lunes, 7 de septiembre de 2026

Bienvenidos al Sabbath (04): Pacto satánico

 




Bienvenidos al Sabbath
(antología de relatos de satanismo y brujería)
Selección de Juan Luis González Caballero
y Óscar Sacristán
 
Jesús Guerra
 
Bienvenidos al Sabbath (04): Pacto satánico
Ya están publicadas tres entradas relacionadas con esta antología de la editorial Valdemar, “Bienvenidos al Sabbath (01): Panorama” (que pueden encontrar aquí), que es una visión general del libro, y que yo recomiendo leer primero, “Bienvenidos al Sabbath (02): Brujas”, en donde comenté los cinco cuentos que conforman la primera sección del libro (la pueden encontrar aquí) y “Bienvenidos al Sabbath (03): Sabbath”, donde se comentan los relatos de dicha sección (que pueden leer aquí). Hoy comento, entonces, las narraciones que forman la tercera sección del volumen, llamada “Pacto satánico”, que son los siguientes:

* La garra (The Claw), de Richard Garnett
* El diablillo de la botella (The Bottle Imp), de Robert Louis Stevenson
* El diablo y Daniel Webster (The Devil and Daniel Webster), de Stephen Vincent Benét
* No me cavéis una tumba (Dig Me No Grave), de Robert E. Howard
* Tren infernal (The Hell-Bound Train), de Robert Bloch


 



La garra
Richard Garnett nació el 27 de febrero de 1835 en Lichfield, Staffordshire, Gran Bretaña, y murió el 13 de abril de 1906. Fue filólogo, bibliotecario, poeta, narrador, biógrafo, traductor y, sorprendentemente, astrólogo. Hizo traducciones literarias del griego, italiano, alemán, español y portugués. Entre las biografías que escribió están las de Thomas Carlyle, John Milton y William Blake. Escribió también una historia de la literatura italiana. En 1888 publicó su libro de relatos The Twilight of the Gods, con 16 cuentos, y en la edición de 1902 agregó otros 12. De ese libro procede “La garra”, publicado en español por la editorial Valdemar en su colección El Club Diógenes con el título El crepúsculo de los dioses y otras fantasías históricas, con traducción de Juan Antonio Santos.
 
Es un cuento corto, escrito con elegancia. Garnett es, antes que todo, un autor del siglo XIX. La historia se desarrolla en Venecia, pero el autor lo dice así: “El bálsamo y el silencio de una noche de verano envolvían una piazza espaciosa en la ciudad de Shylock y Desdémona”. Era una noche de fiestas y los palacetes aristocráticos estaban iluminados y se escuchaba música. Una alta figura femenina, con máscara y embozada, caminaba por la plaza. Algo en ella invitaba a que la abordaran. Y, en efecto, varios jóvenes que salían de las fiestas alcoholizados lo intentaron. Pero cuando estaban junto a ella, la figura se quitaba la máscara y se abría la capa dejando a sus esperanzados interlocutores helados por un momento, y luego huían a sus góndolas, pues la figura mostraba una calavera por rostro y el pecho de un esqueleto. Hasta que un joven, quizá por ser más valiente o por estar más borracho, o tal vez más paralizado de terror, aceptó el abrazo de la figura y encontró de pronto que no lo tenía en sus brazos un ser abominable sino un anciano, el cual lo apremió para que lo siguiera, diciéndole que le esperaba la recompensa a su intrepidez.
 
Se trata de un cuento satírico en el que se mezclan el terror y el humor negro para realizar una crítica a la corrupción social, vista a través de un pacto satánico. Es un relato breve, inteligente, interesantísimo y muy sabroso.


 



El diablillo de la botella
Sobre Robert Louis Stevenson ya he escrito varias veces (les dejo las ligas al final de este comentario), la más reciente y breve en una entrada anterior acerca de esta antología: “Bienvenidos al Sabbath (02): Brujas” (que puedes leer aquí).
 
El cuento fue publicado primero en dos revistas, serializado, en New York Herald, de los Estados Unidos (en los números de febrero y marzo de 1891), y en Black and White de Londres (en los números de marzo y abril del mismo año). En 1893 apareció en el libro de cuentos Island Nights' Entertainments, también conocido como South Sea Tales que contiene sólo tres relatos: “The Bottle Imp”, “The Beach of Falesá” y “The Isle of Voices”. En español es conocido como Noches en la isla o Cuentos de los Mares del Sur. Los tres relatos, en español, son: “El diablo de la botella”, “La playa de Falesá” y “La isla de las voces”. En el caso de la edición de la editorial Valdemar, el cuento proviene de La hechicera y otros cuentos mágicos de los Mares del Sur, de Robert Louis Stevenson, colección Avatares, con traducción de Juan Antonio Molina Foix.
 
