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jueves, 29 de enero de 2026

Primeras líneas... El pueblo blanco, de Arthur Machen, en dos idiomas

 

Primeras líneas...
 
El pueblo blanco
de Arthur Machen
 
en dos idiomas


 



“Sorcery and sanctity,” said Ambrose, “these are the only realities. Each is an ecstasy, a withdrawal from the common life.”
 
Cotgrave listened, interested. He had been brought by a friend to this mouldering house in a northern suburb, through an old garden to the room where Ambrose the recluse dozed and dreamed over his books.
 
 
[The White People. Versión original en inglés de Arthur Machen. Horlick's Magazine, 1904.]
 
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—Brujería y santidad —dijo Ambrose—; esas son las únicas realidades. Ambas son un éxtasis, una evasión de la vida cotidiana.
 
Cotgrave escuchaba interesado. Le había llevado un amigo a esta casa medio en ruinas que se alzaba en una zona residencial del norte de la ciudad; y, a través de un viejo jardín, le había conducido a la habitación donde Ambrose, el solitario, dormitaba y soñaba sobre sus libros.
 
[El pueblo blanco. Traducción de Rafael Llopis. Taurus Ediciones, Madrid, 1963; Alianza Editorial, Madrid, 1982.]
 
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viernes, 23 de enero de 2026

El pueblo blanco y La novela del polvo blanco, de Arthur Machen

 



El pueblo blanco
La novela del polvo blanco
de Arthur Machen
 
Jesús Guerra
 
Ya he escrito algo sobre el autor británico Arthur Machen (1863-1847), su obra y su influencia en la literatura de terror posterior, sobre todo en H. P. Lovecraft, así que les recomiendo la lectura de mis reseñas de su novela El terror y su cuento largo El gran dios Pan (las ligas están al final del presente comentario).
 
Hay que decir, a manera de nota inicial, que en el “altamente sensible” ambiente del primer cuarto del siglo XXI, excesivamente propenso a la censura, en todas partes pero sobre todo en los Estados Unidos —uno de los efectos secundarios negativos de las redes sociales—, estos dos títulos habrían sido (casi) imposibles de usar si estos relatos fuesen nuevos: “El pueblo blanco”, en inglés “The White People”, que obviamente también puede traducirse como “La gente blanca”, sería altamente problemático por cuestiones raciales y políticas, y “La novela del polvo blanco”, en inglés “The Novel of the White Powder”, nos recuerda de inmediato dos problemas relacionados, uno de salud pública y otro de crimen organizado, a nivel mundial. Pero estos dos relatos, por supuesto, no tiene nada que ver con lo que en nuestro tiempo pensamos de manera automática al leer sus títulos, son narraciones de terror sobrenatural, escritos a fines del siglo XIX.





 
El pueblo blanco
Este cuento largo está dividido en tres partes. La primera no tiene nombre, la segunda se llama “El libro verde” y la tercera es el “Epílogo”. La primera es el diálogo entre dos hombres que se acaban de conocer. Cotgrave es conducido por un amigo a la casa de Ambrose, porque el primero quiere conocer al segundo. Ambrose le expone a su interlocutor sus muy particulares y sumamente interesantes ideas acerca del bien y el mal, la santidad y el pecado o la santidad y la brujería. Ambrose le habla de un caso que de alguna manera extraña ejemplifica sus ideas, pero en lugar de hablarle del asunto, le dice que le prestará un cuaderno que contiene las notas de una jovencita, a la que conoció personalmente, acerca de sus experiencias. Le pide que tan pronto termine de leerlo, se lo regrese pues es una posesión especialmente importante para él.
 
La segunda parte, “El libro verde”, es el contenido de ese cuaderno manuscrito, escrito en primera persona por una adolescente cuyo nombre no conocemos. Si la primera parte del cuento nos da un contexto para comprender el libro verde, el contenido mismo del cuaderno es la sección central del relato. Su lectura es toda una experiencia. La jovencita cuenta, con ciertos rodeos y sin la intención de contarlo todo, pues el cuaderno, dice, está lleno de secretos, algunas de las enseñanzas que le transmitió, en absoluta secrecía, una niñera durante varios años. Le habló de cierto tipo de personas, de ciertos idiomas extraños, de poderes ocultos, de conocimientos antiguos, y le enseñó algunos rituales, de los que, por supuesto, la chica no debía hablar con sus padres ni, de hecho, con nadie más. La chica, además, habla de bosques secretos a los que se accede por senderos ocultos, de algunos parajes extraños y de lo que ahí presenció. El manuscrito de la chica también relata sus recuerdos de algunos cuentos que le contaba su niñera. Se trata de un cuaderno personal, no destinado a la lectura de otras personas, así que no es extraño que se trate de un texto algo caótico, el cual pretende decir sin decir, conservar la experiencia sin revelar los datos precisos. Es, obviamente, un texto en clave, alucinatorio y muy atmosférico.
 
