martes, 15 de mayo de 2018

El alcalde de Furnes, de Georges Simenon





El alcalde de Furnes
de Georges Simenon

Jesús Guerra

En las entradas anteriores comenté brevemente la vida y la enorme obra del escritor belga Georges Simenon (nacido en 1903 y fallecido en 1989). De manera muy simplificada podemos decir que sus novelas se dividen en cuatro líneas: sus novelas pulp, sus narraciones sobre el Comisario Maigret, sus novelas duras (como las llamaba él, que serían sus novelas más literarias) y sus escritos autobiográficos.
 
Una edición antigua
en español
Hoy comentaré una sus novelas duras. Se trata de El alcalde de Furnes, obra publicada por la editorial Gallimard en el año 1939. El personaje central es Joris Terlinck, un hombre grande, pelirrojo, mal encarado, de origen humilde que ha logrado ser rico y además convertirse en el alcalde de un pueblo belga llamado Furnes, en la parte belga en la que se habla predominantemente el flamenco. Joris Terlinck es desdeñoso con sus subordinados de la alcaldía, es un hombre dictatorial, muy serio, que todo el día fuma puros fabricados en su fábrica. A lo largo de la historia nos vamos enterando cómo fue que consiguió hacerse de la fábrica y, tiempo después, de la alcaldía, y no precisamente con los métodos más honestos.
 
Edición en francés
Joris está casado con Thérésa, una mujer de la burguesía, la cual le tiene miedo a su marido y no se atreve a hablar con él de manera franca. La hija de ambos, llamada Émilia, tiene problemas mentales serios, y como Joris la adora, en lugar de tenerla en una institución adecuada, la mantiene como prisionera en el piso alto de la casa, y como la joven únicamente soporta la presencia de su padre es él quien le lleva de comer, la baña y limpia el cuarto, el cual de todas maneras se encuentra en una condición lamentable. La cocinera de la casa fue amante de Joris años atrás, y tienen un hijo, y Thérésa lo sabe.

El más grande enemigo de Joris Terlink en el pueblo es Léonard Van Hamme, del grupo conservador, también millonario, quien ya ha sido alcalde y quiere volver a serlo.
 
Edición en alemán
Una noche llega a la casa del alcalde uno de sus trabajadores de la fábrica de puros para pedirle prestado un dinero, ya que está en apuros pues es el novio no formal de Lina, la hija (ni más ni menos que) de Van Hamme, y la muchacha está embarazada. Pero esta historia no conmueve a Joris que se niega a prestarle el dinero y le habla de enfrentar las consecuencias de sus actos, etcétera. El joven amenaza con que se suicidará si no le presta el dinero, y Joris no le cree, así que lo despacha de la casa con las manos vacías.

Más tarde, esa misma noche, un policía le avisa al alcalde que el joven disparó a la ventana de la recámara de la hija de Van Hamme, sin llegar a herirla, y que luego se suicidó ahí mismo, en la calle. El alcalde, aunque no lo quiere demostrar, queda realmente impresionado por este hecho, y aunque no lo reconoce —ni siquiera a sí mismo—, se siente culpable de esa tragedia.
 
Edición en portugués
Este hecho, aunque en un principio no lo parece, tiene efectos muy fuertes en la personalidad y por lo tanto en la vida del alcalde, y como consecuencia, en su vida familiar y hasta en la situación política del pueblo. Joris comienza a manifestar una parte de sí mismo que le era desconocida y, quizás para equilibrar esto, en su familia y en su trabajo se vuelve más despótico de lo que ya era, y realiza ciertas acciones —que por supuesto no las comentaré para dejarlos que las descubran por ustedes mismos al leer esta novela interesantísima— que son interpretadas muy a la ligera por la gente del pueblo de Furnes, mismas que se convierten en rumores que impactan la vida personal y política del alcalde.

Como siempre, Simenon nos brinda un estupendo retrato sociopsicológico de sus personajes y nos muestra la vida de un pueblo belga a fines de los años 30. Retrata a los parroquianos del bar del pueblo, al grupo de los conservadores del club católico, a los empleados de la alcaldía, a los miembros de la élite del pueblo, a los jóvenes, a los políticos, a los burgueses. Y nos brinda, de manera específica, el retrato de un hombre que se ha endurecido por los sacrificios que ha tenido que hacer para lograr ascender en lo social, en lo económico y en lo político, y que, al hacerlo, evidentemente por motivos egoístas, paradójicamente se ha olvidado de sí mismo y ha convertido su vida en una rutina aburrida y triste, disfrazada de seriedad y solemnidad, y ha convertido en tristes, también, las vidas de cuantos le rodean. Al lograr lo que quería, ha perdido su vida y ha destruido otras.
 
Edición en francés
Por lo menos esta es una de las interpretaciones posibles de esta novela. Ustedes, al leerla, formarán su opinión propia.

