miércoles, 8 de octubre de 2014

Primeras líneas... "La verdad del caso Harry Quebert" en siete idiomas



Primeras líneas...

La verdad del caso Harry Quebert
de Joël Dicker

en siete idiomas

Bueno, en realidad son seis idiomas, pero se encuentran a continuación dos traducciones al portugués, el de Brasil y el de Portugal. Además, están la versión original en francés y las traducciones al inglés, al catalán, al italiano y al español.


Le jour de la disparition
(samedi 30 août 1975)

— Centrale de la police, quelle est votre urgence ?
— Allô ? Mon nom est Deborah Cooper, j'habite à Side Creek Lane. Je crois que je viens de voir une jeune fille poursuivie par un homme dans la forêt.
— Quelle s'est-il passé exactement ?
— Je ne sais pas ! J'étais à la fenêtre, je regardais en direction des bois et là, j'ai vu cette jeune fille qui courait entre les arbres... Il y avait un homme derrière elle... Je crois qu'elle essayait de lui échapper.

[La verité sur l'affair Harry Quebert. Versión original en francés de Joël Dicker. Éditions de Fallois / L'Âge d'Homme.]

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The day of the disappearance
(Saturday, August 30, 1975)

"Somerset police. What's your emergency?"
"Hello? My name is Deborah Cooper. I live on Side Creek Lane. I think I've just seen a man running after a girl in the woods."
"Could you tell me exactly what happendes, ma'am?"
"I don't know! I was standing by the window. I looked over toward the woods, and I saw this girl running through the trees. There was a man behind her. I think she was trying to get away from him."

[The truth about the Harry Quebert Affair. Traducción al inglés de Sam Taylor. Penguin Books.]

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O dia do desaparecimento
(sábado, 30 de agosto de 1975)

— Central de polícia, como posso adjudar?
— Alô? Meu nome é Deborah Cooper, eu moro em Side Creek Lane. Acho que acabei de ver uma garota sendo perseguida por um homem na floresta.
— O que aconteceu exatamente?
— Não sei! Eu estava na janela, olhando para o bosque, e vi essa garota correndo por entre as árvores... Tinha um homem atrás dela... Acho que ela estava tentando fugir dele.

[A verdade sobre o caso Harry Quebert. Traducción al portugués brasileño de André Telles. Editora Intrínseca Ltda.]

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O dia do desaparecimento
(Sábado, 30 de Agosto de 1975)

— Central da polícia, em que posso ajudar?
— Estou? O meu nome é Deborah Cooper, moro em Side Creek Lane. Creio que acabo de ver uma jovem a ser perseguida por um homem na floresta.
— Que se passou ao certo?
— Não sei! Eu estava à janela, a olhar na direcção da floresta, e então vi a jovem correr por entre as árvores... Ia un homem atrás dela... Julgo que ela tentava escapar-lhe.

[A verdade sobre o caso Harry Quebert. Traducción al portugués de Portugal, propiedad de la editorial Alfaguara.]

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El dia de la desaparició
(dissabte 30 d'agost del 1975)

—Central de la policia, ¿és una emergència?
—¿Escolti? Em dic Deborah Cooper, visc a Side Creek Lane. Em sembla que acabo de veure un home empaitant una noia pel bosc.
—¿Què ha passat exactament?
—No ho sé! M'estava a la finestra, mirant cap al bosc, i he vist aquesta noia corrent entre els arbres... I un home que li anava al darrere... A mi m'ha semblat que ella fugia.

[La veritat sobre el cas Harry Quebert. Traducción al catalán de Imma Falcó. Edicions La Campana.]

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Il giorno della scomparsa
(Sabato 30 agosto 1975)

"Centrale di polizia, qual è il suo problema?"
"Mi chiamo Deborah Cooper, abito in Side Creek Lane. Credo di avere appena visto una ragazza inseguita da un uomo della foresta."
"Cos'è successo esattamente?"
"Non lo so! Ero affacciata alla finestra, stavo guardando verso la foresta, e a un certo punto ho visto questa ragazza in mezzo agli alberi. Dietro di lei c'era un uomo... Credo que stesse cercando di sfuggirgli".