En el epílogo, que es el diálogo entre Cotgrave y Ambrose que se produce cuando el primero va a la casa del estudioso para devolverle el cuaderno de la joven, Cotgrave confiesa no haber entendido del todo algunos fragmentos del cuaderno, ni tampoco la relación entre el contenido del cuaderno y la conversación anterior entre Ambrose y él. Y eso es más o menos lo que nos sucede a los lectores del cuento, el cual es exitoso precisamente porque nos muestra que en el texto de la chica hay un significado que se nos escapa, a pesar de que entendemos la mayor parte de lo dicho y lo sugerido. No hay que olvidar que Arthur Machen, aunque era cristiano, tenía conocimientos esotéricos y formó parte de la Orden Hermética de la Aurora Dorada (Hermetic Order of the Golden Dawn). Se trata de un cuento fascinante que nos obliga a releerlo, el cual no sólo ha influido de manera general en la literatura de terror de los siglos XX y XXI, sino que hay novelas, cuentos y películas inspirados en él. Muy recomendable.
 
Leí este cuento en la famosa y creo que ya clásica Antología de cuentos de terror, seleccionada y traducida por Rafael Llopis, publicada originalmente por Taurus Ediciones, de Madrid, en 1963, y que ha venido reimprimiéndose en libros de bolsillo por Alianza Editorial, tanto en España como en México, primero en una edición en tres tomos (está en el tercero), y recientemente en dos tomos (está en el segundo), pero por supuesto se encuentra en otras ediciones y antologías.


 



La novela del polvo blanco
Otro de los cuentos ambiguos y misteriosos de Machen. Este cuento lo leí en la antología Felices pesadillas de la editorial Valdemar, de la colección El Club Diógenes, aunque ahí mismo se apunta que procede del libro El gran dios Pan y otros relatos de terror sobrenatural, de Arthur Machen, de la misma editorial. La traducción es de Juan Antonio Molina Foix.
 
La narradora es la señorita Helen Leicester, quien vive con su hermano en la casona que fuera de su padre, el fallecido Wyn Leicester. Su hermano es Francis, un joven que estudia Derecho, encerrado en su recámara durante muchas horas por día. Helen le pide que se tome las cosas con calma o enfermará, pero Francis dice que se siente bien, hasta que ya no se siente tan bien y tiene que consultar al Dr. Haberden, el cual le receta un medicamento, y le dice a Helen que Francis sólo está fatigado.

 



Recordemos que la historia transcurre a fines del siglo XIX, las recetas de los médicos eran preparadas por los farmacéuticos en sus farmacias. Francis manda preparar su medicina con el farmacéutico Sayce, que ya es un hombre mayor. Le entregan un frasco con un polvo blanco; Francis debe disolver una cucharada del polvo en un vaso de agua y tomarlo una vez al día. Y así empieza su tratamiento. A los pocos días, Francis se encuentra mucho mejor, tanto que le dice a Helen que en unas semanas más deberían de tomar unas vacaciones juntos en París, pero que antes intentará conocer todo lo que no ha conocido de Londres. Así, por primera vez, deja de lado sus estudios y empieza a salir. Helen primero está muy contenta por su hermano, pero pronto empieza a preocuparse; se da cuenta de que cada vez Francis llega más tarde a la casa. Luego de unas semanas así, en las que Francis ya ni menciona el viaje a París, el joven dice, sorpresivamente, que ha decidido retomar sus estudios, y se encierra en su recámara. Primero, por lo menos bajaba a comer con su hermana, pero después pide que le lleven la comida a su recámara y se la dejen en la puerta, pues no quiere que lo molesten.
 
Y aquí empieza la parte aterradora del relato, de la que ya no les puedo hablar, pero que nos muestra, a pesar de la elegancia de la prosa de Machen, por qué fascinó a los escritores norteamericanos pulp de los años 30, que lo seguían e incluso imitaban en las revistas que originaron el género de weird tales, o cuentos de lo extraño. Un relato interesantísimo y misterioso que deja espacio para diversas interpretaciones. Es uno de los cuentos imprescindibles de Arthur Machen.
 
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El pueblo blanco. Arthur Machen. Antología de cuentos de terror, seleccionada y traducida por Rafael Llopis, Alianza Editorial.
La novela del polvo blanco. Arthur Machen. Felices pesadillas y El gran dios Pan y otros relatos de terror sobrenatural. Traducción de Juan Antonio Molina Foix. Editorial Valdemar, colecciones Gótica y El Club Diógenes.
 
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viernes, 20 de junio de 2025

Primeras líneas de El gran dios Pan en dos idiomas

 

Primeras líneas...
 
