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jueves, 22 de diciembre de 2016

Julio Verne (2)




Julio Verne (2)

Jesús Guerra


Viajes extraordinarios
Las obras de Julio Verne fueron publicadas por el editor Pierre-Jules Hetzel —editor que también publicó obras de Victor Hugo, Honoré de Balzac y Emile Zola, entre otros—, primero como folletines en su «Revista de Educación y Recreo», y luego en formato de libros. La obra de Verne fue publicada como un gran ciclo narrativo, o como una gran colección, llamada «Viajes Extraordinarios».

Lean a continuación los títulos de las novelas de Verne, de seguro habrán leído alguna de ellas, o les sonarán conocidos algunos de los nombres pues se han hecho muchas películas basadas en ellas. Lamentablemente mientras que algunas de estas obras son muy famosas, algunas otras son casi desconocidas ahora:


1 (1863) Cinco semanas en globo
2 (1864) Viaje al centro de la Tierra
3 (1865) De la Tierra a la Luna     
4 (1866) Las aventuras del capitán Hatteras
5 (1867) Los hijos del capitán Grant
6 (1869) Veinte mil leguas de viaje submarino
7 (1870) Alrededor de la Luna
8 (1871) Una ciudad flotante
9 (1872) Aventuras de tres rusos y tres ingleses en el África austral
10 (1872) El país de las pieles
11 (1872) La vuelta al mundo en 80 días       
12 (1874) La isla misteriosa
13 (1875) El «Chancellor» (este título debería de ser «El Canciller»)

14 (1876) Miguel Strogoff, el correo del zar
15 (1877) Héctor Servadac
16 (1877) Las Indias negras
17 (1878) Un capitán de quince años
18 (1879) Los quinientos millones de la Begún
19 (1879) Las tribulaciones de un chino en China
20 (1880) La casa de vapor
21 (1880) La jangada
22 (1882) Escuela de Robinsones
23 (1882) El rayo verde
24 (1883) Kerabán el testarudo
25 (1884) La estrella del Sur
26 (1884) El archipiélago en llamas

27 (1885) Matías Sandorf
28 (1886) Un billete de lotería
29 (1886) Robur, el conquistador
30 (1887) Norte contra Sur
31 (1887) El camino de Francia
32 (1888) Dos años de vacaciones
33 (1888) Familia sin nombre
34 (1889) El secreto de Maston
35 (1890) César Cascabel
36 (1891) Mistress Branican
37 (1892) El castillo de los Cárpatos
38 (1893) Claudio Bombarnac
39 (1893) Aventuras de un niño irlandés
40 (1894) Maravillosas aventuras de Antifer
41 (1895) La isla de hélice
42 (1896) Ante la bandera

43 (1896) Los viajes de Clovis Dardentor
44 (1897) La esfinge de los hielos
45 (1898) El soberbio Orinoco
46 (1899) El testamento de un excéntrico
47 (1900) Segunda patria
48 (1901) El pueblo aéreo
49 (1901) Las historias de Jean-Marie Cabidulin
50 (1902) Los hermanos Kip
51 (1903) Los piratas del Halifax
52 (1904) Un drama en Livonia
53 (1904) Dueño del mundo
54 (1905) La invasión del mar

Más las novelas modificadas por su hijo Michel Verne, las cuales fueron publicadas después de la muerte de Julio Verne (ver la entrada anterior de este blog):

55 (1905) El faro del fin del mundo
56 (1906) El volcán de oro
57 (1907) La agencia Thompson y Cía.
58 (1908) La caza del meteoro
59 (1908) El piloto del Danubio
60 (1909) Los náufragos del Jonathan
61 (1910) El secreto de Wilhelm Storitz
62 (1919) La impresionante aventura de la misión Barsac

Más las novelas no publicadas sino hasta fines del siglo XX, es decir más de 80 años después de la muerte del autor:

63 (1988) El bello Danubio amarillo
64 (1989) Viaje maldito por Inglaterra y Escocia
65 (1991) El tío Robinson
66 (1991) Un cura en 1839
67 (1994) París en el siglo XX

