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domingo, 1 de junio de 2014

Entrevista a Sofía Macías




En la FILA
Entrevistas y presentaciones de libros en
la Feria Internacional del Libro en Arteaga 2014

Presentación de libro
Pequeño cerdo capitalista.
Inversiones para hippies, yuppies y bohemios
de Sofía Macías.

Darinka Gil y Fernando Mota

Sofía Macías presentó en la FILA 2014 su nuevo libro Pequeño cerdo capitalista. Inversiones para hippies, yuppies y bohemios (continuación de su éxito Pequeño cerdo capitalista. Finanzas personales para hippies, yuppies y bohemios) en el que da a conocer el mundo de las inversiones, la economía y las finanzas de una forma práctica, simple y divertida, y nos explica a los lectores comunes cómo podemos manejar nuestro dinero así como realizar inversiones para generar ganancias dentro del ámbito económico actual. Sofía Macías no sólo se limitó a presentar el libro sino que compartió su experiencia y sus conocimientos a través de un micro taller de inversiones, en el cual el público participó a través de una dinámica con la finalidad de aprender, de manera sencilla, cómo invertir. La idea es que los presentes pensaran en los resultados que obtendrían si pusieran su dinero a trabajar. Fue una gran charla ya que para todo el público fue de gran interés conocer la realidad así como los mitos del mundo de la economía, las finanzas y las inversiones.

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Entrevista a Sofía Macías
Autora del libro Pequeño cerdo capitalista. Inversiones para hippies, yuppies y bohemios
El 30 de mayo tuvimos la gran oportunidad de entrevistar a Sofía Macías, la autora del best-seller Pequeño cerdo capitalista. Finanzas personales para hippies, yuppies y bohemios, que ha vendido más de 100 mil ejemplares, y ahora regresa para presentarnos su nueva obra, Pequeño cerdo capitalista. Inversiones para hippies, yuppies y bohemios.

Darinka Gil: ¿Cuál es tu opinión acerca de la Feria Internacional del Libro en Arteaga?
Sofía Macías: Yo creo que la FILA es un evento que hacía mucha falta, bueno, ya tiene su tradición, pero creo que este tipo de espacios siempre hacen falta en todos los lugares y la verdad siendo Coahuila mi estado semiadoptivo, porque viví toda mi infancia aquí, me da mucho gusto que tenga un evento de este nivel, que vengan tantos autores… Justo antes de mí estuvo Armando Vega Gil presentando El perro de Oventic, realmente hay para todos los gustos y creo que algo que decían justamente en una de las ponencias es que la Feria del Libro no solamente deben inspirar a leer sino también a escribir, una feria que promueve que las cosas lleven a la acción, en mi caso, por ejemplo, con un micro taller, está cumpliendo con su cometido más que de sobra.

Fernando Mota: Para ti, ¿cómo nació el gusto por las letras, y en este caso por escribir acerca de la economía, las finanzas, etc.?
S.M.: Yo creo que el gusto por las letras fue natural, mi papá nos puso un librerito en el piso, cuando éramos niños, para que alcanzáramos los libros, y desde entonces uno se envicia y ya no lo deja nunca. En el caso de la economía y las finanzas pues curiosamente fue por una de mis maestras de la carrera, yo estudié periodismo, cuando me dio teoría de la economía a mí me abrió el cerebro, y me abrió un universo, porque me hizo entender que la economía y las finanzas no es un señor sentado en el escritorio de la Secretaria de Hacienda, la economía y las finanzas somos todos nosotros haciendo decisiones, y que dependiendo de cómo lo hagamos será el resultado que tengamos como país.

F.M.: ¿Cuáles son los escritores que han influido en tu manera de escribir?
S.M.: Tengo muchísimos, creo que si tú le buscas a la literatura esa es la maravilla, siempre puedes encontrar algo que te diga algo, o que te oriente, por ejemplo cuando yo estaba leyendo Al este del Edén, de John Steinbeck, la malvada es tan mala, tan mala, que de repente te das cuenta que parece una estrategia de marketing, y ella garantiza que después de su muerte podrá seguir haciendo maldades, entonces es como una buena marca o como una buena inversión; si tú le buscas le vas a encontrar. Me gustan mucho Steinbeck, Juan Rulfo, Carlos fuentes, me gusta mucho Xavier Velasco, por ejemplo, de algo más contemporáneo, y me gusta leer de todo lo que esté surgiendo. Hace poco leí a Valeria Luiselli y me encantó, creo que cada escritor te puede aportar algo nuevo.