[La verità sul caso Harry Quebert. Traducción al italiano de Vincenzo Vega. Bompiani.]

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El día de la desaparición
(Sábado 30 de agosto de 1975)

—Central de policía, ¿es una emergencia?
—¿Oiga? Me llamo Deborah Cooper, vivo en Side Creek Lane. Creo que acabo de ver a una joven perseguida por un hombre en el bosque.
—¿Qué ha pasado exactamente?
—¡No lo sé! Estaba en la ventana, mirando hacia fuera, y de pronto he visto a esa chica corriendo entre los árboles. Había un hombre tras ella... Creo que intentaba escapar de él.

[La verdad sobre el caso Harry Quebert. Traducción al español de Juan Carlos Durán Romero. Alfaguara.]

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Te puede interesar leer la reseña de la novela La verdad sobre el caso Harry Quebert, aquí.




martes, 7 de octubre de 2014

La pesca con mosca, de Gonzalo Calcedo





La pesca con mosca
de Gonzalo Calcedo

Jesús Guerra

Zacarías es el jefe de una oficina regional de una empresa nacional (de España) dedicada a realizar préstamos a pequeñas empresas. Telonius es su adjunto, digamos el subjefe, y por ahora los únicos dos empleados de la oficina. El pueblo en donde se encuentran es pequeño, y por la crisis (una de las tantas crisis económicas, nacionales y globales) no hay empresas nuevas en la región. Desde hace meses la burocrática y fantasmal dirección de la empresa despidió al resto de los empleados de la oficina de Zacarías. Ahora, jefe y subjefe se encuentran solos en la oficina a la que ya no va nadie. Cualquiera diría que ha cerrado sus puertas. Pero Zacarías y Telonius llegan todos los días puntuales al trabajo a no hacer nada. Salen a comer primero uno y después el otro, como si tuvieran clientes que atender. Cumplen con todas sus horas de oficina. No quieren perder su trabajo, por supuesto. Y en cualquier momento algo podría suceder.

Para mantener las apariencias, hacen una solicitud de material de oficina a la empresa. Hojas, plumas, sobres y grapas que en realidad no van a usar, salvo la tinta para el fax, pues semana a semana la empresa les envía el pronóstico del tiempo regional. Lo curioso, en todo caso, no es que ellos pretendan que trabajan ante la lejana dirección de la empresa, pues no quieren que cierren su oficina, sino que ellos mismos pretendan trabajar para engañarse a sí mismos, engaño que no siempre funciona. Releen expedientes inútiles, cada uno se sienta en su escritorio y se marcan por el teléfono interno, siguen rutinas laborales vacías...

«Simulaban una afectada ocupación, sabedores de que no había nada dañino en ello. Se despidieron y Zacarías fue al despacho contiguo al suyo y localizó el memorando encima de otros expedientes. Estaba fechado hacía tres meses, pero era el último papel recibido y consideraba su contenido en vigor.»

Telonius es soltero y mantiene una vida social más o menos normal y se las da de Don Juan. Mantiene relaciones efímeras con un sinfín de mujeres, y sus aventuras se las cuenta a su jefe, sin demasiados detalles, ya que Zacarías es un tipo que se ve a sí mismo como moralmente recto. Zacarías está casado con Anita y su matrimonio es aburridísimo. Tienen una hija adolescente que no los soporta.

Un día reciben una llamada de la empresa de mensajería diciéndoles que les llegó un paquete grande para que manden por él. Al verlo creen que les enviaron material de oficina extra pero al abrir el paquete encuentran botellas de vino, embutidos y regalos de lujo. ¿Qué significa eso? Deciden almacenarlo todo sin tocarlo (aunque con el paso del tiempo se van tomando las botellas), pues suponen que se trata de un error... luego suponen que se trata de una conspiración, para probarlos. ¿De la dirección de la empresa? ¿De alguno de los antiguos empleados de esa oficina, con ánimo vengativo? Jefe y subjefe desconfían uno del otro.