Fíjense bien, estamos hablando de 67 novelas, escritas a lo largo, más o menos, de 42 años. Lo anterior quiere decir que escribía, en promedio, un poco más de novela y media por año. Pero escribió también 21 relatos y novelas cortas, más algunas obras de teatro originales, y obras teatrales que él mismo adaptaba de sus novelas. Julio Verne es, además, el segundo escritor más traducido del planeta. Sólo Agatha Christie tiene más traducciones. Y su influencia en la literatura es enorme, pero también en la vida: el astronauta ruso Yuri Gagarin declaró que se hizo astronauta gracias a las obras de Verne. No sólo eso, Julio Verne, junto con el inglés H.G. Wells, están reconocidos como los precursores de la ciencia-ficción.


Las novelas de Verne en el cine
La obra de Julio Verne ha tenido también un gran impacto en el cine. Aunque Verne murió en 1905, es decir en los inicios del cinematógrafo, durante sus últimos años de vida se produjeron cuatro películas basadas en sus novelas. La primera en 1902, la segunda y la tercera en 1904, y la cuarta en 1905. No sé si las vio. El asunto es que de 1902, en que se filmó la primera cinta basada en su obra, hasta 2017 (pues hay una versión de Veinte mil leguas de viaje submarino que se está filmando y está programada para ser estrenada el año próximo), se han producido 168 películas y series de televisión basadas en sus novelas. Sus obras más adaptadas han sido Miguel Strogoff, Veinte mil leguas de viaje submarino, Viaje al centro de la Tierra y La vuelta al mundo en 80 días.

Recordemos que de esta última hay una versión cinematográfica —dirigida por Michael Anderson y estrenada en 1956—, que es muy especial para México, pues el papel de Passepartout —o Picaporte, según algunas traducciones— lo interpretó Cantinflas. El papel central, el de Phileas Fogg, lo interpretó el espléndido David Niven. Y en papeles pequeños aparecieron una cantidad de estrellas verdaderamente impresionante, como: Frank Sinatra, Noel Coward, John Gielgud, Trevor Howard, Fernandel, Charles Boyer, Gilbert Roland, Cesar Romero, Shirley MacLaine, Peter Lorre, George Raft, Marlene Dietrich, John Carradine, Buster Keaton y el torero Luis Miguel Dominguín, entre muchos otros.

Después de recordar esto, dan ganas no sólo de leer la novela sino también de buscar esta película en especial, pues es verdaderamente espectacular, por su argumento, por su producción, y también por ver reunidas en una sola película a tantas figuras importantes de mediados del siglo XX.

Sobre Verne
Hay una edición de las «Obras completas» de Julio Verne, que en realidad no son tan completas pues hay aún muchas —algunas novelas, algunos relatos largos, además de poemas y obras de teatro— que no están traducidas al español. Pero bueno, esta edición se llama así, Obras completas de Julio Verne, y fue publicada en tomos gruesos, cada uno con alrededor de cinco novelas, por la Editorial Valle de México, que supongo ya no existe. En el tomo 6 viene un prólogo firmado por Rafael Heliodoro Valle, un escritor y periodista hondureño que vivió y murió en México. Su prólogo, muy romántico para nuestro gusto —está firmado en 1955—, dice: «Entre los escritores que han pasado por el mundo, embrujando a los hombres con sus imágenes y alucinaciones, nadie ha igualado hasta hoy a Julio Verne. Por el aire de encantamiento que flota en sus libros, continúa siendo uno de los escritores favoritos de millones de gentes que tienen hambre de bondad y de belleza». Y más adelante: «Julio Verne sigue siendo el grande y querido abuelo que nos acaricia con su conversación extraordinaria. Es nuestro amable compañero para visitar países recónditos que sólo son igualados por los de las Mil y Una Noches». Y luego: «No perderá su tiempo quien se haga amigo de Julio Verne acompañándole de nuevo en sus excursiones. No lo pierde quien tiene viva curiosidad por conocer el origen de muchos de los hechos que cristalizaron en inventos que son ahora nuestra sorpresa continua y nos convierten en deudores que nunca podrán pagar los bienes recibidos».


