martes, 7 de julio de 2026

Bienvenidos al Sabbath (02): Brujas

 




Bienvenidos al Sabbath
(antología de relatos de satanismo y brujería)
Selección de Juan Luis González Caballero
y Óscar Sacristán
 
Jesús Guerra
 
Bienvenidos al Sabbath (02): Brujas
En una entrada anterior, llamada “Bienvenidos al Sabbath (01): Panorama” (que pueden encontrar aquí), escribí, como el título lo indica, una visión general de esta espléndida antología de relatos sobre satanismo y brujería, y mi recomendación es que la lean, antes o después del texto que ahora leen; ahí señalé que mi intención era (y sigue siendo) comentar cada uno de los cuentos del libro y que lo haré por secciones. Así que hoy comenzamos con la primera, llamada “Brujas”, la cual contiene cinco cuentos:

* El ojo invisible o El albergue de los tres ahorcados (L'œil invisible ou l'Auberge de trois-pendus), de Erckmann-Chatrian
* Janet la Torcida (Thrawn Janet), de Robert Louis Stevenson
* Antiguas brujerías (Ancient Sorceries), de Algernon Blackwood
* Los sueños en la casa de la bruja (The Dreams in the Witch House), de H.P. Lovecraft
* Mater tenebrarum, de Pilar Pedraza


 



El ojo invisible o El albergue de los tres ahorcados
Erckmann-Chatrian era como firmaban sus trabajos conjuntos dos escritores franceses: Émile Erckmann (1822-1899) y Alexandre Chatrian (1826-1890). Escribieron una gran cantidad de cuentos y obras de teatro, así como algunos ensayos. En su momento fueron bien conocidos, y fueron alabados por otros escritores, como el inglés M.R. James y los franceses Victor Hugo y Émile Zola. Actualmente, junto a otros autores, como Maupassant y Gautier, están considerados entre los más importantes narradores franceses de cuentos de terror del siglo XIX, y sus libros son considerados clásicos en Francia. El cuento procede del libro Hugo el Lobo y otros relatos de terror, de la editorial Valdemar, colección Gótica, y fue traducido por Adalberto Aguilar.
 
El protagonista y narrador del relato es Christian, un pintor que vivía en el desván de una vieja casa en la ciudad alemana de Nuremberg. Apunta que “por aquellos tiempos [...] era yo pobre como un ratón de iglesia”. Tenía un trato con un chamarilero (alguien que compra y vende objetos de segunda mano) llamado Toubac, y éste le compraba hasta un cuadro a la semana por una pequeña cantidad y los vendía por más del doble. Pero Christian estaba conforme con el trato. Por la ventana del cuarto en que vivía, el pintor tenía una estupenda vista de la ciudad, y enfrente estaba el lateral de una vieja casa que en su diseño exterior era gemela de la edificación que se encontraba al frente de ésta, en donde estaba ubicado el Albergue del Buey Gordo, que tenía un bar muy frecuentado. De la base de una ventana del segundo piso del albergue salía una barra metálica de la cual pendía el anuncio del establecimiento. Curiosamente, la casa gemela de enfrente, cuyo costado podía ver Christian, también tenía una barra idéntica, aunque de ahí no colgaba cartel alguno. En dicha casa vivía una vieja que, según le contó Toubac a Christian, todos en la ciudad evitaban pues se decía que era una bruja. Le decían Fledermaus (murciélago).
 
Una noche suceden algunos incidentes extraños, por los cuales Christian despierta y mira por la ventana, y ve, horrorizado, que de la barra del anuncio del albergue está colgado el cuerpo de un hombre. Y ve algo más, quizá más aterrador... Cuando se lo platica a Toubac, éste le responde que con ése ya van tres hombres que se ahorcan de la misma barra. Así que Christian decide vigilar a su vecina de enfrente. Y no les cuento más. El relato es misterioso, con toques de terror y de humor picaresco, y resulta sumamente entretenido. 