Zacarías no quiere hablar de esto con su mujer pues teme preocuparla, pero su extraño comportamiento le indica a Anita que su marido la engaña. Así que la conspiración fantasma tiene repercusiones incluso en la vida matrimonial de Zacarías.

Telonius y Zacarías a veces se permiten llegar una media hora tarde. Una mañana en que Zacarías aún se encuentra en su casa recibe una llamada de su subalterno quien le dice que vaya de inmediato a la oficina porque llegó una persona. En efecto, Zacarías encuentra a una mujer, de aspecto enfermizo, llamada Nadia, la cual ha sido transferida a esa oficina regional, procedente de otra oficina regional. Los papeles están en regla, y hasta les avisaron de ello varias semanas antes en uno de los faxes que Telonius y Zacarías recogen de la máquina y engrapan pero ni se molestan en leer. Todo eso, por supuesto, les parece sumamente sospechoso.

Esta novela corta, de apenas 134 páginas, trata de la vida de los pueblos pequeños, de las apariencias, de las rutinas y del significado que le damos a las mismas, trata de la burocracia, del caos disfrazado de orden rigurosamente clasificado, trata del vacío y del sinsentido, trata de la ridiculez de tomarse demasiado en serio a uno mismo y a la vida, trata, de una manera sosegadamente divertida, del aburrimiento, del estancamiento de las ilusiones y las esperanzas y su posterior desaparición. Kafka y Camus se dan la mano en una oficina regional de un pueblo español, gracias al talento de Gonzalo Calcedo, nacido en Palencia en 1961, autor de varios volúmenes de relatos, entre ellos Esperando al enemigo y La madurez de las nubes, ambos publicados por Tusquets. La pesca con mosca es una novelita que vale mucho la pena de buscar y leer. Es una obra muy inteligente y muy gratificante.

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La pesca con mosca. Gonzalo Calcedo. Tusquets Editores. Colección Andanzas. Barcelona, 2003. 136 págs.


viernes, 3 de octubre de 2014

Primeras líneas de Paisaje de otoño en dos idiomas



Primeras líneas...

Paisaje de otoño
de Leonardo Paduro

en dos idiomas


—¡Acaba de venir...! —gritó al fin hacia un cielo que encontró lánguido y apacible, todavía pintado con aquella engañosa paleta azul del mes de octubre: gritó con los brazos en cruz, el pecho desnudo, expulsando su reclamo desesperado con todas las fuerzas de sus pulmones, para que su voz viajara y también para comprobar que su voz existía, después de tres días sin pronunciar una sola palabra.

[Paisaje de otoño. Versión original en español cubano de Leonardo Padura. Tusquets.]

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«And get here quick...!» he screamed at a sky that seemed languid and becalmed, as if still painted from October's deceptive palette of blue; he screamed, arms crossed, chest bare, bellowing a desperate plea with every ounce of strength his lungs could muster, so his voice would carry and also to check that his voice still existed after three days without uttering a single word.


[Havana Black. Traducción al inglés británico por Peter Bush. Bitter Lemon Press. Londres.]


jueves, 2 de octubre de 2014

Paisaje de otoño (serie Mario Conde 4), de Leonardo Padura





Paisaje de otoño
(serie Mario Conde 4)
de Leonardo Padura

Jesús Guerra

Paisaje de otoño es la cuarta novela de la serie del investigador habanero Mario Conde, de Leonardo Padura, la cual cerró la tetralogía Las cuatro estaciones, lo cual no impidió que la serie creciera por encima de los límites originalmente planeados, y hasta la fecha Padura ha escrito y publicado cuatro novelas posteriores. Esta obra fue escrita, según la firma al final, en Mantilla (en La Habana), entre noviembre de 1996 y marzo de 1998, y fue publicada por Tusquets en septiembre de ese año, e inmediatamente ganó el Premio Hammett (de la Asociación Internacional de Escritores Policiacos, a la mejor novela policiaca escrita en español, el cual se entrega durante la Semana Negra de Gijón).


