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lunes, 29 de junio de 2026

Primeras líneas de El cartero siempre llama dos veces, en dos idiomas (y tres versiones en español)

 

Primeras líneas...
 
El cartero siempre llama dos veces
de James M. Cain
 
en dos idiomas (y tres versiones en español)


 


 
They threw me off the truck about noon. I had swung on the night before, down at the border, and as soon as I got up there under the canvas, I went to sleep. I needed plenty of that, after three weeks in Tia Juana, and I was still getting it when they pulled off to one side to let the engine cool. Then they saw a foot sticking out and threw me off.
 
[The Postman Always Rings Twice. Versión original en inglés de James M. Cain. La primera edición es de Alfred A. Knopf, Estados Unidos, 1934.]
 
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Hacia el mediodía me echaron del camión de heno. Me había subido la noche anterior en la frontera, y apenas me tendí bajo la lona me quedé profundamente dormido. Después de las tres semanas pasadas en Tijuana, tenía mucho sueño atrasado, y dormía aún cuando el camión se detuvo en la cuneta para que se enfriase el motor. Entonces vieron un pie que asomaba bajo la lona y me sacaron a la fuerza.
 
[El cartero siempre llama dos veces. Traducción al español de Federico López Cruz. Cedida por Emecé Editores. Edición digital: RBA Libros, 2017. Barcelona.]
 
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A eso del mediodía me hicieron bajar del camión de heno. Me había subido a él la noche anterior, en la frontera, y apenas me tendí bajo la lona me quedé profundamente dormido. Estaba muy necesitado de ese sueño, después de las tres semanas que acababa de pasar en Tijuana, y dormía aún cuando el camión se detuvo a un lado de la carretera para que se enfriase el motor. Entonces vieron un pie que sobresalía de debajo de la lona y me obligaron a bajar.
 
[El cartero siempre llama dos veces. Traducción de Federico López Cruz, revisada por Carmen Criado para la edición española. Emecé Editores, Buenos Aires, 1945. Alianza Editorial, Madrid, 1973.]
 
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A eso del mediodía me arrojaron del camión de heno. Me había montado en él la noche anterior en la frontera, y apenas tendido bajo la lona me quedé profundamente dormido. Estaba muy necesitado de ese sueño, después de las tres semanas que acababa de pasar en Tijuana, y dormía aún cuando el camión se detuvo a un lado del camino para que se enfriase el motor. Entonces vieron un pie que salía debajo de la lona y me arrojaron al camino.
 
[El cartero siempre llama dos veces. No se acredita al traductor, ni la fecha ni el lugar de publicación. Edición digital de Mundo Actual de Ediciones.]
 
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lunes, 22 de junio de 2026

El cartero siempre llama dos veces, de James M. Cain

 




El cartero siempre llama dos veces
de James M. Cain
 
Jesús Guerra
 
James Mallahan Cain, quien firmaba sus cuentos y novelas como James M. Cain, es otro de los grandes de la novela negra estadounidense clásica, quizá menos apreciado, en general, que Raymond Chandler y Dashiell Hammett, aunque la popularidad y la fama de su primera novela, El cartero siempre llama dos veces (The Postman Always Rings Twice), son innegables, así como la influencia que ha ejercido en escritores y cineastas posteriores. Por supuesto, esta novela también se encuentra en las listas de Las 100 mejores novelas sobre crímenes de todos los tiempos, de la Crime Writers' Association (CWA), de Gran Bretaña (la novela está en el puesto 30) y de Las 100 mejores novelas de misterio de todos los tiempos, de la Mystery Writers of America (MWA), de Estados Unidos (está en el puesto 14). James M. Cain nació en Annapolis, Maryland, el 1 de julio de 1892 y falleció en University Park, Maryland, el 27 de octubre de 1977; fue periodista, novelista, cuentista, dramaturgo y guionista. Sus novelas son las siguientes:


 
Portada de la primera edición



* The Postman Always Rings Twice (El cartero siempre llama dos veces), 1937
* Serenade (Serenata), 1937
* Two Can Sing (Carrera en Do mayor. Two Can Sing fue el título original de la obra aparecida primero en una revista, y posteriormente se llamó Career in C Major), 1938
* Mildred Pierce (mismo título en español), 1941
* Love's Lovely Counterfeit (que en español ha aparecido con dos títulos: Ligeramente escarlata y El simulacro de amor), 1942
* Three of a Kind (libro que reúne tres novelas cortas: Career in C Major [Carrera en Do mayor], Double Indemnity [Pacto de sangre] y The Embezzler [que al parecer no se publicó en nuestro idioma]), 1942
* Past All Dishonor (Más allá del deshonor), 1946
* The Butterfly (La mariposa), 1947
* The Moth, 1948
* Sinful Woman, 1948
* Jealous Woman, 1950
* The Root of His Evil, que también fue publicada como Shameless, 1951
* Galatea (mismo título en español), 1953
* Mignon (mismo título en español), 1962
* The Magician's Wife, 1965
* Rainbow's End, 1975
* The Institute, 1976
* Cloud Nine, 1984 (edición póstuma)
* The Enchanted Isle, 1985 (edición póstuma)
* The Cocktail Waitress, 2012 (La camarera), (edición póstuma)


 
Edición digital en
italiano



Las fechas que aparecen en la lista anterior son las de las primeras ediciones en inglés; en español, de algunos de sus libros existen distintas ediciones, sobre todo argentinas y españolas, en diferentes editoriales y momentos. Como se puede ver, además, hay un buen número de sus novelas que no se han publicado en nuestra lengua, y en el caso de los libros que reúnen novelas cortas, por lo general en español se han publicado por separado.



Edición de bolsillo
en francés


 
La idea central de El cartero siempre llama dos veces es sencilla, aunque el desarrollo del argumento es bastante más complejo: la historia está ubicada en la época de la Gran Depresión estadounidense (1929-1939), en California. Un vagabundo llamado Frank llega a un restaurante de carretera cercano a Los Ángeles poco después de que lo echan de un camión de heno en donde pasó la noche. No trae dinero, así que finge que quedó de ver a alguien ahí y pide de comer. El dueño del restaurante, un griego llamado Nick Papadakis, se da cuenta de la situación, pero aun así le sirve, y le ofrece un empleo como mecánico, que incluye también atender la pequeña gasolinería que tiene junto al restaurante. Se queja de que sus empleados no duran mucho en el puesto. A Frank la idea no le gusta mucho, pero en el momento en que entra Cora, la esposa de Nick, al área del comedor, Frank acepta el ofrecimiento. Y ahí está la semilla de los problemas para Cora y Frank y de la muerte de Nick, pues tan pronto se convierten en amantes, planean la muerte del griego. Pero la historia, en realidad, apenas empieza.

 
Edición en catalán



Esta obra es una novela corta, de sorprendente agilidad e intensidad. Está narrada en primera persona por Frank, y, por lo tanto, aunque hay investigación del caso por parte del fiscal y de las compañías aseguradoras, lo importante es el punto de vista de los perpetradores del crimen, personas “normales” que en las circunstancias adecuadas no dudan en cometer un asesinato. Es una novela negra, pero en lugar de la perspectiva del detective utiliza la opuesta, y por eso a esta variante, o este subgénero de la novela noir, se le denomina novela criminal. Y por supuesto, como toda novela negra que se respete, lo que nos muestra es el océano de corrupción en que navega la sociedad, en este caso la sociedad estadounidense de los años 30. La novela criminal tiene una gran representante posterior, también estadounidense, en la extraordinaria autora Patricia Highsmith. Pero la variante preferida de James M. Cain es ésta de El cartero... a la que se le llama la pareja maldita, pues tiene otras novelas con la misma idea central, aunque con desarrollos muy diversos.


 



Hay varias historias que cuentan cómo surgió el estupendo y memorable título de esta novela (las pueden buscar en internet), lo cierto es que, independientemente del origen de la idea del título, éste es muy adecuado como metáfora de esta obra si pensamos, por ejemplo, que el cartero del título en realidad representa al destino. Al terminar de leerla, nos damos cuenta de lo acertado que es. Esa época de la literatura norteamericana fue fructífera en títulos metafóricos e inolvidables, como El largo adiós, de Raymond Chandler, y Un tranvía llamado Deseo, del dramaturgo Tennessee Williams.