D.G.: ¿A qué atribuyes el éxito de tu obra?
S.M.: Yo creo que es porque empezó como un hobby en un blog, entonces yo lo hacía con todo el gusto y la pasión y nadie me pagaba por hacerlo, yo había detectado algo que hacía falta y que a mí me divertía un chorro, entonces cuando eso es algo que te divierte y que encima le sirve a alguien las cosas funcionan. Algo importante de este libro es que no lo construí yo sola, en este libro me ayudaron mucho los lectores, cuando leían en el blog y me hacían comentarios; con sus comentarios, con sus dudas, con sus preguntas, incluso con sugerencias de cómo ampliar mi información; y también me ayudaron muchos especialistas en la parte de la revisión. Creo que si tú eres escritor, valerte de los demás es lo que te va hacer mejor en lo que haces.

D.G.: Para los jóvenes, ¿por qué leer Pequeño cerdo capitalista. Inversiones…?
S.M.: Mira, yo tengo una anécdota de mi juventud también, que cuando yo estaba empezando con el tema del ahorro y todo eso, me quería ir de viaje, de mochilazo, con mis amigas, entonces pues ahorré y ahorré, pero en el tiempo que estuve ahorrando nunca metí a invertir ese dinero, entonces cuando regresé me di cuenta que si lo hubiera puesto a trabajar me hubiera ido con 100 euros más, y cuando andas de mochilazo y te la pasas durmiendo en hostales piojosos, y comiendo pura comida basura, probablemente es una gran diferencia; entonces, si tú empiezas a invertir desde joven vas a tener muchos más frutos y vas a tener la vida más sencilla de la que tienen tus papás; y algo que debemos tener en claro es que nosotros ya estamos en un mundo bien distinto. Para la gente es muy importante la libertad laboral, que tú te puedas dedicar a lo que tú quieras, o muchos, aunque no lo valoren, pues como freelance; entre menos estable sea tu trabajo mejor tienes que ser con el dinero para que nunca tengas que dedicarte a hacer, por dinero, cosas que no te gustan, y así tú de alguna manera tengas tu colchoncito y siempre te puedas dedicar a lo que te gusta y te apasiona, porque el dinero será un problema menos en tu vida.

F.M.: En base a tu experiencia, ¿qué les aconsejarías a los niños y jóvenes para que tengan el hábito a la lectura?
S.M.: La lectura te da un montón de respuestas y es una buena compañera, en ocasiones tú te sientes, sobre todo si eres adolescente, te puedes sentir incomprendido, dices «ni mis amigos, ni mi novio, ni mis papas me entienden», siempre habrá un autor que te entienda, entonces empieza por leer lo que quieras, no importa si es algo súper complicado o si es Harry Potter o Crepúsculo o si es un clásico, pero lee y dale la oportunidad a muchos libros y seguramente vas a encontrar uno que no solamente te dé respuestas sino que te haga sentir como acompañado siempre; hay muchos libros que atesoras y que cuando lees una frase el mundo se abre porque dices «esto era» o «esto es lo que necesitaba», entonces la lectura siempre te va a dar ese tipo de tesoros que nuca los vas a encontrar en otra parte.

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Si quieres saber más sobre este libro has clic aquí.



martes, 27 de mayo de 2014

Breve entrevista a Yuri Herrera

En la FILA
Notas y entrevistas en
la Feria Internacional del Libro en Arteaga
en su edición 17

Breve entrevista a Yuri Herrera

Darinka Gil y Fernando Mota

El pasado 25 de mayo tuvimos la oportunidad de entrevistar a Yuri Herrera, en la FILA 2014, quien vino a presentar su novela La transmigración de los cuerpos (Editorial Periférica).
Yuri Herrera

Fernando Mota: ¿Qué fue lo que te inspiro para ser escritor?
Yuri Herrera.: No es como que haya sido un momento de inspiración sino es algo que se dio muy naturalmente; vengo de una familia en la cual en distintas temporadas podían faltar algunas cosas pero si había algo que nunca faltaba eran los libros. Siempre me relacioné con los libros desde que pude leer y escribir, me gustaba leer historias y fue como quise hacer lo mismo. Con el paso del tiempo digamos que me lo fui tomando más en serio y le fui dedicando más tiempo. Y es algo que no me ha dejado desde que aprendí a hacerlo.

Darinka Gil: ¿Hubo algunos escritores que hayan influido en la creación de tu obra?
Y.H.: Bueno, un montón, y además uno a veces está consciente de alguno de ellos y a veces te das cuenta hasta mucho tiempo después; yo diría por lo menos Martín Luis Guzmán, Daniel Sada, Jesús Gardea, Dashiell Hammett —el escritor de novela negra estadounidense—, Boris Vian, a cada uno de ellos he tratado de aprenderle algo, y conforme pasa el tiempo y se acumulan las lecturas uno se da cuenta de que nunca termina de recibir influencias.