En la primera novela, Pasado perfecto (que se desarrolla en enero de 1989, es decir en invierno), Mario Conde investiga la desaparición de un funcionario gubernamental. En Vientos de Cuaresma (primavera de 1989), el Conde investiga el asesinato de una profesora de una preparatoria. En Máscaras (verano de 1989), el Conde lleva el complejo caso del asesinato de un travesti. Paisaje de otoño nos dice en el mismo título la estación en la que se desarrolla, del mismo año que las tres anteriores, y en este caso Mario Conde investiga el asesinato de un ex funcionario de gobierno, muy importante en su momento, quien años atrás desertó en Madrid durante el regreso de un viaje a la Unión Soviética, luego se estableció en Miami, y durante el otoño del 89 regresó a La Habana, oficialmente para ver a su padre enfermo, y apareció una mañana asesinado en una playa. El nombre del muerto: Miguel Forcade Mier, quien «fue en los años sesenta el segundo jefe de la dirección provincial de Bienes Expropiados, y era el subdirector nacional de Planificación y Economía cuando se quedó en Madrid en 1978...»

Edición en inglés
En las novelas anteriores leímos que paralelamente a los casos tratados por la policía, la central policiaca era a su vez investigada para acabar con los policías corruptos. Debido a esto, varios investigadores que el Conde consideraba intachables fueron sancionados y despedidos, y aunque el jefe de la central, el mayor Rangel, no fue encontrado culpable de corrupción, lo fue de negligencia, así que Rangel, a quien el Conde llama de cariño el Viejo, también fue eliminado, en este caso, jubilado antes de tiempo. Por todo esto, y por su siempre ambivalente percepción de sí mismo como policía, Mario Conde decide renunciar a su cargo. Y así están las cosas al inicio de Paisaje de otoño, mientras Cuba y el Conde, en particular, esperan la llegada del ciclón Félix («Cada año los cubanos esperaban al ciclón como a los catarros de invierno o a las infecciones estomacales del verano: era algo seguro, inevitable y cíclico, con lo que se debía pasar unos días, por puro e inalterable fatalismo geográfico»). El nuevo jefe de la policía, el coronel Alberto Molina, siempre ha sido un hombre de oficina, y está consiente de no estar a la altura de Rangel («¿Usted sabe de dónde yo vengo? Pues de la Dirección de Análisis de la Inteligencia Militar, que no tiene nada que ver con lo de ustedes.»), y como el caso del asesinato de Miguel Forcade, debido a su residencia estadounidense puede tener repercusiones internacionales, le pide al Conde que le resuelva ese asunto lo más pronto posible, y tan pronto lo termine, él, el coronel Molina, le firma la baja. Mario Conde no tiene alternativa. Además, por supuesto, el caso le interesa. Está a unos días de cumplir 36 años y le gusta la idea de llegar a esa fecha como ex policía.

En cada caso del Conde siempre hay una mujer que le gusta, le interesa y le intriga, y en la investigación por el asesinato de Miguel Forcade es la viuda, Miriam, obviamente guapísima, quien según sus cálculos debía de ser unos 20 años más joven que su marido muerto.

Edición francesa
En esta novela aparecen también todos los personajes que son importantes en la vida del Conde, y si no aparecen en persona se encuentran presentes en el recuerdo. Su mejor amigo, el Flaco Carlos, la mamá del Flaco, Jose, que quiere y alimenta al Conde como a un hijo, el Conejo, y el resto de los amigos. Aquí, Andrés, el médico, de quien todos piensan que tiene una vida exitosa, les dice que ya comenzó con el papeleo para irse de Cuba, y les explica sus motivos. Si bien la vida del Conde es un reflejo de lo mismo, Andrés es quien se encarga de ordenar en un discurso claro la quiebra de su generación, su desencanto, su completa decepción.