El cuento tiene una nota a pie de página que explica la palabra imp, pues el título original es The Bottle Imp. “Antiguamente la palabra imp significaba esqueje o vástago. Un ympe tree era un árbol injertado o que había crecido de un esqueje [...]. Por extensión, en los antiguos cuentos de hadas un imp equivalía a un diablillo, un vástago de Satanás”.
 
Y sobre este cuento también escribí ya, y tal vez comenté de más, en la entrada “Olalla y El diablo de la botella, de Robert Louis Stevenson” en el blog Tan-Tan (que puedes encontrar aquí), que es sobre libros infantiles y juveniles, con la evidente intención de interesar a los jóvenes para que se acerquen a la obra de este autor.

Transcribo y reviso una parte de ese texto: El personaje central de este cuento es un hombre a quien el narrador llama Keawe, aunque aclara que ese no es su verdadero nombre. Keawe vive en Hawái y un día decide salir a conocer el mundo, así que se embarca para San Francisco. Ahí, paseando, llega a un sector de casas muy bellas y sumamente caras, y al admirar una de ellas se da cuenta de que en el interior se encuentra un hombre que se ve muy triste y preocupado, lo cual le parece extraño pues piensa que, si él tuviera una casa así, sería un hombre feliz.
 
El hombre también ve a Keawe y lo invita a pasar. Le muestra la casa y platican. Finalmente, el hombre le cuenta cómo llegó a tener esa casa y todo su dinero. Se debe a una botella en la que se encuentra un diablo (o un diablillo, según la traducción). Ese diablo le cumple los deseos a quien posea la botella, pero tiene un peligro enorme: si el dueño de la botella muere, queda automáticamente condenado al infierno. Y además de ese peligro, para deshacerse de la botella hay varias reglas imposibles de romper. La primera es que es necesario que alguien la compre y lo haga con dinero acuñado, es decir con monedas reales. Si el dueño simplemente deja la botella en alguna parte, la botella mágicamente vuelve a la persona. Segundo, siempre se debe de vender la botella a un precio inferior al que fue adquirida. Además, la botella no puede ser destruida.
 
La botella es blanca, de vidrio, y sólo se aprecia una especie de niebla de colores en el interior, en perpetuo movimiento. A Keawe no le parece mala la idea de comprarla pues de ser cierto lo que el hombre le dice, él también podría tener una casa grande y bella en su país. El hombre le dice que la botella antes se vendía por millones de dólares, pero que el precio, por esa regla de la venta a un precio inferior, ha ido bajando. Le pregunta a Keawe cuánto dinero trae, y él dice que sólo 50 dólares. Así, Keawe adquiere la botella por esa suma. Keawe hace pruebas y comprueba que los poderes son reales.
 
Piensa entonces en la casa que le gustaría tener en su pueblo, y se embarca de inmediato de regreso. Al llegar se entera que un tío y un primo suyos murieron hace poco tiempo en un accidente, y que su tío le dejó a él un gran terreno y mucho dinero. No le gusta la manera en que ese dinero llegó a sus manos, pero no puede hacer nada para remediarlo. Así que manda construir la casa de sus sueños. Un amigo suyo a quien le cuenta todo le dice que él le comprará la botella porque quiere un barco, pero que de inmediato la venderá. De esta manera, la botella sale de la vida de Keawe. Y él está contento. Hasta que se enamora de una joven guapa y dulce y decide casarse con ella. Pero por esos días se da cuenta de que se ha enfermado y como no quiere perder a su amada, decide rastrear de nuevo la botella. La busca con desesperación, y cuando por fin la encuentra se topa con un problema muy serio: al pasar de dueño en dueño, el valor de la botella ha disminuido tanto que, aunque aún podría comprarla le sería casi imposible venderla de nuevo... pero Keawe está enamorado. Y aquí me detengo.
 
El relato está contado como los antiguos cuentos de Las mil y una noches, por ejemplo, y de hecho nos recuerda al genio de la lámpara maravillosa; y es que la idea procede de obras anteriores que Stevenson reconoció. Esta narración es más bien una alegoría, donde se exploran temas como la ambición, el deseo, el riesgo, el ingenio, el arrepentimiento, el sacrificio y el amor. No es propiamente un cuento de terror, aunque ciertamente está relacionado con uno de sus temas fundamentales: el pacto satánico. “El diablo de la botella” es famosísimo y ha sido adaptado a la radio, a la televisión, al cine (en varios países) y a la ópera.