Es así, siempre se ha hecho énfasis en los inventos que aparecen en las novelas de Verne, inventos que aún no existían en su tiempo y que al correr del siglo XX se fueron convirtiendo en realidad: los cohetes espaciales, los dirigibles, los submarinos y muchos otros. Y es que Julio Verne, aunque es un reconocido precursor de la ciencia-ficción, más bien escribía ficción científica, que ahora no son exactamente lo mismo.

Por su parte, Fernando Savater, en un ensayo aparecido en su libro Misterio, emoción y riesgo. Sobre los libros y películas de aventuras, llamado «La ciencia como aventura y como poesía», apunta lo siguiente:


«A Verne se le ha admirado tradicionalmente por magias más bien accidentales: se le tiene por un precursor de descubrimientos científicos, oficio que envejece pronto y mal. Pero hoy nos interesa mucho más que sus obras nos recuerden la poesía que encerraron una vez los sueños de la ciencia [...]». Y más adelante un consejo de lectura: «Si yo me atreviese a dar consejos al lector neófito, le recomendaría que buscase los libros de Verne menos celebrados porque quizá en ellos se esconden sus prodigios más deliciosos: el invisible y despechado amante de El secreto de Wilhelm Storitz, los fantasmas precinematográficos de El castillo de los Cárpatos, el desenlace de un relato de Poe en La esfinge de los hielos, el mundo como tablero del juego de la Oca en El testamento de un excéntrico [...]. Por supuesto, tras estas exploraciones, deberá acudir a sus novelas más conocidas. Julio Verne no tiene libros malos, sino buenos de diferentes modos...»

El faro del fin del mundo
Y ya que Savater recomienda leer, para empezar, las obras menos conocidas de Verne, les recomiendo una que es de las medianamente conocidas: El faro del fin del mundo. Está ubicada en el año de 1860. En ella, unos piratas toman el faro que se encuentra en la isla de los Estados, en Argentina, matan a dos de los fareros, pero queda uno vivo, que se esconde y defiende el faro y ataca, poco a poco, a los piratas, quienes tienen planeado desviar barcos para que encallen y robarlos. Es una novela escrita por Verne en 1901, aunque se publicó hasta 1905, el año de la muerte de Verne. Fue la primera de las novelas que alteró su hijo, Michel, pero fue la que, al parecer, menos modificó, pues en 1998 se publicó, por primera vez, la edición original de Julio Verne, y se analizaron los cambios: sobre todo hay algunas supresiones de texto en la versión de 1905, y Michel agregó un capítulo.

Hay varias versiones cinematográficas de esta novela, pero hay una de 1971 que es particularmente interesante. Se trata de una coproducción de Estados Unidos y España, dirigida por Kevin Billington, y con actuaciones de Kirk Douglas y de Yul Brynner. Este último interpreta a Kongre, considerado el villano más maldito creado por Julio Verne. Y en efecto, esta cinta, por lo menos para los estándares de esa época, tenía una atmósfera de violencia muy fuerte.

Termino con esta frase de Savater: «Julio Verne no tiene libros malos, sino buenos de diferentes modos...»



martes, 20 de diciembre de 2016

Julio Verne (1)




Julio Verne (1)

Jesús Guerra

Ya recordamos aquí la obra y la vida del escritor italiano Emilio Salgari, un autor que por lo menos hasta los años 70 del siglo XX fue muy leído, sobre todo por los jóvenes, debido a que sus novelas de aventuras son muy emocionantes. Y mi recomendación fue no dejar en el olvido a este autor, independientemente de que ahora existan en el mundo muchos autores escribiendo literatura para los jóvenes. De hecho, esta recomendación es también para los lectores adultos. Aunque nuestros gustos literarios hayan madurado (de hecho, espero que lo hayan hecho) y ahora nos ocupemos de otros temas, de vez en cuando vale la pena leer o releer a Salgari (y a otros autores de su época) para recordar lo que fue, en la infancia y la adolescencia, el más puro placer de leer.