Como ya he mencionado en otras entradas, existen diversas ediciones de los libros de Simenon, y es muy probable que en algún momento la publique la editorial Acantilado, la cual ha señalado que publicará la obra completa de Simenon, pero hasta donde yo sé, aún no publica esta novela. Sin embargo, la edición que aún se consigue es la que publicó la editorial Tusquets en los años 90.

. . . . . . . . . . . . . . .

El alcalde de Furnes. Georges Simenon. Traducción de Carlos Manzano. Tusquets Editores, colección Andanzas. 224 págs.




lunes, 7 de mayo de 2018

Maigret, de Georges Simenon





Maigret
de Georges Simenon

Jesús Guerra


Simenon y Maigret
En la entrada anterior comentamos que Simenon, quien escribía a una velocidad endiablada, publicó alrededor de 527 novelas. De ellas, 176 las publicó bajo 27 seudónimos diferentes. Eran novelas de diversos géneros populares, escritas para comer. Y yo supongo que ahora esas 176 novelas están olvidadas. Pero las 351 novelas y novelas cortas que quedan son las que publicó con su nombre, y ésas están divididas entre las que para él eran sus «novelas duras» y las que, aunque inicialmente comenzó a escribir también para comer, lo hicieron famoso: las 75 novelas y 28 relatos largos del Comisario de la Policía Judicial de Francia, Jules Maigret (esto según la página en francés de Wikipedia dedicada a Simenon, y según el sitio de la editorial Acantilado, la editora oficial de sus libros ahora, las obras de Maigret son 72 novelas y 31 relatos). Estas obras son las que más se han vendido y se siguen vendiendo de su producción, más algunas de sus novelas serias, o novelas duras, más su novela autobiográfica, llamada Pedigrí.


En una entrevista aparecida en el periódico El País, el año pasado, hecha a su hijo John Simenon —nacido en 1949 en Estados Unidos, en donde el autor radicó alrededor de 10 años—, quien actualmente es el director y único empleado de tiempo completo de las empresas Georges Simenon Limited y Maigret Productions Limited, encargadas de manejar todo lo relacionado con la venta de derechos para publicaciones, traducciones y adaptaciones cinematográficas de las obras de su padre, habló acerca la creación del investigador Maigret. Dijo: «No fue casual, lo buscó: había acabado su etapa anónima en la literatura pulp y al saltar a la novela seria le pareció que para estructurarla le sería más sencillo con un detective: construir una novela es estar en la cuerda floja; con un detective es como estar en un balcón con barandilla». Y más adelante, explicó: «Decidió moldear un comisario contrario a todos los cánones de la época dorada del género, era todo lo que los demás no eran: Maigret no es inteligente, es grandote, habla poco, no es deductivo como Holmes sino intuitivo y, sobre todo, no investiga el delito a lo Poirot sino a las personas».


Así es, el método de este investigador es el de buscar comprender a las personas involucradas en un hecho criminal, comprender la situación, para poder comprender los motivos, y es que en el mundo de Maigret no existen las grandes conspiraciones ni las súpermentes criminales, como en las novelas policiacas anglosajonas, sino que el hecho criminal se produce siempre entre personas comunes y corrientes; o entre delincuentes de tamaño medio... por lo menos, en términos generales así es.

El comisario Jules Maigret es un hombre grande, corpulento, que lleva sombrero y abrigo, y siempre trae pipa, la cual fuma incesantemente. Le gusta la comida y la bebida, sobre todo la cerveza, así que en muchas de las novelas pasa mucho tiempo en bares y cafés. Está casado, su mujer se llama Louise. Aunque a lo largo de las novelas el autor va dando información de la biografía de su investigador, la verdadera biografía de Maigret se encuentra en una novela llamada Las memorias de Maigret, que es, lógica pero curiosamente, la única novela con este personaje que no es policiaca.


Por lo general, las novelas de Maigret transcurren en París, pero el autor se las ingenió para sacarlo a investigar casos en otros lugares, estando de vacaciones, por ejemplo. El tiempo de Maigret como investigador son los años que van de la década de los 30 a la de los 60. Las novelas son cortas, de entre 160 y 200 páginas, aproximadamente, y son de argumento mucho más sencillo que las novelas negras contemporáneas. Se dejan leer con rapidez, pero son innegablemente interesantes, y, para muchas personas, adictivas.

Dejando a un lado a Inglaterra, que tiene una riquísima tradición de novela de misterio y policiaca, en el resto de Europa Simenon es considerado el iniciador de la novela policiaca gracias a su serie con el comisario Maigret. Y es tan famoso que, por ejemplo, en Lieja, la ciudad en la que nació Simenon, existe una plaza llamada Del Comisario Maigret, y en un parque, en Holanda, existe una escultura de Maigret.