D.G.: Hablas de la muerte, ¿qué papel juegan las creencias sociales, religiosas y filosóficas en tu obra?
Y.H.: Bueno no hay una mención explícita a estas creencias pero están ahí todo el tiempo, debajo de lo que está sucediendo; en algún sentido esta novela es una discusión sobre cómo hemos perdido algunas maneras de cómo relacionarnos con la muerte que le daban un sentido más profundo; en una época en la que la muerte se industrializa, la muerte se ha convertido en un objeto de pornografía de la sangre. Estas creencias, en algún sentido, estos ritos, estas maneras de relacionarnos con el infinito vuelven a ser necesarias. Es lo que sucede en la novela (La transmigración de los cuerpos), alguien le quiere devolver la dignidad a los cadáveres con los que les ha tocas lidiar.

F.M.: Y para terminar, ¿qué propones tú para incrementar el hábito de la lectura, tanto en niños, jóvenes y adultos?
Y.H.: Yo podría hablar desde mi experiencia. A mí nunca me tuvieron que inculcar la lectura, porque estaba rodeado de gente que disfrutaba la lectura, en mi casa nos peleábamos los libros, los libros eran objeto de deseo; lo que creo es que tenemos que dejar de concebir a la lectura como un acto de obligación y transmitir la idea de que es un privilegio y un gozo. Hoy en día se lee y se escribe más que nunca en la historia, tal vez se lean sólo tweets y tal vez sólo se escriban mensajitos de Whatsapp, pero eso le da un protagonismo a la palabra escrita como nunca jamás ha tenido en la historia. De algún modo tenemos que aprovecharnos de eso porque hay mucha gente que juega con eso, que lo ve como parte de su vida cotidiana, como parte de sus placeres; en lugar de pelearnos con eso de algún modo tenemos que hacer que esto se vea como una línea de continuidad, como con todas las otras formas de escritura.



domingo, 25 de mayo de 2014

En la FILA, Notas sobre la 17ª Feria Internacional del Libro en Arteaga







En la FILA
Notas sobre la 17ª edición de la
Feria Internacional del Libro en Arteaga

Darinka Gil y Fernando Mota

La inauguración

Arteaga, Coahuila
El viernes 23 de mayo, dentro de las instalaciones de la Ciudad Universitaria de la UA de C, se llevó acabo la inauguración de la 17a edición de la FILA contando con la presencia en el presídium del gobernador del estado de Coahuila, Rubén Moreira Valdez, el embajador de la República del Ecuador, Alfonso López Araujo, y el representante de Cultura del Estado de México, Eduardo Muñoz, y como invitados de honor los niños de la olimpiada del conocimiento del estado de Coahuila.

En dicho evento el Embajador de Ecuador mencionó a la FILA como un “evento icónico de la vida cultural de México”; y el Gobernador de Coahuila invitó a los adultos a que inculquen en los niños el hábito de la lectura. Para finalizar la inauguración de la FILA, el país invitado presentó una muestra cultural de su país. Posteriormente, el gobernador Rubén Moreira Valdez e invitados del presídium cortaron el listón para declarar formalmente inaugurada la Feria Internacional del Libro en Arteaga 2014.

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El Embajador y los entrevistadores


Entrevista al Embajador de Ecuador en México

El pasado 23 de mayo tuvimos la oportunidad de entrevistar al señor embajador de la República del Ecuador en México, Alfonso López Araujo —también autor del libro policiaco El enigma del topo, el cual presentó en la FILA el mismo día—, quien nos brindó un espacio para compartir su opinión acerca de la Feria Internacional del Libro en Arteaga, así como su punto de vista en cuanto a la lectura. Las primeras palabras del Embajador en esta conversación son de agradecimiento:

Alfonso López Araujo: Nos sentimos muy agradecidos como país invitado, y como dije en mis palabras en el acto inaugural, espero que esto siga para conocernos mejor.

Fernando Mota: ¿Qué opinión tiene acerca de la Feria Internacional del Libro en Arteaga?
A.L.A.: La FILA es un espacio de enorme importancia porque no solamente está dirigido a determinado público, sino a todos, y uno de los segmentos más importantes desde mi punto de vista es el seguimiento de la niñez y de la juventud; no nos olvidemos que nuestros países por los medios electrónicos , la televisión, etcétera, estamos perdiendo cada vez más el hábito de la lectura y este tipo de eventos como la Feria Internacional del Libro lo que hace es incentivar la lectura; si tenemos a niños y jóvenes que leen, son niños y jóvenes que van a ser un extraordinario aporte para la sociedad del futuro.

Darinka Gil: ¿Cuál es el escritor que más admira y le gusta leer?
A.L.A.: El que más me ha influenciado, bueno, uno de los escritores que yo diría que más me ha impactado podría ser Gabriel García Márquez. García Márquez tiene un manejo del lenguaje, de las situaciones, un desborde imaginativo que es realmente extraordinario, pero hay muchos autores que en su debido momento a uno le impactan. Yo recuerdo cuando era muchacho, haber leído El principito de Saint-Exupéry, que realmente deja a uno encantado y es un libro que he releído varias veces en mi vida, porque cada vez uno encuentra diferentes cosas en ese libro. Me encanta la novela policial, el sueco Stieg Larsson es un escritor formidable, y así, la lista sería interminable.