El paso lógico, ahora —con las mismas recomendaciones de darles acceso a sus hijos, a sus nietos, a sus alumnos, pero también a ustedes mismos, a sus libros extraordinarios—, es comentarles la obra de Julio Verne, un autor que es más conocido y fue más exitoso que Salgari. También él, en su momento, escribía para lectores adultos, aunque por supuesto también era leído por jóvenes (de hecho, estaba considerado un autor familiar), y con el paso del tiempo y la llegada de muchas de las tecnologías vislumbradas por este autor, su obra fue etiquetándose como literatura juvenil. Y también, quizá por los mismos años que la obra de Salgari, la de Verne fue disolviéndose para dar paso a nuevos autores. Y la verdad es que la llegada de escritores nuevos, que hablan de nuevos temas o de los mismos pero con nuevas perspectivas, está muy bien. Con el tiempo cambian los gustos, y esto abarca, obviamente, a la literatura, tanto las maneras de escribirla como de leerla. Lo que yo subrayo es que no hay que olvidar a estos escritores que tan importante fueron en otros años, y que son referentes básicos que es necesario conocer.


En el caso de Julio Verne, muchos de sus libros están considerados como precursores de la ciencia-ficción. En su tiempo fue leído con asombro pues sus libros se asomaban al futuro. En nuestros días, el atractivo es encontrarnos con lo que hace un poco más de un siglo se pensaba que sería el futuro. Pero no todo es ciencia-ficción en Julio Verne, también están la aventura y la emoción, pues escribió novelas de exploradores y viajeros. Tanto los adultos —que vuelvan a algunos de estos libros, leídos en la infancia y adolescencia—, como los jóvenes —que a primera vista tomen estos libros como vejestorios aburridos—, se van a sorprender al encontrar que estas novelas, aunque tienen un estilo literario y un ritmo del siglo XIX, muy diferente a los actuales, son sumamente entretenidas y emocionantes.


A quien en español conocemos como Julio Verne, se llamó en francés Jules Gabriel Verne. Nació en la ciudad de Nantes, el 8 de febrero de 1828. Se fue a París a estudiar para abogado, como su padre, carrera que comenzó en 1847. Terminó la carrera en 1849 pero no ejerció, pues comenzó a dedicarse a lo que realmente le interesaba: escribir. Y comenzó escribiendo obras de teatro. Sin dejar la dramaturgia, comenzó poco después a escribir también relatos y novelas cortas. Como detalle curioso, vale la pena apuntar que uno de estos relatos, escrito a los 23 años, se llama Un drama en México, lamentablemente su única obra ubicada en nuestro país.


En 1863, cuando tenía 35 años de edad, conoció a Pierre-Jules Hetzel, dueño y director de Le Magazin d'éducation et de récréation (es decir la «Revista de Educación y de Recreación»), quien le publicó, en partes, como se acostumbraba entonces, su novela Cinco semanas en globo, la cual tuvo tanto éxito que el editor lo contrató por 20 años, a 20 mil francos anuales, que para esa época era un dineral, para que escribiera para él. Así comenzó lo que sería la colección Viajes extraordinarios, que llegaría a estar compuesta por más de 60 novelas, entre las que se encuentran, por mencionar sólo algunas de las más conocidas:

* Viaje al centro de la Tierra (de 1864)
* De la Tierra a la Luna (1865)
* Los hijos del capitán Grant (1867)
* Veinte mil leguas de viaje submarino (1869)
* La isla misteriosa (1874)
* La vuelta al mundo en ochenta días (1873)
* Miguel Strogoff (1876)
* La esfinge de los hielos (1897), y
* El soberbio Orinoco (1898).

