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jueves, 15 de enero de 2026

Primeras líneas de La muerte en sus manos en cinco idiomas

 

Primeras líneas...

 

La muerte en sus manos

de Ottessa Moshfegh

 

en cinco idiomas

 




Her name was Magda. Nobody will ever know who killed her. It wasn't me. Here is her dead body.

 

But there was no body. No bloodstain. No tangle of hair caught on the coarse fallen branches, no red wool scarf damp with morning dew festooned across the bushes. There was just the note on the ground, rustling at my feet in the soft May wind.

 

[Death in her hands. Versión original en inglés de Ottessa Moshfegh. Penguin Press, New York, 2020.]

 

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Es deia Magda. Ningú no sabrà mai qui l'ha morta. No he estat jo. Aquí hi ha el seu cadàver.

 

Però no hi havia cap cos. Cap taca de sang. Cap bolic de cabells enganxat a les aspres branques caigudes, cap bufanda de llana vermella humida de rosada adornant els arbustos. Només hi havia la nota a terra, que s'agitava devant els meus peus en el vent suau de maig.

 

[La mort a les seves mans. Traducción al catalán de Alba Dedeu. Angle Editorial, Barcelona, 2021.]

 

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Elle s'appelait Madga. Personne ne saura jamais qui l'a tuée. Ce n'est pas moi. Voici son cadavre.

 

Mais il n'y avait pas de cadavre. Pas de tache de sang. Pas de cheveux emmêlés accrochés aux grosses branches mortes, pas d'écharpe en laine rouge mouillée par la rosée du matin dans les buissons. Il n'y avait que le message par terre, tremblant à mes pieds sous le petit vent de mai.

 

[La mort entre ses mains. Traducción al francés de Clément Baude. Fayard, Paris, 2022.]

 

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Si chiamava Magda. Nessuno saprà mai chi è stato. Non l'ho uccisa io. Qui giace il suo cadavere.

 

Ma non c'era nessun cadavere. Nessuna macchia di sangue. Nessuna ciocca di capelli impligliata tra i ruvidi rami caduti a terra, nessuna sciarpa rossa umida di rigiada mattutina a drappeggiare i cespugli. C'era solo quel messaggio a terra, che frusciava ai miei piedi smosso dal lieve vento di maggio.

 

[La morte in mano. Traducción al italiano de Gioia Guerzoni. Giangiacomo Feltrinelli Editore, Milano, 2020.]

 

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Se llamaba Magda. Nadie sabrá nunca quién la mató. No fui yo. Este es su cadáver.

 

Pero no había cadáver. Ni mancha de sangre. Ni maraña de pelos enganchada a las ásperas ramas caídas, ni bufanda de lana roja húmeda de rocío festoneando los arbustos. Solo había una nota en el suelo, crujiendo con el suave viento de mayo a mis pies.

 

[La muerte en sus manos. Traducción al español de Inmaculada C. Pérez Parra. Alfaguara, 2021.]

 

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viernes, 9 de enero de 2026

La muerte en sus manos, de Ottessa Moshfegh

 



La muerte en sus manos
de Ottessa Moshfegh
 
Jesús Guerra
 
Como ya apunté en mi reseña de la segunda novela de Ottessa Moshfegh, Mi nombre era Eileen (la liga está al final de este comentario), esta autora ha publicado las siguientes novelas:
 
* McGlue (en inglés en 2014; en español, Alfaguara, 2024. Novela corta)
* Mi nombre era Eileen (Eileen, 2015; Alfaguara, 2017)
* Mi año de descanso y relajación (My Year of Rest and Relaxation, 2018; Alfaguara, 2019)
* La muerte en sus manos (Death in Her Hands, 2020; Alfaguara, 2021)
* Lapvona (2022; Alfaguara, 2023)
 
Y el libro de cuentos:
 
* Nostalgia de otro mundo (Homesick for Another World, 2017; Alfaguara, 2022)