La investigación del asesinato de Forcade lleva al Conde y a su inseparable Manolo al mundo del arte, así como Máscaras lo obligó a penetrar en el universo del teatro. El Conde, quien sobre todo sigue sus instintos, sus corazonadas, cree que el hecho de que el asesinado fuera funcionario de alto nivel en la dirección provincial de Bienes Expropiados debe de haberle conseguido muchos enemigos, y pronto formula la teoría, muy lógica, que tal vez Forcade dejó algo de mucho valor en la isla y que ahora regresó para llevárselo y resolver con eso sus penurias económicas en Miami. De ser así las cosas, aún debe encontrar qué objeto de valor es ése, quién mató a Forcade y por qué.

Edición italiana
Una de las pistas lo lleva hasta un cuadro de Matisse, el cual según su dueño, un ex compañero de trabajo de Forcade, es original, y lo tiene él debido a la corrupción de la antigua dirección de Bienes Expropiados. El nombre del cuadro es el título de la novela. Sin embargo, encontrar ese cuadro, una pieza absurda en La Habana, aún no le ha solucionado el caso al Conde...

El hecho de que esta novela ganara el Premio Hammett en España es particularmente interesante debido a que, en efecto, el fantasma de Hammett se encuentra entre las páginas de esta novela. En primer lugar, en la dedicatoria, junto a los otros nombres que ahí se encuentran, está esta frase: «Para Dashiell Hammett, por El halcón maltés». Y esta dedicatoria está ahí no sólo por la admiración que Padura siente por el autor estadounidense y por esta obra en particular, sino porque hay una sección de la novela que está construida como un homenaje a la novela citada, y ése es uno de los muchos placeres que esta novela nos reserva a sus lectores.

Al finalizar esta novela —que cierra de manera muy brillante la tetralogía de Las cuatro estaciones, y por tanto el año de 1989 para el Conde, por lo menos en cuanto a investigaciones se refiere—, Mario Conde cumple 36 años de edad, comienza con cierta seriedad a escribir, y ya no es policía. Pero, por fortuna para nosotros, sus investigaciones y sus aventuras existenciales continúan.

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Paisaje de otoño. Leonardo Padura. Tusquets editores. Colecciones Andanzas y Maxi. Serie Mario Conde. 260 págs.

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Te puede interesar leer:
(Haz clic en los títulos)

Pasado perfecto [Mario Conde 1],




Máscaras [MC 3]










domingo, 28 de septiembre de 2014

Recomendaciones de la Librería del Fondo Carlos Monsiváis



Recomendaciones de la Librería del Fondo Carlos Monsiváis




El hombre que perseguía al tiempo
Diane Setterfield

Fábula sobre la ambición y la inevitabilidad de la muerte que recuerda a Charles Dickens.

William acababa de cumplir diez años cuando consiguió la admiración de todos sus amigos: su ojo experto apuntó a un grajo que descansaba en un árbol lejano y, tras un instante de concentración, el tirachinas dio en el blanco. Nada grave, en apariencia; sólo una chiquillada, pero desde entonces su vida cambió y William se propuso olvidar el pasado, trabajando duro para adelantarse al tiempo y a sus leyes. Los años fueron pasando, y un hombre vestido de negro empezó a rondar a William en las circunstancias más trágicas. Nació así una extraña unión entre los dos caballeros, y se inauguró en Londres una tienda espléndida, donde se exponían las telas y los complementos adecuados para el duelo de los difuntos. El negocio fue un éxito, y William durante un tiempo pensó que su apuesta por el olvido era acertada, pero llegó un día en que un grajo muy negro surcó el techo acristalado del almacén y de golpe el pasado volvió, cargado de secretos y dispuesto a tomarse su venganza... La famosa autora de El cuento número trece nos sorprende ahora con una hermosa historia donde el misterio y el recuerdo van de la mano.

