lunes, 9 de febrero de 2026

Los documentos de Aspern, de Henry James

 



Los documentos de Aspern
de Henry James
 
Jesús Guerra
 
Esta famosísima novela corta del escritor norteamericano Henry James (Nueva York, 15 de abril de 1843-Londres, 28 de febrero de 1916) normalmente se publica en español, pues existen varias traducciones, con el título Los papeles de Aspern, a partir del título original, The Aspern Papers. La primera vez que leí esta obra fascinante fue en la edición de Tusquets Editores, con la traducción de José María Aroca, y de la lectura de esa edición publiqué una reseña en este mismo blog en noviembre de 2017 (la cual pueden leer aquí). De hecho, recomiendo leer primero esa reseña, pues es más general, ahí comento de qué trata la novela, dónde obtuvo Henry James la idea para el argumento, el motivo por el que esta historia era tan importante para el autor, comento los personajes, y menciono algunas de las ediciones de esta novela en nuestro idioma.


 



Sin embargo, en ese momento aún no existía la edición que acabo de leer, de la colección Penguin Clásicos, de Penguin Random House, es decir, releí la novela, pero en una nueva edición, la cual lleva el título Los documentos de Aspern, en una versión castellana de tres traductores: Jackie Demartino, Francisco López Martín y Carlos Manzano. ¿Por qué tres traductores? ¿Se tomó la traducción de alguno de ellos y los otros dos hicieron revisiones y ajustes? (Está claro que no tengo idea sobre cómo trabajan tres traductores simultáneamente en un mismo libro…)


 



Me pareció que la experiencia de lectura fue distinta; por supuesto, en parte eso tiene que ver con el hecho de haber realizado las lecturas en dos momentos diferentes de mi vida, pero también, y quizá, sobre todo, por las diferentes traducciones. Al comparar algunos pasajes de ambas ediciones vi con claridad que fueron realizadas desde dos perspectivas distintas de lo que es una traducción. La de José María Aroca “reescribe” el libro, por decirlo así, y pasa la novela a un español más moderno y más fluido, aunque por supuesto conserva su sabor de fines del siglo XIX. La traducción que utiliza Penguin Clásicos sigue muy de cerca las características de la prosa, del estilo de Henry James, que es más compleja y, para ciertos lectores, algo más difícil de seguir. Pero ambas versiones son correctas, lo que cambia es la perspectiva, la aproximación a la traducción.


 



Entonces, ¿cuál edición leer? Desde un punto de vista pragmático, lean la que consigan. Hay también algunas ediciones digitales distintas a éstas. Si tienen la posibilidad de elegir entre estas dos ediciones que comento, la de Tusquets les permitirá leer el libro de manera más fluida, la de Penguin Clásicos los acercará más al estilo de la novela original. Y si el tema de la traducción literaria les interesa, consigan las dos y compárenlas, les aseguro que se van a entretener.


 



Hay otra diferencia entre estas ediciones: la de Penguin Clásicos incluye una introducción, de Teresa Gómez Reus, de 21 páginas, que no es súper erudita, minuciosa ni extensa como para que le dé flojera de leer a la mayoría de los lectores, pero tampoco es superficial, de hecho, ofrece una buena cantidad de información acerca del autor y de esta novela, así como algunas claves importantes para la comprensión de la obra.
 
Ahora bien, hay otras dos ediciones, que yo no tengo, pero que podrían interesarles: una de Lectorum con prólogo de Sergio Pitol, y una de Cátedra, editada por Juan Antonio Molina Foix, llamada Los papeles de Aspern y otros relatos sobre escritores. En fin, lo importante es leer esta estupenda novela breve.
 
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Los documentos de Aspern. Henry James. Prólogo de Teresa Gómez Reus. Traducción de Jackie Demartino, Francisco López Martín y Carlos Manzano. Penguin Random House, colección Penguin Clásicos. 1a. Ed. España, febrero de 2021; 1a. Ed. México, octubre de 2023. 176 págs.
 
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jueves, 29 de enero de 2026

Primeras líneas... El pueblo blanco, de Arthur Machen, en dos idiomas

 

Primeras líneas...
 
El pueblo blanco
de Arthur Machen
 
en dos idiomas


 



“Sorcery and sanctity,” said Ambrose, “these are the only realities. Each is an ecstasy, a withdrawal from the common life.”
 
Cotgrave listened, interested. He had been brought by a friend to this mouldering house in a northern suburb, through an old garden to the room where Ambrose the recluse dozed and dreamed over his books.
 