F.M.: ¿Cuál es su perspectiva sobre la lectura en México?
A.L.A.: Yo veo que está mejorando no solamente en México sino en toda Latinoamérica; hubo un momento en que la estadísticas nos daban resultados muy pobres, era un libro al año, medio libro al año, que realmente es para llorar, pero la situación está cambiando y eventos como la FILA hacen es posible realizar un cambio.

D.G.: ¿Como figura política, qué haría usted para incrementar el hábito de la lectura?
A.L.A.: Yo creo que lo más importante es poner en manos del niño herramientas que le permitan acceder a los libros, lamentablemente los libros en muchos casos se han convertido en artículo de lujo, los libros son caros pero hoy existen medios, medios que nos ofrece la tecnología, como el caso de los libros electrónicos que pueden ser extremadamente baratos o gratuitos, y es una forma de incentivar la lectura.



lunes, 1 de julio de 2013

Del arte de contar. Breve conversación con Julián Herbert


Julián Herbert




Del arte de contar
Breve conversación con Julián Herbert

Cirilo Recio

Después de que Julián Herbert recibió el Premio Iberoamericano de Novela Elena Poniatowska 2012 el escritor se volvió ojo de hormiga. Su presencia en Saltillo se redujo al mínimo. Los compromisos, presentaciones y los medios lo llevaron prácticamente de la Ceca a la Meca. De este modo, en Saltillo apenas realizó un par de presentaciones de la novela —Canción de tumba-— con la que obtuvo el premio: la primera en el Centro Cultural Vito Alessio Robles, la segunda en la Librería del Fondo Carlos Monsiváis.

Innumerables entrevistas concedió Julián con motivo de esta obra. Muchas de ellas sin que los entrevistadores leyeran siquiera el libro —como es común — pues estos días de desmesura mediática se caracterizan por la publicación instantánea de toda novedad aún sin digerir, máxime en tratándose de la industria editorial, maquinaria devoradora que reclama toneladas de letras cotidianamente.

Luego de leer Canción de tumba descubrí que habría muchas cosas de qué platicar con Julián. Ya lo había encontrado en la hora de la botana en la Sociedad Manuel Acuña, escuchando a Agustín Lara y a Nelson Ned en la sinfonola, pero todavía no leía su libro. Muchas cosas de qué hablar. Ahora ya no necesariamente de la novela misma, puesto que para hoy ya Julián debe estar más que harto de hablar de ella, eso sin contar con que en la obra todo está dicho ya. Pero sí de temas relacionados con la literatura, el arte de narrar, la industria editorial, la cultura y las instituciones. En fin, aspectos colaterales a la novela con la que logró el premio iberoamericano y alejados del engañoso interés del glamur.

En consecuencia traté de localizar a Julián por teléfono, por celular, por correo electrónico y hasta por Twitter. Semanas antes lo encontraba espontáneamente en cualquier parte. Ahora, por el contrario, apenas cruzábamos palabra por teléfono y todo posible encuentro se desvanecía. Así sucede. Sin embargo, todavía no tenía la idea central por la que conduciría la conversación, pero toda obra literaria es una invitación a dialogar, a comunicarnos. En este caso, el diálogo se había iniciado semanas atrás durante la presentación de la novela en la librería Carlos Monsiváis. Pero como digo, inquietantemente no podía ahora contactar a Julián, fuera de dos o tres disculpas mutuas por teléfono o Internet. Dejé entonces el asunto y me concentré en otros pendientes. Consideraba ya la oportunidad perdida cuando se programó, por medio de la Secretaría de Cultura, un taller sobre poesía mexicana a cargo, precisamente, de Julián. No me fue posible asistir al curso, aunque en el penúltimo día del mismo me lo encontré en compañía de algunos asistentes. Se concretó entonces para el día siguiente la conversación, la cual ahora presento aquí.


Hace calor. Se desparrama un aroma de café. El Museo de las Artes Gráficas, en las áreas destinadas a los talleres gráficos, es el sitio donde se lleva a cabo esta charla:

Cirilo Recio D.: Julián, tengo la impresión de que en la actualidad existe una enorme presión sobre los escritores, especialmente los jóvenes; las empresas editoriales por lo general no escatiman presupuestos, publicidad y otros recursos que incluyen presentaciones fastuosas para promover a quien observan con cierto talento o capacidades de venta. Los grandes monstruos como García Márquez, Vargas Llosa, Borges, y otros, siguen dando dividendos, pero los jóvenes importan mucho más porque representan un mercado hacia el futuro. En lo personal, ¿tú, cómo sientes esta presión de la industria editorial?