El gran dios Pan
de Arthur Machen
 
en dos idiomas





 
“I am glad you came, Clarke; very glad indeed. I was not sure you could spare the time”.
“I was able to make arrangements for a few days; things are not very lively just now. But have you no misgivings, Raymond? Is it absolutely safe?”
 
[The Great God Pan. Versión original en inglés de Arthur Machen. 1894.]
 
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—Me alegro mucho de que hayas venido, Clarke, sí, me alegro mucho. No estaba seguro de que podrías disponer de tiempo.
—Conseguí arreglar las cosas para unos pocos días; los asuntos no urgen ahora demasiado. Pero, ¿no tienes ninguna duda, Raymond? ¿No hay peligro alguno?
 
[El gran dios Pan. Traducción al español de Rafael Llopis. Taurus Ediciones, S.A., Madrid, 1963. Alianza Editorial, S.A., Madrid, 1982.]
 
 
 

martes, 27 de mayo de 2025

Primeras líneas de El terror, de Arthur Machen, en dos idiomas

 

Primeras líneas...
 
El terror
de Arthur Machen
 
en dos idiomas

 



 
After two years we are turning once more to the morning's news with a sense of appetite and glad expectation. There were thrills at the beginning of the war; the thrill of horror and of a doom that seemed at once incredible and certain; this was when Namur fell and the German host swelled like a flood over the French fields, and drew very near to the walls of Paris.
 
[The terror. Versión original en inglés de Arthur Machen. 1a. ed. 1917.]
 
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Han pasado dos años y volvemos nuevamente a las noticias de cada mañana con una nueva sensación de interés y gustosa expectativa. Al comenzar la guerra sentimos vivas emociones. Primero fue la emoción del horror y de una tragedia que parecía a un tiempo increíble y cierta, cuando cayó Namur y las huestes alemanas, precipitándose como una inundación sobre los campos de Francia, llegaron muy cerca de los muros de París.
 
[El terror. Traducción al español de Luis Loayza. Alianza Editorial, Madrid, 1985.]
 
 
 

miércoles, 21 de mayo de 2025

El terror, de Arthur Machen

 

Al parecer ésta es la portada de la
edición más reciente de esta novela
de Alianza Editorial


El terror
de Arthur Machen
 
Jesús Guerra
 
Arthur Machen (1863-1847) es un autor británico, nacido en Gales, muy importante en la historia de la literatura de terror cuyos nombre y obra a veces recordamos y a veces medio olvidamos, y luego vuelven a resurgir, en parte por las características de sus relatos, en parte porque no son demasiado numerosos, en parte, también, porque en español hay períodos en que sus libros se consiguen con cierta facilidad, y otros en que es difícil encontrarlos. Sin embargo, su influencia en otros autores ha sido enorme, desde H.P. Lovecraft hasta Stephen King, Peter Straub, Simon Clark y Ramsey Campbell, y también en cineastas, como el mexicano Guillermo del Toro (la influencia de Machen es clara en El laberinto del fauno) y sus obras han sido admiradas por autores como T.S. Eliot, Bernard Shaw, Paul Bowles y Javier Marías, e incluso Borges, quien lo que admiraba en Machen era su estilo literario.
 
Hay que decir, de una vez, que el apellido de este autor, aunque tenemos derecho de decirlo en español tal y como está escrito, en inglés, sobre todo en Estados Unidos, algunos lo pronuncian Mashen, y otros Meishen, pero hasta donde tengo entendido debe de pronunciarse como lo hacen en el Reino Unido, Maken.

 
Ésta es la portada de la
edición que yo leí



Arthur Machen fue traductor, periodista, crítico literario, actor de teatro y narrador, sobre todo cuentista (aunque algunos de sus cuentos largos son vistos también como novelas cortas). Era cristiano (hijo de un pastor anglicano), admirador del pasado celta, romano y medieval de su Gales natal, apasionado de las leyendas del rey Arturo y del Santo Grial, y explorador también del paganismo, el misticismo y otras creencias misteriosas (perteneció a la famosa Orden Hermética del Alba Dorada [Hermetic Order of the Golden Dawn]), una sociedad esotérica de la que también eran miembros algunos escritores contemporáneos suyos, como William Butler Yeats y Algernon Blackwood, y todo eso influyó en sus temas y en su estilo, que empezó a forjarse a fines del siglo XIX cuando estaban de moda el simbolismo y el decadentismo.
 