 



Esta novela de James M. Cain ha tenido una enorme influencia en el cine y en otras artes escénicas, pues ha sido adaptada también a la radio, al teatro y a una ópera. En cine, Hollywood ha hecho dos adaptaciones que llevan el título de la novela: la versión de 1946 con guion de Harry Ruskin y Niven Busch, dirección de Tay Garnett, y con Lana Turner y John Garfield en los papeles principales, y la de 1981 con guion de David Mamet, dirección de Bob Rafelson, y con Jack Nicholson y Jessica Lange en los papeles de la pareja maldita. Pero hay además una serie de filmes de diversos países que han sido adaptaciones plenas o parciales de la novela de Cain, entre ellas Le Dernier Tournant, película francesa de 1939, dirigida por Pierre Chenal; Ossessione, de 1943, película italiana dirigida por Luchino Visconti; Cronaca di un amore, de 1950, cinta italiana dirigida por Michelangelo Antonioni; y también hay adaptaciones cinematográficas de Brazil, Hungría, Malasia y Alemania, por lo menos.


 



El cartero siempre llama dos veces es, sin duda alguna, una novela breve imprescindible para los interesados en la novela negra estadounidense, particularmente de la novela negra clásica, y los interesados en la literatura norteamericana del siglo XX, pero también para todo lector interesado en las novelas rápidas e intensas.
 
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El cartero siempre llama dos veces. James M. Cain. Traducción de Federico López Cruz (revisada para la edición española por Carmen Criado). 1a. Ed. argentina, Emecé Editores, 1945; 1a. Ed. española, Alianza Editorial, 1973. Colección El Libro de Bolsillo. 136 págs. (Por supuesto, hay otras ediciones, tanto impresas como digitales.)
 
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* Página de Wikipedia con las listas de Las 100 mejores novelas policiacas de la CWA y Las 100 mejores novelas de misterio de la MWA

* El último crimen de la escritora Emilia Ward, de Claire Douglas

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* El sueño eterno, de Raymond Chandler

* El halcón maltés, de Dashiell Hammett

* El asesinato de Roger Ackroyd, de Agatha Christie

* Diez negritos, de Agatha Christie

 
 
 
 
 
 

viernes, 22 de mayo de 2026

El último crimen de la escritora Emilia Ward, de Claire Douglas

 




El último crimen de
la escritora Emilia Ward
de Claire Douglas
 
Jesús Guerra
 
Claire Douglas es una novelista inglesa. Estudió periodismo en la universidad y escribió durante 15 años para diarios y revistas. Alrededor de 2014 ganó un concurso de primera novela de la revista Marie Claire, que fue publicada en 2015, y desde entonces no ha dejado de publicar thrillers. Sus obras han vendido más de un millón de ejemplares, se publican en 24 países, y son particularmente exitosas en Gran Bretaña y Alemania. Está casada, tiene dos hijos, y vive con su familia en la ciudad de Bath, Somerset, en Inglaterra.
 
Ha publicado las siguientes novelas:
 
* The Sisters (2015)
* Local Girl Missing (2016)
* Last Seen Alive (2017)
* Do Not Disturb (2018)
* Then She Vanishes (2019)
* Just Like the Other Girls (2020)
* The Couple at No 9 (2021)
* The Girls Who Disappeared (2022)
* The Woman Who Lied (2023)
* The Wrong Sister (2024)
* The New Neighbours (2025)
* The Family Friend (2026)


 
Edición en inglés



Hasta donde yo sé, de las 12 sólo dos han sido traducidas al español, la séptima, La pareja del número 9, y la novena, cuyo título en lugar de lo que traducido sería “La mujer que mintió” ha sido cambiado a El último crimen de la escritora Emilia Ward. Debo confesar que me parece más atractivo el título en español, incita más la curiosidad del lector. Y, en lo personal, me encantan los títulos con nombres completos de personajes, sobre todo cuando dicen algo más que sólo el nombre: prefiero El honor perdido de Katharina Blum (de Heinrich Böll) que Madame Bovary (de Gustave Flaubert) o Pedro Páramo (de Rulfo); en el caso de Tostói, prefiero La muerte de Iván Ilich que Anna Karénina... En fin, ya me entienden.
 
