El halcón maltés
de Dashiell Hammett
Jesús Guerra
Como sabemos, la novela
policiaca se divide, inicialmente, en dos grandes subgéneros: la novela
policiaca clásica (representada, entre otros, por Arthur Conan Doyle y su
personaje Sherlock Holmes, y por Agatha Christie y sus personajes Hércules
Poirot y Miss Marple), y la novela negra, noir o hardboiled
(representada, también entre otros, por Dashiell Hammett y su detective Sam
Spade, y por Raymond Chandler y su investigador Philip Marlowe). La novela
clásica es típicamente inglesa, y la novela negra es característicamente
estadounidense, aunque por supuesto, escritores de muchos otros países del
mundo, y diversas lenguas, han escrito obras que pertenecen a estos géneros.
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| Edición en inglés |
La novela clásica depende de
la capacidad deductiva del detective para resolver el enigma central, y el
punto en el que el detective explica su proceso y desenmascara al criminal es
un momento asombroso. En la novela negra, el detective tiene que realizar una
investigación, seguir al sospechoso, interrogar personas y en algunos casos
enfrentarse a golpes o a tiros con los criminales. En la novela clásica, la
división moral de los personajes es muy clara, sabemos quién representa al bien
en todo momento; en la novela negra, aún si no dudamos de que el detective
representa al bien, sus métodos, sus acciones y hasta sus motivaciones pueden
ser casi tan turbios como los de los criminales. En la novela negra, los
detectives son más bien antihéroes.
Los lectores tendemos a
creer que las narraciones policiacas clásicas son anteriores a las obras noir.
En sus inicios es cierto, las obras clásicas empezaron a escribirse (aunque
siempre hay obras pioneras más antiguas) a mediados del siglo XIX con los
cuentos policiacos del estadounidense Edgar Allan Poe, y su detective Auguste
Dupin, y con las novelas del inglés Wilkie Collins; las historias de Sherlock
Holmes comenzaron a publicarse en 1887 (Estudio en escarlata) pero Conan
Doyle siguió publicando relatos hasta 1927, pasado el primer cuarto del siglo
XX. Agatha Christie publicó su primera novela policiaca (El misterioso caso
de Styles) en 1920, y continuó publicando hasta su muerte en 1976, bastante
después de los fallecimientos de Raymond Chandler (1959) y de Dashiell Hammett
(1961). Lo que quiero subrayar es que, a partir de la creación del relato noir,
en la segunda década del siglo XX, ambos subgéneros se han desarrollado en
paralelo, hasta nuestros días. Hay lectores a los que les gusta sólo uno de estos
géneros, a otros nos gustan los dos, pero está claro que ambos son importantes,
sumamente entretenidos y muy populares.
Luego de esta
miniintroducción, paso a comentarles El halcón maltés, del
estadounidense Dashiell Hammett (27 de mayo de 1894-10 de enero de 1961), la
más conocida de sus cinco novelas:
* Cosecha roja (Red
Harvest, publicada el 1 de febrero de 1929)
* La maldición de los Dain (The
Dain Curse, 19 de julio de 1929)
* El halcón maltés (The
Maltese Falcon, 14 de febrero de 1930)
* La llave de cristal (The
Glass Key, 24 de abril de 1931)
* El hombre delgado (The
Thin Man, 8 de enero de 1934)
Además, Hammett escribió
alrededor de 65 relatos y algunos guiones de cine (estuvo nominado al Oscar por
Mejor Guion en 1944 por la adaptación de Watch on the Rhine, basada en
la obra de teatro de su pareja, Lillian Hellman, pero perdió ante la adaptación
de Casablanca).
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| Edición en francés |
El halcón maltés,
que apareció serializada en la revista Black Mask a partir del número de
septiembre de 1929, y que se publicó en libro en 1930 por la editorial Alfred
A. Knopf, es una de las obras que estableció las características de la novela
negra y, al mismo tiempo, se convirtió en una de sus mejores representantes. La
novela dio origen a cuatro adaptaciones cinematográficas:
* The Maltese Falcon,
de 1931
* Satan Met a Lady,
de 1936
* The Maltese Falcon, de 1941
* The Black Bird, de 1975
De éstas, la reconocida como
una obra maestra, que a su vez estableció las características estéticas del
cine negro, es la tercera, dirigida por John Houston, con las actuaciones de
Humphrey Bogart, Mary Astor, Peter Lorre, Sydney Greenstreet y Gladys George.
Es interesante que Bogart, Lorre y Greenstreet aparecieron juntos también en Casablanca,
de 1944.
Hay dos listas famosas de
las cien mejores novelas policiacas (que ya he citado en mis reseñas de otras
obras del género, las cuales, por cierto, mezclan novelas policiacas clásicas y
novelas negras): Las 100 mejores novelas sobre crímenes de todos los tiempos,
publicada en 1990 por la Crime Writers' Association (CWA), de Gran Bretaña, y Las
100 mejores novelas de misterio de todos los tiempos, publicada poco
después por la Mystery Writers of America (MWA). En la lista de la asociación
inglesa (CWA), El halcón maltés aparece en la posición número 10, y en
la de la asociación norteamericana (MWA) en la posición número 2. Con esto, por
si alguien lo dudaba, queda establecida la importancia de esta novela en la
historia de la novela policiaca de los últimos cien años, según los propios
escritores del género.
