martes, 22 de septiembre de 2026

N.P, de Banana Yoshimoto

 




N.P
de Banana Yoshimoto
 
Jesús Guerra
 
Tenía mucho tiempo de no leer un libro de Banana Yoshimoto, una autora japonesa que tiene sus particularidades. Su obra no me apasiona, pero me gusta, me resulta sumamente interesante, como la de la mayoría de los autores japoneses que he leído. Los libros de Banana Yoshimoto son sencillos de leer, aunque la comprensión de estos es algo más complicada, y eso simplemente porque escribe desde Japón y sobre la cultura japonesa, que es tan diferente de la occidental. Y eso que ella y Haruki Murakami son los escritores japoneses más “norteamericanizados”, por lo menos esa es la visión que se tiene de ellos. Esto equivale a decir que son demasiado japoneses para los lectores occidentales, y demasiado occidentales para los japoneses, y sin embargo, en lugar de que esto haya sido un problema para ambos autores, el resultado ha sido el opuesto, son dos de los escritores japoneses más exitosos en su propio país y en el mundo.
 
Mi reseña de su libro Sueño profundo (que pueden leer aquí) comienza así: “Banana Yoshimoto, pseudónimo literario de Mahoko Yoshimoto, nacida en 1964, hija de un importante crítico literario y filósofo, comenzó a escribir muy joven y tuvo un éxito enorme con su primera novela, Kitchen (en Japón esta obra ha tenido más de 60 ediciones, ganó varios premios literarios, y se hicieron dos películas basadas en ella), publicada en 1988 en Japón y en 1991 en España. Otros de sus libros publicados en castellano son: Sueño profundo (1989 en Japón, 2006 en España), Tsugumi (1989 / 2008), N.P. (1990 / 1994), Amrita (1994 / 2002), y Recuerdos de un callejón sin salida (2003 / 2011), todos ellos publicados por Tusquets en España y México. Con mucha frecuencia se le compara con el novelista Haruki Murakami, como si fuera su versión femenina. En realidad, sus estilos son diferentes, pero sí tienen puntos en común, como su conocimiento de la literatura estadounidense y del idioma inglés, los cuales influyen de cierta manera en sus textos; su retrato un tanto depresivo del Japón contemporáneo en contraste con la abundancia económica y la hipertecnologización de la sociedad, y, por supuesto, el hecho de ser los escritores japoneses más conocidos en el mundo”.

 
Edición francesa



Esa lista de sus obras en español hay que ponerla al día, pero en realidad no se han publicado muchos más libros de ella en nuestro idioma, y tampoco en inglés. Tendré que investigar qué sucede con esta autora pues en Japón estuvo publicando con mucha constancia hasta 2015. ¿Y después? Además de los libros ya mencionados arriba, en español han aparecido: Lagartija (1995), Sly (1998), La última amante de Hachiko (1999), Honeymoon (2000), H.H. (2001), La pequeña sombra (2002), Presagio triste (2003), El lago (2011) y Primer amor (en español, 2026) algunos de los cuales son difíciles de conseguir ahora. Y también tiene otros libros no traducidos, ni al español ni al inglés, incluyendo algunos volúmenes de ensayos.
 
Banana Yoshimoto acaba de cumplir 62 años, el 24 de julio pasado, pero N.P. es una novela publicada en Japón en 1990 (en español en 1994), cuando la autora tenía 26 años. La historia transcurre, entonces, a finales de los años 80, en Tokio, y todos los personajes centrales son jóvenes de entre 22 y 25 años. La narradora es Kazami Kanō (de 22 años), quien trabaja en una universidad en el departamento de literatura angloamericana, y fue su madre, una traductora del inglés, quien le enseñó esta lengua. Kazami fue novia de Shōji Toda, un traductor cuarentón, quien cuatro años atrás se suicidó luego de traducir uno de los cuentos de un libro llamado N.P., un volumen de relatos escritos en inglés por un escritor japonés que vivía en los Estados Unidos, Sarao Takase, el cual también se suicidó. Kazami sabe que también otros dos traductores japoneses que trabajaban en el libro se suicidaron. N.P., que nunca ha se ha publicado en japonés, tiene, pues, fama de libro maldito entre quienes conocen la historia.