Janet la Torcida
¿Quién no conoce a Robert Louis Stevenson? Su nombre completo era Robert Lewis Balfour Stevenson. Nació el 13 de noviembre de 1850 y falleció el 3 de diciembre de 1894. Fue un escritor escocés autor de novelas, ensayos, cuentos, poemas y libros de viaje. A pesar de su salud endeble, aparentemente por una condición genética, y de morir prematuramente a los 44 años, viajó y escribió mucho, y dejó una obra espléndida. Por increíble que parezca, durante una buena parte del siglo XX la crítica inglesa lo consideró un autor de segunda, a pesar de su popularidad (es el autor número 26 de los más traducidos en el mundo). Sin embargo, en las últimas tres décadas del siglo pasado comenzó su reivindicación como un autor de primer nivel. Sus obras más conocidas son la novela La isla del tesoro, y la novela corta El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde.
 
“Janet la Torcida” (o “Janet la Contrahecha”, o “Juana la cuellituerta”, según la traducción que se lea) es un cuento espeluznante sobre brujería y posesión satánica escrito en 1881, en Scots (o escocés, que es una lengua hermana del inglés) y publicado por primera vez en el número de octubre del mismo año en la revista Cornhill Magazine, y posteriormente incluido en el libro Los juerguistas y otros cuentos y fábulas (The Merry Men and Other Tales and Fables), de 1887, con otros cinco relatos: “Los hombres alegres”, “Guillermín el del molino”, “Markheim”, “Olalla” y “El tesoro de Franchard”. Esta versión del cuento, en español, procede del libro El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde, y otros relatos de terror, de Robert Louis Stevenson, de Valdemar, colección Gótica. La traducción es de Juan Antonio Molina Foix.
 
El reverendo Murdoch Soulis era el pastor de la parroquia de Balweary desde hacía mucho tiempo. Era serio y solitario. Vivía sin compañía de asistentes. Y tanto por su aspecto como por sus aterradores sermones asustaba a los jóvenes que iban a prepararse para su primera comunión. Además, había un sitio cercano a la casa que habitaba el reverendo, que nadie con sentido común visitaría de noche. Sólo los más viejos del pueblo recordaban al pastor cuando llegó, muy joven, a esa parroquia, y sólo algunos de ellos se atreven, luego de algunas copas, a contar lo que le sucedió al reverendo el primer año que estuvo en Balweary.
 
Cuando el joven reverendo llegó, con muchos libros y recién terminados sus estudios, requería de la asistencia de alguna mujer mayor para que se encargara de limpiar, lavar la ropa y prepararle sus comidas. Alguien le recomendó a Janet M'Clour, pero no faltaron quienes le aconsejaran que no la contratara pues la gente comentaba que “Janet tenía parentesco con el demonio”. Al reverendo esto le pareció pura superstición y la contrató. Cuando en el pueblo se supo que Janet iba a trabajar en la casa del reverendo, algunas mujeres fueron a la casa de Janet para insultarla y acusarla de todo lo que se decía de ella. E incluso intentaron echarla al río para comprobar que era una bruja. En medio de la desigual pelea, llegó el joven reverendo y convenció a las mujeres de dejar en paz a Janet, y para tranquilizarlas le pidió a Janet que ahí, frente a todos, renunciara al demonio y a sus obras. Y Janet lo hizo. A la mañana siguiente todos en el pueblo vieron con horror que Janet había sufrido una extraña transformación. Y no cuento más.
 
El relato es aterrador por algunos de sus elementos y por la enorme eficacia de la escritura de Stevenson, y nos ha dado una imagen icónica del terror que sigue influyendo en narradores y cineastas contemporáneos, de hecho, hay una serie de terror en Netflix que aunque es la adaptación de otra novela, toma algunos detalles de este cuento y funcionan de maravilla. No digo cuál para no echarles a perder la lectura, pero cuando hayan leído el cuento, si han visto la serie, reconocerán el “préstamo”.


 



Antiguas brujerías
Curiosamente, hace algunos meses comenté este cuento, junto con “Los sauces”. La reseña completa la puedes leer aquí. Pero para que, de momento, no tengas que saltar a otro texto, copio a continuación las partes sobre el autor y este cuento.

Algernon Blackwood (1869-1951) fue un escritor inglés de novelas, cuentos y obras de teatro en un género intermedio entre lo fantástico, el misterio y el terror, y a pesar de que empezó su carrera literaria escribiendo cuentos de fantasmas sus temas fueron cambiando ya que más que provocarle terror al lector pretendía provocarle asombro.
Blackwood, además de Inglaterra, su país natal, vivió en Alemania, los Estados Unidos y Canadá, y desempeñó los oficios más dispares: barman, gerente de hotel, periodista y granjero, entre otras cosas, pero en su tiempo libre fue, sobre todo, un amante de la naturaleza (caminaba en los bosques, escalaba montañas, navegaba en los ríos de Europa), y esto le dio conocimientos que luego plasmó, con elementos sobrenaturales agregados, en muchos de sus relatos [...].
 