 



El diablo y Daniel Webster
Stephen Vincent Benét nació en Bethlehem, Pensilvania, el 22 de julio de 1898 y falleció en Nueva York el 13 de marzo de 1943, es decir que murió bastante joven, a los 44 años; fue poeta, novelista y guionista de cine. El origen familiar era español. Escribió mucho. No sé si se trate de una característica general de su obra, o sólo de algunas, pero su poema y su cuento más conocidos son, por decirlo de alguna manera, patrióticos. Por ejemplo, su poema “John Brown's Body”, de 1928, que trata de la guerra civil de los Estados Unidos, ganó el Premio Pulitzer de Poesía al año siguiente. Y su cuento “El diablo y Daniel Webster”, que ganó el premio O'Henry, es tan conocido que ha sido adaptado a la radio, al cine, a una ópera, y se hace referencia a él en muchas obras posteriores, incluidos Los Simpson. El guion de la adaptación cinematográfica (1941) es de Dan Totheroh y el propio autor. El cuento se publicó originalmente en la revista The Saturday Evening Post el 24 de octubre de 1936. La versión en español proviene de la antología Trece para el Diablo de la editorial Valdemar en su colección Gótica. La traducción es de José Luis Moreno Ruiz.
 
Lo primero que hay que saber para entender este cuento, cuyo título original es “The Devil and Daniel Webster”, es que el personaje del título fue una persona real (1782-1852) y muy importante de la historia de los Estados Unidos. Fue un prominente abogado, funcionario público, diputado y luego dos veces secretario de Estado. Como abogado fue tan famoso que Stephen Vincent Benét lo utilizó como personaje para la realización de un juicio contra el diablo. El cuento no está considerado como terror sino como fantasía oscura. Con todos estos antecedentes ya más o menos pueden imaginar de qué trata el relato.
 
Un granjero pobre llamado Jabez Stone tenía una suerte pésima, y una noche, por decir cosas sin pensar, se le apareció un elegante caballero, todo de negro, que lo convenció de hacer un trato con él. Durante siete años, Stone cambió su vida por completo, pero al final del tiempo pactado, Stone fue a buscar al famoso Daniel Webster para que lo defendiera, y Webster aceptó. Es una narración sumamente entretenida, inteligente y cómica. Por varios factores, es bastante más interesante de lo que puede parecer a primera vista.


 



No me cavéis una tumba
Robert E. (Ervin) Howard nació el 22 de enero de 1906, en Peaster, Texas, y murió por su propia mano, a los 30 años, el 11 de junio de 1936 en Cross Plains, Texas. Escribió una extraordinaria cantidad de cuentos y novelas, sobre todo para la edad a la que murió. Escribió narraciones de terror, pero sobre todo de fantasía. Todo lo que publicó apareció en revistas pulp como Weird Tales y otras, y fue el creador de personajes muy conocidos, como Conan, el bárbaro y Solomon Kane. También escribió historias de detectives, de vaqueros y de aventureros. Es un autor gloriosamente pulp. Su cuento “No me cavéis una tumba” (“Dig Me No Grave”) proviene del libro Los gusanos de la tierra y otros relatos de horror sobrenatural de Robert E. Howard, de la editorial Valdemar en su colección Gótica. La traducción es de Santiago García.
 
El narrador de esta historia es un hombre llamado Kirowan. Una noche, tarde, llaman a su puerta, y es su amigo John Conrad, quien llega a esa hora, le explica, porque John Grimlan acaba de fallecer. Grimlan era sólo amigo de Conrad, pues el primero era considerado por muchos como un hombre malvado, pero a Conrad su amistad le interesaba porque Grimlan era un estudioso de la magia negra, y algunos de sus estudios eran del interés de Conrad. La visita es para pedirle un favor a Kirowan, que lo acompañe, a esa hora, a la casa del fallecido, pues éste le había pedido a Conrad que realizara un ritual a su muerte y, por supuesto, Conrad no quiere ir solo a la tétrica mansión. Y aquí me detengo.
 
Se podría decir que el cuento es cercano a H.P. Lovecraft, aunque no en el estilo. Incluso, dentro del relato se mencionan algunos de los dioses creados por Lovecraft en las narraciones que posteriormente serían bautizadas como los Mitos de Cthulhu. “No me cavéis una tumba” es, como ya apunté, un relato muy pulp, con una estupenda atmósfera, y, por lo tanto, sumamente disfrutable.


