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martes, 23 de abril de 2019

El Libro del desasosiego, de Fernando Pessoa





Libro del desasosiego
de Fernando Pessoa

Jesús Guerra
 
Edición en portugués
Fernando Pessoa
Fernando Pessoa es uno de los poetas más importantes de la literatura portuguesa; para muchos, el más importante, por lo menos del siglo 20, y, definitivamente, el más enigmático.

Fernando Pessoa nació en Lisboa, el 13 de junio de 1888. Su nombre completo era Fernando António Nogueira Pessoa. Murió también en Lisboa el 30 de noviembre de 1935, a los 47 años de edad. Su padre, Joaquim de Seabra Pessoa, falleció también muy joven, de tuberculosis, a los 43 años, cuando Fernando tenía sólo cinco años. Dos años después, su madre se casó con João Miguel Rosa, cónsul de Portugal en Durban, Sudáfrica —que en esa época era colonia británica—, motivo por el que Fernando se mudó junto con su madre a ese país, en donde recibió lo que se llama una educación inglesa y, por lo tanto, un profundo conocimiento del inglés.
 
Edición en italiano
En 1905 se regresó solo a vivir de nuevo a Lisboa, y vivió con su abuela. Entró a la universidad a estudiar Letras, pero debido a una huelga universitaria abandonó sus estudios. En esta época conoció a importantes figuras de la literatura portuguesa. Trabajó, sobre todo, como traductor de correspondencia comercial, y, por otra parte, hacía traducciones literarias y colaboraba en diversas revistas literarias de Lisboa. Tenía una vida modesta y discreta. Su imagen es, incluso, la de un hombre tímido. En vida sólo publicó un par de libros de poemas en inglés y otro de poemas en portugués, un año antes de su muerte.
 
Edición en francés
No deja de ser curioso que este poeta tuviera el apellido Pessoa que en portugués significa ‘persona’. Y etimológicamente, tanto en portugués como en español, ‘persona’ proviene de la palabra que en latín significaba ‘máscara de actor’, es decir ‘personaje’. Y si digo que no deja de ser curioso se debe a que ningún otro escritor del que yo tenga noticia intentó esfumar más su propia persona, sustituyéndola con personajes, que es lo que son sus famosos heterónimos.

Esto debe quedar claro. Hay personas que tienen un trastorno de personalidad múltiple. Tienen diversas personalidades, pero se supone que la persona real, la personalidad central, ni siquiera sabe que tiene otras personalidades, a pesar de que esas personalidades sí se conocen unas a otras. Pero los heterónimos son otra cosa. Son personajes creados conscientemente por la persona real, por el autor, con todo y biografía, y cuando sus obras son firmadas con el nombre de uno de sus heterónimos es porque estas obras tienen un estilo literario propio, distinto al del autor, como si hubieran sido realmente escritas por alguien más.
 
Edición en inglés
Los heterónimos también hay que distinguirlos de los pseudónimos, fenómeno mucho menos interesante, puesto que este «personaje» no es en realidad más que un nombre que sirve para que el autor real de un texto, por el motivo que sea, permanezca sin ser conocido por los lectores.

En el escenario de los heterónimos, al autor real se le denomina ‘ortónimo’. El ortónimo de Pessoa es Pessoa, y Pessoa llegó a crear alrededor de 70 heterónimos, algunos mucho más importantes que otros, por supuesto, cada uno con una biografía más o menos detallada y con sus propias obras. Algunos de estos heterónimos son menos conocidos que otros pues escribieron poco, o lo que escribieron es de menor calidad.
 
Edición en portugués
Es interesante que Pessoa creó su primer heterónimo, llamado Chevalier de Pas, a los 6 años. Los heterónimos más importantes y conocidos de Pessoa son: Alberto Caeiro, Álvaro de Campos y Ricardo Reis. Alberto Caeiro, por ejemplo, era considerado por los demás heterónimos como el maestro. Nació en Lisboa y sólo estudió la primaria. Era campesino. Murió de tuberculosis.

Según el sitio argentino Poéticas, Ricardo Reis es «Médico de profesión, monárquico —circunstancia que lo llevó a vivir emigrado algunos años en Brasil—, educado en un colegio de jesuitas, recibió una formación clásica y latinista y fue imbuido de principios conservadores. Domina la forma de los poetas latinos y proclama la disciplina en la construcción poética». Además: «Es el heterónimo que más se aproxima a su creador, tanto en el aspecto físico —es moreno, de estatura media, camina algo curvado, es magro y tiene apariencia de judío portugués [Fernando Pessoa tenía ascendencia judía]— tanto en la manera de ser como en el pensamiento. Es adepto del sensacionismo que hereda del maestro Caeiro, pero al aproximarlo al neoclasicismo lo manifiesta en un plano distinto.»
 