Escribió novelas, cuentos, obras de teatro, narraciones infantiles, además de artículos y ensayos. Era uno de los escritores a los que más admiraba H.P. Lovecraft, y para otros autores posteriores, Los sauces es uno de los mejores relatos de terror o de lo extraño publicados en lengua inglesa. La novela corta Antiguas brujerías pertenece también al grupo de narraciones más importantes y conocidas de su obra. Este relato ha sido tomado de John Silence, investigador de lo oculto, de Algernon Blackwood, editorial Valdemar, colección Gótica; la traducción es de Francisco Torres Oliver.
 
Antiguas brujerías (publicado en 1908) es un relato largo que también puede ser visto como novela corta, y aunque es una historia autónoma, forma parte de una serie de narraciones en las que interviene un personaje recurrente: el doctor John Silence, una especie de psicólogo, médico de almas e investigador paranormal. El narrador, cuyo nombre no se menciona, es un personaje cuya relación con Silence no me queda clara (porque no he leído aún los otros cuentos de la serie), es una suerte de amigo, colega y/o asistente del doctor. El personaje central es un inglés de apellido francés, Arthur Vezin, de 45 años, un tipo tímido y cuadrado, anodino, destinado teóricamente a que nunca le suceda nada extraordinario, al que, sin embargo, le sucede algo extraño, y por eso va a ver a Silence, para intentar darle sentido a su experiencia.
 
Cuenta Vezin que fue en sus vacaciones a Francia a realizar excursiones campestres y de regreso a Inglaterra, viajando aún por el norte de Francia en un tren repleto de turistas ingleses, bajó en la estación de un pueblo a estirar las piernas y de pronto, él que nunca realiza nada de manera impulsiva, decidió quedarse a pasar la noche en ese pueblo, con el único propósito de esperar para tomar otro tren al día siguiente, con la esperanza de que fuera menos lleno y por lo tanto más cómodo. Como ya estaba en el andén cuando tomó la decisión, le pidió al silencioso francés que hasta momentos antes fue su compañero de viaje, que le pasara su maleta por la ventana del tren. Así lo hizo el francés y le dijo una larga frase en su idioma, que Vezin entiende, pero no domina, que terminaba de manera enigmática (misma que no apuntaré aquí).
Vezin caminó por el campo hasta el pueblo, se instaló en una hostería y luego salió a pasear por las calles. Y aquí empezó a ver, a sentir y a intuir que algo extraño sucedía ahí, a pesar de que todo parecía ser normal. Una de las cosas más curiosas de su aventura es que, aunque Vezin había planeado permanecer sólo una noche en esa localidad, pasaban los días y él sentía que no podía irse de ahí.
 
Al final, aunque el Dr. Silence da su interpretación de los extraños acontecimientos, queda abierta la puerta para otras interpretaciones, lo que convierte a este relato en un ejemplo espectacular de la literatura fantástica y también de lo que en inglés llaman weird tales, o sea relatos extraños o de lo extraño. Además, es una excelente muestra del estilo de Blackwood, gran creador de atmósferas, con momentos de una sorprendente intensidad.


 



Los sueños en la casa de la bruja
El escritor estadounidense Howard Phillips Lovecraft (nacido en Providence, el 20 de agosto de 1890 y fallecido en la misma ciudad el 15 de marzo de 1937), firmaba sus relatos como H.P. Lovecraft, y así es como ha pasado a la historia de la literatura. Escribió relatos y novelas de terror, y de una mezcla, muy novedosa en su momento, de terror y ciencia-ficción. Es el creador de los Mitos de Cthulhu y de un subgénero específico: el horror cósmico. No escribo nada más acerca del autor, porque he escrito bastante sobre la vida y la obra de Lovecraft, así que al final de este comentario podrán encontrar varias ligas a algunos de esos textos. Este cuento procede del libro Narrativa Completa de H.P. Lovecraft, Vol. II, de Valdemar, colección Gótica. La traducción es de Juan Antonio Molina Foix.
 