En 1905, Julio Verne murió de diabetes, a los 77 años de edad. Pero como tenía contratos de escritura, había ido adelantando obras, así que todavía se publicaron ocho novelas después de su muerte. Su hijo —el único hijo de Julio Verne, llamado Michel— fue quien supervisó la edición de estas novelas. Muchos años después se supo que Michel había hecho cambios a estas novelas, en algunos casos extensos e incluso reescribió casi del todo algunas de ellas. Estas novelas modificadas por Michel Verne son las siguientes:

* El faro del fin del mundo (aparecida en 1905, año de la muerte de su padre).
* El volcán de oro (1906)
* La agencia Thompson y compañía (1907)
* La caza del meteoro (1908)
* El piloto del Danubio (también en 1908)
* Los náufragos del Jonathan (1909)
* El secreto de Wilhelm Storitz (1910), y
* La impresionante aventura de la misión Barsac (en 1919)


No fue sino hasta finales de los años 80 del siglo XX que se publicaron cinco nuevas novelas que se encontraron de Verne:

* El bello Danubio amarillo (en 1988)
* Viaje maldito por Inglaterra y Escocia (1989)
* El tío Robinson (1991)
* Un cura en 1839 (también en 1991), y
* París en el siglo XX (en 1994).

De esta última se conoce bien la historia. Fue una de las primeras novelas escritas por Verne, futurista pero más bien sombría, y cuando ya trabajaba para su editor, Pierre-Jules Hetzel, Verne se la llevó. El editor la leyó y no le gustó que no se tratara de una novela emocionante y optimista, así que le dijo a Verne que su publicación en ese momento sería negativa para su recién adquirida fama y le aconsejó publicarla 20 años después. Se dice que el editor la guardó en su caja fuerte, y que no fue encontrada por sus herederos sino hasta fines del siglo XX.


Después de esas novelas reencontradas se publicaron las versiones originales de tres de las obras modificadas por el hijo del escritor, las tres en 1998:

* El secreto de Wilhelm Storitz
* El faro del fin del mundo, y
* El volcán de oro.

¿Cuáles fueron los cambios hechos a esas novelas por su hijo? ¿Y por qué? Yo no lo sé, pero es un tema que me parece sumamente interesante que habrá que investigar.

Julio Verne publicó 54 novelas en vida; luego aparecieron 8 novelas póstumas (las modificadas por su hijo), y a fines del siglo XX se publicaron 5 novelas más. En total estamos hablando de 67 novelas. Más los cuentos, más las obras de teatro. Julio Verne, como vemos, era lo que se dice un escritor prolífico, que evidentemente trabajaba como loco y tenía una imaginación portentosa. Mi sugerencia: sigamos leyéndolo.







   

lunes, 26 de agosto de 2013

Yo, la peor, de Mónica Lavín




Yo, la peor
de Mónica Lavín

Maru Galindo

Yo, la peor es una novela que aborda la figura de Sor Juana Inés de la Cruz desde un punto de vista cotidiano; observada será Juana Inés de Nepantla, la niña del volcán, durante más de 350 páginas en donde no se le enaltece ni se le mitifica. Vemos en el relato a una mujer del siglo XVII en la Nueva España —inundada por el barroco—, que renuncia a la vida convencional para pronunciar sus propias palabras dentro de una sociedad de castas, y que en sus últimos años de vida debió deshacerse de sus libros, acosada por los altos funcionarios de la Iglesia de la Nueva España.

Inicia el relato con una invocación a Santa Paula, a cuya vera se cobijan las viudas, las mujeres que siendo esposadas se quedan solas, sin lugar en el mundo; porque ¿qué son las mujeres sin hombre que les dé nombre, techo, alimento, uso al cuerpo, honorabilidad, paso en la calle, silla en la mesa, lugar en la cama? (pp. 8-9).

…Protégela de los hombres que representan a Dios en la tierra… donde el poder de la inteligencia y la palabra les pertenece. Santa Paula, viuda por destino, santa por elección, comprende y arropa la decisión de Juana Inés. No permitas que como tú, al final de tu vida, pierda la voz, su otra mitad: las palabras.

Esta obra está dividida en tres partes: «La niña del volcán», «Muy querida de la virreina» y «El sosiego de los libros», y está compuesta con una gran cantidad de documentación histórica. Contiene, además, un anexo.