Julián Herbert: Bueno, en general a mí me ha ido bien con la industria editorial, en parte porque como yo escribo poesía y ese es el mundo en el que yo me desenvuelvo, esto me ha dado cierta distancia de estos núcleos, porque la parte grande de la industria editorial tiene que ver más con la narrativa. A mí me pasó con Canción de tumba, sí fue muy desgastante todo ese rollo de presentar la novela, de viajar y todo eso, pero todo esto ya se acabó también, o sea, duró un período y para mí, ahorita, lo más importante no es escribir otra novela. Supongo que lo voy a hacer, pero no tengo la pretensión, no tengo la perspectiva de escribir otra novela ya en este momento. Yo estoy terminando ahorita un nuevo libro de poemas, estoy esperando todo ese proceso de revisión y tal, y el ritmo es totalmente distinto, porque cuando publicas un libro de poemas te hacen una o dos entrevistas y ya. Para mí lo que ahora sí es demandante es que estoy tratando de vivir de escribir. Y eso sí me implica hacer un editorial o hacer una crónica o viajar para investigar algo en particular, o sea, la chamba cotidiana de escribir.

CRD: El otro día estaba yo leyendo un librito muy breve de Carlos Fuentes, casi un opúsculo que habla de Machado de Assis, se llama Machado de la Mancha, y es un librito que habla sobre como la tradición de Cervantes, la escritura desde el Quijote se había perdido en los siglos y se había vuelto realista o psicológica, pero carecía de las cualidades de la ficción y de la capacidad de crear mundos nuevos, y en ese librito de Fuentes del año 2000, creo, vemos justamente lo que hace un escritor, es decir, aborda el tema desde todos los planteamientos que permiten verlo por completo, de modo que no deja ningún cabo suelto, en ese sentido me gustaría platicar contigo sobre lo que consideras que es el arte de contar, el arte de narrar. Y me refiero a esto porque en algún punto de tu novela dices, no son palabras exactas porque lo estoy diciendo de memoria, dices: “esta es una novela de suspenso, desde el punto de vista de la poética, no de la técnica para mí, no para ti”, y más adelante, al concluir el episodio al que te refieres, dices: “esta es una novela de suspenso, desde el punto de vista de la técnica, no de la poética, para ti, no para mí”. Esto me parece muy interesante porque planteas aquí todo un tema sobre la recepción de la obra y su creación, el autor y el lector.

JH: Para empezar, hay esta cosa de enfocar la literatura que se llama la poética cognitiva, con la que me siento muy de acuerdo, muy allegado. Toda la literatura es cultural, pero la base de la que parte es biológica, una circunstancia biológica, no es una técnica literaria sino un proceso de pensamiento; es decir, narrar es una forma de organizar información desde una perspectiva neurobiológica. Para mí es muy interesante porque el aprendizaje de una técnica narrativa es un proceso de autoconocimiento. Se hace conexión con la neurobiología. Parte de los procesos que utilizamos para construir recuerdos son semejantes a los procesos que utilizamos para construir narraciones. Entonces, creo que la memoria se refina también cuando tienes una técnica para narrar; de alguna manera también la habilidad para narrar mejora tu memoria, y eso intensifica la vida. Para mí narrar no es nada más darle a alguien una técnica que le funcione, yo creo que se trata de darle una plenitud al sentido de lo humano.

CRD: En ese sentido es palpable que el hombre o la mujer cuando llega a una edad avanzada, es muy común que cuente historias y anécdotas de su juventud, cuando los hijos muchas veces ya no quieren escucharlas porque las consideran aburridas, pero en realidad para la persona que las está recordando son tan importantes, son su propia vida. Contar las cosas de otra manera. Pero hay otra cosa que me inquieta un poco, y es que además de la industria editorial el escritor se enfrenta con otros problemas. Por ejemplo, la cultura vista a través de las instituciones. Recientemente se presentó en Saltillo, en el Festival Ambulante de Documentales, uno que sobre Paul Simon, y en ese documental le preguntan al músico —durante un concierto que dio en Sudáfrica en desafío al boicot cultural que impuso la ONU a ese país por el apartheid—, le preguntan sobre los políticos, los funcionarios y el arte. Simon dijo que muchas veces los políticos utilizaban al músico, al artista, para presentar un concierto, un libro, una exposición, y de esa manera hacer sentir al público que estaban en concordancia con sus sentimientos y su visión artística. Pero ese puente era injusto para el artista porque solamente servía para usufructo del poder político. El artista, entonces, se ha convertido en un mediador de la democracia. En nuestro medio, en Saltillo, en Coahuila, ¿cómo percibes tú estas situaciones?