 
[The White People. Versión original en inglés de Arthur Machen. Horlick's Magazine, 1904.]
 
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—Brujería y santidad —dijo Ambrose—; esas son las únicas realidades. Ambas son un éxtasis, una evasión de la vida cotidiana.
 
Cotgrave escuchaba interesado. Le había llevado un amigo a esta casa medio en ruinas que se alzaba en una zona residencial del norte de la ciudad; y, a través de un viejo jardín, le había conducido a la habitación donde Ambrose, el solitario, dormitaba y soñaba sobre sus libros.
 
[El pueblo blanco. Traducción de Rafael Llopis. Taurus Ediciones, Madrid, 1963; Alianza Editorial, Madrid, 1982.]
 
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viernes, 23 de enero de 2026

El pueblo blanco y La novela del polvo blanco, de Arthur Machen

 



El pueblo blanco
La novela del polvo blanco
de Arthur Machen
 
Jesús Guerra
 
Ya he escrito algo sobre el autor británico Arthur Machen (1863-1847), su obra y su influencia en la literatura de terror posterior, sobre todo en H. P. Lovecraft, así que les recomiendo la lectura de mis reseñas de su novela El terror y su cuento largo El gran dios Pan (las ligas están al final del presente comentario).
 
Hay que decir, a manera de nota inicial, que en el “altamente sensible” ambiente del primer cuarto del siglo XXI, excesivamente propenso a la censura, en todas partes pero sobre todo en los Estados Unidos —uno de los efectos secundarios negativos de las redes sociales—, estos dos títulos habrían sido (casi) imposibles de usar si estos relatos fuesen nuevos: “El pueblo blanco”, en inglés “The White People”, que obviamente también puede traducirse como “La gente blanca”, sería altamente problemático por cuestiones raciales y políticas, y “La novela del polvo blanco”, en inglés “The Novel of the White Powder”, nos recuerda de inmediato dos problemas relacionados, uno de salud pública y otro de crimen organizado, a nivel mundial. Pero estos dos relatos, por supuesto, no tiene nada que ver con lo que en nuestro tiempo pensamos de manera automática al leer sus títulos, son narraciones de terror sobrenatural, escritos a fines del siglo XIX.





 
El pueblo blanco
Este cuento largo está dividido en tres partes. La primera no tiene nombre, la segunda se llama “El libro verde” y la tercera es el “Epílogo”. La primera es el diálogo entre dos hombres que se acaban de conocer. Cotgrave es conducido por un amigo a la casa de Ambrose, porque el primero quiere conocer al segundo. Ambrose le expone a su interlocutor sus muy particulares y sumamente interesantes ideas acerca del bien y el mal, la santidad y el pecado o la santidad y la brujería. Ambrose le habla de un caso que de alguna manera extraña ejemplifica sus ideas, pero en lugar de hablarle del asunto, le dice que le prestará un cuaderno que contiene las notas de una jovencita, a la que conoció personalmente, acerca de sus experiencias. Le pide que tan pronto termine de leerlo, se lo regrese pues es una posesión especialmente importante para él.
 
La segunda parte, “El libro verde”, es el contenido de ese cuaderno manuscrito, escrito en primera persona por una adolescente cuyo nombre no conocemos. Si la primera parte del cuento nos da un contexto para comprender el libro verde, el contenido mismo del cuaderno es la sección central del relato. Su lectura es toda una experiencia. La jovencita cuenta, con ciertos rodeos y sin la intención de contarlo todo, pues el cuaderno, dice, está lleno de secretos, algunas de las enseñanzas que le transmitió, en absoluta secrecía, una niñera durante varios años. Le habló de cierto tipo de personas, de ciertos idiomas extraños, de poderes ocultos, de conocimientos antiguos, y le enseñó algunos rituales, de los que, por supuesto, la chica no debía hablar con sus padres ni, de hecho, con nadie más. La chica, además, habla de bosques secretos a los que se accede por senderos ocultos, de algunos parajes extraños y de lo que ahí presenció. El manuscrito de la chica también relata sus recuerdos de algunos cuentos que le contaba su niñera. Se trata de un cuaderno personal, no destinado a la lectura de otras personas, así que no es extraño que se trate de un texto algo caótico, el cual pretende decir sin decir, conservar la experiencia sin revelar los datos precisos. Es, obviamente, un texto en clave, alucinatorio y muy atmosférico.
 
