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martes, 19 de marzo de 2019

Primeras líneas de El hombre del sur, de Roald Dahl



Primeras líneas...

del relato
«El hombre del sur»
de Roald Dahl

en dos idiomas

 
It was getting on toward six o'clock so I thought I'd buy myself a beer and go out and sit in a deck chair by the swimming pool and have a little evening sun.

[«Man form the South». Versión original en inglés de Roald Dahl. Se publicó por primera vez en la Collier's Magazine en septiembre de 1948. Luego en el libro Someone Like You, de 1953, de la editorial Alfred A. Knopf, y luego en varias antologías posteriores.]

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Eran cerca de las seis, así que pensé en pedir una cerveza y tenderme en una hamaca junto a la piscina a tomar un poco el sol de la tarde.

[«Hombre del sur». Traducción al español de Carmelina Payá y Antonio Samons, editorial Anagrama. Cedida a la editorial Alfaguara para la edición de Cuentos completos, 2013.]




miércoles, 13 de marzo de 2019

Cuentos completos de Roald Dahl





Cuentos completos
de Roald Dahl

Jesús Guerra

En las dos entradas anteriores comenté el libro Relatos escalofriantes, del escritor inglés Roald Dahl (nacido en 1916 y fallecido en 1990). Comenté que si no podían conseguir esa colección de cuentos en particular buscaran el libro Cuentos completos de Roald Dahl, que fue publicado por Alfaguara, en 2013, en un tomo, y en formato de bolsillo en dos tomos. En realidad, esta es la obra que es más fácil de conseguir y la mejor, pues así tendrán reunida toda la narrativa corta de este autor extraordinario. El volumen de sus Cuentos completos en un tomo tiene la leyenda «Edición definitiva».

El volumen contiene 55 relatos (es decir, los 11 que componen el libro Relatos escalofriantes y 44 relatos más), lo cual es un festín para cualquier lector de Roald Dahl y, en general, para cualquier lector de cuentos.

Los once cuentos que conforman Relatos escalofriantes son los siguientes: «Tatuaje», «Cordero asado», «La máquina del sonido», «Un cuento africano», «Galloping Foxley», «El deseo», «El cirujano», «Apuestas», «El campeón del mundo», «Cuidado con el perro» y «Mi querida esposa».

Los otros 44 relatos son: «Sólo esto», «Katrina», «No llegarán a viejos», «Alguien como tú», «Muerte de un hombre muy, muy viejo», «Madame Rosette», «Pan comido», «El ayer fue hermoso», «Nunc dimittis», «Hombre del sur», «El soldado», «El señor Botibol», «La Venganza Es Mía, S. A.», «Veneno», «Gastrónomos», «El gran gramatizador automático», «El perro de Claud», «Lady Turton», «Edward El Conquistador», «La subida al cielo», «William y Mary», «Placer de clérigo», «El bello George», «La señora Bixby y el abrigo del coronel», «Jalea real», «Génesis y catástrofe», «Cerdo», «La patrona», «La visita», «El último acto», «El gran cambiazo», «El mayordomo», «Perra», «Oh, dulce misterio de la vida», «El autostopista», «El hombre del paraguas», «La princesa y el cazador furtivo», «La princesa Mammalia», «El librero», «El chico que hablaba con los animales», «El tesoro de Mildenhall», «El cisne», «La maravillosa historia de Henry Sugar» y «Racha de suerte (cómo me hice escritor)».




La edición está precedida por una nota en la que se nos informa que el libro incluye ocho relatos hasta ese momento inéditos en español, que son: «Sólo esto», «No llegarán a viejos», «El ayer fue hermoso», «Alguien como tú», «Muerte de un hombre muy, muy viejo», «Madame Rossette», «Oh, dulce misterio de la vida» y «El librero».

La nota nos informa también que «De toda la producción cuentística de Dahl tan sólo quedan fuera» tres relatos: «In the ruins», «Smoked cheese» y «The sword» —los títulos nos los dan en inglés precisamente porque no están traducidos, pero literalmente serían: «En las ruinas», «Queso ahumado» y «La espada»—, y nos dicen que estos relatos no están en el libro debido a que los herederos del autor no han permitido incluir estos relatos en ninguna antología existente en cualquier idioma.