 
Edición en inglés



Como no he leído la tercera novela de Moshfegh (aún), este comentario es acerca de la cuarta novela de esta escritora norteamericana (nacida en Boston, Massachusetts, en 1981, de madre croata y padre judío-iraní). La narradora (muy poco confiable, como descubrimos en el transcurso de la obra) y personaje central de La muerte en sus manos es Vesta Gul, una viuda de 72 años que vive desde hace poco en una especie de cabaña que anteriormente fue un campamento de verano para chicas scout, al lado del bosque, cerca de un pueblo llamado Levant, al que va una vez a la semana a comprar provisiones. La novela empieza de manera espectacular: Vesta camina, junto con Charlie, su perro, por una sección del bosque que es de su propiedad, y encuentra una nota manuscrita, sobre el polvo, detenida con unas piedras, que dice: “Se llamaba Magda. Nadie sabrá nunca quién la mató. No fui yo. Este es su cadáver”.

 
Edición en catalán



La nota ya es desconcertante, por supuesto, pero lo es más el hecho de que no hay ningún cuerpo cerca de la nota, ni señales de violencia. ¿Quién era Magda? ¿Dónde está el cuerpo de Magda? ¿Quién la mató? ¿Por qué? ¿Quién escribió la nota? Estas preguntas que nos hacemos los lectores se las hace también Vesta. Pero no llama a la policía, que tal vez se hubiera burlado de ella, pues no hay nada real que reportar...

 
Edición en francés



Vesta, que tiene una vida bastante tranquila, entre lecturas, siestas, paseos con su perro, el cuidado de sus hortalizas y sus idas de compras al pueblo, se obsesiona con la nota. Al grado de que va a la biblioteca del pueblo a consultar Internet para averiguar cómo se realiza una investigación policiaca, pero como no sabe gran cosa de consultas en la red, termina en una página con consejos sobre cómo escribir una novela policiaca, que a ella le parece que es más o menos lo mismo.

 
Edición en italiano



Así, la investigación de Vesta, y por lo tanto esta historia que es una especie de monólogo, va tornándose en una locura que mezcla fantasía y realidad, y al contarnos lo que Vesta supone que es la vida de Magda, la supuesta muerta, Vesta nos va contando fragmentos de su propia vida, sobre todo de las cuatro décadas que pasó junto a su marido, Walter, a quien ella suponía que amaba, pues era parte de la historia de su vida que ella misma se había contado a sí misma, esa historia que la gente arma para los demás, pero que no necesariamente es del todo real. Ahora, al imaginar la vida de Magda, Vesta se ve obligada a confrontar sus propios recuerdos.

 
Edición en holandés



La novela es desconcertante pero fascinante, al menos para una parte de sus lectores. La crítica, aunque en su mayor parte ha sido positiva, es ambigua y tiene sus reservas. Para algunos críticos esta novela parece un ejercicio de escritura, o sea un experimento, una especie de juego de la autora, para otros parece más un ejercicio de estilo, y para otros es una novela acerca de la escritura de una novela, o, de manera más general, una reflexión sobre la creatividad, y para otros más es una sátira de la novela policiaca. La verdad está, creo, en un punto intermedio, salvo que para mí esta obra no es una sátira de la novela de detectives, sino un elemento utilizado para otros fines, para narrar el desmoronamiento psicológico de un personaje. La novela policiaca, tanto la clásica como la noir, comienzan con un misterio y el lector asiste al proceso para llegar por lo menos a algunas respuestas; en La muerte en sus manos, la historia comienza con un misterio, y el proceso conduce a más misterios y a más preguntas, tanto del personaje narrador como del lector. A algunos lectores simplemente los desconcertará, a otros quizá los decepcionará, pero a otros les va a fascinar. Además, me parece que el talento y el oficio de la autora son evidentes.
 
La muerte en sus manos es, creo, una novela perfecta para clubes de lectura, pues seguramente las diversas interpretaciones y opiniones de los diferentes lectores conducirán a conversaciones interesantísimas. A mí me gustó; hagan la prueba. Moshfegh es una escritora formidable.
 
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La muerte en sus manos. Ottessa Moshfegh. Traducción de Inmaculada C. Pérez Parra. Alfaguara (1a. ed. en inglés, 2020; 1a. ed. en español, 2021). 232 págs. Se puede conseguir en edición digital.
 