Lumen narrativa
432 págs.
$289.00




El poeta de Gaza
Yishai Sarid

Una novela de intriga fascinante que además de ofrecernos la voz de uno de los escritores israelís más importantes de la actualidad, arrastra al lector a lo largo de un tumultuoso viaje hasta lo más hondo del conflicto israelí.

Un agente de los servicios de seguridad del estado de Israel, entregado a la labor de prevenir ataques terroristas suicidas, y con una vida profesional y personal complicada, tiene una nueva misión: asistir a las clases de creación literaria de una escritora de Tel Aviv, militante para la paz, e introducirse en su vida privada. Esto le permitirá acercarse a un viejo poeta palestino de Gaza, quien ha obtenido permiso para entrar a Israel con el fin de tratarse una enfermedad terminal. Su verdadero objetivo es Yotam, hijo del poeta y líder terrorista.

Cuando está a punto de lograr su objetivo en Limasol, pueblo costero donde el servicio secreto israelí estará acechando con la finalidad de asesinar a Yotam, el agente tendrá que decidir entre sus lealtades profesionales y el inusitado sentido de pertenencia y amistad que sus nuevos amigos han logrado despertar en él.

Mondadori
208 págs.
$229.00




El cartero de Neruda
(Ardiente paciencia)
Antonio Skármeta

«Un canto emocionante a la poesía y al amor en sus más contundentes y jocundas expresiones de vitalidad.»
Miguel García-Posada, Babelia

Mario Jiménez, un joven pescador, decide abandonar su oficio para convertirse en cartero de Isla Negra, donde la única persona que recibe y envía correspondencia es el poeta Pablo Neruda. Jiménez admira a Neruda y espera pacientemente que algún día el poeta le dedique un libro, o que se produzca algo más que un brevísimo cruce de palabras y el pago de la propina. Su anhelo se verá finalmente recompensado y entre ambos se entablará una relación muy peculiar. Sin embargo, la enrarecida atmósfera que se vive en el Chile de aquellos años precipitará un dramático desenlace.

Debolsillo
144 págs.
$149.00

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jueves, 18 de septiembre de 2014

Primeras líneas... Venganza en dos idiomas


Primeras líneas...

Venganza
de Benjamin Black

en dos idiomas


Davy Clancy was not a good sailor, in fact he was secretly afraid of the sea, yet here he was, on this fine summer morning, about to set out on it in a boat that looked to him like a large and complicated toy. It was, they all said, a perfect day to be on the water. They did not say it was a perfect day to be in a boat, or to be out sailing. No: a perfect day to be on the water, as if it was their motto or something.

[Vengeance. Versión original en inglés de Benjamin Black. 2012. Picador.]

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Davy Clancy no era un buen marinero; de hecho, temía al mar en secreto. Pero estaba aquella hermosa mañana de verano, a punto de zarpar en un barco que más le parecía un juguete grande y complicado. Según decían todos, era un día perfecto para estar en el agua. No decían que fuese un día perfecto para estar en un barco o para salir a navegar. No, decían: «Un día perfecto para estar en el agua», como si fuese una consigna.


[Venganza. Traducción al español de Nuria Barrios. 2013. Alfaguara.]


Venganza, de Benjamin Black





Venganza
de Benjamin Black

Jesús Guerra

Venganza es la sexta novela negra de Benjamin Black, la sexta de ocho que lleva publicadas, de las cuales están traducidas siete al español. Se publicó en inglés en 2012 (Vengeance) y en español en febrero de 2013, bajo el sello de Alfaguara, como el resto de las traducciones de este autor. Los títulos de las otras novelas son: El secreto de Christine, de 2007 (Christine Falls, 2006); El otro nombre de Laura, 2008 (The Silver Swann, 2007); El Lémur, de 2009 (The Lemur, 2008); En busca de April, de 2011 (Elegy for April, 2010); Muerte en verano, de 2012 (A death in Summer, 2011); Holy Orders, de 2013, no traducida aún, y La rubia de ojos negros, de 2014 (The Black-Eyed Blonde, 2014).