El libro contiene también un estupendo prólogo firmado por la escritora española Elvira Lindo, en el cual apunta algunas ideas que nos ayudan a comprender mejor el estilo de los relatos de este autor. En pocas palabras define, para comenzar, los cuentos de Dahl: son «secos, ingeniosos y carentes de sentimentalismo». Más adelante, apunta: «Dahl no es cruel, pero tiene muy claro quién es el malvado en un cuento y no muestra ningún interés en comprenderlo. Entiende la maldad como una característica que define por completo a un personaje y no trata de justificarlo psicológicamente. En este aspecto, imita sin complejos la manera en que los cuentos clásicos estructuraban la división de papeles en una historia: los malos lo son sin matices; a los buenos se les permite casi cualquier atrocidad con tal de restablecer la justicia.» Y aún más adelante, señala: «Para que exista el bien ha de existir el mal, para que haya un vencedor debe haber un vencido; para provocar inquietud en el lector Roald Dahl enfrenta a los personajes a situaciones macabras o morbosas».

En una de las dos entradas anteriores comenté que el cuento de Roald Dahl «Hombre del Sur» además de que ha sido adaptado varias veces a la televisión, sirvió de base a Quentin Tarantino para el guion de su corto con el que participó en la película Cuatro habitaciones (Four Rooms, 1995, llamado «El hombre de Hollywood»). Y es que, la verdad, es un relato muy intenso e inquietante, extraño y emocionante, perfecto para la sensibilidad de Tarantino.



Les platico más o menos de qué trata el cuento original. Se desarrolla en un hotel en Jamaica. El narrador del relato es un inglés que bebe una cerveza sentado a una mesa con tres sillas vacías, al lado de la piscina, en donde juegan algunos jóvenes norteamericanos y algunas chicas inglesas. Entonces, se acerca un hombre de unos 68 años, vestido con un traje blanco, impecable, y le pide permiso al inglés para sentarse a la misma mesa. Evidentemente es sudamericano. Hablan del clima y cosas así. Luego se acercan también uno de los americanos y una de las inglesas, aún en traje de baño, y piden sentarse a la mesa también. Sacan cigarrillos, y el hombre del traje blanco, saca un puro pequeño. El americano saca su encendedor para encenderle el puro al sudamericano y comenta que su encendedor nunca falla. El viejo se agarra de ahí para crear una apuesta. Y la propone: si el joven enciende diez veces su encendedor y éste siempre prende, gana, y con que falle una, pierde.

La apuesta tendría que desarrollarse en la recámara del viejo, para que no haya corrientes de aire. ¿Pero qué van a apostar? El joven dice que un dólar. El viejo se niega. Dice que las apuestas deben ser interesantes. Él está dispuesto a apostar su Cadillac del año. El joven se asusta pues no tiene cómo igualar la apuesta. El viejo propone que, si el joven pierde, el viejo se quedará con el dedo meñique de la mano izquierda del joven. Nada sin lo cual no pueda vivir, le dice. El joven se asusta más, primero, pero le gusta la idea de ganarse un Cadillac…

Teniendo en cuenta que el libro contiene 55 relatos en 920 páginas, no es —me parece a mí— un libro para leer a matacaballo en una semana, sino para paladearlo y leerlo con calma a lo largo de uno o varios meses. Si leen un cuento diario se van a tardar un poco menos de dos meses, así que es un buen libro para leer en paralelo con otros libros. Pero lo mejor es que los relatos de Roald Dahl son tan buenos, que lo más probable es que después de un tiempo vuelvan al libro, para releerlo completo o para releer sus cuentos preferidos, de los que de seguro habrá bastantes. Es uno de esos libros que nos pueden acompañar durante muchos años.