 
Edición italiana



Con lo dicho hasta aquí, podría parecer que N.P. es una novela de terror, pero no es así, para nada. No es tampoco una novela de misterio, en el sentido tradicional, pero sí una historia de diversos misterios, algunos de los cuales se van desvelando a lo largo de las páginas de esta narración. En realidad, todo el asunto del libro maldito y los traductores suicidas es backstory, o sea, incidentes de la trama que sucedieron antes de que transcurra lo que esta novela nos cuenta. Lo que sucede en el presente de la novela ocurre durante un verano. Un intenso verano en Tokio, a finales de los años 80.
 
Kazami, la narradora, conoce, por casualidad, a Otohiko, hijo de Sarao Takase, el autor de N.P. Y luego conoce a Saki, la hermana gemela de Otohiko, y se establece una relación amistosa, que luego se complica cuando entra en escena Sui, que tal vez sea la verdadera protagonista de esta historia, quien es media hermana de Otohiko y de Saki, hija también de Sarao Takase, y, simultáneamente, pareja de Otohiko. Estas relaciones amistosas, con sus secretos y revelaciones, tienen un peso importante en las emociones y en los deseos de la narradora.

 
Edición alemana



La prosa de Yoshimoto es directa y, dentro de lo que cabe, sencilla, pero acompañada de las sutilezas de la cultura japonesa, para la cual los olores, los sabores, los colores, los paisajes, la vegetación, el cielo, las nubes, la lluvia, y un largo etcétera, son muy importantes en el establecimiento de los estados de ánimo de los personajes y del lector, y sirven de reflejo de las emociones de los personajes. N.P. es una novela que con cierta ligereza trata temas fuertes y fascinantes.
 
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N.P. Banana Yoshimoto. Traducción de Junichi Matsuura y Lourdes Porta. Tusquets Editores. (1a. Ed. en japonés, 1990; 1a. Ed. en colección Andanzas, España, 1994; 1a. Ed. en col. Maxi, México, 2011). 188 págs. Existen reimpresiones posteriores. Se consigue también en edición digital.
 
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* Sueño profundo, de Banana Yoshimoto

* Sputnik, mi amor, de Haruki Murakami

* El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas, de Haruki Murakami

* Baila, baila, baila, de Haruki Murakami

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lunes, 14 de septiembre de 2026

Primeras líneas de “El diablillo de la botella”, de Robert Louis Stevenson, en dos idiomas (y tres versiones en español)

 

Primeras líneas...
 
“El diablillo de la botella”
de Robert Louis Stevenson
 
en dos idiomas (y tres versiones en español)



 



 
Thera was a man of the Island of Hawaii, whom I shall call Keawe; for the truth is, he still lives, and his name must be kept secret; but the place of his birth was not far from Honaunau, where the bones of Keawe the Great lie hidden in a cave.
 
[The Bottle Imp. Versión original en inglés de Robert Louis Stevenson. 1891.]
 
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Había una vez un hombre, nacido en la isla de Hawai, al que llamaré Keawe, pues la verdad es que vive todavía y su nombre debe mantenerse en secreto; pero su ligar de nacimiento no estaba lejos de Honaunau, donde los restos de Keawe el Grande yacen ocultos en una cueva.
 
[El diablillo de la botella. Traducción al español de Juan Antonio Molina Foix. La hechicera y otros cuentos mágicos de los Mares del Sur, de Robert Louis Stevenson. Editorial Valdemar, colección Avatares. Madrid.]
 
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Había una vez un hombre en la isla de Hawái al que llamaré Keawe; porque la verdad es que aún vive y que su nombre debe permanecer secreto; pero su lugar de nacimiento no estaba lejos de Honaunau, donde los huesos de Keawe el Grande yacen escondidos en una cueva.
 
[El diablo de la botella. Traducción al español de José Luis López Muñoz. El diablo de la botella y otros cuentos, de Robert Louis Stevenson. Alianza Editorial. Madrid, 1979.]
 
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Había un hombre de la isla de Hawái, a quien llamaré Keawe, pues lo cierto es que vive todavía y debemos guardar su nombre en secreto. Su lugar de nacimiento no estaba lejos de Honaunau, donde los huesos de Keawe el Grande yacen ocultos en una cueva.
 