El relato es cálido, ligero; algunas partes son narrados en primera persona, y en algunas ocasiones son las voces de diversas mujeres las que nos develan la personalidad de la décima musa. Primero a través de la relación epistolar que se dio entre ella y la virreina María Luisa, Condesa de Paredes, quien fuera su mecenas. A ella cuenta todo lo que le sucede, específicamente lo que los tres lobos planean hacerle: «Soy un animal acorralado, un animal acusado de su naturaleza: tener colmillos y usarlos, tener garras y tener su sitio en el mundo. Si la bestia se alimenta de otros animales, lo mío es alimentarme del pensamiento de los demás, de sus maneras de mirar al mundo, lo mío es apresar el entendimiento en palabras…» (pág. 15).

Este intercambio epistolar nos proporciona mucha información de la situación social y política que se vivía en la Nueva España, además de las costumbres sociales, culturales y gastronómicas.




Las otras voces que nos ayudan a acercarnos a Sor Juna abordan temas como el deseo, el amor, el sexo, la pasión y el poder. Entonces se nos presenta a una mujer llena de matices, vista desde diferentes estratos: la virreina, la prima, la hermana, la maestra, la sirvienta y el obispo Manuel Fernández de Santa Cruz, alias Sor Filotea; todas ellas aportan un interesante relato dentro de la gran historia y es precisamente esa técnica de escritura la que hace que ésta sea una novela única, en donde los personajes tejen sus destinos en pro o en contra de esta mujer, tan cuestionada en su tiempo.

«A su madre Isabel, amancebada dos veces y afincada en Nepantla, después en Panoayan, le pedí la constancia de maternidad; a su abuela Beatriz, andaluza, observar la relación de la niña Juana con su abuelo Pedro en la biblioteca de Panoayan; a Josefa, su hermana, la tristeza de que se llevaran a Juana Inés a la ciudad de México; a María, la hermana mayor, la melancolía por el padre ausente, y a su hija Isabel María, testimonio desde el convento de San Jerónimo donde también ingresó a la vera de su tía» (pág. 374), nos dice la autora al explicarnos cómo se adentró a la psicología de Juana.

Mónica Lavín nació en la ciudad de México en 1955. Es escritora de novelas, cuentos y ensayos; profesora-investigadora de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México en la Academia de Creación Literaria; conferencista en diversos foros y universidades de México y el extranjero, autora de la columna «Dorar la píldora» en el periódico El Universal. Ha sido merecedora de varios reconocimientos: el Premio Nacional de Literatura Gilberto Owen 1996 por Ruby Tuesday no ha muerto, el Narrativa Colima 2001 por Café cortado, el Iberoamericano de Novela Elena Poniatowska 2010 por Yo, la peor, el Governor General que otorga el gobierno canadiense, el Mayahualli de la Universidad Autónoma de Tabasco y el Pantalla de Cristal 2010 como coautora del guión sobre Carlos Fuentes, Bajo la región más transparente producido por el Canal 22. Fue maestra de la Escuela de Escritores de la SOGEM de 2001 a 2008. Actualmente pertenece al Sistema Nacional de Creadores de Arte. Su página de Internet: http://www.monicalavin.com

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Yo, la peor. Mónica Lavín. 1a ed. 2009 (Grijalbo). 1a ed. Programa México Lee, 2012. Conaculta. De bolsillo. 392 págs. Hay también una edición en la editorial Debolsillo.

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Este libro lo puedes encontrar en las bibliotecas públicas de nuestro estado, gracias al Programa México Lee del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. Yo, la peor se terminó de imprimir en el año 2012 con un tiraje de 3,500 ejemplares, con la autorización de la editorial Random House Mondadori.



martes, 3 de abril de 2012

Drácula, para adultos





Drácula, para adultos

Jesús Guerra

En este año, y en este mes, se conmemora el centenario de la muerte de Bram Stoker, el autor de la novela que quizá sea la más famosa de la literatura de terror: Drácula. Bram (o sea Abraham) Stoker nació el 8 de noviembre de 1847, en Dublín, Irlanda, y murió el 20 de abril de 1912, en Londres, Inglaterra.