Walter Gilman es un estudiante de matemáticas, ni más ni menos que en la Universidad de Miskatonic, en Arkham (universidad y ciudad inventadas por H.P.L. y mencionadas en muchos de sus relatos), quien a la par de sus conocimientos científicos sabe mucho de las leyendas y supersticiones locales. Sabe, por ejemplo, que se dice que la bruja Keziah Mason logró escapar de la cárcel durante los juicios de Salem, a finales del siglo XVII, trazando ciertas líneas en una pared, lo que le permitió entrar en otra dimensión. Y como Gilman está trabajando en problemas matemáticos relacionados con la dimensionalidad espacial, decide rentar el cuarto que ocupaba la famosa bruja en una casa de la ciudad. Renta el cuarto, que se encuentra en un estado lamentable porque nadie lo quiere, y ahí empieza a experimentar extrañísimas y aterradoras pesadillas, en las que los espíritus de la bruja y de su animal familiar, una especie de rata con rostro humano llamado Brown Jenkin, lo visitan y lo conducen a lugares sumamente misteriosos. Con el tiempo se empieza a hablar del sonambulismo de Gilman, lo que lo lleva a sospechar que quizá sus pesadillas no sean tales. Y hasta aquí les cuento.
 
El relato es largo y complejo por la variedad de elementos que lo componen. Es extraño pero fascinante, y su interpretación puede cambiar según qué tanto se conozca de los Mitos de Cthulhu, pues el relato forma parte de ellos. Se han hecho varias adaptaciones al cine y la TV de este relato, pero sólo se toman ciertos aspectos de este. La adaptación más reciente se encuentra en la serie El Gabinete de Curiosidades de Gullermo del Toro, de Netflix, en la cual el episodio 6 lleva el título del cuento de Lovecraft, y aunque es una versión interesante, bien hecha, aterradora y con muchos de los elementos del cuento, el punto central ha sido cambiado. Así que hayan visto esta serie o no, lo que es imprescindible es leer el relato original.


 



Mater tenebrarum
Pilar Pedraza nació en Toledo, España, en octubre de 1951. Es doctora en Historia, profesora titular de universidad, narradora (sobre todo de obras de terror), traductora y ensayista de temas relacionados con el arte, la arquitectura, la historia y el cine. Su obra es extensa y, al parecer, fascinante, basta con revisar sus obras publicadas en la editorial Valdemar. Yo no la había leído y ahora quiero buscar sus libros. El cuento proviene de la colección de relatos Arcano trece, de Pilar Pedraza, Valdemar, colección El Club Diógenes. Es el único relato del libro que ha sido escrito originalmente en español.
 
El sepulturero Bastián encuentra, en el hueco de una tumba que dejó a medio excavar, lo que parece ser un cadáver fresco; en realidad es una jovencita viva que no tenía dónde pasar la noche. Se llama Ángela y tiene un carácter fuerte y al parecer magnético pues cuando se marcha se va con ella Lupo, el viejo perro del sepulturero. Ángela espera la noche y va al pudridero en busca de cadáveres de ajusticiados, para sacarle las muelas a alguno de ellos. Con los objetos hurtados se dirige al torreón abandonado en donde vive “la vieja Crisanta, bruja y ensalmadora de poca monta”, con la intención de venderle las muelas de ahorcado. Pero a Crisanta no le interesan, le dice que tiene un encargo, una mano de gloria, y le ofrece a Ángela una especie de empleo. Le pide que la ayude a conseguir la mano de un ahorcado, pues Crisanta ya no está para esas labores, y la bruja se encargará de todo el procedimiento mágico. Le promete que con lo que sus adinerados clientes le paguen por el encargo, ambas saldrán de pobres. Así, la joven ladrona de extraña mirada se convierte en aprendiz de bruja. Y no les cuento más.
 
El relato es interesante y terrible, con una estupenda atmósfera y lleno de detalles formidables, pero lo que sobresale es el estilo de la autora, una verdadera delicia. Sin duda es una narradora cuya obra hay que conseguir.
 
Pronto continuaré comentando los relatos de la segunda sección de esta antología: Sabbath.
 
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Bienvenidos al Sabbath (antología de relatos de satanismo y brujería). Selección de Juan Luis González Caballero y Óscar Sacristán. Editorial Valdemar, colección El Club Diógenes. 1a. Ed., diciembre de 2017. 3a. impresión, septiembre de 2022. España. 768 págs.
 
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