Con respecto a los libros en español de este personaje, hay una colección que fue muy popular, que publicó todas las novelas de la serie, llamada simplemente Las Novelas de Maigret, de Luis de Caralt Editor, de Barcelona. No sé cuándo comenzó a publicar la serie, pero todavía se imprimía o reimprimía en los años 70. Y en nuestro país aún se consiguen libros de estas ediciones en librerías de viejo. En la contraportada de los libros venía la lista de los libros publicados. En uno de los últimos aparecían 78 títulos. Supongo que era la serie completa. Y venía un texto que acompañaba el listado, que decía así: «Un buen día, un escritor prestigioso, Simenon, creó una figura inconfundible: el sagaz, reservado e inteligente inspector Maigret. Con él, la novela policiaca, conservando todos sus incentivos de acción y misterio ganó en dignidad, en lógica, en humanidad. Pintor fiel y brillante de tipos y ambientes, observador condescendiente de los hombres y las cosas, Simenon ha hecho del género policiaco un género literario».

Hay muchas ediciones que ya sólo se consiguen en librerías de libros usados: las obras selectas de Maigret, en Aguilar; las obras completas de Maigret en Orbis, que venían en tomos con tres o cuatro novelas y se vendían en puestos de periódicos en los años 80; las ediciones de obras de Simenon en Planeta, en Tusquets, y están las nuevas ediciones de la editorial Acantilado.

Maigret, la novela
La novela llamada sólo Maigret tiene la particularidad de que debía ser la última pero no lo dejaron. Cuando su editor era Fayard, de París, Simenon le entregó una especie de plan de publicación de una serie de 19 novelas policiacas para un personaje nuevo, el comisario Maigret. Y esta novela lleva por título el apellido del personaje. Fue la número 19 de la serie propuesta a Fayard, y por lo tanto el comisario aparece en esta obra ya retirado de la policía francesa. Está pensionado y vive en un pueblo cercano a París, con su esposa.



Una noche, un sobrino de su mujer, un joven que trabajaba como policía en París, llamado Philippe Lauer, tocó a la puerta de la casa de los Maigret. Necesitaba ayuda. Estaba metido en un lío porque había cometido un par de errores garrafales. El joven policía estaba encargado de vigilar a un sujeto que aparecía como el dueño de un cabaret del barrio de Montmartre, pero que la policía sospechaba que era en realidad sólo el prestanombres de un mafioso. El hombre al que vigilaba era Pepito Palestrino, un italiano de 29 años. El policía se quedó escondido en el cabaret cuando la clientela se fue porque iban a cerrar, cuando escuchó unos disparos. Mataron al hombre al que vigilaba y no vio quién lo mató. El policía, asustado, salió del cabaret, pistola en mano, para ver si lograba ver al asesino, pero en realidad fue un peatón quien vio al joven policía salir del cabaret con la pistola, lo cual quiere decir que éste se encontraba en problemas, pues ahora era él —el policía, el sobrino político de Maigret—, quien aparecía como el principal sospechoso.


Por eso el joven Philippe llegó a la casa de su tío, para pedirle que lo ayudara a demostrar su inocencia. Y Maigret sabía que la única manera de demostrarla era encontrando al verdadero culpable. Así que esa misma noche, el comisario y su sobrino viajaron a París. Pero como en esta obra Maigret ya está retirado, tuvo que investigar por su cuenta, y únicamente contaba con la ayuda de algunos de los policías que trabajaron bajo su mando, los más cercanos, los de mayor confianza.

Maigret no es un investigador deductivo, no es un hombre que resuelve acertijos abstractos, es un policía de intuiciones, un policía que entiende a la gente, o como diríamos en estos tiempos, sabe leer a las personas. Y que sabe, también, utilizar su experiencia de años.


El cabaret en donde se cometió el asesinato se encontraba en la calle Fontaine, y Maigret estaba más o menos familiarizado con la fauna criminal de esa zona, así que lo que hizo fue ir a observar el área, ver a la gente, hasta que encontró el bar en donde él sabía que algo encontraría. Y, en efecto, encontró. Observó a los clientes, escuchó conversaciones, mientras bebía cerveza y fumaba su pipa, fue recabando nombres, atando cabos, siguió a algunos personajes. Ése es su método. Y cuando entendió más o menos cómo estaba el asunto, tendió una trampa.

Como ya mencioné, las novelas policiacas de Simenon son, en comparación con las actuales, bastante breves y sencillas. Si las comparamos, por ejemplo, con las series policiacas de televisión, son equivalentes a las series estadounidenses de los años 70 y 80. Muy directas, pero de todas maneras interesantes. En el caso de las novelas con el Comisario Maigret, lo mejor es «verlo» actuar, leer sus pensamientos, entender cómo, a través de su conocimiento de la gente y de la empatía, logra comprender las situaciones.