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Cuentos completos. Roald Dahl. Alfaguara. La edición en un tomo tiene 920 páginas. Existe una edición posterior, en formato de bolsillo, en dos tomos.




lunes, 4 de marzo de 2019

Relatos escalofriantes, de Roald Dahl (2a parte)





Relatos escalofriantes
de Roald Dahl

(Segunda de dos partes)

Jesús Guerra


En la entrada anterior comencé a comentarles algunas de las narraciones del libro Relatos escalofriantes (publicado en inglés como Skin and other stories), del escritor inglés Roald Dahl (nacido en 1916 y fallecido en 1990). Este libro fue publicado por la editorial Alfaguara en el año 2003, y aunque aún es posible encontrarlo en algunas librerías de viejo y en librerías de Internet, si no lo consiguen y les interesa la obra de este autor, Roald Dahl, pueden comprar la edición de sus Cuentos completos, también publicada por la editorial Alfaguara, ya sea en un tomo, o en versión de bolsillo en dos tomos. De más está decirles que los relatos de Roald Dahl son interesantísimos y siempre sorpresivos.


En «La máquina del sonido», Klausner —un hombre pequeño y nervioso— trabaja en algo relacionado con aparatos electrónicos, porque le apasiona el sonido. Así que una noche se encuentra trabajando, en una especie de cabaña en la parte trasera de su jardín, en un aparato que está dentro de una caja negra, grande, llena de cables. Hasta ahí llega Scott, su médico, que pasaba por ahí y decidió entrar a preguntarle cómo seguía de la gripe. Klausner dice que bien y cree que el médico se marchará de inmediato, pero a Scott le llama la atención el aparato en el que trabaja Klausner, y le pregunta para qué servirá. Klausner le recuerda al médico que el oído humano sólo es capaz de captar frecuencias que se encuentran en un determinado rango. Las frecuencias superiores e inferiores los humanos no las percibimos. Los perros, en cambio, captan sonidos que son muy agudos. Klausner supone que vivimos rodeados de sonidos que no podemos percibir y a él le gustaría poder captarlos. La máquina en la que trabaja, entonces, será capaz —si es que logra hacerla funcionar— de captar esos sonidos que están fuera del rango percibido por los oídos humanos, y traducirlos, es decir cambiarles la frecuencia, para poder escucharlos. Al médico le llama la atención la idea y antes de marcharse le dice que algún día próximo pasará de nuevo por ahí para ver qué ha logrado Klausner con su máquina. Lo que Scott no sabe es que esa misma noche, Klausner termina de hacer algunos ajustes y hace una primera prueba, para lo cual saca la máquina a su jardín. Y lo que escucha es francamente inquietante... Para mí, éste es uno de los más escalofriantes de este autor, y me parece que podemos considerarlo, también, un cuento de ciencia-ficción.


Otro de los relatos que más me gustan de este libro se llama «Un cuento africano». Es una narración muy interesante tanto por su argumento como por su estructura, puesto que en realidad se trata de dos relatos, uno dentro de otro, y que tiene dos narradores. El primero nos da el contexto del segundo, y ése no se los voy a contar. El relato interno, por su parte, nos cuenta la historia de una venganza. En la sabana de Kenia, un viejo tiene apenas un poco de tierra, una cabaña, una vaca, un perro y algunas gallinas. Tiene también un vecino que trabaja para él. El viejo escucha un día el lamento de un perro —su perro—, que proviene de la cabaña de Judson, el hombre que trabaja para él. Se mueve tan rápido como puede y entra en la cabaña de Judson. Ahí está su perro, con la espalda rota por los golpes que Judson le ha dado, y el hombre, en un estado extraño, de pie, pero con los ojos en blanco y babeando. El viejo, entonces, toma un objeto pesado y mata a su perro, pues ya no tenía remedio. Y le grita a Judson, que aún no termina de salir de su trance, que cómo se ha atrevido a maltratar a un perro, más precisamente a su perro, y a tal extremo. Momentos después Judson responde que el perro hacía un ruido insoportable al lamerse una pata, y lo golpeó para que dejara de hacerlo. El viejo sale de ahí, y con el paso de los días, y con la llegada de ciertas circunstancias especiales, prepara su venganza... «Relato africano» es una narración de verdad sorprendente, interesante, extraña y muy intensa.