[El diablo de la botella. Traducción al español de Miguel Temprano García. Robert Louis Stevenson. Cuentos completos. Mondadori, Grandes Clásicos. Random House Mondadori, Barcelona, 2009.]
 
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* Primeras Janet la Torcida, de Robert Louis Stevenson, en dos idiomas y dos versiones en español

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* Primeras líneas de La hora de las brujas, de Anne Rice, en tres idiomas

 
 
 

lunes, 7 de septiembre de 2026

Bienvenidos al Sabbath (04): Pacto satánico

 




Bienvenidos al Sabbath
(antología de relatos de satanismo y brujería)
Selección de Juan Luis González Caballero
y Óscar Sacristán
 
Jesús Guerra
 
Bienvenidos al Sabbath (04): Pacto satánico
Ya están publicadas tres entradas relacionadas con esta antología de la editorial Valdemar, “Bienvenidos al Sabbath (01): Panorama” (que pueden encontrar aquí), que es una visión general del libro, y que yo recomiendo leer primero, “Bienvenidos al Sabbath (02): Brujas”, en donde comenté los cinco cuentos que conforman la primera sección del libro (la pueden encontrar aquí) y “Bienvenidos al Sabbath (03): Sabbath”, donde se comentan los relatos de dicha sección (que pueden leer aquí). Hoy comento, entonces, las narraciones que forman la tercera sección del volumen, llamada “Pacto satánico”, que son los siguientes:

* La garra (The Claw), de Richard Garnett
* El diablillo de la botella (The Bottle Imp), de Robert Louis Stevenson
* El diablo y Daniel Webster (The Devil and Daniel Webster), de Stephen Vincent Benét
* No me cavéis una tumba (Dig Me No Grave), de Robert E. Howard
* Tren infernal (The Hell-Bound Train), de Robert Bloch


 



La garra
Richard Garnett nació el 27 de febrero de 1835 en Lichfield, Staffordshire, Gran Bretaña, y murió el 13 de abril de 1906. Fue filólogo, bibliotecario, poeta, narrador, biógrafo, traductor y, sorprendentemente, astrólogo. Hizo traducciones literarias del griego, italiano, alemán, español y portugués. Entre las biografías que escribió están las de Thomas Carlyle, John Milton y William Blake. Escribió también una historia de la literatura italiana. En 1888 publicó su libro de relatos The Twilight of the Gods, con 16 cuentos, y en la edición de 1902 agregó otros 12. De ese libro procede “La garra”, publicado en español por la editorial Valdemar en su colección El Club Diógenes con el título El crepúsculo de los dioses y otras fantasías históricas, con traducción de Juan Antonio Santos.
 
Es un cuento corto, escrito con elegancia. Garnett es, antes que todo, un autor del siglo XIX. La historia se desarrolla en Venecia, pero el autor lo dice así: “El bálsamo y el silencio de una noche de verano envolvían una piazza espaciosa en la ciudad de Shylock y Desdémona”. Era una noche de fiestas y los palacetes aristocráticos estaban iluminados y se escuchaba música. Una alta figura femenina, con máscara y embozada, caminaba por la plaza. Algo en ella invitaba a que la abordaran. Y, en efecto, varios jóvenes que salían de las fiestas alcoholizados lo intentaron. Pero cuando estaban junto a ella, la figura se quitaba la máscara y se abría la capa dejando a sus esperanzados interlocutores helados por un momento, y luego huían a sus góndolas, pues la figura mostraba una calavera por rostro y el pecho de un esqueleto. Hasta que un joven, quizá por ser más valiente o por estar más borracho, o tal vez más paralizado de terror, aceptó el abrazo de la figura y encontró de pronto que no lo tenía en sus brazos un ser abominable sino un anciano, el cual lo apremió para que lo siguiera, diciéndole que le esperaba la recompensa a su intrepidez.
 
Se trata de un cuento satírico en el que se mezclan el terror y el humor negro para realizar una crítica a la corrupción social, vista a través de un pacto satánico. Es un relato breve, inteligente, interesantísimo y muy sabroso.