Otra de las cosas que son sumamente interesantes de sus novelas y relatos policiacos, es el retrato que el autor realiza del bajo mundo criminal de París desde los años 30 a los años 60. El retrato de los personajes es hecho a grandes pinceladas, pero de todas maneras preciso y claro.

Como ya apunté, esta novela fue la número 19 de Maigret que publicó en Fayard, e iba a ser la última, la despedida del comisario. Fue publicada primero por partes, en el periódico Le Jour, de París, del 20 de febrero al 15 de marzo de 1934. Y luego apareció en formato de libro ese mismo año. Simenon, después, cambió de editor, y este último le pidió más novelas de Maigret, y Simenon siguió escribiéndolas, hasta llegar a 75, más 28 novelas cortas o cuentos largos, también con Maigret. Y ahora lo sabemos, esta serie policiaca fue la que verdaderamente consagró a Simenon en el gusto de lectores de todo el mundo.


De esta novela se hicieron dos adaptaciones diferentes, ambas para la televisión. La primera es francesa y se llama como el libro, Maigret, de 1970, dirigida por Claude Barma, y como Maigret el actor Jean Richard.
La otra película es italiana, de 1972, con el título Maigret se pensiona, en la cual Maigret fue interpretado por Gino Cervi.

. . . . . . . . . . . . . . .

La edición que yo tengo es la de Luis de Caralt Editor, con traducción de A. Morató. Impresa en 1973. 160 págs.




viernes, 27 de abril de 2018

Georges Simenon



Georges Simenon

Jesús Guerra


¿Qué les dice a ustedes el nombre de Georges Simenon? Supongo que la respuesta dependerá, por ejemplo, de qué tipo de lectores son, de qué tipos de lectores hay en su familia, y de su edad, entre otras cosas. Es decir, es probable que, si ustedes son muy jóvenes y conocen, por lo menos, el nombre de este escritor se deba a referencias literarias que han escuchado o leído. Si tienen algo más de edad, muy probablemente sus padres, sus tíos o sus abuelos fueron lectores de obras de Simenon, un autor que de hecho sigue siendo muy leído, pero cuya época de oro estuvo entre los años 30 y los 60. Pero si ustedes buscan sus libros en este momento, los van a encontrar, tanto en librerías como en tiendas de libros usados, en librerías por internet, en libros electrónicos, etcétera. Simenon sigue siendo muy leído, aunque eso sí, es dificilísimo encontrar en español toda su obra, porque es enorme y dudo que alguna vez se hayan traducido todos sus libros; se consiguen sólo los libros más conocidos, y, aun así, son bastantes.
 
Georges Simenon fue un escritor de lengua francesa, nacido en Lieja, en Bélgica, el 13 de febrero de 1903. Y murió en Lausana, Suiza, el 4 de septiembre de 1989, a los 86 años. Simenon trabajó desde muy joven como periodista, en la sección policiaca de un periódico de su ciudad natal. En ese trabajo aprendió a redactar con rapidez y con eficacia, y aprendió mucho de lo relacionado con los hechos criminales y con el trabajo policiaco. Además, aprendió a ver a la gente, a estudiarla, a entenderla.

Cuando tenía 20 años, luego de la muerte de su padre, se fue a vivir a París con su primera esposa. Y ahí no sólo escribió muchos artículos y reportajes, sino que comenzó a escribir relatos y novelas cortas para editoriales de libros comerciales, de los que se vendían en quioscos y en las estaciones de trenes. Y comenzó también a escribir novelas que a él le interesaban.


Así, su obra está dividida en tres grandes apartados: las que él llamaba novelas duras, es decir, «serias» o literarias; las novelas policiacas, para las que creó al famosísimo Comisario Maigret; y las novelas de otros géneros comerciales, populares, que publicó bajo seudónimo... nada menos que 27 seudónimos.

¿Pero qué tanto escribió? La respuesta, según la página de Wikipedia en francés, es la siguiente: escribió 193 novelas más 158 novelas cortas (es decir, 351 obras) que publicó con su nombre. Más 176 novelas publicadas bajo los 27 seudónimos ya mencionados. Esto nos da un total de 527 novelas. (La página de Acantilado, la editorial española que actualmente publica la obra de Simenon en nuestro idioma, maneja unos números diferentes. Dice: «...escribió ciento noventa y una novelas con su nombre, y un número impreciso de novelas y relatos publicados con pseudónimo, además de libros de memorias y textos dictados. El comisario Maigret es el protagonista de setenta y dos de estas novelas y treinta y un relatos, todos ellos publicados entre 1931 y 1972.» http://www.acantilado.es/persona/georges-simenon/)


También escribió miles de artículos y reportajes, muchos publicados con su nombre y muchos publicados con sus pseudónimos. Y además escribió varios tomos de memorias y de autobiografía. El tiraje acumulado internacional de sus obras es de 550 millones de ejemplares impresos. Según el índice de traducciones de la UNESCO, es el autor más traducido de Bélgica. Y de lengua francesa, es el tercer autor más traducido, sólo por debajo de Julio Verne y Alejandro Dumas. Y de todas las lenguas, es el autor número 17. El número de traducciones de sus obras que se han hecho es de alrededor de 3 mil 500, en 55 idiomas.