«El deseo» es una de las narraciones más breves de este libro. En él, un niño juega sobre una alfombra enorme, la cual tiene porciones rojas, negras y amarillas en un patrón irregular. El niño, imaginativo como todos los niños, decide que va a cruzar a lo largo de la alfombra, desde la escalera en la que está sentado hasta la puerta de entrada, pero decide que no podrá pisar las áreas rojas —porque son carbones encendidos que lo quemarían entero—, ni las zonas negras —porque son pozos con serpientes que lo morderían y moriría de inmediato—. Sólo puede pisar, entonces, las zonas amarillas. Estudia la alfombra desde la escalera. Se trata de una travesía peligrosa. Y comienza su viaje... El relato está contado desde la perspectiva imaginativa del niño, que juega solo, motivo por el cual este juego se convierte en una emocionante y peligrosísima aventura. Es un texto muy efectivo, emocionante y juguetón, que nos muestra muy claramente el estilo Roald Dahl.


«Galloping Foxley» es el título en inglés de uno de estos relatos, y así aparece también en la traducción a nuestro idioma. No sé por qué no le pusieron título en español. Foxley es el apellido de uno de los personajes, a quien, cuando estaba en la preparatoria, lo apodaban Galloping Foxley. Galloping quiere decir ‘galopante’, y en sentido figurado puede traducirse como ‘incontrolable’, y ambos sentidos funcionan para esta historia que, espero, se les antoje leer. Un abogado llamado William Perkins —que además del personaje central es el narrador del relato—, trabaja en el centro de negocios de Londres denominado The City. Todas las mañanas laborables, desde hace 36 años, Perkins ha viajado en tren, por más de media hora, desde la estación cercana a su casa hasta la City, y de ahí ha caminado 11 minutos de la estación a su oficina. Tiene una vida muy rutinaria, como todas las personas decentes y confiables de Inglaterra. Y está a gusto así, le encanta su rutina porque le da seguridad. Perkins describe lo que significa para él hacer todas las mañanas lo mismo, realizar el mismo viajar y toparse siempre con las mismas personas, con las que, por supuesto, no habla, aunque se saludan de una manera muy discreta y propia. Hasta que un día algo rompe su rutina y su sensación de felicidad: aparece un extraño en la estación en donde siempre toma el tren de las 8:12, la estación en la que siempre están las mismas personas.


Además, y sin que Perkins sepa el motivo, el tipo le resulta sumamente desagradable. Para colmo de males, el tipo se sienta frente a Perkins. Esta incomodidad, que se repite en los días subsecuentes, le echa a perder sus viajes matutinos a su trabajo. Y no sólo el hombre le cae mal, sino que Perkins tiene la sensación de que le resulta familiar. Hasta que una mañana cae en la cuenta: ese tipo es Bruce Foxley, o Galloping Foxley, como le decían en el colegio, un hombre al que no había visto en más de 40 años. Y al ubicarlo, los recuerdos regresan a la mente de Perkins. Ese hombre era un estudiante de unos grados superiores al de Perkins, y era un prefecto de la sección en donde estaba Perkins como alumno interno. En esa época, la escuela permitía que los prefectos golpearan a los estudiantes a su cargo, cosa que los prefectos hacían de manera abusiva, y Foxley era de los peores. Era sádico y sanguinario. El relato nos narra algunas de las cosas que sucedieron en esa época, y lo que Perkins piensa hacer ahora que vuelve a encontrarse cara a cara con Foxley... Yo recomiendo ampliamente la lectura de este relato terrible y, sin embargo, sumamente divertido, escrito con un maravilloso humor negro.


«Cuidado con el perro» es, quizá, uno de los cuentos más conocidos de Roald Dahl, y con razón. Nos cuenta la historia de un piloto militar inglés que vuela en su avión durante la Segunda Guerra Mundial, delirante y a punto de perder el conocimiento porque lleva la pierna derecha destrozada. Vuela sobre un mar de nubes. Cree estar a una media hora de su base, pero no está seguro pues abajo no se ve nada. De pronto se da cuenta de que está a punto de desmayarse y que tiene que saltar del avión si quiere salvarse. Realiza todo lo que tiene que hacer para lograrlo y sólo espera no quedarse dormido antes de abrir su paracaídas. Cuando despierta se encuentra en un cuarto de hospital. Una enfermera entra para atenderlo. Él pregunta en dónde se encuentran. La enfermera le dice que en Brighton, Inglaterra. Lo logró. Sin embargo, a partir de un comentario aparentemente sin importancia de la enfermera, y de sus propios recuerdos de esa ciudad, el piloto se da cuenta de que no todo es lo que parece... Tal y como anuncia el título castellano de esta colección, se trata de un relato escalofriante.