En el epílogo, que es el diálogo entre Cotgrave y Ambrose que se produce cuando el primero va a la casa del estudioso para devolverle el cuaderno de la joven, Cotgrave confiesa no haber entendido del todo algunos fragmentos del cuaderno, ni tampoco la relación entre el contenido del cuaderno y la conversación anterior entre Ambrose y él. Y eso es más o menos lo que nos sucede a los lectores del cuento, el cual es exitoso precisamente porque nos muestra que en el texto de la chica hay un significado que se nos escapa, a pesar de que entendemos la mayor parte de lo dicho y lo sugerido. No hay que olvidar que Arthur Machen, aunque era cristiano, tenía conocimientos esotéricos y formó parte de la Orden Hermética de la Aurora Dorada (Hermetic Order of the Golden Dawn). Se trata de un cuento fascinante que nos obliga a releerlo, el cual no sólo ha influido de manera general en la literatura de terror de los siglos XX y XXI, sino que hay novelas, cuentos y películas inspirados en él. Muy recomendable.
 
Leí este cuento en la famosa y creo que ya clásica Antología de cuentos de terror, seleccionada y traducida por Rafael Llopis, publicada originalmente por Taurus Ediciones, de Madrid, en 1963, y que ha venido reimprimiéndose en libros de bolsillo por Alianza Editorial, tanto en España como en México, primero en una edición en tres tomos (está en el tercero), y recientemente en dos tomos (está en el segundo), pero por supuesto se encuentra en otras ediciones y antologías.


 



La novela del polvo blanco
Otro de los cuentos ambiguos y misteriosos de Machen. Este cuento lo leí en la antología Felices pesadillas de la editorial Valdemar, de la colección El Club Diógenes, aunque ahí mismo se apunta que procede del libro El gran dios Pan y otros relatos de terror sobrenatural, de Arthur Machen, de la misma editorial. La traducción es de Juan Antonio Molina Foix.
 
La narradora es la señorita Helen Leicester, quien vive con su hermano en la casona que fuera de su padre, el fallecido Wyn Leicester. Su hermano es Francis, un joven que estudia Derecho, encerrado en su recámara durante muchas horas por día. Helen le pide que se tome las cosas con calma o enfermará, pero Francis dice que se siente bien, hasta que ya no se siente tan bien y tiene que consultar al Dr. Haberden, el cual le receta un medicamento, y le dice a Helen que Francis sólo está fatigado.

 



Recordemos que la historia transcurre a fines del siglo XIX, las recetas de los médicos eran preparadas por los farmacéuticos en sus farmacias. Francis manda preparar su medicina con el farmacéutico Sayce, que ya es un hombre mayor. Le entregan un frasco con un polvo blanco; Francis debe disolver una cucharada del polvo en un vaso de agua y tomarlo una vez al día. Y así empieza su tratamiento. A los pocos días, Francis se encuentra mucho mejor, tanto que le dice a Helen que en unas semanas más deberían de tomar unas vacaciones juntos en París, pero que antes intentará conocer todo lo que no ha conocido de Londres. Así, por primera vez, deja de lado sus estudios y empieza a salir. Helen primero está muy contenta por su hermano, pero pronto empieza a preocuparse; se da cuenta de que cada vez Francis llega más tarde a la casa. Luego de unas semanas así, en las que Francis ya ni menciona el viaje a París, el joven dice, sorpresivamente, que ha decidido retomar sus estudios, y se encierra en su recámara. Primero, por lo menos bajaba a comer con su hermana, pero después pide que le lleven la comida a su recámara y se la dejen en la puerta, pues no quiere que lo molesten.
 
Y aquí empieza la parte aterradora del relato, de la que ya no les puedo hablar, pero que nos muestra, a pesar de la elegancia de la prosa de Machen, por qué fascinó a los escritores norteamericanos pulp de los años 30, que lo seguían e incluso imitaban en las revistas que originaron el género de weird tales, o cuentos de lo extraño. Un relato interesantísimo y misterioso que deja espacio para diversas interpretaciones. Es uno de los cuentos imprescindibles de Arthur Machen.
 
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El pueblo blanco. Arthur Machen. Antología de cuentos de terror, seleccionada y traducida por Rafael Llopis, Alianza Editorial.
La novela del polvo blanco. Arthur Machen. Felices pesadillas y El gran dios Pan y otros relatos de terror sobrenatural. Traducción de Juan Antonio Molina Foix. Editorial Valdemar, colecciones Gótica y El Club Diógenes.
 
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jueves, 15 de enero de 2026

Primeras líneas de La muerte en sus manos en cinco idiomas

 

Primeras líneas...