 



Tren infernal
Robert Bloch nació en Chicago, Illinois, el 5 de abril de 1917, y murió en Los Ángeles, California, el 23 de septiembre de 1994, a los 77 años. Al igual que Robert E. Howard fue un escritor precoz, pero a diferencia de él, la carrera literaria de Bloch duró seis décadas. Fue novelista, cuentista y guionista cinematográfico y de televisión; sus obras se encuentran en varios géneros, como la fantasía oscura, el terror, la ciencia ficción y la novela criminal. Empezó su carrera publicando en revistas como la ya clásica Weird Tales, y mantuvo correspondencia con H.P. Lovecraft quien fue su mentor, pero éste murió cuando Bloch tenía 20 años. Sin embargo, un buen número de sus cuentos de terror se desarrollan en el universo de los Mitos de Cthulhu, de Lovecraft y su círculo. Se volvió muy famoso cuando Hitchcock estrenó Psycho en 1960, basada en la novela del mismo título que Bloch publicó un año antes. Ganó un buen número de premio, como el Hugo, el Mundial de Fantasía y el Bram Stoker. Fue también presidente de la asociación Mystery Writers of America. Su relato “Tren infernal” (“That Hell-Bound Train”) fue publicado por primera vez en la revista The Magazine of Fantasy and Science Fiction, en septiembre de 1958. Al año siguiente ganó el Premio Hugo al mejor cuento. La versión en español proviene del libro Dulces sueños, de la editorial Valdemar en su colección Gótica. La traducción es de José Luis Moreno Ruiz.
 
El protagonista de “Tren infernal” es Martin, quien ahora es un vagabundo que va de aquí para allá en trenes de carga. Recuerda que su padre siempre cantaba la canción That Hell-Bound Train y Martin la canta también cuando camina solo por las vías del ferrocarril esperando que pase un tren. Hasta que un día no sólo pasa uno, sino que se detiene junto a Martin y baja el conductor llamando a Martin por su nombre. Este hombre intenta que Martin se suba a su tren, pero Martin entiende que es el tren de los pecadores y declina la invitación. Entonces, el conductor convence a Martin de hacer un trato, que ni siquiera necesitan firmar, es un trato entre caballeros. Martin accede, con una condición muy especial... Y esto es suficiente.
 
Es, por supuesto, un cuento más moderno y literario que los pulps tradicionales, más significativo, pues no se agota en sí mismo. Está escrito más como una alegoría, y de alguna manera me parece cercano, no por su tema central ni por su estilo, sino por su sentido final, a la novela El desierto de los tártaros, de Dino Buzzati, que recomendé hace poco. Y también, cercano, a su manera, a la novela La muerte feliz, de Albert Camus, igualmente comentada hace muy poco. Y es que las tres narraciones tratan sobre la vida, la muerte y la felicidad. Es una narración inteligente y sumamente disfrutable.
 
Con este comentario termino la tercera sección de la antología. Pronto publicaré los comentarios de la cuarta sección: “El diablo”.
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Bienvenidos al Sabbath (antología de relatos de satanismo y brujería). Selección de Juan Luis González Caballero y Óscar Sacristán. Editorial Valdemar, colección El Club Diógenes. 1a. Ed., diciembre de 2017. 3a. impresión, septiembre de 2022. España. 768 págs.
 
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Te puede interesar:
 
* Bienvenidos al Sabbath (01) Panorama

* Bienvenidos al Sabbath (02) Brujas

* Bienvenidos al Sabbath (03) Sabbath

* Olalla y El diablo de la botella, de Robert Louis Stevenson

* La isla del tesoro, de Robert Louis Stevenson

* La hora de las brujas, de Anne Rice

* Vampiras. Serie de siete comentarios sobre los cuentos del libro Vampiras. Antología de relatos sobre mujeres vampiro

* El desierto de los tártaros, de Dino Buzzati

 
 
 
 

viernes, 28 de agosto de 2026

Primeras líneas de La muerte feliz, de Albert Camus, en tres idiomas

 

Primeras líneas...
 
La muerte feliz
de Albert Camus
 
en tres idiomas

 



 
Il était dix heures du matin et Patrice Mersault marchait d'un pas régulier vers la villa de Zaugreus. À cette heure, la garde était sortie pour le marché et la villa était déserte. On était en avril et il faisait une belle matinée de printemps étincelante et froide, d'un bleu pur et glacé, avec un grand soleil éblouissant mais sans chaleur.
 
[La mort heureuse. Versión original en francés de Albert Camus. Éditions Gallimard. 1971. París.]
 
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Erano le dieci del mattino e Patrice Mersault camminava con passo regolare verso la villa di Zagreus. A quell'ora l'infermiera era uscita per andare al mercato e la villa era deserta. Si era in aprile ed era una bella mattina di primavera, fredda e sfavillante, di un azzurro gelido e puro, con un sole smagliante ma privo di calore.
 
[La morte felice. Traducción al italiano de Giovanni Bogliolo. Giunti Editore/Bompiani. 2018. Milán, Italia.]
 
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Eran las diez de la mañana y Patrice Mersault se encaminaba con paso regular hacia la villa de Zagreus. A esas horas, la enfermera había salido a hacer recados y no había nadie en la villa. Era el mes de abril y hacía una hermosa mañana de primavera, resplandeciente y fría, de un azul límpido y helado, despejada y con un sol deslumbrador, pero que no calentaba.
 