JH: Para mí es un poco difícil hablar de ello por varias razones. Una es porque trabajé varios años en la burocracia, es decir, me tocó ser parte un poquito de esa maquinaria. Y por otro lado también yo me he sentido muy decepcionado de muchas cosas. No es la primera vez que lo digo. Yo trabajé muchos años, 14 años, en el servicio público y lo hice por convicción, lo hice porque yo sí creía que uno puede ser un funcionario público y ser honesto y confrontarte con la crítica de afuera y hacer proyectos que valgan la pena; estoy muy orgulloso de muchas de las cosas que hice. Luego, cometí muchos errores también. En general, estoy decepcionado porque siento que muchas de las cosas por las que me desgasté, ahora no existen, están hechas pedazos, están hechas pedazos porque a México le falta el significante que puede ser la memoria; más allá de lo autoritario que pueda ser el poder, le falta memoria; en México el poder no tiene memoria, y entonces no importa cuánto te esfuerces por construir una editorial, o hagas un proyecto para un grupo de chavos, hay un punto en que eso se abandona, porque si no hay quién se ocupe de eso entonces vale madre, se deja perder.

La otra parte por la que es complicado hablar de ello, para mí, es que yo estoy desprendido de lo que sucede en la ciudad. Nació mi hijo hace tres años y medio, y me aislé mucho. Me fui a México y me dediqué a mi propia realidad; y segundo, con el desmadre que fue la novela, he pasado año y medio fuera de Saltillo. Ahorita ya no, ahorita ya estoy mucho más tranquilo, ahorita ya pasaron mis cinco minutos de fama, por fortuna, ¿no? Ya estoy mucho más relajado. Pero también me desconecté, me desconecté de esa cultura institucional, y siento que no tengo una perspectiva muy clara, la neta, pero al mismo tiempo no me siento muy entusiasmado con lo que veo. Con esto no te quiero decir que no volvería a trabajar con la burocracia, porque yo trabajaría donde me den chamba. Pero en este momento lo que a mí más me interesa es que estoy trabajando con Mabel Garza en un centro cultural, que es La Besana, porque lo que más me interesa es el enfoque de la sociedad civil, la producción cultural desde la sociedad civil, porque todo lo que construyas desde la sociedad civil tú eres responsable de conservarlo, pero lo que construyes desde las instituciones públicas desaparece. Desaparece y… a mí me da tristeza que ya no hay ediciones, por ejemplo; hay chavos ahora que están escribiendo y hay todo un proceso literario y esos chavos no tienen un fondo editorial donde publicarlo. Y a mí me da pena, me da pena porque en este momento la literatura coahuilense rifa a nivel nacional, y hay escritores que están escribiendo fuera y recibiendo premios, pero eso se generó porque había un medio editorial que se perdió.

CRD: El otro día estaba escuchando en la radio… Creo que ya te llaman para continuar el taller; en otro momento ojalá que podamos platicar, más informalmente, con unas cervezas de por medio… Muchas gracias.

JH: Gracias a ti.

Saltillo, Coahuila.
Abril 2013

lunes, 15 de octubre de 2012

Entrevista a Fraga



Fraga pintado por Don Ramirito



Ecos de la FILS 2012

Entrevista a Fraga

Jesús Guerra

Francisco García Aldape, Fraga, nació en Saltillo, Coahuila, en 1964. Es licenciado en Ciencias de la Comunicación por la UA de C. Ha trabajado desde 1984 como humorista gráfico, publicando cartones editoriales y tiras cómicas en diversos medios impresos y digitales, estatales, nacionales e internacionales; sus tiras Don Ramirito y Los Cocolazos son sumamente conocidas y apreciadas. También ha trabajado como diseñador gráfico y ha ilustrado diversos libros para otros autores. En el año 2009 recibió el Premio Estatal de Periodismo de Coahuila por su trayectoria de 25 años de trabajo ininterrumpido. En la FILS 2012 Fraga presentó sus libros y, en un evento aparte, mantuvo una charla con el monero Jis.




Jesús Guerra: ¿Por qué dibujar monos?
Fraga: Mi padre reparaba televisores, así que pronto tuvimos uno en blanco y negro, mi casa era de las pocos del barrio que tenía tele. Recuerdo que mis vecinitos se aglomeraban en la ventana de la sala para asomarse a ver las caricaturas. Mi madre los invitaba a todos a pasar y nos ofrecía galletas y leche. Me encantaban los dibujos animados hasta en los comerciales, así que comencé a dibujar lo que veía en la TV. Coloreé también muchos libros para iluminar y eso me fue soltando el pulso. Cada que dibujaba mis padres, mi padrino y mis tíos me alentaban mucho. Éramos una familia pobre pero nunca me faltaron lápices ni cuadernos para dibujar.