 

La muerte en sus manos

de Ottessa Moshfegh

 

en cinco idiomas

 




Her name was Magda. Nobody will ever know who killed her. It wasn't me. Here is her dead body.

 

But there was no body. No bloodstain. No tangle of hair caught on the coarse fallen branches, no red wool scarf damp with morning dew festooned across the bushes. There was just the note on the ground, rustling at my feet in the soft May wind.

 

[Death in her hands. Versión original en inglés de Ottessa Moshfegh. Penguin Press, New York, 2020.]

 

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Es deia Magda. Ningú no sabrà mai qui l'ha morta. No he estat jo. Aquí hi ha el seu cadàver.

 

Però no hi havia cap cos. Cap taca de sang. Cap bolic de cabells enganxat a les aspres branques caigudes, cap bufanda de llana vermella humida de rosada adornant els arbustos. Només hi havia la nota a terra, que s'agitava devant els meus peus en el vent suau de maig.

 

[La mort a les seves mans. Traducción al catalán de Alba Dedeu. Angle Editorial, Barcelona, 2021.]

 

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Elle s'appelait Madga. Personne ne saura jamais qui l'a tuée. Ce n'est pas moi. Voici son cadavre.

 

Mais il n'y avait pas de cadavre. Pas de tache de sang. Pas de cheveux emmêlés accrochés aux grosses branches mortes, pas d'écharpe en laine rouge mouillée par la rosée du matin dans les buissons. Il n'y avait que le message par terre, tremblant à mes pieds sous le petit vent de mai.

 

[La mort entre ses mains. Traducción al francés de Clément Baude. Fayard, Paris, 2022.]

 

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Si chiamava Magda. Nessuno saprà mai chi è stato. Non l'ho uccisa io. Qui giace il suo cadavere.

 

Ma non c'era nessun cadavere. Nessuna macchia di sangue. Nessuna ciocca di capelli impligliata tra i ruvidi rami caduti a terra, nessuna sciarpa rossa umida di rigiada mattutina a drappeggiare i cespugli. C'era solo quel messaggio a terra, che frusciava ai miei piedi smosso dal lieve vento di maggio.

 

[La morte in mano. Traducción al italiano de Gioia Guerzoni. Giangiacomo Feltrinelli Editore, Milano, 2020.]

 

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Se llamaba Magda. Nadie sabrá nunca quién la mató. No fui yo. Este es su cadáver.

 

Pero no había cadáver. Ni mancha de sangre. Ni maraña de pelos enganchada a las ásperas ramas caídas, ni bufanda de lana roja húmeda de rocío festoneando los arbustos. Solo había una nota en el suelo, crujiendo con el suave viento de mayo a mis pies.

 

[La muerte en sus manos. Traducción al español de Inmaculada C. Pérez Parra. Alfaguara, 2021.]

 

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viernes, 9 de enero de 2026

La muerte en sus manos, de Ottessa Moshfegh

 



La muerte en sus manos
de Ottessa Moshfegh
 
Jesús Guerra
 
Como ya apunté en mi reseña de la segunda novela de Ottessa Moshfegh, Mi nombre era Eileen (la liga está al final de este comentario), esta autora ha publicado las siguientes novelas:
 
* McGlue (en inglés en 2014; en español, Alfaguara, 2024. Novela corta)
* Mi nombre era Eileen (Eileen, 2015; Alfaguara, 2017)
* Mi año de descanso y relajación (My Year of Rest and Relaxation, 2018; Alfaguara, 2019)
* La muerte en sus manos (Death in Her Hands, 2020; Alfaguara, 2021)
* Lapvona (2022; Alfaguara, 2023)
 
Y el libro de cuentos:
 
* Nostalgia de otro mundo (Homesick for Another World, 2017; Alfaguara, 2022)

 
Edición en inglés



Como no he leído la tercera novela de Moshfegh (aún), este comentario es acerca de la cuarta novela de esta escritora norteamericana (nacida en Boston, Massachusetts, en 1981, de madre croata y padre judío-iraní). La narradora (muy poco confiable, como descubrimos en el transcurso de la obra) y personaje central de La muerte en sus manos es Vesta Gul, una viuda de 72 años que vive desde hace poco en una especie de cabaña que anteriormente fue un campamento de verano para chicas scout, al lado del bosque, cerca de un pueblo llamado Levant, al que va una vez a la semana a comprar provisiones. La novela empieza de manera espectacular: Vesta camina, junto con Charlie, su perro, por una sección del bosque que es de su propiedad, y encuentra una nota manuscrita, sobre el polvo, detenida con unas piedras, que dice: “Se llamaba Magda. Nadie sabrá nunca quién la mató. No fui yo. Este es su cadáver”.

