Las 43 dinastías de Antares (1998)
* Flores de invernadero (1999)
* Los elefantes de Neptuno (2001)
* La granja del viejo McDonald (2001, también publicado como «El viejo MacDonald tenía una granja»)
* Te están mirando, muchacha (2003)
* Una princesa de la Tierra (2004)
* Viajes con mis gatos (2004)
* El sumidero de la memoria (2005)
* Una chica muy especial (2011)

Este último, «Una chica muy especial», es el que forma parte de la Antología Z, número 4, Zombimaquia, el cual ganó, entre otros, el premio español de ciencia-ficción Ignotus en 2012.

También ha sido coordinador y editor de más de 40 antologías de cuentos de ciencia-ficción, y ha escrito 12 libros de no ficción, sobre todo libros para escritores que quieren incursionar en la ciencia-ficción.




En cuanto a premios, la lista es larga. Ha sido nominado muchísimas veces, ha sido finalista de premios importantes una infinidad de ocasiones, y ha ganado más de 20 veces los premios más importantes de la ciencia-ficción, tanto de los Estados Unidos como de Europa y Japón, entre ellos el Hugo, el Science-Fiction Chronicle, el HOMer, el Nébula, el UPC (concedido por la Universidad Politécnica de Cataluña), el Ignotus (concedido por la Asociación Española de Fantasía, Ciencia-Ficción y Terror), el Skylark (que concede la Asociación de ciencia-ficción de Nueva Inglaterra), y el Seiun (el más prestigioso de ciencia-ficción de Japón).

Quizá su obra más premiada es una novela corta llamada Siete visiones de la garganta de Olduvai. Se ganó el premio HOMer 1994, el Science-Fiction Chronicle 1995, el Hugo 1995, el Locus 1995, el Ignotus de España, y fue finalista en el Imaginaire 1999 de Francia y el Sturgeon de 1995. O sea que evidentemente es un relato estupendo. Su título de entrada es extraño: Siete visiones de la garganta de Olduvai. Suena a que se refiere a la garganta de un dios, o a una galaxia lejana, o ya de plano a una novela para otorrinolaringólogos, ¿no? La verdad es que «la Garganta de Olduvai» —nos dice la Wikipedia—, «constituye uno de los lugares más importantes en el este de África en relación a yacimientos paleontológicos y arqueológicos prehistóricos olduvayenses y achelenses. Los barrancos de este cañón también son conocidos oficiosamente con el sobrenombre de "cuna de la humanidad". Está ubicada al este de la llanura del Serengueti en el norte de Tanzania, [...]»

Esta novela corta, o cuento largo, trata de una expedición extraterrestre, formada por científicos de varias especies cósmicas diferentes, que llegan a la Tierra, muchos siglos después de la extinción de los seres humanos, a investigar lo que puedan acerca de nuestra especie, y viajan precisamente a esa zona de África en donde apareció el Homo Sapiens. Por algunas de las conversaciones de esos científicos extraterrestres nos enteramos de que su interés por nuestra especie se debe a que ésta llegó a ser una de las grandes colonizadoras del universo, y si bien los humanos tenían mucho de admirable, también fueron temidos debido a su innecesaria violencia y crueldad, y a que cualquier civilización que conquistaron la convirtieron en esclava.

Entre los científicos extraterrestres que llegan a la Garganta de Olduvai están un biólogo, un historiador, un arqueólogo, etcétera, y viene uno especial, uno que al presentársele un objeto se «vuelve uno con el objeto», momentáneamente lo absorbe, y «siente» o «ve» la historia que rodea a tal objeto. Así, el equipo encuentra siete objetos pequeños, pero particularmente interesantes, y cuando este personaje siente las historias de dichos objetos, se las platica a sus compañeros. Con este mecanismo narrativo, esta novela corta nos cuenta siete episodios ocurridos en ese lugar a lo largo de la historia de la humanidad, más las experiencias del propio grupo de exploradores del espacio.

La verdad es que es un relato espectacular, pues al mostrarnos las actitudes de los humanos desde una perspectiva ajena, nos vemos como una especie extraña con rasgos incomprensibles y aterradores. Una novela corta estupenda que nos brinda un panorama de la historia del ser humano hasta su final. Una obra para reflexionar, escrita con un lenguaje sencillo, pero con una visión compleja y enorme. Es, sin duda, un texto fundamental para la ciencia-ficción.

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Siete visiones de la garganta de Olduvai. Mike Resnick. Se consigue en español, sobre todo en libro electrónico, y en este formato tiene alrededor de 60 páginas.