 



El diablillo de la botella
Sobre Robert Louis Stevenson ya he escrito varias veces (les dejo las ligas al final de este comentario), la más reciente y breve en una entrada anterior acerca de esta antología: “Bienvenidos al Sabbath (02): Brujas” (que puedes leer aquí).
 
El cuento fue publicado primero en dos revistas, serializado, en New York Herald, de los Estados Unidos (en los números de febrero y marzo de 1891), y en Black and White de Londres (en los números de marzo y abril del mismo año). En 1893 apareció en el libro de cuentos Island Nights' Entertainments, también conocido como South Sea Tales que contiene sólo tres relatos: “The Bottle Imp”, “The Beach of Falesá” y “The Isle of Voices”. En español es conocido como Noches en la isla o Cuentos de los Mares del Sur. Los tres relatos, en español, son: “El diablo de la botella”, “La playa de Falesá” y “La isla de las voces”. En el caso de la edición de la editorial Valdemar, el cuento proviene de La hechicera y otros cuentos mágicos de los Mares del Sur, de Robert Louis Stevenson, colección Avatares, con traducción de Juan Antonio Molina Foix.
 
El cuento tiene una nota a pie de página que explica la palabra imp, pues el título original es The Bottle Imp. “Antiguamente la palabra imp significaba esqueje o vástago. Un ympe tree era un árbol injertado o que había crecido de un esqueje [...]. Por extensión, en los antiguos cuentos de hadas un imp equivalía a un diablillo, un vástago de Satanás”.
 
Y sobre este cuento también escribí ya, y tal vez comenté de más, en la entrada “Olalla y El diablo de la botella, de Robert Louis Stevenson” en el blog Tan-Tan (que puedes encontrar aquí), que es sobre libros infantiles y juveniles, con la evidente intención de interesar a los jóvenes para que se acerquen a la obra de este autor.

Transcribo y reviso una parte de ese texto: El personaje central de este cuento es un hombre a quien el narrador llama Keawe, aunque aclara que ese no es su verdadero nombre. Keawe vive en Hawái y un día decide salir a conocer el mundo, así que se embarca para San Francisco. Ahí, paseando, llega a un sector de casas muy bellas y sumamente caras, y al admirar una de ellas se da cuenta de que en el interior se encuentra un hombre que se ve muy triste y preocupado, lo cual le parece extraño pues piensa que, si él tuviera una casa así, sería un hombre feliz.
 
El hombre también ve a Keawe y lo invita a pasar. Le muestra la casa y platican. Finalmente, el hombre le cuenta cómo llegó a tener esa casa y todo su dinero. Se debe a una botella en la que se encuentra un diablo (o un diablillo, según la traducción). Ese diablo le cumple los deseos a quien posea la botella, pero tiene un peligro enorme: si el dueño de la botella muere, queda automáticamente condenado al infierno. Y además de ese peligro, para deshacerse de la botella hay varias reglas imposibles de romper. La primera es que es necesario que alguien la compre y lo haga con dinero acuñado, es decir con monedas reales. Si el dueño simplemente deja la botella en alguna parte, la botella mágicamente vuelve a la persona. Segundo, siempre se debe de vender la botella a un precio inferior al que fue adquirida. Además, la botella no puede ser destruida.
 
La botella es blanca, de vidrio, y sólo se aprecia una especie de niebla de colores en el interior, en perpetuo movimiento. A Keawe no le parece mala la idea de comprarla pues de ser cierto lo que el hombre le dice, él también podría tener una casa grande y bella en su país. El hombre le dice que la botella antes se vendía por millones de dólares, pero que el precio, por esa regla de la venta a un precio inferior, ha ido bajando. Le pregunta a Keawe cuánto dinero trae, y él dice que sólo 50 dólares. Así, Keawe adquiere la botella por esa suma. Keawe hace pruebas y comprueba que los poderes son reales.
 