Del cuento «Apuestas» no puedo decirles nada para no echarles a perder las sorpresas, lo único que puedo señalar es que es una maravilla, y sin duda uno de mis relatos preferidos de este volumen.

«Mi querida esposa» es también un relato muy divertido. El narrador es Arthur Beauchamp, quien está casado con Pamela, una mujer de una familia adinerada. Esa tarde comienzan a discutir, porque Pamela invitó a pasar el fin de semana a los Snape —Henry y Sally Snape—, y los invitó porque esa pareja sí sabe jugar al Bridge y Pamela está cansada de jugar con inexpertos, pero al mismo tiempo dice que no soporta a los Snape. Luego de hablar mal de ellos por unos minutos, Pamela se pregunta cómo serán cuando están solos. Y se le ocurre que una manera de averiguarlo es que Arthur ponga un micrófono en la recámara de huéspedes en donde se quedarán los invitados. Dice que será divertido. El marido, que primero se niega, termina por aceptar, porque, aunque no lo reconozca frente a su mujer, la idea también le gusta a él. Así que Arthur coloca el micrófono... «Mi querida esposa» es un excelente relato que critica la hipocresía social, incluida la del narrador, así como las rígidas maneras sociales inglesas y la muy endeble moralidad de la gente.

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Relatos escalofriantes. Roald Dahl. Alfaguara. 220 págs. / Cuentos completos de Roald Dahl. Alfaguara. La versión en un solo tomo tiene 920 págs.



martes, 26 de febrero de 2019

Relatos escalofriantes, de Roald Dahl (1a parte)






Relatos escalofriantes
de Roald Dahl

(Primera de dos partes)

Jesús Guerra


Roald Dahl
No es posible comentar un libro de Roald Dahl sin hacer algunos apuntes acerca de la vida y la obra del autor, un escritor inglés sumamente importante, muy famoso en los países de habla inglesa y también en Europa, y aunque es reconocido en México, quizá falta que se le conozca mejor, sobre todo por parte de las nuevas generaciones. Roald Dahl nació en Gales, el 13 de septiembre de 1916, de padres noruegos, y falleció en Oxford, Inglaterra, el 23 de noviembre de 1990, a los 74 años.

En 1939, con la llegada de la Segunda Guerra Mundial, se unió a la Fuerza Aérea Real de su país. Tuvo un accidente grave y permaneció varios meses en un hospital de Alejandría, Egipto. En 1942 fue enviado a la embajada inglesa en Estados Unidos como agregado adjunto, y ahí fue donde comenzó a escribir (es decir, alrededor de los 26 años de edad) y a darse a conocer, al publicar un relato llamado «Pan comido» en una exitosa revista estadounidense, Saturday Evening Post. A partir de ahí, comenzó a escribir y publicar cuentos fantásticos, cuentos para niños, novelas y obras de teatro. También escribió guiones de cine, algunos basados en sus propias obras, y otros, bajo contrato, adaptando novelas de otros autores, como Sólo se vive dos veces, de 1967, una de las cintas de James Bond, el agente 007 —interpretada por el mejor James Bond de la historia del cine, Sean Connery—. Y también Chitty Chitty Bang Bang, de 1968, basada en una novela de Ian Fleming (el autor de las novelas de James Bond), estelarizada por Dick Van Dyke.


Muchos de ustedes, aún si no han leído directamente alguna obra de Roald Dahl, habrán visto, sin duda, alguna película basada en algunos de sus cuentos y novelas. Quizá sus libros más famosos, y también las películas más conocidas basadas en su obra, sean los cuentos y novelas para niños. De todos o casi todos hay una o varias versiones para el cine o la televisión.