Para fines prácticos, seguiré manejando las cifras de Wikipedia: quedamos que el número de novelas (incluidas las novelas cortas y las obras pulp que publicó con seudónimo) que escribió Simenon es 527. Esto, además de sus libros de memorias y su autobiografía en 21 tomos. Si tenemos en cuenta que estuvo activo como escritor de novelas (pues abandonó la novela en 1972, pero no abandonó la escritura) entre 1919 y 1972, tenemos que escribió novelas durante 53 años, y si escribió 527, quiere decir que escribió, en promedio, 9.94 novelas por año, y esto durante poco más de medio siglo, lo cual es verdaderamente asombroso.


Y esto era bien sabido por sus contemporáneos. Guillermo Altares publicó en un artículo en el diario español El País, en el año 2013, llamado «Simenon visita Greeneland», la siguiente anécdota: «Alfred Hitchcock llamó por teléfono una vez a Georges Simenon y le dijeron que estaba ocupado: "Acaba de empezar un libro". A lo que el gran director respondió: "No se preocupe. Espero en línea". Esta anécdota recogida por Pierre Assouline en su biografía del narrador belga, refleja la rapidez con la que el creador del inspector Maigret redactaba sus novelas». Simenon llegó a apuntar que podía escribir una novela en once días, en su madurez, y que de joven podía escribir dos novelas cortas de géneros populares por semana.


Está claro, entonces, que Simenon era un autor muy popular, que escribía mucho y vendía mucho, sin embargo, podemos, de todas maneras, cuestionar su calidad. Y en esto es difícil que los lectores o, peor aún, los críticos, se pongan de acuerdo. Pero hay que tener en cuenta que una cosa es que a uno como lector le guste o le disguste una novela o la obra completa de un autor, y otra cosa es su calidad.

Ese cuestionamiento, por lo menos en vida del autor, evitó que ganara algún galardón de la Academia Francesa, y con mayor razón evitó que se le otorgara el Nobel, por ejemplo (todavía hay quienes dicen que lo merecía). Sin embargo, con el tiempo llegó un gran reconocimiento por parte de la editorial francesa Gallimard, que es la que edita la colección de clásicos más importante de la lengua francesa, La Pléiade. Bueno, pues en esa colección ya aparecieron tres tomos de «novelas escogidas», y entre los tres tomos suman 5,104 páginas. Esa edición es su consagración, y los críticos pueden decir lo que se les antoje.
 
El novelista español Antonio Muñoz Molina apuntó, en un artículo publicado también en el diario El País (artículo que se encuentra recopilado en un folleto que sobre Simenon publicó la editorial Acantilado, y que se puede bajar en PDF del sitio de esta casa editorial: aquí), lo siguiente: «Lo que asombra de Simenon no es que escribiera tantas novelas, sino el hecho de que prácticamente todas sean magníficas y de que además estén dotadas de algo equivalente a una sustancia adictiva, de una poderosa nicotina literaria en virtud de la cual el interés o la admiración del lector se convierten rápidamente en un hábito».


Evidentemente también hay críticos a los que no les gusta demasiado la obra de Simenon, por ejemplo Rafael Conte (fallecido en Madrid en 2009), escribió (y lo cita también Guillermo Altares en su artículo de El País) que Simenon: «Fue un novelista a veces correcto, bastante hábil y que nunca supo escribir demasiado bien: nunca fue un gran escritor, aunque quiso serlo sin parar y se empeñó en ello casi siempre, como lo demuestra la alternancia entre las setenta y pico novelas de Maigret escritas para comer y tan sencillitas que se leen con toda facilidad y las más de ciento veinte que él mismo calificaba de "novelas serias" donde tropezaba más de lo debido».


Sin embargo, apunto a continuación algunas opiniones muy positivas sobre Simenon, y lo que más asombra son los nombres de quienes firman dichas opiniones (estas citas las tomo del mencionado folleto de la editorial Acantilado, que, repito, lo pueden bajar aquí):

* «Leo cada nueva novela de Simenon». Walter Benjamin

* «Considero a Simenon un gran novelista, quizás el más grande y el más auténtico de la literatura francesa contemporánea». André Gide.