Piensa entonces en la casa que le gustaría tener en su pueblo, y se embarca de inmediato de regreso. Al llegar se entera que un tío y un primo suyos murieron hace poco tiempo en un accidente, y que su tío le dejó a él un gran terreno y mucho dinero. No le gusta la manera en que ese dinero llegó a sus manos, pero no puede hacer nada para remediarlo. Así que manda construir la casa de sus sueños. Un amigo suyo a quien le cuenta todo le dice que él le comprará la botella porque quiere un barco, pero que de inmediato la venderá. De esta manera, la botella sale de la vida de Keawe. Y él está contento. Hasta que se enamora de una joven guapa y dulce y decide casarse con ella. Pero por esos días se da cuenta de que se ha enfermado y como no quiere perder a su amada, decide rastrear de nuevo la botella. La busca con desesperación, y cuando por fin la encuentra se topa con un problema muy serio: al pasar de dueño en dueño, el valor de la botella ha disminuido tanto que, aunque aún podría comprarla le sería casi imposible venderla de nuevo... pero Keawe está enamorado. Y aquí me detengo.
 
El relato está contado como los antiguos cuentos de Las mil y una noches, por ejemplo, y de hecho nos recuerda al genio de la lámpara maravillosa; y es que la idea procede de obras anteriores que Stevenson reconoció. Esta narración es más bien una alegoría, donde se exploran temas como la ambición, el deseo, el riesgo, el ingenio, el arrepentimiento, el sacrificio y el amor. No es propiamente un cuento de terror, aunque ciertamente está relacionado con uno de sus temas fundamentales: el pacto satánico. “El diablo de la botella” es famosísimo y ha sido adaptado a la radio, a la televisión, al cine (en varios países) y a la ópera.


 



El diablo y Daniel Webster
Stephen Vincent Benét nació en Bethlehem, Pensilvania, el 22 de julio de 1898 y falleció en Nueva York el 13 de marzo de 1943, es decir que murió bastante joven, a los 44 años; fue poeta, novelista y guionista de cine. El origen familiar era español. Escribió mucho. No sé si se trate de una característica general de su obra, o sólo de algunas, pero su poema y su cuento más conocidos son, por decirlo de alguna manera, patrióticos. Por ejemplo, su poema “John Brown's Body”, de 1928, que trata de la guerra civil de los Estados Unidos, ganó el Premio Pulitzer de Poesía al año siguiente. Y su cuento “El diablo y Daniel Webster”, que ganó el premio O'Henry, es tan conocido que ha sido adaptado a la radio, al cine, a una ópera, y se hace referencia a él en muchas obras posteriores, incluidos Los Simpson. El guion de la adaptación cinematográfica (1941) es de Dan Totheroh y el propio autor. El cuento se publicó originalmente en la revista The Saturday Evening Post el 24 de octubre de 1936. La versión en español proviene de la antología Trece para el Diablo de la editorial Valdemar en su colección Gótica. La traducción es de José Luis Moreno Ruiz.
 
Lo primero que hay que saber para entender este cuento, cuyo título original es “The Devil and Daniel Webster”, es que el personaje del título fue una persona real (1782-1852) y muy importante de la historia de los Estados Unidos. Fue un prominente abogado, funcionario público, diputado y luego dos veces secretario de Estado. Como abogado fue tan famoso que Stephen Vincent Benét lo utilizó como personaje para la realización de un juicio contra el diablo. El cuento no está considerado como terror sino como fantasía oscura. Con todos estos antecedentes ya más o menos pueden imaginar de qué trata el relato.
 
Un granjero pobre llamado Jabez Stone tenía una suerte pésima, y una noche, por decir cosas sin pensar, se le apareció un elegante caballero, todo de negro, que lo convenció de hacer un trato con él. Durante siete años, Stone cambió su vida por completo, pero al final del tiempo pactado, Stone fue a buscar al famoso Daniel Webster para que lo defendiera, y Webster aceptó. Es una narración sumamente entretenida, inteligente y cómica. Por varios factores, es bastante más interesante de lo que puede parecer a primera vista.


 



No me cavéis una tumba
Robert E. (Ervin) Howard nació el 22 de enero de 1906, en Peaster, Texas, y murió por su propia mano, a los 30 años, el 11 de junio de 1936 en Cross Plains, Texas. Escribió una extraordinaria cantidad de cuentos y novelas, sobre todo para la edad a la que murió. Escribió narraciones de terror, pero sobre todo de fantasía. Todo lo que publicó apareció en revistas pulp como Weird Tales y otras, y fue el creador de personajes muy conocidos, como Conan, el bárbaro y Solomon Kane. También escribió historias de detectives, de vaqueros y de aventureros. Es un autor gloriosamente pulp. Su cuento “No me cavéis una tumba” (“Dig Me No Grave”) proviene del libro Los gusanos de la tierra y otros relatos de horror sobrenatural de Robert E. Howard, de la editorial Valdemar en su colección Gótica. La traducción es de Santiago García.
 