En la novela que comento, que se desarrolla en Londres, Emilia Ward es una escritora de novelas de crimen y misterio de éxito, y acaba de terminar la décima, todas con la misma protagonista, la inspectora Miranda Moody. Emilia vive muy bien, gracias a sus libros, pues ella gana más que su actual marido, el segundo, Elliot, que es publicista. Tiene dos hijos, una chica adolescente de su primer matrimonio y un niño de unos cinco años del segundo. Tiene, además, dos amigas de confianza, Ottilie, muy cercana desde los años de la universidad, y Louise, que es una amistad relativamente nueva y es policía. De quien se ha distanciado emocionalmente es de Kristin, antigua compañera de sus años de estudiante, porque su primer marido, Jonas, dejó a Emilia para casarse con Kristin. Emilia diría que es feliz. Pero se ha cansado de escribir novelas con el mismo personaje, así que ha decidido matar a la inspectora Moody en su más reciente creación, para poder empezar a escribir algo distinto. Hasta este momento, su problema más grande es la posible opinión negativa de sus editores acerca de que Emilia mate a Moody. Pero los problemas reales están a punto de comenzar...


 
Edición en inglés



A Emilia y a su familia empiezan a experimentar algunos incidentes que luego se da cuenta de que parecen copiados de sus propias novelas. Una amenaza de bomba, un muñeco colgado en un árbol, hasta culminar en un asesinato. ¿Quién está haciendo todo eso? ¿Y por qué? Habla con la policía, pero en un principio no pueden hacer gran cosa, porque son detalles insignificantes y no hay un acosador visible. Así que es la propia Emilia quien realiza su propia investigación. El asunto se complica cuando los incidentes provocados por el acosador fantasma copian elementos de su más reciente novela, la cual aún no ha sido publicada y por lo tanto sólo ha sido leída por un puñado de personas cercanas a Emilia, además de su editora.
 
La trama de El último crimen de la escritora Emilia Ward está muy bien urdida, y la estructura de la novela combina cuatro subtramas y puntos de vista. Por una parte tenemos la trama central, sobre Emilia y su acosador, narrada en tercera persona, en presente; por otra, capítulos o fragmentos de capítulos de las novelas de Emilia; además, hay una narración en tercera persona, ubicada dos décadas atrás acerca de un personaje llamado Daisy, que, por supuesto, en un principio no parece tener relación con la historia central, pero más adelante entendemos que sí, y por último, ya bien avanzada la novela, aparecen capítulos narrados en primera persona, en presente, por la inspectora Murray, quien investiga un caso que se entreteje con el de Emilia. Para intentar evitarle desconciertos a los lectores, algunos de estos capítulos están en cursivas. Aun así, para algunos lectores esta novela puede parecer confusa. En realidad, no lo es, sólo hay que leer con atención. De seguro, también habrá lectores que no podrán dejar el libro hasta llegar a la última página, y otros que mientras consumen esta historia se comerán las uñas hasta de los pies. En realidad, a pesar de que es un libro de más de 400 páginas, se deja leer con rapidez por su prosa, y por la brevedad de la mayoría de sus 62 capítulos.


 
Edición en inglés



Más que una novela policiaca, aunque aparecen policías, investigaciones y crímenes, es un thriller semejante a los de Harlan Coben (hay más de una decena de adaptaciones a series de TV de obras de Coben en Netflix, y son interesantísimas y emocionantes), en el que cada nuevo descubrimiento cambia la dirección de la sospecha hacia otro personaje. De hecho, parece una novela escrita para ser adaptada a serie de TV (y, sin embargo, extrañamente, creo que no se han adaptado las obras de Claire Douglas). En general me ha parecido una novela muy bien construida y sumamente entretenida. Lo único que no me gustó es que hay un personaje que además de hacer lo que debe hacer, hace todo aquello que no debe hacer, como sucede en las malas películas de terror. Esto le resta calidad, pero sin duda es un estupendo libro para leer durante las vacaciones de verano (sí, porque los lectores, cuando estamos de vacaciones, leemos acostados en la playa, sentados junto a la piscina, o dentro de la piscina, a la mesa del restaurant y en la cafetería): ligero, ágil y emocionante.
 
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El último crimen de la escritora Emilia Ward. Claire Douglas. Traducción de Milo J. Krmpotić. Planeta (1a. Ed. Planeta, España, 2024; 1a. Ed. bajo el sello Booket, España, junio de 2025; 1a. Ed. bajo el sello Booket, México, agosto de 2025). 412 págs.
 