* «Adoro leer a Simenon». William Faulkner (Premio Nobel de Literatura 1949)

* «El arte de Simenon es de una belleza casi intolerable». François Mauriac


También es importante mencionar la trascendencia que ha tenido la obra de Simenon, en general, y particularmente las novelas de Maigret, en el cine y la televisión. Sólo en Francia se han producido más de 50 películas basadas en novelas de Simenon, a partir de 1932. Entre los directores importantes que han realizado películas basadas en obras de Simenon se encuentran, por ejemplo: Jean Renoir, Maurice Tourneur, Marcel Carné, Henri Verneuil, Henry Hathaway, Claude Autant-Lara, Jean-Pierre Melville, Bertrand Tavernier y Claude Chabrol.

En televisión se han hecho varias series, algunas bastante largas, con adaptaciones de las novelas del Comisario Maigret: en Francia se han hecho tres series, en Inglaterra se han hecho cuatro, en Italia se ha hecho una, y en Estados Unidos en lugar de series se han filmado películas para la televisión. La lista de nombres de actores conocidos que han interpretado al Comisario Maigret es también sumamente interesante. Menciono sólo algunos: Pierre Renoir, Abel Tarride, Harry Baur, Charles Laughton, Michel Simon, Maurice Manson, Jean Gabin, Gino Cervi, Bruno Cremer y Michael Gambon, y en la serie inglesa más reciente, Maigret es interpretado nada menos que por Rowan Atkinson, a quien todos conocemos por su personaje Mr. Bean. 


En español, a lo largo del tiempo, sus novelas han aparecido en muchas editoriales españolas, argentinas y mexicanas, de entre las más recientes, Tusquets Editores anunció que publicaría sus obras completas en los años 90. No llegó a hacerlo, quizá debido a cambios en las políticas editoriales. De hecho, en este momento Tusquets ya no tiene en su catálogo a Simenon, pero llegó a publicar alrededor de 60 de sus novelas, y algunas todavía se pueden conseguir. A partir de 2012, fue la editorial Acantilado, de Barcelona, la que anunció que publicaría sus obras, no sé si completas, pero ha publicado ya algunas. El problema con Acantilado es que, por ser editorial española, sus libros entran a México como volúmenes importados y son, para nosotros, bastante caros, pero eso sí, las ediciones son bellísimas.


Precisamente esta editorial publicó en 2012 el folleto (que he mencionado varias veces) de 88 páginas, con un prólogo de Jaume Vallcorba, un cuento de Simenon, con su Comisario Maigret, escrito en 1939, con traducción de Carlos Pujol, y artículos sobre Simenon de Joan de Sagarra, Rafael Conte, Antonio Muñoz Molina, Carlos Pujol, el novelista inglés John Banville y el francés Pierre Assouline, quien es también uno de los biógrafos de Simenon; la publicación contiene también unas cartas de Federico Fellini a Simenon, unas cartas de André Gide, y unas páginas finales con frases que han escrito grandes autores acerca de Simenon (de las cuales he citado aquí cuatro).


Los invito a que busquen y lean algunos libros de Georges Simenon. Se van a dar cuenta de que no sólo es muy entretenido, sino que sus temas son importantes. Lo más que puede suceder, como dice Antonio Muñoz Molina, es que la lectura de su obra se les convierta en un hábito.








martes, 10 de abril de 2018

¿Qué leer en el género del terror?





¿Qué leer en el género del terror?
(Algunos de) Los mejores libros de terror

Jesús Guerra

Muchos lectores sentimos, a veces, que queremos disfrutar un buen libro —o dos o tres buenos libros— de terror, para sentir ese extraño escalofrío que sube por nuestra espina dorsal hasta lograr que los cabellos se nos pongan de punta... A quienes no les atrae el terror, ni en libros ni en cine, son incapaces de entender esto. Lo sé. Pero a quienes sí nos gustan los libros y las películas de terror entendemos que el terror en ambientes controlados es un placer. ¿En ambientes controlados? Bueno, es una manera de decirlo, pero no significa que leamos en laboratorios. A lo que me refiero es a que no debe de ser lo mismo encontrarnos en el bosque, solo, frente a frente con un tipo enloquecido que corre hacia nosotros con una sierra eléctrica encendida en la mano (encuentro que muy probablemente terminaría con nuestra propia muerte) a encontrarnos en la comodidad de nuestra recámara, bebiendo un café, leyendo sobre el encuentro de un personaje de novela que se enfrenta a ese asesino enloquecido. Como tendemos a identificarnos con el personaje, la escena nos va a provocar miedo, claro está, pero se trata de un miedo placentero. De alguna manera vivimos la experiencia del personaje, pero no enfrentamos realmente los peligros. Si el personaje se salva, aunque quede mal herido, o si muere asesinado, los lectores sufrimos con su suerte, pero al acabar la escena o la novela, nosotros seguimos perfectamente a salvo, y además hemos adquirido una experiencia memorable.

Por eso, para que podamos seleccionar alguno o algunos libros de terror, he compilado una lista de obras de este género, que a estas alturas es varios géneros, que es importante leer, pero no la propongo como una obligación sino como un simple catálogo de buenas obras que sirve para escoger la que más interesante nos parezca.