JG: ¿Por qué leer-ver libros de monos?
F: Tendría yo unos tres años (1967) cuando descubrí la genialidad que son los cómics porque los periódicos de entonces, cualquier periódico, publicaban páginas dominicales repletas de tiras a todo color: conocí ahí al pato Donald, a Lorenzo y Pepita, a Serapio (Bugs Bunny). Me quedaba horas observando ese mundo de dibujitos. Luego, mis tíos comenzaron a regalarme revistas de historietas que mi madre me leía: La pequeña Lulú, Tom y Jerry, Chiricuto, La zorra y el cuervo... Muy pronto comencé a dibujar mis propias historietas para perderme con ellas en un mundo de aventuras y diversión. Las revistas de cómics eran muy baratas y, además, en la primaria tuve un amigo que tenía tienda de cómics usados, así que todos los días traía revistas diferentes que leíamos al salir de clases: Superman, Batman, Tarzán... con ellas aprendí a leer muy bien y a tener desde chico una buena ortografía.

JG: ¿Cuáles son tus moneros más admirados, de México y del extranjero?
F: Son un montonal, pero mencionaré algunos. De México: Bernardo Fernández (BEF), Erik Proaño (Frik), Patricio Betteo, Rius, Abel Quezada, Naranjo, Helioflores, Paco Calderón, Jis, Trino, Cucamonga. Locales: Gama, Monsi, ByJames, Javier Mendoza, Guillén. Extranjeros: Óscar Grillo, El Tomi Müller, Fontanarrosa, Palomo, Mordillo, Bill Wattersson, Robert Crumb. Son un montón, me paso horas diariamente admirando trabajos de grandes exponentes del cómic y la novela gráfica gracias a la Internet.

JG: ¿Cuáles son tus caricaturas (animadas) preferidas?
F: Todas las de los Looney Tunes, las de Disney, Tom y Jerry (las clásicas), La pantera rosa, El inspector, El oso hormiguero. Las de Jacobo Dos Dos son maravillosas.

JG: Supongo que también ves películas de animación. ¿Cuáles son las que más te gustan, y por qué?
F: Todas las clásicas de Disney, la trilogía de Toy Story encabezando todo lo de Pixar y todas la recientes que son una maravilla: En particular, Up, Megamente, Los increíbles, Monstruos vs. Aliens, El planeta del tesoro, El gigante de hierro, La familia del futuro, Entrenando a tu dragón, Rango. Me encantan porque me hacen reír bastante y tienen sus dosis de reflexión. Siempre me motivan a seguir dibujando y creando historias.

JG: ¿Qué libros (sin monos) lees? ¿Qué géneros? ¿Cuáles libros o cuáles autores son tus preferidos?
F: Juan Rulfo, Juan José Arreola, García Márquez, es decir, el realismo mágico. Me encanta la ciencia-ficción también.

JG: ¿Cómo, cuándo y dónde nació Don Ramirito? ¿A partir de qué y con qué intención?
F: Un día, a mis 19 añitos de edad, olvidé bajo el pupitre un cuaderno repleto de historietas mías con parodias de superhéroes. Yo estudiaba la preparatoria en el Instituto Tecnológico de Saltillo. Ese cuaderno fue a dar a manos del director de la institución quien en lugar de recriminarme por «perder el tiempo» con mis monigotes, como típico maestro, me recomendó con Adolfo Olmedo, director de El Sol del Norte (OEM) y al otro día ya estaba publicando cartones en la página editorial, es decir, el 10 de marzo de 1984. Semanas después el mismo Olmedo me propuso que además del cartón diario dibujara una tira cómica sobre las desventuras de un filósofo vagabundo. Así nació La Historietilla, que un mes después se convertiría en Don Ramirito.

La primera tira de Fraga


JG: ¿Cuál ha sido la evolución, formal de Don Ramirito?
F: Al principio llamé a mi personaje Don Antónimo de Zafio, que significaba algo así como «sinónimo de culto», pero no me gustó. Luego le puse Don Chancletón, por lo chancludo, pero tampoco me agradó. Hasta que, para no hacerte el cuento largo, mi padrino Pablo Valdés Hernández (autor de «Conozco a los dos», y de «Sentencia», entre otros boleros) me dio el nombre definitivo: Don Ramirito. El «don», para connotar respeto, y el Ramiro en diminutivo, para dar a entender que era un personaje al que se le tenía cariño.

JG: Dijiste en la presentación de tu libro en la FILS que le vas a hacer cambios físicos a Don Ramirito. ¿Por qué?
Quiero volverlo un personaje más harapiento, vagabundo, solitario, que viva en cajas de cartón y que siempre esté hambriento, como la versión humana del perro callejero de Alberto Cortez (si no lo conocen, vean y escuchen esto).