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Te puede interesar:
 
* Sobre los huesos de los muertos, de Olga Tokarczuk

* Noticias de la noche (serie Kostas Jaritos 1), de Petros Márkaris

* La neblina del ayer (serie Mario Conde 6), de Leonardo Padura

* El murciélago, de Jo Nesbø

* El hombre con cara de asesino, de Matti Rönkä

 
 
 
 

viernes, 24 de abril de 2026

La hija del tiempo, de Josephine Tey


 



La hija del tiempo
de Josephine Tey
 
Jesús Guerra
 
A veces releo las listas de Las 100 mejores novelas sobre crímenes de todos los tiempos, publicada en 1990 por la Crime Writers' Association (CWA), de Gran Bretaña, y Las 100 mejores novelas de misterio de todos los tiempos, publicada por la Mystery Writers of America (MWA), las cuales he mencionado varias veces (en los comentarios de novelas como El halcón maltés, de Dashiell Hammett; El sueño eterno, de Raymond Chandler, o Diez negritos, de Agatha Christie, entre otros) para seleccionar lecturas, y después de leer la novela de Hammett, por pura curiosidad, sin tener mayor información acerca del libro ni de la autora, decidí leer La hija del tiempo, de Josephine Tey, por la sencilla razón de que se encuentra ubicada en la posición número 1 de la lista de los escritores policiacos británicos (CWA) y en la número 4 de la lista de escritores norteamericanos.
 
Primero les comento algunas cosas de la autora. Resulta que Josephine Tey era en realidad el seudónimo de Elizabeth Mackintosh (al inicio de su carrera también publicó algunos libros bajo el nombre Gordon Daviot), escritora nacida el 25 de julio de 1896 en Inverness, Escocia, y fallecida el 13 de febrero de 1952 en Londres, de cáncer, a los 55 años.


 
Edición reciente en
inglés



Escribió seis novelas con el inspector Alan Grant como protagonista, o, en una de ellas, como personaje secundario:
 
* The Man in the Queue (o Killer in the Crowd, 1929; inicialmente esta primera novela del inspector Grant fue publicada con el seudónimo de Gordon Daviot)
* A Shilling for Candles (Un chelín para velas, 1936, ya como Josephine Tey. Esta novela fue adaptada al cine por Alfred Hitchcock en 1937, con el título Young and Innocent)
* The Franchise Affair (El caso de Betty Kane, 1948)
* To Love and Be Wise (Amar y ser sabio, 1950)
* The Daughter of Time (La hija del tiempo, 1951)
* The Singing Sands (1952)
 
Además, escribió otras novelas y varias obras de teatro.


 
Edición digital en
francés



El título de La hija del tiempo proviene de un “proverbio antiguo” utilizado como epígrafe general: “La verdad es la hija del tiempo”. Esta novela, que, en efecto, es estupenda, es también extraña, en el sentido de que no sigue las tradiciones principales de las novelas policiacas clásicas, subgénero al que pertenece, o por lo menos no las sigue de una manera evidente, aunque en el fondo sí. Para darme a entender tengo que comentarles de qué trata la obra: la novela empieza con el inspector Alan Grant acostado en una cama de hospital, inmovilizado, con una pierna fracturada, aburrido de mirar el techo del cuarto. Unos días antes, persiguiendo a un criminal, cayó en un pozo. Sus amistades y algunos compañeros le han regalado novelas para que se entretenga, pero no le interesa ninguna. A él, como policía, le interesan los rostros de las personas, y se precia de ser bueno leyendo el carácter de la gente en su rostro, y su amiga Marta Hallard, que es actriz teatral, lo sabe, así que un día le lleva una serie de fotografías de personajes históricos (que incluyen, claro, fotografías de retratos pintados de personajes antiguos) para que pase el tiempo.