Me puse a revisar una serie de listas de libros de terror que me encontré en internet: «Las 30 novelas más escalofriantes», «Los 100 mejores libros de terror de todos los tiempos», «Los mejor del terror» son algunos de los títulos de listas que se repiten, tal cual o con diversas variaciones (más o menos lo mismo que sucede con el título de esta entrada que están leyendo). Hay una serie de títulos, pero en este caso de libros, que también se repiten, lo cual quiere decir que son los clásicos del género; y luego cada lista difiere con las otras en determinados libros que son de la preferencia de los compiladores. Esto es normal. Lo que yo hice fue hacer una lista de los clásicos del género, y luego otra de libros contemporáneos, que pueden ser novelas o colecciones de cuentos, que he visto que se repiten, los haya leído yo o no, y luego he agregado algunos libros que a mí en lo personal me gustan mucho, aunque no estén en estas listas mencionadas.




Sin embargo, debo de hacer varios comentarios previos para que se comprenda mejor esta lista, y algunas de las diferencias (posibles) con respecto a otras que están en internet:

En primer lugar, me centré específicamente en libros que se considera que forman parte del género del terror, y que son importantes por su calidad y por la influencia que han ejercido en obras posteriores, aún y cuando ahora, en el siglo XXI, quizás estas obras ya no produzcan mucho miedo al leerlas. Los tiempos, los estilos y los gustos cambian.

Es decir que he dejado fuera (o más bien, en otra lista) libros que ciertamente producen algún tipo de miedo al leerlos, pero que no son propiamente libros de terror: por ejemplo, El extranjero, de Albert Camus, o El proceso, de Franz Kafka. Sí, son espléndidos libros: uno nos produce un miedo existencial, por llamarlo así, y otro una ansiedad arrebatada por miedo al absurdo del mundo burocrático y dictatorial, pero no son libros del género del terror, así que los eliminé (es decir, los coloqué en una lista especial, que evidentemente podría crecer si uno se pone a trabajar en el tema, que tiene su interés).




En segundo lugar, con respecto a lo ya mencionado acerca de libros de terror que ya no nos producen terror... Este es un punto complicado. Vuelvo a mencionar algo que he apuntado aquí al comentar algunos de estos libros de terror: alguien escribió que la luz eléctrica en las ciudades acabó con el terror de los cuentos de Edgar Allan Poe. Claro. Los libros del siglo XIX hacia atrás se leían a la luz de una vela, y afuera de la habitación la casa estaba a oscuras, y afuera de la casa, la ciudad estaba casi a oscuras. No es lo mismo leer los cuentos de Edgar Allan Poe en esas condiciones, que leerlo en el metro, o en una combi, rodeados de luz, de ruido, de personas hablando por teléfonos celulares, con música que viene de las tiendas, de la radio del chofer de la combi y hasta de los celulares de los vecinos de asiento, o leerlo en un café perfectamente iluminado, con todo el ruido y la iluminación de las noches urbanas de nuestro tiempo... Así que los lectores debemos adaptarnos a la obra. Intentar leerlas en lugares más tranquilos, menos ruidosos, o por lo menos concentrarnos, para entender las circunstancias en que estas obras fueron escritas originalmente y las circunstancias en que fueron leídas en su tiempo.

Me sorprenden, y debo admitir que hasta me molestan, los comentarios de lectores superficiales que opinan, por ejemplo, que Frankenstein, de Mary Shelley, o Drácula, de Bram Stoker, les parecen obras aburridas, o que no les encontraron la gracia... Este tipo de opiniones sólo muestran las deficiencias que como lectores tienen estas personas, y no la calidad de las obras. Si alguien lee una obra de un autor contemporáneo —rápida, electrizante, llena de violencia— y luego lee Drácula o El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde, de Robert Louis Stevenson, y espera que sean iguales o que produzcan los mismos efectos está claro que hay un error de concepción por parte de ese lector acerca de lo que está leyendo. Pero si se da cuenta que esa obra fue escrita para otro tipo de lector, habitante de un planeta que en realidad ya no existe, hará el intento dicho lector de enfocar su lectura, de adaptarse él para acercarse lo más posible al lector del siglo XIX, y entonces el libro se mostrará con la frescura y, en este caso, el horror, que les produjo a los lectores contemporáneos de esa obra.


Ahora sí, volvamos a las listas: dividí la lista en secciones: «Clásicos», «Contemporáneos», «Casos especiales» y «Libros aterradores que no forman parte del género».

Vale la pena anotar que los libros no están puestos en ningún orden en particular. No son más importantes los primeros que menciono que los últimos, ni tienen orden alfabético ni cronológico ni nada. Están como los fui apuntando.




Ahora sí, comenzamos con los...