¿De qué trata? Es un
misterio laberíntico en el cual, sin embargo, los lectores nunca nos perdemos.
Les comento sólo el inicio. Llega al despacho de los detectives Samuel Spade y
Miles Archer una mujer que dice llamarse miss Wonderly, y cuenta que un tipo
llamado Floyd Thursby tiene prácticamente secuestrada a su hermana menor (de
miss Wonderly), y les pide que lo sigan. Archer queda de hacerlo personalmente.
Pero a la mañana siguiente, Spade se encuentra con la noticia de que, durante
la noche, su socio Archer fue asesinado. A medida que se acumulan asesinatos y
tipos armados, Spade descubre que el asunto está relacionado con una estatuilla
medieval de un halcón de piedras y metales preciosos de un valor incalculable, que
todos quieren y que nadie está dispuesto a decir la verdad; por si fuera poco,
para algunos policías de San Francisco, el sospechoso del asesinato de Archer
es el propio Spade.
Si uno ha leído las novelas
de Raymond Chandler, sabe que el estilo de la narración es importantísimo (de
hecho, el estilo es muy importante en toda novela negra), en primera persona
con la voz socarrona del propio detective, sin embargo, sorprende que en El
halcón maltés la novela es narrada en tercera persona y nunca se menciona
lo que piensan los personajes, todo es exteriorioridad y objetividad (como el
cine), conocemos sólo las descripciones de lugares y personajes, y lo que los
personajes hacen y dicen. Las descripciones, por supuesto, son estupendas. De
hecho, el primer párrafo del capítulo primero es la descripción de Spade, quien
tiene “el simpático aspecto de un Satanás rubio”, imagen que definitivamente no
concuerda con Humphrey Bogart.
En el ámbito de la novela
negra latinoamericana, específicamente de la cubana, el espléndido Leonardo
Padura ha tomado la narración en primera persona, en la voz de su detective
Mario Conde, a lo Chandler, pero la cuarta novela de su serie policiaca, Paisaje
de otoño, no sólo está dedicada a Dashiell Hammett por El halcón maltés,
sino que la novela misma es un homenaje a esta obra y, de paso, se ganó el
Premio Hammett que se otorga en la Semana Negra de Gijón.
¿Por qué El halcón maltés
es tan importante? En principio, porque Hammett redefinió con esta novela al
detective moderno: solitario, frío, cínico, con una ética personal, capaz de
sobrevivir en medio de la corrupción generalizada de la sociedad,
específicamente de las instituciones policiales, de la política y de las élites
financieras. Además, introdujo o popularizó elementos que se han vuelto
clásicos, como la Femme Fatale y el MacGuffin (el MacGuffin, para
decirlo con rapidez, es un objeto que se supone es importantísimo, la causa que
impulsa el argumento, y que al final puede resultar irrelevante. El tesoro de La
isla del tesoro puede ser uno, y quizá el MacGuffin más importante de la
historia de la literatura sea el Santo Grial). Así que ha tenido una influencia
enorme en la literatura posterior. Recordemos que El halcón maltés se
publicó casi una década antes que El sueño eterno, de Chandler.
Mi recomendación es que no
se conformen con ver la película de 1941, aunque es maravillosa y por supuesto
hay que disfrutarla, sino que además lean la novela, la cual es más dura que el
filme, porque la adaptación cinematográfica se hizo ya bajo el famoso y
terrible código Hays que dominó a Hollywood de 1930 a 1968, y que básicamente
era un código de censura, que determinaba lo que se podía mostrar o no en una
película, por lo cual la adaptación fílmica eliminó algunos elementos de la
obra original.
Otra recomendación, para
terminar. La versión publicada en formato de libro en 1930, o sea la edición
definitiva de El halcón maltés, entró el primero de enero de este 2026,
al dominio público (pero no sus traducciones al español, que tienen sus propios
derechos y son muy posteriores), así que si deciden conseguir gratis o comprar
ediciones en inglés (hay algunas baratísimas, sobre todo en edición digital),
tengan cuidado pues hay editores poco escrupulosos y pueden terminar con una
edición mutilada.
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El halcón maltés.
Dashiell Hammett. Traducción de Fernando Calleja. Alianza Editorial, colección
El libro de bolsillo (1a. ed. en esta colección: 1969; 5a. ed., 1981; y ha
seguido reeditándose). 246 págs. Hay, por supuesto, otras ediciones en español.
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Te puede interesar:
* Las dos listas completas de las 100 mejores novelas policiacas
* El sueño eterno, de
Raymond Chandler
* Playback, de
Raymond Chandler
* Paisaje de otoño,
de Leonardo Padura
* El sabueso de los Baskerville, de Arthur Conan Doyle
* Un cadáver en la biblioteca, de Agatha Christie
* El asesinato de Roger Akroyd, de Agatha Christie
* Diez negritos, de
Agatha Christie
* Miss Marple y trece problemas, de Agatha Christie
* La verdad sobre el caso Harry Quebert, de Joël Dicker