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* Distancia de rescate, de Samanta Schweblin

* Otra vuelta de tuerca, de Henry James

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* El crimen de lord Arthur Savile y otros cuentos, de Oscar Wilde

* Antiguas brujerías / Los sauces, de Algernon Blackwood

 
 
 

lunes, 12 de mayo de 2025

Primeras líneas de "Mi nombre era Eileen" en tres idiomas

 

Primeras líneas...

 

Mi nombre era Eileen

de Ottessa Moshfegh

 

en tres idiomas

 

 



I looked like a girl you'd expect to see on a city bus, reading some clothbound book from the library about plants or geography, perhaps wearing a net over my light brown hair. You might take me for a nursing student or a typist, note the nervous hands, a foot tapping, bitten lip.

 

[Eileen. Versión original en inglés de Ottessa Moshfegh. Penguin Press, 2015.]

 

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J'avais l'air d'une de ces filles qu'on s'attend à voir dans un autobus, plongée dans un livre relié en toile emprunté à la bibliothèque, un ouvrage sur les plantes ou la géographie, et peut-être coiffée d'un filet emprisonnant ses cheveux châtain clair. On aurait pu me prendre pour une élève infirmière ou une dactylo en remarquant les mains inquiètes, le pied frappant le sol, les dents mordant une lèvre.

 

[Eileen. Traducción al francés de Françoise du Sorbier. Fayard, 2016.]

 

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De haberme visto entonces, probablemente me habríais tomado por una de esas chicas que se ven en un autobús cualquiera de una ciudad cualquiera, una de esas chicas que leen un libro de la biblioteca encuadernado en tela sobre plantas o geografía, que quizá se cubren el pelo castaño claro con una redecilla. Podríais haberme tomado por una estudiante de enfermería o una mecanógrafa, quizá os habrías fijado en mis manos nerviosas, en mi pie que no deja de golpear el suelo, en que me muerdo el labio.

 

[Mi nombre era Eileen. Traducción al español de Damià Alou. Alfaguara, 2017.]

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miércoles, 7 de mayo de 2025

Mi nombre era Eileen, de Ottessa Moshfegh

 



Mi nombre era Eileen
de Ottessa Moshfegh
 
Jesús Guerra
 
Mi nombre era Eileen (en inglés se llama sólo Eileen) es la impresionante primera novela (aunque ya había publicado una novela corta un año antes) de la autora norteamericana Ottessa Moshfegh, nacida en Boston, Massachusetts, en 1981, de madre croata y padre judío-iraní.
 
En 2014, aproximadamente, la ya grande Eileen Dunlop (o más bien, quien fue Eileen Dunlop) narra la historia de su última semana en un pueblo del noreste estadounidense al que menciona como X-ville (pueblo X) en diciembre de 1964, 50 años atrás, cuando tenía 24 años de edad. Su madre había muerto unos años antes, y Eileen vivía con su padre, Charlie, un expolicía alcohólico. Su hermana mayor, Joanie, aparentemente más bonita, social y avispada, se había ido a vivir fuera del pueblo y regresaba muy de vez en cuando. Así que Eileen vivía una existencia bastante gris y confusa, en una casa muy descuidada, que se repartía entre comprarle alcohol a su padre, su trabajo administrativo en un reformatorio juvenil, rodeada de gente a la que detestaba y despreciaba, quienes a su vez despreciaban a la joven Eileen, que siempre andaba hecha un desastre, vestida con ropas de su madre que le quedaban grandes.
 
Eileen tampoco se quería mucho a sí misma y tenía vagas fantasías en las que mataba a su padre, o a sí misma, pero también tenía deseos y sueños. Su sueño más grande era aparentemente sencillo: irse de X-ville a Nueva York. Y aunque juntaba dinero para lograrlo, no terminaba de decidirse. Uno de sus temores era que su padre, por arrepentimiento o soledad, la mandara buscar, pues como expolicía seguía siendo querido y respetado por la policía local. Y es que su padre por lo general la maltrataba, no físicamente, pero no la respetaba, y la insultaba y la minimizaba, básicamente la hacía sentirse pequeña e indeseable.