 
Edición digital en
español



A Grant le interesa de manera particular un retrato de fines del siglo XVI del rey Ricardo III. A él le parece que refleja a un hombre bueno y justo, pero históricamente la fama de este rey es la de un asesino desalmado. ¿Por qué? Le muestra la foto a su médico, a las enfermeras que lo atienden, a un compañero de Scotland Yard que lo va a visitar, y todos tienen opiniones distintas de lo que ese rostro representa, pero, al mismo tiempo, todos parten de sus prejuicios escolares sobre el personaje. Uno de los crímenes que se le imputan a Ricardo III es que mandó matar a dos de sus sobrinos, muy jóvenes, para que luego no le disputaran el derecho al trono de Inglaterra. ¿Pero eso fue cierto?
 
Grant le plantea sus dudas a su amiga, Marta Hallard, y ella, unos días después, le manda a un joven norteamericano que estudia Historia en Londres, llamado Brent Carradine, para ver si el joven le puede ayudar a realizar algún tipo de investigación. Grant y Carradine se caen bien desde el principio, y el estadounidense investiga lo que Grant le solicita, y le consigue libros, y ambos platican lo que van sacando en claro. Así, el inspector Alan Grant resuelve un misterio de 400 años de antigüedad desde su cama de hospital.


 
Edición digital en
italiano



De entrada, puede parecer que es sólo una novela para ingleses y lectores familiarizados con la historia inglesa (y en efecto, tal vez se disfrute más si uno conoce el tema), pero la autora se encargó de escribir su novela de tal manera que los lectores vamos entendiendo en todo momento la situación, el misterio, las motivaciones probables de los historiadores del pasado, y de todos los personajes relacionados con el misterio histórico. Y además lo hace con unos diálogos extraordinariamente buenos y con mucho sentido del humor. Y los personajes del entorno de Grant, y Grant mismo, son estupendos. Al final, resuelto el caso, Grant se prepara para irse a su casa, con muletas.
 
La originalidad de esta novela es que, en el fondo, es un ensayo histórico, planteado con personajes que piensan y platican los argumentos que van desarrollando la tesis central. Puede ser que haya otras novelas con una puesta en escena similar, no lo sé, pero no son lo tradicional en el marco de la novela policiaca. Disfruté muchísimo la lectura de La hija del tiempo; no sé si yo la pondría en el número 1 de las cien mejores novelas sobre crímenes, o en el número 4 de las cien mejores novelas de misterio, pero sí me parece que pertenece a ese selecto grupo de obras, y definitivamente se me antoja leer otras novelas de Josephine Tey. Mi recomendación es que lean esta novela. Se consigue con facilidad en edición digital.
 
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La hija del tiempo. Josephine Tey. Traducción de Efrén del Valle Peñamil (2012; traducción cedida por acuerdo con RBA Libros). Hoja de Lata Editorial, colección Sensibles a las Letras, Xixón, Asturies, España. 272 págs. Se consigue en edición digital.
 
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* Las dos listas completas de las 100 mejores novelas policiacas

* El sabueso de los Baskerville, de Arthur Conan Doyle

* Un cadáver en la biblioteca, de Agatha Christie

* El asesinato de Roger Akroyd, de Agatha Christie

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* Miss Marple y trece problemas, de Agatha Christie

* El halcón maltés, de Dashiell Hammett

* El sueño eterno, de Raymond Chandler

* Playback, de Raymond Chandler

 
 
 
 

viernes, 10 de abril de 2026

El halcón maltés, de Dashiell Hammett

 




El halcón maltés
de Dashiell Hammett
 
Jesús Guerra
 
Como sabemos, la novela policiaca se divide, inicialmente, en dos grandes subgéneros: la novela policiaca clásica (representada, entre otros, por Arthur Conan Doyle y su personaje Sherlock Holmes, y por Agatha Christie y sus personajes Hércules Poirot y Miss Marple), y la novela negra, noir o hardboiled (representada, también entre otros, por Dashiell Hammett y su detective Sam Spade, y por Raymond Chandler y su investigador Philip Marlowe). La novela clásica es típicamente inglesa, y la novela negra es característicamente estadounidense, aunque por supuesto, escritores de muchos otros países del mundo, y diversas lenguas, han escrito obras que pertenecen a estos géneros.