[La muerte feliz. Traducción al español de María Teresa Gallego Urrutia. Debolsillo. España, 2021; México, 2022.]
 
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Te puede interesar:
 
* Primeras líneas de La peste, de Albert Camus, en tres idiomas (y dos versiones en español)

* Primeras líneas de El extranjero, de Albert Camus, en cuatro idiomas (y dos versiones en inglés y dos en español)

* Primeras líneas de El desierto de los tártaros, de Dino Buzzati, en cuatro idiomas

 
 
 

viernes, 21 de agosto de 2026

La muerte feliz, de Albert Camus

 




La muerte feliz
de Albert Camus
 
Jesús Guerra
 
El 7 de noviembre de 2013, en la fecha exacta en que celebramos el centenario del nacimiento de Albert Camus, publiqué aquí un breve perfil del escritor y apunté los títulos de sus obras. Les sugiero leerlo, antes o después de la siguiente reseña. También encontrarán la liga a ese perfil, llamado “Albert Camus: 100 años” al final del presente texto, lo mismo que a los comentarios de otros de sus libros.

La muerte feliz fue la primera novela escrita por Camus, entre 1936 y 1938, pero finalmente decidió no publicarla. Tiempo después él mismo dijo, o escribió, que los defectos del manuscrito eran los de una primera novela, había tratado de abarcar demasiado, de tocar demasiados temas. A pesar de que la terminó y por lo menos le hizo algunas correcciones, el resultado final no lo convenció, además, para esas fechas, ya comenzaba a escribir la que sería oficialmente su primera novela, y tal vez la más exitosa y conocida: El extranjero (L'Étranger, publicada en 1942). Sin embargo, algún cariño le tendría Camus a La muerte feliz, pues según dice la “Nota sobre esta edición”, que aparece al inicio de la versión en castellano, “conservó dos copias mecanografiadas con ligeras variaciones, así como sus notas preparatorias”. Una de las copias contiene correcciones a mano del propio Camus. Con este material, la editorial Gallimard preparó la versión que se publicó en francés como primer número de la colección Cahiers Albert Camus, en 1971, 11 años después de la muerte del autor.

 
Edición francesa
de bolsillo



Hay varios elementos que emparentan La muerte feliz con El extranjero, algunos relacionados con la trama y el apellido del personaje central de ambas novelas: Patrice Mersault en La muerte feliz y Meursault en El extranjero; nótese, sin embargo, que, en la segunda, el personaje es mencionado siempre solamente por el apellido y éste tiene una ‘u’ faltante en el apellido de Patrice. Sin embargo, la novela inédita a la muerte de Camus no es una primera versión de El extranjero, son novelas diferentes, aunque cercanas en algunos aspectos. Uno de los cambios importantes es que La muerte feliz está escrita en tercera persona, aunque con la perspectiva del personaje central, y El extranjero está en primera persona, narrada por Meursault. En ambas novelas, el protagonista comete un asesinato, pero las víctimas, las consecuencias y los motivos son muy distintos. En ambas, el espacio geográfico es muy similar, si no es que casi idéntico, y esto se encuentra relacionado con la propia vida del autor. De hecho, hay una serie de elementos autobiográficos, sobre todo en La muerte feliz.
 
La novela está dividida en dos partes, cada una con cinco capítulos sin título. La primera parte se llama “Muerte natural”, y la segunda, “La muerte consciente”.
 
Me parece que es necesario decir de una vez que, aunque recomiendo muchísimo la lectura de La muerte feliz, la recomiendo para quienes ya son lectores de Camus, particularmente de su narrativa, pero no creo que sea la obra adecuada para quienes se acercan a Camus por primera vez. Y les digo el motivo: la novela es deshilvanada, efectivamente toca demasiados temas y, por lo tanto, carece de concisión. Si a esto agregamos que es una novela de ideas, con algunos diálogos en los que los personajes, muy lúcidos, exponen diversas filosofías ante la vida y la felicidad, que es una obra excesivamente descriptiva y que en términos puramente argumentales es muy sencilla, podemos concluir que para un lector que no conoce la obra de Camus, esta novela puede resultar pesada, árida y difícil de leer. Sin embargo, para los lectores de Camus, La muerte feliz resulta interesantísima, porque reconocemos algunos de los temas, de las ideas, de las posturas filosóficas, y reencontramos el estilo de Camus, que en algunos momentos es espectacular. Recordemos que esta novela comenzó a escribirla a los 23 años, más o menos al tiempo que escribía los ensayos de El revés y el derecho (L'envers et l'endroit, 1937) y Bodas (Noces, 1938), con las cuales también tiene cercanía.