El narrador de esta historia es un hombre llamado Kirowan. Una noche, tarde, llaman a su puerta, y es su amigo John Conrad, quien llega a esa hora, le explica, porque John Grimlan acaba de fallecer. Grimlan era sólo amigo de Conrad, pues el primero era considerado por muchos como un hombre malvado, pero a Conrad su amistad le interesaba porque Grimlan era un estudioso de la magia negra, y algunos de sus estudios eran del interés de Conrad. La visita es para pedirle un favor a Kirowan, que lo acompañe, a esa hora, a la casa del fallecido, pues éste le había pedido a Conrad que realizara un ritual a su muerte y, por supuesto, Conrad no quiere ir solo a la tétrica mansión. Y aquí me detengo.
 
Se podría decir que el cuento es cercano a H.P. Lovecraft, aunque no en el estilo. Incluso, dentro del relato se mencionan algunos de los dioses creados por Lovecraft en las narraciones que posteriormente serían bautizadas como los Mitos de Cthulhu. “No me cavéis una tumba” es, como ya apunté, un relato muy pulp, con una estupenda atmósfera, y, por lo tanto, sumamente disfrutable.


 



Tren infernal
Robert Bloch nació en Chicago, Illinois, el 5 de abril de 1917, y murió en Los Ángeles, California, el 23 de septiembre de 1994, a los 77 años. Al igual que Robert E. Howard fue un escritor precoz, pero a diferencia de él, la carrera literaria de Bloch duró seis décadas. Fue novelista, cuentista y guionista cinematográfico y de televisión; sus obras se encuentran en varios géneros, como la fantasía oscura, el terror, la ciencia ficción y la novela criminal. Empezó su carrera publicando en revistas como la ya clásica Weird Tales, y mantuvo correspondencia con H.P. Lovecraft quien fue su mentor, pero éste murió cuando Bloch tenía 20 años. Sin embargo, un buen número de sus cuentos de terror se desarrollan en el universo de los Mitos de Cthulhu, de Lovecraft y su círculo. Se volvió muy famoso cuando Hitchcock estrenó Psycho en 1960, basada en la novela del mismo título que Bloch publicó un año antes. Ganó un buen número de premio, como el Hugo, el Mundial de Fantasía y el Bram Stoker. Fue también presidente de la asociación Mystery Writers of America. Su relato “Tren infernal” (“That Hell-Bound Train”) fue publicado por primera vez en la revista The Magazine of Fantasy and Science Fiction, en septiembre de 1958. Al año siguiente ganó el Premio Hugo al mejor cuento. La versión en español proviene del libro Dulces sueños, de la editorial Valdemar en su colección Gótica. La traducción es de José Luis Moreno Ruiz.
 
El protagonista de “Tren infernal” es Martin, quien ahora es un vagabundo que va de aquí para allá en trenes de carga. Recuerda que su padre siempre cantaba la canción That Hell-Bound Train y Martin la canta también cuando camina solo por las vías del ferrocarril esperando que pase un tren. Hasta que un día no sólo pasa uno, sino que se detiene junto a Martin y baja el conductor llamando a Martin por su nombre. Este hombre intenta que Martin se suba a su tren, pero Martin entiende que es el tren de los pecadores y declina la invitación. Entonces, el conductor convence a Martin de hacer un trato, que ni siquiera necesitan firmar, es un trato entre caballeros. Martin accede, con una condición muy especial... Y esto es suficiente.
 
Es, por supuesto, un cuento más moderno y literario que los pulps tradicionales, más significativo, pues no se agota en sí mismo. Está escrito más como una alegoría, y de alguna manera me parece cercano, no por su tema central ni por su estilo, sino por su sentido final, a la novela El desierto de los tártaros, de Dino Buzzati, que recomendé hace poco. Y también, cercano, a su manera, a la novela La muerte feliz, de Albert Camus, igualmente comentada hace muy poco. Y es que las tres narraciones tratan sobre la vida, la muerte y la felicidad. Es una narración inteligente y sumamente disfrutable.
 