 
Edición en inglés



La novela clásica depende de la capacidad deductiva del detective para resolver el enigma central, y el punto en el que el detective explica su proceso y desenmascara al criminal es un momento asombroso. En la novela negra, el detective tiene que realizar una investigación, seguir al sospechoso, interrogar personas y en algunos casos enfrentarse a golpes o a tiros con los criminales. En la novela clásica, la división moral de los personajes es muy clara, sabemos quién representa al bien en todo momento; en la novela negra, aún si no dudamos de que el detective representa al bien, sus métodos, sus acciones y hasta sus motivaciones pueden ser casi tan turbios como los de los criminales. En la novela negra, los detectives son más bien antihéroes.
 
Los lectores tendemos a creer que las narraciones policiacas clásicas son anteriores a las obras noir. En sus inicios es cierto, las obras clásicas empezaron a escribirse (aunque siempre hay obras pioneras más antiguas) a mediados del siglo XIX con los cuentos policiacos del estadounidense Edgar Allan Poe, y su detective Auguste Dupin, y con las novelas del inglés Wilkie Collins; las historias de Sherlock Holmes comenzaron a publicarse en 1887 (Estudio en escarlata) pero Conan Doyle siguió publicando relatos hasta 1927, pasado el primer cuarto del siglo XX. Agatha Christie publicó su primera novela policiaca (El misterioso caso de Styles) en 1920, y continuó publicando hasta su muerte en 1976, bastante después de los fallecimientos de Raymond Chandler (1959) y de Dashiell Hammett (1961). Lo que quiero subrayar es que, a partir de la creación del relato noir, en la segunda década del siglo XX, ambos subgéneros se han desarrollado en paralelo, hasta nuestros días. Hay lectores a los que les gusta sólo uno de estos géneros, a otros nos gustan los dos, pero está claro que ambos son importantes, sumamente entretenidos y muy populares.


 



Luego de esta miniintroducción, paso a comentarles El halcón maltés, del estadounidense Dashiell Hammett (27 de mayo de 1894-10 de enero de 1961), la más conocida de sus cinco novelas:
 
* Cosecha roja (Red Harvest, publicada el 1 de febrero de 1929)
* La maldición de los Dain (The Dain Curse, 19 de julio de 1929)
* El halcón maltés (The Maltese Falcon, 14 de febrero de 1930)
* La llave de cristal (The Glass Key, 24 de abril de 1931)
* El hombre delgado (The Thin Man, 8 de enero de 1934)
 
Además, Hammett escribió alrededor de 65 relatos y algunos guiones de cine (estuvo nominado al Oscar por Mejor Guion en 1944 por la adaptación de Watch on the Rhine, basada en la obra de teatro de su pareja, Lillian Hellman, pero perdió ante la adaptación de Casablanca).


 
Edición en francés



El halcón maltés, que apareció serializada en la revista Black Mask a partir del número de septiembre de 1929, y que se publicó en libro en 1930 por la editorial Alfred A. Knopf, es una de las obras que estableció las características de la novela negra y, al mismo tiempo, se convirtió en una de sus mejores representantes. La novela dio origen a cuatro adaptaciones cinematográficas:
 
* The Maltese Falcon, de 1931
* Satan Met a Lady, de 1936
* The Maltese Falcon, de 1941
* The Black Bird, de 1975
 
De éstas, la reconocida como una obra maestra, que a su vez estableció las características estéticas del cine negro, es la tercera, dirigida por John Houston, con las actuaciones de Humphrey Bogart, Mary Astor, Peter Lorre, Sydney Greenstreet y Gladys George. Es interesante que Bogart, Lorre y Greenstreet aparecieron juntos también en Casablanca, de 1944.


 



Hay dos listas famosas de las cien mejores novelas policiacas (que ya he citado en mis reseñas de otras obras del género, las cuales, por cierto, mezclan novelas policiacas clásicas y novelas negras): Las 100 mejores novelas sobre crímenes de todos los tiempos, publicada en 1990 por la Crime Writers' Association (CWA), de Gran Bretaña, y Las 100 mejores novelas de misterio de todos los tiempos, publicada poco después por la Mystery Writers of America (MWA). En la lista de la asociación inglesa (CWA), El halcón maltés aparece en la posición número 10, y en la de la asociación norteamericana (MWA) en la posición número 2. Con esto, por si alguien lo dudaba, queda establecida la importancia de esta novela en la historia de la novela policiaca de los últimos cien años, según los propios escritores del género.
 