 
Edición italiana



Del argumento no les comento nada para que ustedes lo descubran, lo que sí puedo decirles es que, como se imaginarán por el título de la novela, la felicidad (su búsqueda o su voluntaria construcción y su reconocimiento), es el tema principal, entrelazado con otros, y eso coloca a esta obra en correlación, con perspectivas muy distintas, por supuesto, a dos obras leídas recientemente, el cuento “El tren infernal”, de Robert Bloch (que comentaré próximamente en este blog como parte de la entrada “Bienvenidos al Sabbath (04): Pacto satánico”, y la novela El desierto de los tártaros, de Dino Buzzati (cuya reseña pueden leer aquí).

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La muerte feliz. Albert Camus. Traducción de María Teresa Gallego Urrutia. Debolsillo. 1a. Ed. en francés, 1971; 1a. Ed. en España (en esta editorial), 2021; 1a. Ed. en México, 2022; 10a reimpresión, diciembre de 2025. 160 págs. (También se consigue en libro electrónico.)
 
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Te puede interesar:
 
* Albert Camus, 100 años (publicado en 2013)

* La peste, de Albert Camus

* El extranjero, de Albert Camus

* Meursault, Caso Revisado, de Kamel Daoud

* El exilio y el reino, de Albert Camus (parte 1)

* El exilio y el reino, de Albert Camus (parte 2)

* El desierto de los tártaros, de Dino Buzzati

 
 
 

viernes, 14 de agosto de 2026

Primeras líneas de Culto secreto en dos idiomas

 

Primeras líneas...
 
“Culto secreto”
de Algernon Blackwood
 
en dos idiomas


 


 
Harris, the silk merchant, was in South Germany on his way home from a business trip when the idea came to him suddenly that he would take the mountain railway from Strasbourg and run down to revisit his old school after an interval of something more than thirty years.
 
[Secret Worship. Versión original en inglés de Algernon Blackwood. 1908.]
 
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Harris, comerciante en sedas, se encontraba en el sur de Alemania, de regreso de un viaje de negocios, cuando de repente de le ocurrió la idea de coger el tren de la montaña que salía de Estrasburgo, y volver a visitar su antiguo colegio tras un intervalo de algo más de treinta años.
 
[Culto secreto. Traducción al español de Francisco Torres Oliver. Incluido en el libro John Silence, investigador de lo oculto. Editorial Valdemar, Madrid.]
 
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Te puede interesar:
 
* Primeras líneas de Antiguas brujerías, de Algernon Blackwood, en dos idiomas (y dos versiones en español)

* Primeras líneas de Los sauces, de Algernon Blackwood, en dos idiomas

* Primeras líneas de Duma Key, de Stephen King, en tres idiomas

* Primeras líneas de La historiadora, de Elizabeth Kostova, en dos idiomas

* Primeras líneas de El gran dios Pan, de Arthur Machen, en dos idiomas

 
 
 

viernes, 7 de agosto de 2026

Bienvenidos al Sabbath (03): Sabbath

 




Bienvenidos al Sabbath
(antología de relatos de satanismo y brujería)
Selección de Juan Luis González Caballero
y Óscar Sacristán
 
Jesús Guerra
 
Bienvenidos al Sabbath (03): Sabbath
Publiqué ya dos entradas relacionadas con esta formidable antología de la editorial Valdemar, “Bienvenidos al Sabbath (01): Panorama” (que pueden encontrar aquí), que es una visión general del libro, y que yo recomiendo leer primero, y “Bienvenidos al Sabbath (02): Brujas”, en donde comenté los cinco cuentos que conforman la primera sección (la pueden encontrar aquí). Hoy, por lo tanto, comento los relatos que forman la segunda sección del volumen, llamada “Sabbath”, que son los siguientes:

* El joven Goodman Brown (Young Goodman Brown), de Nathaniel Hawthorne
* El santuario (The Sanctuary), de E.F. Benson
* Culto secreto (Secret Worship), de Algernon Blackwood
* El extranjero del Kurdistán (The Stranger from Kurdistan), de E. Hoffman Price
* [Cena en casa del campanero], de Joris-Karl Huysmans
 
Los corchetes en el caso del texto de Huysmans indican que se trata de un fragmento de novela, en este caso de Allá lejos.


 



El joven Goodman Brown
Nathaniel Hawthorne nació ni más ni menos que en Salem, Massachusetts, el 4 de junio de 1804; murió en Plymouth, el 19 de mayo de 1864, a los 59 años. Escribió novelas y cuentos en los géneros de ficción gótica y romanticismo oscuro. Su novela más conocida, y para muchos críticos la mejor que escribió, es La letra escarlata (The Scarlet Letter), publicada en 1850. Fue un autor muy respetado en su tiempo, a quien admiraban escritores como Herman Melville, Edgar Allan Poe y Henry James, entre otros. Nathaniel Hawthorne es un clásico de la literatura estadounidense, aunque lamentablemente, hasta donde sé, una buena parte de su obra no ha sido traducida al español. El cuento “El joven Goodman Brown” fue publicado en la revista The New-England Magazine en 1835, y no fue recogido en libro sino hasta 1846 en el volumen Mosses from an Old Manse. El cuento procede de la edición española de este libro, Musgos de una vieja rectoría, de Valdemar, colección Gótica, con traducción de Rafael Lassaletta.
 