Con este comentario termino la tercera sección de la antología. Pronto publicaré los comentarios de la cuarta sección: “El diablo”.
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Bienvenidos al Sabbath (antología de relatos de satanismo y brujería). Selección de Juan Luis González Caballero y Óscar Sacristán. Editorial Valdemar, colección El Club Diógenes. 1a. Ed., diciembre de 2017. 3a. impresión, septiembre de 2022. España. 768 págs.
 
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* Bienvenidos al Sabbath (01) Panorama

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* Bienvenidos al Sabbath (03) Sabbath

* Olalla y El diablo de la botella, de Robert Louis Stevenson

* La isla del tesoro, de Robert Louis Stevenson

* La hora de las brujas, de Anne Rice

* Vampiras. Serie de siete comentarios sobre los cuentos del libro Vampiras. Antología de relatos sobre mujeres vampiro

* El desierto de los tártaros, de Dino Buzzati

 
 
 
 

viernes, 28 de agosto de 2026

Primeras líneas de La muerte feliz, de Albert Camus, en tres idiomas

 

Primeras líneas...
 
La muerte feliz
de Albert Camus
 
en tres idiomas

 



 
Il était dix heures du matin et Patrice Mersault marchait d'un pas régulier vers la villa de Zaugreus. À cette heure, la garde était sortie pour le marché et la villa était déserte. On était en avril et il faisait une belle matinée de printemps étincelante et froide, d'un bleu pur et glacé, avec un grand soleil éblouissant mais sans chaleur.
 
[La mort heureuse. Versión original en francés de Albert Camus. Éditions Gallimard. 1971. París.]
 
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Erano le dieci del mattino e Patrice Mersault camminava con passo regolare verso la villa di Zagreus. A quell'ora l'infermiera era uscita per andare al mercato e la villa era deserta. Si era in aprile ed era una bella mattina di primavera, fredda e sfavillante, di un azzurro gelido e puro, con un sole smagliante ma privo di calore.
 
[La morte felice. Traducción al italiano de Giovanni Bogliolo. Giunti Editore/Bompiani. 2018. Milán, Italia.]
 
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Eran las diez de la mañana y Patrice Mersault se encaminaba con paso regular hacia la villa de Zagreus. A esas horas, la enfermera había salido a hacer recados y no había nadie en la villa. Era el mes de abril y hacía una hermosa mañana de primavera, resplandeciente y fría, de un azul límpido y helado, despejada y con un sol deslumbrador, pero que no calentaba.
 
[La muerte feliz. Traducción al español de María Teresa Gallego Urrutia. Debolsillo. España, 2021; México, 2022.]
 
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* Primeras líneas de La peste, de Albert Camus, en tres idiomas (y dos versiones en español)

* Primeras líneas de El extranjero, de Albert Camus, en cuatro idiomas (y dos versiones en inglés y dos en español)

* Primeras líneas de El desierto de los tártaros, de Dino Buzzati, en cuatro idiomas

 
 
 

viernes, 21 de agosto de 2026

La muerte feliz, de Albert Camus

 




La muerte feliz
de Albert Camus
 
Jesús Guerra
 
El 7 de noviembre de 2013, en la fecha exacta en que celebramos el centenario del nacimiento de Albert Camus, publiqué aquí un breve perfil del escritor y apunté los títulos de sus obras. Les sugiero leerlo, antes o después de la siguiente reseña. También encontrarán la liga a ese perfil, llamado “Albert Camus: 100 años” al final del presente texto, lo mismo que a los comentarios de otros de sus libros.