Con excepción de El Lémur y de la La rubia de ojos negros, las otras seis novelas forman parte de una serie que se desarrolla en la ciudad de Dublín durante la década de los 50, en la que los personajes principales son el patólogo forense Quirke y el inspector de policía Hackett. En español esta serie no tiene nombre. Alfaguara ha publicado estas novelas en una colección llamada Alfaguara Negra, pero en inglés se le ha llamado Quirke Mysteries. Esto, por supuesto, es un juego del autor. El apellido del personaje lleva una e final, pero la pronunciación es la misma de quirk que traducido al español puede ser ‘peculiaridad’, ‘singularidad’, ‘rareza’, ‘excentricidad’. Por su parte, la novela La rubia de ojos negros, que ya comentaremos aquí dentro de poco, es una obra del investigador Philip Marlowe, creado por Raymond Chandler, cuyas versiones cinematográficas de los años 40, famosísimas también, fueron interpretadas por Humphrey Bogart.

La vuelta de tuerca de todo esto es que Benjamin Black es en realidad el seudónimo de un gran escritor irlandés, conocido sobre todo por ser un estilista de su lengua y que ha ganado una enorme cantidad de premios, incluido el Premio Franz Kafka, y apenas en junio de este año se le concedió el Premio Príncipe de Asturias de las Letras; su nombre es John Banville.

Banville, gran maestro de la prosa inglesa, tiene un sentido del humor que, se dice, es influencia de Nabokov. Con su nombre ha publicado libros de cuentos, biografías y novelas. Entre sus obras de ficción más recientes, y traducidas al castellano, se encuentran: El intocable, Anagrama, 1997 (The Untouchable); Imposturas, Anagrama, 2005 (Shroud, 2003); El mar, Anagrama, 2006 (The Sea, 2005); Los infinitos, Anagrama, 2010 (The Infinities, 2009) y Antigua luz, Alfaguara, 2012 (Ancient Light, 2012).

Volvamos a la novela Venganza. Dos familias han estado interrelacionadas desde finales del siglo XIX, cuando Samuel Delahaye y Philip Clancy se hicieron socios para crear una empresa de importaciones y exportaciones. Desde un inicio Samuel Delahaye tomó las riendas de la empresa, y su socio, Phlip Clancy, se tuvo que conformar con ser el segundo al mando. El cambio de generación no redefinió las cosas en la empresa. Los hijos de ambos mantienen estos mismos roles, aunque nominalmente siguen siendo socios. En este caso se trata de Victor Delahaye y de Jack Clancy. Y ambos tienen hijos veinteañeros, dispuestos a tomar el timón cuando haga falta. Los hijos de Victor son gemelos, Jonas y James Delahaye, y son tan parecidos que nadie está seguro de poder distinguirlos. El hijo de Jack es Davy Clancy.


Una noche en una fiesta, el director real de la empresa, Victor Delahaye, invita al hijo de su socio, el joven Davy Clancy, a que a la mañana siguiente lo acompañe a navegar un rato. Por las características de las relaciones entre las familias, Davy siente que no puede negarse, a pesar de que a él no le gusta ni sabe navegar y, de hecho, a pesar de que le tiene miedo al mar. Así, a la mañana siguiente, estos dos hombres salen al mar en el bote del poderoso Victor. Ya muy lejos de la costa, Victor le pide a Davy que tome el timón unos momentos, le cuenta una historia de su infancia, toma una pistola que tenía escondida en el barco, se apunta al pecho y se dispara. Davy, sin entender nada, aterrorizado y sin saber navegar, se queda en el bote, aturdido. Un día después lo encuentran unos marineros de otra embarcación y lo llevan a la costa. Davy tiene quemaduras y está deshidratado. Cuando le piden que cuente lo que sucedió, lo que cuenta no tiene mucho sentido para quienes lo escuchan. ¿Por qué se suicidó el poderoso Victor, quien lo tenía todo? ¿Y para que querría a un testigo de su suicidio?