Edición en inglés
Hay algunos problemas con la biografía de este heterónimo, pues el propio Pessoa da fechas distintas de su nacimiento, en textos diferentes. En sus Páginas íntimas y de autointerpretación, por ejemplo, apunta Pessoa: «El Dr. Ricardo Reis nació dentro de mi alma el día 29 de enero de 1914 a las once de la noche.» Después, en una carta dirigida a Adolfo Casais Monteiro en 1935, dice que Ricardo Reis nació en su espíritu en 1912. 

Álvaro de Campos, por su parte, «nació en Tavira, en 1890 y es ingeniero de profesión. Estudió en Escocia y se formó en Glasgow en ingeniería naval. Fue a Oriente y navegando por el Canal de Suez, escribió el poema ‘Opiário’». Fue discípulo de Alberto Caeiro. «Su primera composición data de 1914 y aún el 12 de octubre de 1935 firmaba poesías, es decir, poco antes de la muerte de Fernando Pessoa, el cual dejará de escribir textos antes que Alvaro de Campos.»
 
Libro de la editorial
portuguesa Ática
Además de los heterónimos, Pessoa tuvo algunos semi-heterónimos, que fueron «personajes no totalmente independientes de la figura del poeta.» Esto, debo confesarlo, es para mí más difícil de comprender que el concepto mismo del heterónimo. Pero así son las cosas. Entre los semi-heterónimos están, por ejemplo: Bernardo Soares, Pedro Botelho, Antonio Mora, Alexander Search, Frederico Reis —que era hermano de Ricardo Reis—, Barón de Teive y Vicente Guedes.

Y si aún quieren complicar más el asunto, en algunas ocasiones «Pessoa escribía bajo su propia personalidad pero tras un seudónimo». Algunos de sus pseudónimos fueron: Raphael Baldaya, A.A.Cross, Thomas Crosse, Pantaleao, Charles Robert Anon, María José, Adolf Moscow, y Jean Seul de Méleuret.


Todo esto, en realidad, es un asunto para especialistas. Si les interesa, pueden que buscar no sólo la obra de Pessoa sino leer algunos de los estudios sobre su obra y alguna de sus biografías. Sin embargo, entendiendo lo que les he comentado hoy, es suficiente para disfrutar la obra poética y la obra en prosa de Fernando Pessoa. Si pueden conseguir sus Poemas completos será excelente, pero también hay algunas antologías de su poesía que por lo menos los introducirán a su espléndida obra. Les recomiendo la antología poética El poeta es un fingidor, con selección, introducción y traducción de Ángel Crespo, publicada por la editorial Austral, que tiene 384 páginas.

 
Edición de Ángel Crespo
Libro del desasosiego
Pessoa fue fundamentalmente un poeta, sin embargo, yo soy un apasionado de un libro suyo en prosa, un volumen que tiene, por fortuna, muchos apasionados en el mundo. El estudioso Luis Morales ha escrito: «[...] nos atrevemos a decir que es un secreto a voces en el mundillo literario que tal vez sea el Libro del desasosiego, en realidad, el libro más importante de la literatura universal del siglo XX».

Y este libro tiene una historia interesantísima, una historia que aún sigue escribiéndose... A lo largo de más de 20 años —entre 1913 y 1935, el año de su fallecimiento— fue escribiendo Fernando Pessoa los fragmentos de este libro, aunque los períodos de escritura están centrados en dos etapas fundamentales, el primero entre 1913 y 1920, y el segundo entre 1929 y 1935.
 
Edición de Manuel Moya
Pero ¿de qué tratan estos fragmentos que componen el libro? Para responder esto cito unas líneas de otro de sus estudiosos, Richard Zenith (citadas a su vez por Luis Morales en la introducción a su propia antología de fragmentos del libro de Pessoa): «Son sobre todo las impresiones de su vida interior —registradas en “fragmentos de una autobiografía”, “Diario al azar” y textos afines [...]—. El Libro del desasosiego —siempre provisional, indefinido y en transición— es una de aquellas obras infrecuentes donde el fondo y la forma influyen entre sí perfectamente. Siempre con la intención de revisar y organizar los fragmentos, pero sin coraje y paciencia para enfrentarse a la tarea, Pessoa fue incrementado el material, y los parámetros de la obra amorfa se iban dilatando. Además de textos simbolistas y de dietario, Pessoa añadió especulaciones filosóficas, credos estéticos, observaciones sociológicas, apreciaciones literarias, máximas y aforismos [...]».
 