¿De qué trata? Es un misterio laberíntico en el cual, sin embargo, los lectores nunca nos perdemos. Les comento sólo el inicio. Llega al despacho de los detectives Samuel Spade y Miles Archer una mujer que dice llamarse miss Wonderly, y cuenta que un tipo llamado Floyd Thursby tiene prácticamente secuestrada a su hermana menor (de miss Wonderly), y les pide que lo sigan. Archer queda de hacerlo personalmente. Pero a la mañana siguiente, Spade se encuentra con la noticia de que, durante la noche, su socio Archer fue asesinado. A medida que se acumulan asesinatos y tipos armados, Spade descubre que el asunto está relacionado con una estatuilla medieval de un halcón de piedras y metales preciosos de un valor incalculable, que todos quieren y que nadie está dispuesto a decir la verdad; por si fuera poco, para algunos policías de San Francisco, el sospechoso del asesinato de Archer es el propio Spade.


 



Si uno ha leído las novelas de Raymond Chandler, sabe que el estilo de la narración es importantísimo (de hecho, el estilo es muy importante en toda novela negra), en primera persona con la voz socarrona del propio detective, sin embargo, sorprende que en El halcón maltés la novela es narrada en tercera persona y nunca se menciona lo que piensan los personajes, todo es exteriorioridad y objetividad (como el cine), conocemos sólo las descripciones de lugares y personajes, y lo que los personajes hacen y dicen. Las descripciones, por supuesto, son estupendas. De hecho, el primer párrafo del capítulo primero es la descripción de Spade, quien tiene “el simpático aspecto de un Satanás rubio”, imagen que definitivamente no concuerda con Humphrey Bogart.
 
En el ámbito de la novela negra latinoamericana, específicamente de la cubana, el espléndido Leonardo Padura ha tomado la narración en primera persona, en la voz de su detective Mario Conde, a lo Chandler, pero la cuarta novela de su serie policiaca, Paisaje de otoño, no sólo está dedicada a Dashiell Hammett por El halcón maltés, sino que la novela misma es un homenaje a esta obra y, de paso, se ganó el Premio Hammett que se otorga en la Semana Negra de Gijón.


 



¿Por qué El halcón maltés es tan importante? En principio, porque Hammett redefinió con esta novela al detective moderno: solitario, frío, cínico, con una ética personal, capaz de sobrevivir en medio de la corrupción generalizada de la sociedad, específicamente de las instituciones policiales, de la política y de las élites financieras. Además, introdujo o popularizó elementos que se han vuelto clásicos, como la Femme Fatale y el MacGuffin (el MacGuffin, para decirlo con rapidez, es un objeto que se supone es importantísimo, la causa que impulsa el argumento, y que al final puede resultar irrelevante. El tesoro de La isla del tesoro puede ser uno, y quizá el MacGuffin más importante de la historia de la literatura sea el Santo Grial). Así que ha tenido una influencia enorme en la literatura posterior. Recordemos que El halcón maltés se publicó casi una década antes que El sueño eterno, de Chandler.
 
Mi recomendación es que no se conformen con ver la película de 1941, aunque es maravillosa y por supuesto hay que disfrutarla, sino que además lean la novela, la cual es más dura que el filme, porque la adaptación cinematográfica se hizo ya bajo el famoso y terrible código Hays que dominó a Hollywood de 1930 a 1968, y que básicamente era un código de censura, que determinaba lo que se podía mostrar o no en una película, por lo cual la adaptación fílmica eliminó algunos elementos de la obra original.


 



Otra recomendación, para terminar. La versión publicada en formato de libro en 1930, o sea la edición definitiva de El halcón maltés, entró el primero de enero de este 2026, al dominio público (pero no sus traducciones al español, que tienen sus propios derechos y son muy posteriores), así que si deciden conseguir gratis o comprar ediciones en inglés (hay algunas baratísimas, sobre todo en edición digital), tengan cuidado pues hay editores poco escrupulosos y pueden terminar con una edición mutilada.
 
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El halcón maltés. Dashiell Hammett. Traducción de Fernando Calleja. Alianza Editorial, colección El libro de bolsillo (1a. ed. en esta colección: 1969; 5a. ed., 1981; y ha seguido reeditándose). 246 págs. Hay, por supuesto, otras ediciones en español.
 
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