Para niños escribió, entre otros relatos y novelas, James y el melocotón gigante (1961, fecha de la publicación origina, en inglés); Charlie y la fábrica de chocolate (1964); El dedo mágico (1966); El Superzorro (1970); Charlie y el gran ascensor de cristal (1972, que es una continuación de Charlie y la fábrica de chocolate); Danny, el campeón del mundo (1975); El cocodrilo enorme (1978); Los Cretinos (1980); La maravillosa medicina de Jorge (1981); El gran gigante bonachón (1982); Las Brujas (1983) y Matilda (1988). El vicario que hablaba al revés y Los mimpins fueron publicados póstumamente (1991).
 
También escribió poesía para niños: Cuentos en verso para niños perversos (1982); ¡Qué asco de bichos! (1984) y Puchero de rimas (1989).

Para adultos escribió novelas, como Mi tío Oswald (1979), y libros de cuentos, como El gran cambiazo (1974); Historias extraordinarias (1977); Los mejores relatos de Roald Dahl (1978); Relatos de lo inesperado (1979); Génesis y catástrofe (1980) y La venganza es mía S.A. (1980); y de manera póstuma se publicaron libros como Cuentos escalofriantes (2003) y Cuentos completos (2013).


Dahl escribió también algunas obras de memorias, como Boy. Relatos de infancia (1984, en el que cuenta su vida hasta la edad de veinte años); Volando solo (1986, continuación del anterior. Cuenta su vida como empleado de la compañía Shell y su participación en la Segunda Guerra Mundial), y Mi año (publicado después de su muerte: 1993).

Sus cuentos para adultos, normalmente fantásticos y, de alguna manera, de terror, misteriosos, sorpresivos e inquietantes, también han sido adaptados, algunos de ellos incluso varias veces, para la televisión estadounidense e inglesa, y también se han hecho algunos cortos en diversos países. Algunos de sus relatos fueron parte de programas de relatos muy famosos en su momento como Alfred Hitchcock presenta.


Estoy seguro que habrán reconocido algunos de los títulos, sobre todo de sus novelas para niños, porque han sido adaptadas al cine en años recientes. Y hace poco se dio a conocer que la compañía Netflix va a producir una serie animada con las obras infantiles de Roald Dahl, en donde podremos ver otra vez, pero en nuevas versiones, obras como Charlie y la fábrica de chocolate, Matilda y Las brujas. Creo que todos sus títulos para niños se encuentran publicados en español en la colección infantil de la editorial Alfaguara.

Un dato interesante para los seguidores del realizador de cine Quentin Tarantino: la historia escrita y dirigida por el cineasta en la película Cuatro Habitaciones, de 1995, llamada «El hombre de Hollywood» está basada en el cuento «El hombre del Sur», de Roald Dahl.


Relatos escalofriantes
Doce años después de la muerte de Dahl, es decir en el año 2002, una editorial estadounidense publicó un libro llamado Skin and other stories, el cual apareció en español al año siguiente en las ediciones de Alfaguara, con el título Relatos escalofriantes, con traducciones de diferentes traductores, debido a que algunos de sus relatos aparecieron en diversos libros. Así, este volumen contiene traducciones de Flora Casas, cedidas a Alfaguara por la Editorial Debate; otras traducciones fueron cedidas por la Editorial Anagrama, y otras son obra de Frank Schleper.


Los once cuentos que conforman Relatos escalofriantes son los siguientes: «Tatuaje», «Cordero asado», «La máquina del sonido», «Un cuento africano», «Galloping Foxley», «El deseo», «El cirujano», «Apuestas», «El campeón del mundo», «Cuidado con el perro» y «Mi querida esposa». Y tiene una introducción, muy breve, firmada por Wendy Cooling, en donde dice que a los niños les gustan las obras y los personajes de Dahl, por «la anarquía y la fuerza de los cuentos y el elemento de sorpresa que nunca tarda en presentarse». Y continúa: «Incluso los cuentos que Roald Dahl escribió para adultos contienen esa misma magia». Y más adelante dice: «Es posible que los cuentos para adultos sean más crueles, más sorprendentes, incluso más impredecibles, ejerciendo una oscura fascinación sobre el lector [...]».