La muerte feliz fue la primera novela escrita por Camus, entre 1936 y 1938, pero finalmente decidió no publicarla. Tiempo después él mismo dijo, o escribió, que los defectos del manuscrito eran los de una primera novela, había tratado de abarcar demasiado, de tocar demasiados temas. A pesar de que la terminó y por lo menos le hizo algunas correcciones, el resultado final no lo convenció, además, para esas fechas, ya comenzaba a escribir la que sería oficialmente su primera novela, y tal vez la más exitosa y conocida: El extranjero (L'Étranger, publicada en 1942). Sin embargo, algún cariño le tendría Camus a La muerte feliz, pues según dice la “Nota sobre esta edición”, que aparece al inicio de la versión en castellano, “conservó dos copias mecanografiadas con ligeras variaciones, así como sus notas preparatorias”. Una de las copias contiene correcciones a mano del propio Camus. Con este material, la editorial Gallimard preparó la versión que se publicó en francés como primer número de la colección Cahiers Albert Camus, en 1971, 11 años después de la muerte del autor.

 
Edición francesa
de bolsillo



Hay varios elementos que emparentan La muerte feliz con El extranjero, algunos relacionados con la trama y el apellido del personaje central de ambas novelas: Patrice Mersault en La muerte feliz y Meursault en El extranjero; nótese, sin embargo, que, en la segunda, el personaje es mencionado siempre solamente por el apellido y éste tiene una ‘u’ faltante en el apellido de Patrice. Sin embargo, la novela inédita a la muerte de Camus no es una primera versión de El extranjero, son novelas diferentes, aunque cercanas en algunos aspectos. Uno de los cambios importantes es que La muerte feliz está escrita en tercera persona, aunque con la perspectiva del personaje central, y El extranjero está en primera persona, narrada por Meursault. En ambas novelas, el protagonista comete un asesinato, pero las víctimas, las consecuencias y los motivos son muy distintos. En ambas, el espacio geográfico es muy similar, si no es que casi idéntico, y esto se encuentra relacionado con la propia vida del autor. De hecho, hay una serie de elementos autobiográficos, sobre todo en La muerte feliz.
 
La novela está dividida en dos partes, cada una con cinco capítulos sin título. La primera parte se llama “Muerte natural”, y la segunda, “La muerte consciente”.
 
Me parece que es necesario decir de una vez que, aunque recomiendo muchísimo la lectura de La muerte feliz, la recomiendo para quienes ya son lectores de Camus, particularmente de su narrativa, pero no creo que sea la obra adecuada para quienes se acercan a Camus por primera vez. Y les digo el motivo: la novela es deshilvanada, efectivamente toca demasiados temas y, por lo tanto, carece de concisión. Si a esto agregamos que es una novela de ideas, con algunos diálogos en los que los personajes, muy lúcidos, exponen diversas filosofías ante la vida y la felicidad, que es una obra excesivamente descriptiva y que en términos puramente argumentales es muy sencilla, podemos concluir que para un lector que no conoce la obra de Camus, esta novela puede resultar pesada, árida y difícil de leer. Sin embargo, para los lectores de Camus, La muerte feliz resulta interesantísima, porque reconocemos algunos de los temas, de las ideas, de las posturas filosóficas, y reencontramos el estilo de Camus, que en algunos momentos es espectacular. Recordemos que esta novela comenzó a escribirla a los 23 años, más o menos al tiempo que escribía los ensayos de El revés y el derecho (L'envers et l'endroit, 1937) y Bodas (Noces, 1938), con las cuales también tiene cercanía.


 
Edición italiana



Del argumento no les comento nada para que ustedes lo descubran, lo que sí puedo decirles es que, como se imaginarán por el título de la novela, la felicidad (su búsqueda o su voluntaria construcción y su reconocimiento), es el tema principal, entrelazado con otros, y eso coloca a esta obra en correlación, con perspectivas muy distintas, por supuesto, a dos obras leídas recientemente, el cuento “El tren infernal”, de Robert Bloch (que comentaré próximamente en este blog como parte de la entrada “Bienvenidos al Sabbath (04): Pacto satánico”, y la novela El desierto de los tártaros, de Dino Buzzati (cuya reseña pueden leer aquí).

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La muerte feliz. Albert Camus. Traducción de María Teresa Gallego Urrutia. Debolsillo. 1a. Ed. en francés, 1971; 1a. Ed. en España (en esta editorial), 2021; 1a. Ed. en México, 2022; 10a reimpresión, diciembre de 2025. 160 págs. (También se consigue en libro electrónico.)
 
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