El relato se ubica en el siglo XVII en Salem, Massachusetts, en la Nueva Inglaterra puritana. Goodman Brown se dispone a iniciar su pequeño viaje, a pie, a través del bosque, a un lugar que los lectores desconocemos. Su mujer, Faith, le pide que justo esa noche no la deje sola, pero él le responde que es precisamente esa noche en la que debe hacer lo que tiene que hacer... Y se va. En el bosque encuentra a un hombre mayor que él, con el que había quedado de verse ahí, y juntos continúan el viaje, en el cual suceden una serie de hechos extraños que tienen fuertes consecuencias a lo largo de la extensa vida de Goodman Brown. Es importante notar (incluso el cuento tiene una nota a pie de página del traductor al respecto) que los nombres tienen un tratamiento alegórico, al igual que el relato, y los dos ejemplos principales son el de Goodman, que significa ‘buen hombre’, y el de su esposa, Faith, que significa ‘fe’.
 
El cuento, en efecto, es una alegoría con diversos propósitos, entre ellos una crítica social, en particular a los puritanos que dominaban la religión de esa zona del país. Es un cuento deliciosamente ambiguo y por lo tanto fantástico y una lectura muy gratificante.


 



El santuario
Edward Frederic Benson, quien firmaba como E.F. Benson, nació el 24 de julio de 1867 en Berkshire, Reino Unido, y murió el 29 de febrero de 1940, en Londres, a los 72 años. Fue autor de novelas, biografías, autobiografías, artículos, obras de teatro y cuentos de terror, entre otras cosas. Fue un escritor muy prolífico, aunque se ha traducido muy poco al español. El tercer volumen de su autobiografía, publicado el año de su muerte, tiene un título genial: Final Edition. En nuestro tiempo es conocido, sobre todo, por sus cuentos de terror. Fue amigo de otro importante escritor inglés de cuentos de terror: M.R. James. El cuento de esta antología procede de El santuario y otras historias de fantasmas, de Edward Frederic Benson, publicado por la editorial Valdemar en su colección Gótica, con traducción de Óscar Palmer.
 
Al joven Francis Elton le avisan que murió su tío, Horace, y que a él lo ha dejado como heredero. Francis viaja al pueblo de Wedderburn, cercano al lugar en donde se encuentra la mansión de su tío, en donde pasó unas extrañas vacaciones de verano unos cuatro años atrás, y ahí se entera que el viejo Horace, al que no conocía muy bien, fue cremado y sus cenizas enterradas el mismo día que a él le llegó el aviso, lo cual le parece francamente extraño, pero pronto se dará cuenta de que eso es sólo un detalle comparado con todo lo que va descubriendo acerca de la vida y la muerte de Horace.
 
El relato, relativamente breve, es interesantísimo, bien narrado, lleno de alusiones a misterios que quizá nunca terminamos de comprender. Benson era conocido, como narrador de cuentos de terror, sobre todo por sus narraciones de fantasmas, y aquí lo que encontramos es una rica y escalofriante mezcla de fantasmas y satanismo. Curiosamente, el relato es muy clásico y simultáneamente muy moderno. Es una magnífica muestra de la obra de este autor.


 



Culto secreto
De su estupendo autor, el inglés Algernon Blackwood, ya escribí en la entrada anterior acerca de esta antología (la cual pueden encontrar acá). Este cuento procede también del libro John Silence, investigador de lo oculto, de Blackwood, publicado por la editorial Valdemar en su colección Gótica, con traducción de Francisco Torres Oliver.

Harris es un comerciante inglés de seda, cercano a los 50 años, que viaja por el sur de Alemania de regreso a su país, pero cuando pasa por la región en donde se encuentra el internado al que sus padres lo enviaron, de adolescente, durante dos años, para que aprendiera alemán y disciplina, decide pasar la noche en el pueblo desde el que puede visitar su antigua escuela. Mientras el tren viaja por esa área, Harris recuerda su época de estudiante y se pone sentimental. Era un internado de prestigio con apenas una centena de estudiantes de toda Europa.
 