El título de estas líneas no se debe a que recomiende alguna versión literaria particularmente voluptuosa o impúdica de la novela de Stoker, se refiere a que la novela original es, de hecho, una novela para adultos, y no porque tenga restricciones de edad, simplemente no fue pensada ni escrita para los lectores adolescentes, aunque ahora mucha gente así lo piense. En algunas colecciones literarias para jóvenes se incluye este libro, y en muchas bibliotecas se tiene esta novela en las secciones de literatura juvenil. Que es también lo que sucede, por ejemplo, con las novelas de Julio Verne.

El error se comprende fácilmente, sobre todo después de un siglo de películas de vampiros que han convertido a Drácula en uno de los íconos populares más importantes. De hecho, yo aplaudo a los jóvenes que se interesan por esta novela (aunque, la verdad, yo le aplaudo a cualquier joven que se interese por leer casi cualquier libro). Y yo mismo reseñé esta novela pensando en los jóvenes lectores en nuestro blog de literatura juvenil (aquí).

En efecto, Drácula puede leerse como una «simple» novela de aventuras, misterio y terror, que es, digamos, la lectura que realizan los jóvenes. Una novela de monstruo, específicamente el vampiro, que ataca a sus víctimas y éstas, o las personas de su círculo, tienen que encontrar la manera de contraatacar para salvarse.

Sin embargo, los monstruos no son sólo monstruos, son siempre la metáfora de un problema, son un síntoma social. Por eso nos producen miedo y nos fascinan simultáneamente.

Hay que recordar que la acción se situaba «en el presente» en el momento en que fue escrita (se publicó en 1897), y aunque hay una parte de la historia que transcurre en Transilvania (la Europa antigua, atrasada, folklórica y supersticiosa) la mayor parte del argumento ocurre en Londres, la capital del gran imperio (Inglaterra era más o menos lo que ahora es los Estados Unidos para el mundo). Inglaterra era entonces el epítome de la civilización occidental, rica, productiva, culta, racional, moderna, científica, técnica, y por supuesto, sexualmente reprimida. Y el vampiro que llega desde la vieja y lejana Transilvania (es decir del exterior y desde una suerte de barbarie aristocrática) llega con la intención de dominar y a poner en jaque todo lo que la modernidad representa.

El vampiro es viejo (aunque puede metamorfosearse en joven, y también en lobo, en murciélago y en neblina), es bárbaro, salvaje, está muerto pero está vivo, y al morder a las mujeres al parecer las despoja de las características ideales que los ingleses (es decir los hombres civilizados)les otorgaban o les imponían. Una vampira (o «vampiresa», y ese término ya está repleto de connotaciones lúbricas) dejaba de ser maternal (podía atacar niños), dejaba de ser pasiva, dejaba su represión a un lado, lo cual para los hombres civilizados de fines del siglo XIX debió de ser aterrador.

Drácula es todo lo que la civilización quería dejar en el olvido: es el instinto, nuestra animalidad al descubierto, es la parte que está despierta en la oscuridad mientras la racionalidad duerme. 

Stoker mata a su vampiro al final de su historia pero, significativamente, el siglo XX y lo que va del XXI no lo han dejado morir. Se le revive constantemente. Lean la novela, analícenla en estos términos y entenderán los motivos para su supervivencia.

Si quieren leer de qué trata el argumento, los invito a leer la reseña de esta novela en nuestro blog Tan-Tan.

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Hay muchísimas ediciones. Yo les recomiendo la siguiente:

Drácula. Bram Stoker. Traducción, introducción y notas de Juan Antonio Molina Foix. Ediciones Cátedra. Colección Letras Universales. Madrid, 2001. 630 páginas.

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Este libro se puede leer en las bibliotecas públicas de Coahuila.

Aquí puedes consultar las direcciones y teléfonos de las bibliotecas públicas de tu localidad: Directorio de bibliotecas públicas de Coahuila.