Edición de Zenith
y traducción de Cuadrado
En efecto, el Libro del desasosiego se puede leer como una suerte de diario de Pessoa, o más exactamente de su semi-heterónimo Bernardo Soares. Ahora bien, también se puede leer como una novela, como lo señaló el escritor español Antonio Trapiello: «Para muchos no hay ninguna duda de que se trata de un diario íntimo, [...]. Pero también podemos considerarlo una novela. No se trata, claro, de una atribución interesada. Lo dice él mismo: “Mi ideal sería vivir todo en forma de novela”. El argumento es sencillo: un hombre oscuro que trabaja en una sombría oficina de la Rúa dos Douradores a las órdenes de un patrón idiota mira el mundo desde su insignificancia social y personal, pero también desde su extrema lucidez y agudeza. “Toda la literatura consiste en un esfuerzo para hacer real la vida”, dirá como una criatura cervantina. Y a partir de ese punto, ese hombre busca la manera de estar en un mundo que no es el suyo, sabiendo que no tiene otro.»
 
La edición de Emecé
Ahora voy a hablarles un poco de la historia editorial de este libro para mostrarles por qué digo que es sumamente interesante y que esta historia sigue escribiéndose.

Ya señalé que Pessoa escribió entre 1913 y 1935 los fragmentos de este libro, y que los períodos fundamentales de escritura están centrados en dos etapas: la que va de 1913 a 1920, y la de 1929 a 1935. En ese año murió Pessoa, y dejó un baúl lleno de escritos suyos. Recordemos que, en vida, Pessoa sólo publicó dos libros de poemas en inglés y uno de poemas en portugués, más los poemas y prosas que publicó en revistas.


Una editorial portuguesa comenzó a publicar entre los años 50 y 60 algunos de los libros de poemas de Pessoa que eran relativamente sencillos de compilar entre sus papeles. Y en los años 60 se hicieron los primeros intentos de publicar una primera versión del Libro del desasosiego, pero la tarea era titánica. Finalmente, un equipo de estudiosos portugueses logró publicar, en 1982 —cuando Pessoa cumplía 47 años de muerto, curiosamente los mismos años que vivió—, la primera edición portuguesa del libro, en la editorial Ática, de Lisboa. Pero años después, otro estudioso portugués, Eduardo Lourenço, dijo que esa versión era un laberinto de fragmentos.

Dos años después, en 1984, apareció en español la primera traducción en el mundo del Libro del desasosiego, publicada en Barcelona por la editorial Seix Barral, con traducción, edición e introducción de Ángel Crespo, la cual tenía una disposición diferente de los fragmentos. El ya mencionado estudioso portugués Eduardo Lourenço dijo de esta edición en español: «Crespo lo convirtió en un libro-libro y abrió una nueva recepción internacional, la segunda vida de Fernando Pessoa, su conversión en un autor mítico y mágico que es leído en todo el mundo».
 
La antología de Luis Morales
Y es que, lo que sucedió, fue que una buena parte de las traducciones a otras lenguas, utilizaron el ordenamiento de los fragmentos de la edición de Ángel Crespo. Pero la historia no acaba aquí, pues han seguido apareciendo nuevas ediciones con nuevos ordenamientos e incluso con nuevos fragmentos, pues algunos de ellos que eran difíciles de entender, han ido siendo, digámoslo así, «traducidos» al portugués y se han agregado, pero hay ediciones que también suprimen algunos fragmentos teniendo en cuenta diversas consideraciones.
 
La antología de Luis Morales
en Gandhi Ediciones
En 1986, António Quadros publicó en Portugal una nueva edición, y en 1991, también en Portugal, Teresa Sobral Cunha publicó una edición en dos volúmenes, el primero de ellos atribuido al heterónimo Vicente Guedes, y el segundo a Bernardo Soares. Y todavía en 1998, el ya mencionado estudioso norteamericano Richard Zenith, publicó una nueva edición portuguesa (que luego tradujo él mismo al inglés), y esta nueva disposición la publicó en España la editorial Acantilado en 2002, en traducción de Perfecto Cuadrado. Esta última edición vuelve a atribuir toda la obra al semi-heterónimo Bernardo Soares. (No podemos negar que estos dos estudiosos, António Quadros y Perfecto Cuadrado, tienen nombres dignos de heterónimos de Pessoa.)

Y, por si fuera poco, el estudioso colombiano Jerónimo Pizarro publicó en 2010 una edición con los textos fechados. Una parte con las fechas calculadas y otra parte en que los textos sí están fechados por el autor. Hasta donde sé, esta es la edición más nueva, por lo menos de momento.