Al frente de la investigación queda el inspector Hackett, y lo ayuda, un tanto extraoficialmente puesto que su verdadero trabajo está en la morgue, el patólogo Quirke. Ambos son obsesivos pero no lo parecen, dan la impresión de ser distraídos, de que piensan en otras cosas, sin embargo poco a poco van recabando la información que requieren. Para este caso tienen que entrevistar a una buena parte de la familia Delahaye y a otros personajes de su entorno, lo que nos permite entender a los personajes y conocer algunos de sus secretos.

Quirke: «Vestía un traje cruzado de doble botonadura, como era habitual en él. El inspector sospechaba que disponía de tres o cuatro trajes idénticos. Empezaba a tener un aire de encargado de funeraria, aunque ése debía de ser uno de los riesgos laborales implícitos en la profesión de patólogo forense». En un momento dado, Quirke se da cuenta de que todas las conversaciones que mantiene con Hackett están relacionadas con cadáveres y crímenes. «¿Qué sabía cada uno de la vida del otro? Apenas nada. Y, sin embargo, llevaban a su espalda muchos años de historia en común. No podía evitar que aquello le resultara ligeramente descorazonador». Quirke es un tipo que a veces usa el sombrero ladeado sobre el ojo izquierdo, y según Hackett, y otro personaje, después, sus pies son «incongruentemente pequeños». Quirke es huérfano. No conoció a ninguno de sus padres. Creció en un orfanatorio. No tiene certificado de nacimiento. No sabe el día de su cumpleaños. Su hija, Phoebe, selecciona un día que le parece interesante, y le celebra su cumpleaños. Casi al final de la novela, Quirke dice: «Soy muy curioso. Si fuese un gato, hace tiempo que estaría muerto».

Hackett: «Llevaba el grasiento pelo negro aplastado y Phoebe se preguntó si se lo lavaría alguna vez. ¿Qué sabía de él? Poca cosa. Que estaba casado y que vivía en algún lugar de las afueras. Aparte de esa mínima información no sabía nada. Le recordaba al perro que tuvo cuando era pequeña. Se llamaba Ruff». Ya muy adelantada la historia, cuando el inspector comienza a desenredar los hilos de la madeja, el narrador apunta: «Para Hackett, aquél era el momento crucial de cada investigación, cuando se sentaba frente a la persona que él creía artífice de la muerte de otro ser humano. Siempre estaba el problema de la credibilidad. Los asesinos nunca parecían asesinos. ¿Qué aspecto tenía un asesino?»

La escritura de esta novela es muy buena, lamentablemente lo leemos en traducción. Con esto no digo que la traducción sea mala, sino que una prosa muy estilizada de una lengua simplemente no puede pasar a otra. El motivo más sobresaliente de Venganza es la luz. Banville-Black describe la luz en todos los ambientes, a todas horas, lo cual nos da una imagen muy clara de cómo se ve cada escena, lo cual puede ser muy disfrutable por lo menos para algunos lectores. Un par de ejemplos al azar: «Cuando salieron de la ciudad caía una ligera llovizna, pero pronto perdió cuerpo y paró y un sol mojado apareció arrancando un brillo cegador a la carretera que se extendía frente a ellos». El otro: «La última luz del día poseía un intenso resplandor de un rosa dorado sobre las aguas inmóviles de la bahía».

Después de leer Venganza, sé que buscaré las otras novelas que componen esta serie de Hackett y Quirke.

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Venganza. Benjamin Black. Traducción de Nuria Barrios. Alfaguara. Colección Alfaguara Negra. 2013. 304 págs.