 
Edición en inglés
(pasta suave)



Eileen no se quería, no tenía confianza en sí misma y era socialmente torpe, así que cuando creyó que se enamoraba de un guardia del reformatorio no hizo nada para intentar conseguir realizar sus fantasías románticas, aunque sí hizo algunas cosas tontas e inútiles... Sin embargo, todo cambió para Eileen cuando llegó a trabajar al reformatorio una psicóloga con títulos de Harvard, guapísima y elegante, llamada Rebecca Saint John, que la deslumbró. Todo cambió, sí, pero de manera imprevisible, como sucede con todas las historias que merecen ser contadas.
 
Pero si la novela es interesantísima por lo que sucede en ella, es deslumbrante y disfrutabilísima por la manera en que está narrada. La visión que tiene Eileen de sí misma y de su entorno es triste y, al mismo tiempo, gracias al lenguaje, al tono que utiliza, muy divertida. La escritura es la verdadera estrella aquí. Y eso en la traducción (bastante buena, del crítico literario y traductor español Damià Alou), lo que significa que en inglés debe de ser doblemente deslumbrante. Y es que Ottessa Moshfegh es una escritora dotada, atenta a los detalles del entorno de sus personajes. Sus descripciones de lugares y de personajes son breves pero muy certeras, y de inmediato nos permite ver lo que nos muestra con palabras. Y cuando esos personajes, lugares y situaciones son ridículos, por tristes que parezcan, no podemos sino reírnos. Pero también hay momentos terribles. Mi nombre era Eileen es una mezcla sabrosísima de novela de crecimiento, drama familiar, novela psicológica, realismo sucio y thriller noir. Y a lo mejor se me olvida algún ingrediente.
 
Además, hay que señalar que la autora maneja bastante bien ese elemento, usado sobre todo en los thrillers, que los norteamericanos denominan red herring (literalmente arenque rojo) que se refiere a las falsas pistas que llevan al lector (o al espectador de cine) o a otros personajes a llegar a conclusiones equivocadas.

 
Edición en francés
(de bolsillo)



Ottessa Moshfegh ha publicado las siguientes novelas:
 
* McGlue (en inglés en 2014; en español, Alfaguara, 2024. Novela corta)
* Mi nombre era Eileen (Eileen, 2015; Alfaguara, 2017)
* Mi año de descanso y relajación (My Year of Rest and Relaxation, 2018; Alfaguara, 2019)
* La muerte en sus manos (Death in Her Hands, 2020; Alfaguara, 2021)
* Lapvona (2022; Alfaguara, 2023)
 
Y el libro de cuentos:
 
* Nostalgia de otro mundo (Homesick for Another World, 2017; Alfaguara, 2022)
 
Esta autora ha recibido numerosos premios, y específicamente por Mi nombre era Eileen ganó el Hemingway Foundation/PEN Award en 2016, y el mismo año estuvo nominada para el Premio Booker del Reino Unido.
 
El libro fue tan bien recibido por la crítica y por los lectores que muy pronto se hizo la adaptación al cine (con los títulos igual al de los libros, en inglés Eileen, en español Mi nombre era Eileen), con la dirección de William Oldroyd, guion de la propia autora y de su marido, el escritor Luke Goebel, y las actuaciones de Thomasin McKenzie (Eileen), Anne Hathaway (Rebecca) y Shea Whigham (el padre de Eileen), entre otros. Está en streaming en Max. Pero como siempre les recomiendo, háganse el favor de leer primero la novela. La película funciona, sí, pero de manera diferente al libro. Es más bonita en imágenes, pero pierde contexto, y sobre todo pierde la voz de Eileen en la narración, pues, aunque la película está contada desde su punto de vista, no hay voice over, no tiene su voz narrando sobre las imágenes, y se pierde su humor. La cinta es realmente bonita, la fotografía y la ambientación son una delicia, las actuaciones son estupendas, y tanto la música original, de Richard Reed Parry, como las canciones de época son maravillosas.
 
Mi nombre era Eileen es una novela estupenda, muy disfrutable y recomendable, y Ottessa Moshfegh es una escritora a la que hay que leer y no hay que perder de vista.
 
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Mi nombre era Eileen. Ottessa Moshfegh. Traducción de Damià Alou. Alfaguara, colección Narrativa Internacional. (1a. ed. en inglés, 2015; 1a. ed. en español: 2017.) 261 págs. Existe edición digital.
 
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