Harris se registra en una posada y durante la cena conversa con otro inglés al que le cuenta el propósito de su estancia en el pueblo, su interlocutor lo escucha, luego hace un comentario que resulta desconcertante para Harris y se despiden. Pero hay otro viajero que también cena solo en el restaurante, que escucha la conversación. Poco después, a pesar de la hora y de que tiene que cruzar un bosque, Harris dirige sus pasos al lugar en donde estudió años atrás. Un buen rato después, Harris llega a la solitaria edificación, toca a la puerta, y le abre uno de los hermanos (pues los maestros son religiosos), lo pasa a la sala de reunión de los hermanos, y todos lo reciben muy bien, diciéndole que se sienten honrados de que un antiguo alumno los visite. Beben café y vino, conversan animadamente, hasta que Harris empieza a notar algunas cosas que lo inquietan...
 
Es curioso pero la primera parte de este relato y la primera parte de “Antiguas brujerías”, que está en la sección anterior de la antología (ambos proceden del mismo libro de Blackwood), comparten algunos paralelismos, son, de hecho, como dos variaciones al mismo tema, pero luego, por supuesto, cada relato avanza por un camino diferente. Ambos son muy atmosféricos, ricos en detalles y en imágenes impactantes, y muy intensos. Son parte del estilo Blackwood.


 



El extranjero del Kurdistán
Edgar Hoffmann Trooper Price, quien firmaba sus obras como E. Hoffmann Price, nació el 3 de julio de 1898 en Fowler, California, y falleció el 18 de junio de 1988, en Redwood City, California, a los 89 años. En su juventud fue militar y luego trabajó en una empresa, ante la imposibilidad de vivir de sus relatos para revistas Pulp, como Weird Tales y otras más. Fue de los pocos escritores en conocer personalmente a Robert E. Howard, H. P. Lovecraft y Clark Ashton Smith. Colaboró con Lovecraft en el cuento “A través de las puertas de la llave de plata”. Escribió en muy diversos géneros: aventuras, detectives, terror, fantasía y ciencia-ficción. No fue sino hasta los años 70 y 80 que vio algunos de sus relatos editados en formato de libro, sin embargo, recibió el World Fantasy Lifetime Achievement Award en 1984. El cuento de esta antología procede del libro Trece para el Diablo, publicado por la editorial Valdemar en su colección Gótica. La traducción es de José Luis Moreno Ruiz.
 
El relato es bastante breve, así que no puedo contarles demasiado. Trata de un hombre misterioso que llega, en un país lejano, a una reunión secreta a la que logra entrar a pesar de los diversos controles de seguridad. En la reunión se encuentran 77 personas de altas jerarquías sociales... El relato es, en realidad, una interesantísima crítica. Entre los lectores de las revistas Pulp, este cuento fue polémico. Y al leerlo entendemos los motivos. Realmente interesante.


 



[Cena en la casa del campanero]
Charles Marie Georges Huysmans, quien firmaba como Joris-Karl Huysmans, nació en París, el 5 de febrero de 1848 y falleció en la misma ciudad el 15 de mayo de 1907, a los 59 años. Era francés, hijo de padre holandés y madre francesa, por eso, supongo que, para resaltar su origen, o para que su nombre fuera más memorable, cambió los franceses Georges y Charles por sus equivalentes holandeses: Joris-Karl. Fue funcionario público, pintor, narrador, cronista y crítico de arte. Como escritor comenzó como un practicante del naturalismo, siguiendo a Zola, pero después creó su propia corriente, el naturalismo espiritualista, luego pasó al decadentismo y finalmente al simbolismo. Como crítico de arte, impulsó a los impresionistas y posteriormente a los simbolistas. Como narrador, fue reconocido por autores como Paul Valéry y Marcel Proust. “Cena en la casa del campanero” es un fragmento de su novela Allá lejos (en francés Là-bas) publicada por Valdemar en sus colecciones Planeta Maldito y El Club Diógenes, aunque no se menciona al traductor.
 
Lo más importante de este fragmento es el hecho, ya mencionado, de que fue extraído de la no sólo clásica sino hasta mítica novela Là-bas (Allá lejos, o Allá abajo, según la traducción, pues hay varias en español), en la cual el protagonista, Durtal, está escribiendo una biografía de Gilles de Rais, el aristócrata y militar famoso por su crueldad y sus crímenes. En este fragmento, uno de los personajes da una pequeña cátedra sobre las prácticas satánicas en el París contemporáneo de los personajes. Este fragmento de novela, y el cuento anterior, de E. Hoffmann Price, funcionan muy bien como textos complementarios.
 
Con este texto termina la segunda sección de la antología: “Sabbath”. Pronto publicaré los comentarios de la tercera sección: “Pacto satánico”.
 
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Bienvenidos al Sabbath (antología de relatos de satanismo y brujería). Selección de Juan Luis González Caballero y Óscar Sacristán. Editorial Valdemar, colección El Club Diógenes. 1a. Ed., diciembre de 2017. 3a. impresión, septiembre de 2022. España. 768 págs.
 
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