JG: ¿Por qué? ¿Cuál es el objetivo o la propuesta?
F: Sucede que con más frecuencia veo por las calles a vagabundos solitarios, con su atado de cosas inservibles, con las ropas en harapos. Y cuando pienso en un Don Ramirito harapiento, más viejo y un poco gruñón, con la tripa amarrada al hueso y que va solo por las calles, que duerme dentro de una caja de cartón, me vienen a la mente ideas reflexivas, ideas de protesta, ideas filosóficas que, creo, representan más la esencia del personaje de hace 28 años y que sin quererlo desvirtué cuando lo convertí en superhéroe, por ejemplo, o cuando lo puse a jugar futbol o lo mandé al espacio en una nave construida por él mismo. Incluso, llegué a dibujarlo como candidato a la Presidencia del país, y aunque salieron buenas tiras, con buenas críticas, creo que no estaba respetando al personaje. Asi que el Don Ramirito que viene vuelve a sus orígenes: el filósofo vagabundo.

Evolución de Don Ramirito


JG: ¿Cómo dibujas? ¿A lápiz, directo a tinta? ¿Cómo usas la computadora en este proceso?
F: Sigo dibujando a mano, con lápiz, después calco el dibujo en una mesa de luz y entinto con marcadores permanentes o con plumilla y pincel. Escaneo el dibujo y agrego textos, hago ajustes y correcciones con Photoshop. Coloreo en forma digital, aunque de repente utilizo acuarelas. Soy autodidacta. Nunca he hecho algún tipo de curso, más bien he tenido la suerte de observar a grandes caricaturistas e ilustradores como a Roy Santibáñez, al gran Rossitas, al maestro Javier Mendoza, al entrañable Arnaldo de León y al excepcional caricaturista y pintor Cuauhtémoc León, Leonce. Del mismo modo aprendí a diseñar y colorear digitalmente en la Mac, viendo y preguntando, y gracias a la paciencia de compañeros como Lalo Flores, que me compartieron sus trucos para dominar el Photoshop.

JG: ¿En qué medios publicas en la actualidad?
F: Publico cartón político diario, Don Ramirito, Cocolazos y Chivatazos desde el 2008 en los periódicos de Grupo Zócalo (Saltillo, Monclova, Piedras Negras y Acuña); cartón y Cocolazos diario en El Mundo de Poza Rica, Veracruz; Ondas Fraguianas semanales en la revista Axxón de Argentina; una selección mensual de humor en la revista ¡Qué Pasó Paisano! de Austin y San Antonio, Texas; tiras de Don Ramirito en la revista mensual Más Negocio de Querétaro, y tiras de Don Ramirito traducidas al portugués en la revista Jornal Graphicq de Río de Janeiro.


Don Ramirito en portugués


JG: ¿En cuáles otros has publicado?
F: En Satillo: El Sol del Norte de 1984 a 1988, en Vanguardia de 1988 a 1997, en Palabra de 2000 a 2008, en la revista Panorama de 1986 a 1987. También llegué a publicar en La Voz de Coahuila y La Prensa de Monclova.

JG: ¿Cuántos y cuáles son los títulos de tus libros publicados?
F: Don Ramirito, ese filósofo, en 2010, en edición de autor, y Don Ramirito en su tinta en 2011, editado por el Instituto Municipal de Cultura de Saltillo.


Los libros de Fraga


JG: ¿Cuáles son los libros que has ilustrado, con textos de otros autores?
F: De corte infantil: El pájaro de siete colores y Chucuchú, el murcielaguito maquinista, de Diego López Narro; Lenticia la tortuga, de mi esposa, Ruth Marisol Rangel; y La guarida del osito negro, de Mayté Loera. Y otros tipos de libros, como el Diccionario de términos periodísticos, de Arturo Recio, y Ordenando el caos, de Dalia Reyes. Otro libro muy querido y «viejito» es Reseñas históricas de la siderurgia en México, de Óscar Peart y Graciela Ramos (1983).

Libros ilustrados por Fraga


JG: ¿Cuál ha sido el proyecto más locochón-estrambótico-lunático que se te ha ocurrido y que por el motivo que sea no has podido realizar o que hiciste en parte pero no has podido publicar?
F: Las aventuras de dos luchadores técnicos: Leyenda Urbana y Talento Local, que se enfrentan a los rudos: Envidia Pelona y Susto Peludo. Tengo por ahí un proyecto de humor medio porno que se llama La señora Frígida y el señor Usaviagra.

JG: ¿Qué planes tienes para el futuro?
F: Replantear a Don Ramirito y los Cocolazos sobre la marcha, es decir, mientras se van publicando. Estoy ilustrando un nuevo libro de corte infantil para Mayté Loera, La casa de la abuela, del que ya presentamos un avance en la FIL Saltillo. Voy a ilustrar para Pepe Tachas una historia sobre un niño que es fan de la lucha libre: Azul enmascarado. Iré compartiendo avances de estos dos libros en mi blog (http://fragacomics.blogspot.com).

También voy a adaptar a cómic un guión de un corto cinematográfico sobre el fin del mundo en Saltillo, de Sergio Avilés. Espero participar en algunos concursos de ilustración y tengo un montón de relatos de buenos amigos escritores que quiero adaptar a cómic. Como se dice por ahí: ¡Tanto por dibujar y tan poco tiempo!