Clásicos:
* Drácula, de Bram Stoker
* Cuentos de Edgar Allan Poe (hay algunos que se podrían mencionar en particular, pero mejor dejémoslos todos como recomendación).
* Frankenstein, de Mary Shelley
* El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde, de Robert Louis Stevenson
* El castillo de Otranto, de Horace Walpole
* El fantasma de la ópera, de Gaston Leroux
* El Golem, de Gustav Meyrink
* Los misterios de Udolfo, de Anne Radcliffe
* Manuscrito encontrado en Zaragoza, de Jan Potocki
* Melmoth el errabundo, de Charles Robert Maturin
* El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde
* El monje, de Matthew Lewis
* Carmilla, de Sheridan Le Fanu
* El vampiro, de Polidori




Para la lista siguiente, «Contemporáneos», vale la pena anotar lo siguiente: aquí están (algunos) de los autores del siglo XX, incluidos narradores como Arthur Machen, Henry James y H.P. Lovecraft, quienes nacieron en el siglo XIX, pero desarrollaron una buena parte de su obra en el XX. Otra nota: comienzo la lista con autores que tienen varios libros en la lista:

Contemporáneos:
De Stephen King:
* Eso (It)
* El resplandor
* El misterio de Salem's Lot (o La hora del vampiro)
* Carrie
* Misery
* Cementerio de animales

De Clive Barker:
* Los libros de sangre
* Cabal

De Richard Matheson:
* Soy leyenda
* La casa infernal




De Anne Rice:
* Entrevista con el vampiro
* La reina de los condenados
* La momia, o Ramsés el Maldito
* La hora de las brujas

De Arthur Machen:
* El pueblo blanco
* El terror
* El gran dios Pan

De Ray Bradbury:
* El país de octubre
* La feria de las tinieblas

De Dan Simmons:
* Vampiros de la mente
* La canción de Kali

De Adam Neville:
* El ritual
* Apartamento 16

De Daphne du Maurier:
* El muñeco
* Rebecca

De Whitley Strieber:
* El ansia
* Lobos
* Comunión

De H.P. Lovecraft:
Toda su obra (en términos generales)




A partir de aquí: un autor, un título:

* El exorcista, de William Peter Blatty
* Fantasmas (Ghost Story), de Peter Straub
* Otra vuelta de tuerca, de Henry James
* El silencio de los corderos, de Thomas Harris
* La semilla del diablo (Rosemary's baby), de Ira Levin
* El horror de Amityville, de Jay Anson
* El traje del muerto, de Joe Hill
* Déjame entrar, de John Ajvide Lindqvist
* El hombre lobo en París, de Guy Endore
* El tapiz del vampiro, de Susan McKey Charnas
* John Silence, investigador de lo oculto, de Algernon Blackwood
* La casa de hojas, de Mark Z. Danielewski
* La casa en el confín de la Tierra, de William Hope Hodgson
* La leyenda de Sleepy Hollow, de Washington Irving
* La mujer de negro, de Susan Hill
* Ring, de Koji Suzuki
* La maldición de Hill House, de Shirley Jackson




A continuación, menciono sólo tres de los casos especiales y les digo por qué lo son:

Casos especiales:
* La condesa sangrienta, de Valentine Penrose
(Es un caso especial porque se trata de una biografía novelada acerca de Elizabeth Bathory, pero el libro, que tiene una calidad extraordinaria y un extraño aire poético, es verdaderamente estremecedor.)

* Coraline, de Neil Gaiman
(Porque es un libro para niños que es más inquietante y aterrador para los adultos que para los propios niños, o por lo menos eso espero.)

* Comunión, de Whitley Strieber
(Porque se supone que es un libro basado en una experiencia propia del autor, toda una vida de abducciones por parte de extraterrestres, publicado, obviamente, en el momento en que las abducciones por extraterrestres estaban de moda. Cierto o no, el libro es verdaderamente aterrador. Tiene una versión cinematográfica que es, lamentablemente, bastante mala.)

Y, para finalizar, están los títulos de obras que no pertenecen al género del terror, pero que, cada una a su manera y por sus propios motivos, tienen elementos que nos provocan miedo... algún tipo de miedo. Por supuesto que hay muchas más, pero con estos 10 títulos entenderán de lo que se trata:




De otros géneros:
* El extranjero, de Albert Camus
* El proceso, de Franz Kafka
* El cuento de la criada, de Margaret Atwood
* El señor de las moscas, de William Golding
* Johnny tomó su fusil, de Dalton Trumbo
* Rebecca, de Daphne Du Maurier
* American Psycho, de Bret Easton Ellis
* El coleccionista, de John Fowles
* A sangre fría, de Truman Capote
* 1984, de George Orwell

No espero que estén de acuerdo, espero, eso sí, que esta propuesta les parezca por lo menos interesante.