 
Edición en catalán



La nota ya es desconcertante, por supuesto, pero lo es más el hecho de que no hay ningún cuerpo cerca de la nota, ni señales de violencia. ¿Quién era Magda? ¿Dónde está el cuerpo de Magda? ¿Quién la mató? ¿Por qué? ¿Quién escribió la nota? Estas preguntas que nos hacemos los lectores se las hace también Vesta. Pero no llama a la policía, que tal vez se hubiera burlado de ella, pues no hay nada real que reportar...

 
Edición en francés



Vesta, que tiene una vida bastante tranquila, entre lecturas, siestas, paseos con su perro, el cuidado de sus hortalizas y sus idas de compras al pueblo, se obsesiona con la nota. Al grado de que va a la biblioteca del pueblo a consultar Internet para averiguar cómo se realiza una investigación policiaca, pero como no sabe gran cosa de consultas en la red, termina en una página con consejos sobre cómo escribir una novela policiaca, que a ella le parece que es más o menos lo mismo.

 
Edición en italiano



Así, la investigación de Vesta, y por lo tanto esta historia que es una especie de monólogo, va tornándose en una locura que mezcla fantasía y realidad, y al contarnos lo que Vesta supone que es la vida de Magda, la supuesta muerta, Vesta nos va contando fragmentos de su propia vida, sobre todo de las cuatro décadas que pasó junto a su marido, Walter, a quien ella suponía que amaba, pues era parte de la historia de su vida que ella misma se había contado a sí misma, esa historia que la gente arma para los demás, pero que no necesariamente es del todo real. Ahora, al imaginar la vida de Magda, Vesta se ve obligada a confrontar sus propios recuerdos.

 
Edición en holandés



La novela es desconcertante pero fascinante, al menos para una parte de sus lectores. La crítica, aunque en su mayor parte ha sido positiva, es ambigua y tiene sus reservas. Para algunos críticos esta novela parece un ejercicio de escritura, o sea un experimento, una especie de juego de la autora, para otros parece más un ejercicio de estilo, y para otros es una novela acerca de la escritura de una novela, o, de manera más general, una reflexión sobre la creatividad, y para otros más es una sátira de la novela policiaca. La verdad está, creo, en un punto intermedio, salvo que para mí esta obra no es una sátira de la novela de detectives, sino un elemento utilizado para otros fines, para narrar el desmoronamiento psicológico de un personaje. La novela policiaca, tanto la clásica como la noir, comienzan con un misterio y el lector asiste al proceso para llegar por lo menos a algunas respuestas; en La muerte en sus manos, la historia comienza con un misterio, y el proceso conduce a más misterios y a más preguntas, tanto del personaje narrador como del lector. A algunos lectores simplemente los desconcertará, a otros quizá los decepcionará, pero a otros les va a fascinar. Además, me parece que el talento y el oficio de la autora son evidentes.
 
La muerte en sus manos es, creo, una novela perfecta para clubes de lectura, pues seguramente las diversas interpretaciones y opiniones de los diferentes lectores conducirán a conversaciones interesantísimas. A mí me gustó; hagan la prueba. Moshfegh es una escritora formidable.
 
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La muerte en sus manos. Ottessa Moshfegh. Traducción de Inmaculada C. Pérez Parra. Alfaguara (1a. ed. en inglés, 2020; 1a. ed. en español, 2021). 232 págs. Se puede conseguir en edición digital.
 
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lunes, 29 de diciembre de 2025

Primeras líneas de Antiguas brujerías en dos idiomas

 

Primeras líneas...
 
Antiguas brujerías
de Algernon Blackwood
 
en dos idiomas


 



There are, it would appear, certain wholly unremarkable persons, with none of the characteristics that invite adventure, who yet once or twice in the course of their smooth lives undergo an experience so strange that the world catches its breath — and looks the other way!
 
[Ancient Sorceries. Original en inglés de Algernon Blackwood. 1908]
 
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Hay, al parecer, ciertas personas totalmente vulgares, sin ninguna característica que las haga propicias a correr aventuras, quienes, sin embargo, sufren una o dos veces en sus vidas apacibles una experiencia tan extraña que obligaría al mundo entero a contener la respiración. ¡Y a pensar en el más allá!
 
[Antiguas brujerías. Traducción al español de Rafael Llopis. Taurus Ediciones, Madrid, 1963.]
 
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