Entre sus obras más conocidas se encuentran:
* El gran dios Pan (1890/1894) (Los años entre paréntesis son los de la escritura de las obras, algunas se publicaron de inmediato, otras varios años después)
* La pirámide luminosa (1895)
* Los tres impostores (1895, novela corta compuesta de varios relatos, entre los cuales están “El polvo blanco” y “El sello negro” que son muy conocidos)
* La mano roja (1895)
* La colina de los sueños (1895–1897)
* El pueblo blanco (o La gente blanca, 1899)
* La gloria secreta
* Los arqueros (1914)
* El gran retorno (1915)
* El terror (1917)
 
Aclaro que hasta donde tengo entendido todos estos relatos han sido traducidos al español en algún momento, pero no sé si son todos los que han sido traducidos; por otra parte, una buena parte de las obras de Machen, sobre todo sus ensayos y sus libros autobiográficos, no han sido trasladados a nuestra lengua.

 
La edición en pasta dura
de la editorial Valdemar



Ahora sí, centrémonos en El terror, uno de sus relatos largos frecuentemente señalado como novela corta. Lo primero que nos llama la atención es el estilo: una prosa pulida pero compleja, decididamente decimonónica (o eso nos parece poco más de un siglo después). La historia, narrada en primera persona por un narrador que bastantes páginas después nos enteramos que se llama Ned, está ubicada en 1916 (en plena Primera Guerra Mundial), en una región apartada del sur de Gales. El narrador nos dice que ya el estado de ánimo de la gente era raro debido a las noticias de la guerra cuando, de repente, empezaron a suceder cosas extrañas en una región que el narrador denomina Meirion. En retrospectiva se da cuenta de que todo empezó con el extraño accidente en el que murió un conocido piloto: su avión fue alcanzado por una enorme bandada de palomas y se desplomó. Y luego siguieron una serie de desapariciones y muertes en circunstancias misteriosas: una niña que salió a recoger flores y nunca regresó; una explosión en una fábrica de municiones para la guerra cuyas víctimas quedaron con los rostros destrozados, como si hubieran sido comidos; luego un campesino que conocía perfectamente el camino que transitaba a pie, a diario, cayó de la montaña; luego una mujer apareció al pie de una cantera con el cuello roto; después, una familia entera fue encontrada muerta en un camino, con los cráneos hundidos a golpes, y la lista de muertes en circunstancias sospechosas sigue y sigue.
 
Lo segundo que llama la atención en esta novela es el estilo o estructura de la narración: con pocas excepciones, todo es indirecto, es decir, el narrador nos cuenta lo que a él le contaron los testigos de ciertos eventos, o personajes a quienes los testigos les contaron esos acontecimientos, y las teorías que se van formando las crean el narrador y otro personaje en una conversación, o bien se las cuentan al narrador, pues son ideas de otros personajes.
 

Una edición reciente
en inglés



Para estos momentos, varios meses después de que comenzó el terror, la prensa ya no menciona nada de las muertes en circunstancias extrañas, porque debido a la guerra, el gobierno había impuesto una severa censura. Y esto tiene el efecto de que la gente empieza a crear algunas teorías conspirativas interesantísimas, como que los enemigos (o sea los alemanes) habían desembarcado en secreto y estaban escondidos en túneles bajo tierra, teorías que tenían cierto sentido para algunas de las muertes, pero no para todas.
 
El narrador subraya el hecho de que no todos en los pueblos y caseríos de esa región estaban enterados de todo, no sólo porque la prensa no escribía de estos acontecimientos sino porque la gente, en un aparente acto de salud mental, se abstenía de comentarlos, al contrario de los primeros momentos del terror, cuando todos hablaban de esos hechos misteriosos lo que produjo una suerte de paranoia generalizada, y como no todos estaban al tanto de todo, no podían atar los cabos adecuados. Al parecer, los que más información tenían (aunque tampoco sabían todo) eran el narrador y su amigo el doctor Lewis, y es éste quien formula, al final, la teoría que mejor explica los hechos, aunque quizá tampoco lo explique todo.
 
A medida que el lector sintoniza con el estilo del autor, la lectura fluye mejor, y es cada vez más interesante y misteriosa la trama. También la prosa de H.P. Lovecraft requiere del lector cierto período de ajuste (unas cuantas páginas). De hecho, al leer esta novela de Machen, podemos entender la conexión estilística entre ambos autores. La conexión temática se entiende mejor con otros de los cuentos de Machen, como “El gran dios Pan”.
 
Hay que aclarar que, a pesar del título de esta novela, no se trata propiamente de una obra de terror sino de misterio con ciertos elementos de terror; es más bien un relato inquietante y sumamente interesante. Y el interés se encuentra tanto en la trama en sí misma como en la relación de esta obra y de este autor con obras y autores posteriores.
 
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El terror. Arthur Machen. Traducción de Luis Loayza. Alianza Editorial, sección Literatura, colección El Libro de Bolsillo. 124 págs. También hay edición de esta novela junto con otros relatos del autor en la editorial Valdemar.
 
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