Ahora bien, la primera edición de este libro en español, como ya señalé, es del año 2003, y no sé si hubo reimpresiones posteriores. De hecho, creo que este libro ya está descatalogado, aunque aún se consigue en librerías de viejo y en librerías por Internet. Sin embargo, si estos relatos les interesan y quieren conseguirlos y leerlos, es muy sencillo porque la misma editorial Alfaguara publicó en 2013 los Cuentos completos de Roald Dahl, en un solo tomo de 920 páginas, y posteriormente los publicó en edición de bolsillo, en dos tomos, así que ahí pueden leer estos Cuentos escalofriantes y todos los demás de este autor.


«Tatuaje» se llama en español el relato que en inglés se llama «Skin», o sea, 'piel'. El presente es el año 1946, y el lugar es París. Un hombre llamado Drioli, de unos sesenta y tantos años, vaga por la ciudad un día muy frío. No tiene dinero. Tiene hambre. Al pasar por una galería de arte ve en el aparador un cuadro de un paisaje. Pero el estilo le resulta conocido. Ve la firma, Chaïm Soutine, y los años de nacimiento y fallecimiento del artista, y entonces recuerda una época lejana. El pintor era amigo suyo; una noche Drioli llegó al estudio del pintor, quien en ese momento pintaba un cuadro de la esposa de Drioli, de la que el pintor estaba evidentemente enamorado. Drioli era tatuador, y esa noche llegó contento, sintiéndose rico pues ese día había tenido muchos clientes, así que llegó con varias botellas de vino para festejar lo bien que le había ido.


Cuando ya los tres estaban algo embriagados, Drioli tuvo una idea extraña que le pareció fantástica. Que Soutine le tatuara un retrato de su esposa en la espalda. Drioli convenció al pintor y fue a su propio taller por las herramientas, y enseñó rápidamente al artista a tatuar. El pintor trabajó toda la noche y el resultado era maravilloso. Al propio pintor le gustó tanto su obra que decidió firmarla.

Luego llegó la Segunda Guerra Mundial y los destinos de Drioli y Soutine se separaron. No se volvieron a ver. Y Drioli no había pensado en su viejo amigo hasta ahora que veía un cuadro suyo en la galería. Pero no todos los acontecimientos extraños en la vida de Drioli estaban en el pasado... El relato es estupendo; quizá con estas pocas líneas puedan formarse una idea de los temas y las atmósferas de los relatos de Roald Dahl.


«Cordero asado», el segundo cuento, es uno de los más conocidos de este autor, y ha sido adaptado tanto a la televisión como a la radio. Patrick y Mary Maloney son marido y mujer. Él es policía. Ella tiene seis meses de embarazo. Ella está en su casa, esperándolo. Es jueves, y como todos los jueves salen a cenar, ella no ha preparado nada. Patrick llega, ella lo recibe y lo besa. Él se ve cansado. Mary le dice que si prefiere le puede preparar algo para que cene ahí mismo en la sala, si quiere. Pero él está incómodo, y le dice que tienen que hablar... que tiene algo importante qué decirle. Y se lo dice. Los lectores no sabemos de qué se trata, pero lo intuimos. Mary se queda callada, pensando que tal vez esa conversación no ha sucedido realmente. Le dice a Patrick que va a preparar algo para la cena. Va al sótano, en donde tienen el congelador, y saca lo primero que encuentra. Una pierna de cordero.


Sube a la sala de estar y le dice a su marido lo que va a preparar. Patrick dice que a él no le prepare nada, que va a salir. Él está de pie, mirando el jardín por la ventana. Quizá no quiere enfrentarla. Mary se acerca a su marido y le da un fuerte golpe en la nuca con la pierna de cordero congelada. Patrick cae al suelo, muerto... Y esto es apenas el principio.  Por supuesto, este relato es preciso, impresionante y espléndido.

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Relatos escalofriantes. Roald Dahl. Editorial Alfaguara. 220 págs. / Cuentos completos de Roald Dahl. Editorial Alfaguara. La versión en un solo tomo tiene 920 págs.