Y todavía hay otras antologías de fragmentos de este libro, que colocan dichos fragmentos en otros órdenes, siguiendo ideas diferentes, que no dejan de ser interesantes. Por ejemplo, la antología llamada Vasques & Cía. Fragmentos de la oficina del desasosiego [extraídos de Libro del desasosiego de Bernardo Soares], con presentación y traducción de Manuel Moya, publicado por la editorial Berenice en su colección Contemporáneos, la cual tiene 176 páginas. Vale la pena aclarar que Manuel Moya tiene también su propia edición de la versión completa del libro.

Otra de estas antologías (cuya introducción he seguido muy de cerca para redactar este texto) es Libro del desasosiego. Un día en la (no) vida de Bernardo Soares, antología, introducción y traducción de Luis Morales que toma un poco de los diversos temas tratados en este libro (textos reflexivos, textos relacionados con las calles de Lisboa, textos sobre la oficina, textos sobre restaurantes, etc.), y compone lo que sería el diario de un día del semi-heterónimo de Pessoa, Bernardo Soares. La edición original es de la Editorial Funambulista, pero hay una impresión mexicana realizada por la librería Gandhi, en sus Gandhi Ediciones, de 164 páginas, que es breve y económica, y tiene el propósito de que los lectores prueben el libro. Si no les gusta por lo menos ya saben más o menos de que va esta obra, pero si les gusta (muy probablemente les encante), entonces ya pueden proceder a conseguir una de las ediciones completas del libro. De hecho, ésta es la edición que yo recomiendo para acercarse por primera vez a este libro fascinante de Pessoa.

Consigan, finalmente, la edición que puedan. Lo importante es que lo lean. El Libro del desasosiego es, verdaderamente, un libro excepcional y bellísimo.

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Antología poética. El poeta es un fingidor. Fernando Pessoa. Selección y traducción de Ángel Crespo. Austral, colección Clásica, serie Poesía. 384 págs.

Libro del desasosiego. Un día en la (no) vida de Bernardo Soares. Fernando Pessoa. Antología, introducción y traducción de Luis Morales. Editorial Funambulista / Gandhi Ediciones. 164 págs.

Vasques & Cía. Fragmentos de la oficina del desasosiego [extraídos de Libro del desasosiego de Bernardo Soares]. Fernando Pessoa. Presentación y traducción de Manuel Moya. Editorial Berenice, colección Contemporáneos. 176 págs.

Libro del desasosiego. Fernando Pessoa. Edición y traducción de Ángel Crespo. Seix Barral, colección Biblioteca Formentor. 432 págs.

Libro del desasosiego. Fernando Pessoa. Edición y traducción de Manuel Moya. Alianza Editorial, colección El Libro de Bolsillo. 664 págs.

Libro del desasosiego. Fernando Pessoa como Bernardo Soares. Emecé. Edición de Richard Zenith. Traducción de Santiago Kovadloff. 514 págs.

Libro del desasosiego. Fernando Pessoa. Edición de Richard Zenith. Traducción de Perfecto E. Cuadrado. Acantilado, colección Acantilado Bolsillo. 582 págs.

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miércoles, 16 de enero de 2019

Leer es bueno para la salud



Leer es bueno para la salud

Jesús Guerra

En la entrada anterior comenté que sería bueno para todos incluir en nuestros propósitos de Año Nuevo el de leer más. Hoy quiero complementar esta idea con la información de un artículo buenísimo que leí llamado «Los libros son buenos para tu cerebro». El artículo es de Dan Seitz y se publicó en Internet el primero de enero de este año en el sitio de Popular Science (es decir Ciencia Popular). El artículo está en inglés. Quien quiera leerlo puede hacer clic aquí, pues yo no voy a traducirlo (salvo algunas líneas específicas) sino a extraer algunas de sus informaciones y comentarlas.

Este artículo menciona que la lectura de libros es buena para ejercitar nuestro cerebro y para aumentar nuestra inteligencia emocional. Y dice que incluso sabiendo esto, una cuarta parte de los norteamericanos no leyó ni un libro el año pasado. Y yo agrego que puedo suponer que en el caso de México este porcentaje de habitantes que no leyeron ni un libro en 2018 debe de ser aún mayor.

El artículo dice a continuación que estudios científicos hechos con niños gemelos han demostrado que leer es esencial para tener un cerebro sano, y que otros estudios han demostrado que la lectura hace que el cerebro de los adultos siga desarrollándose y en adultos mayores, ayuda a hacer más lento o incluso a detener del todo la atrofia cognitiva.

Con respecto a la inteligencia emocional, un estudio de 2016 mostró que los lectores de narrativa de ficción tienden a «tener bien desarrollada su habilidad para atribuir estados mentales a uno mismo y a otros, es decir, a entender que las otras personas pueden tener diferentes deseos, pensamientos y emociones, lo que significa que los lectores de ficción tienden a tener más empatía». Lo que a su vez significa, en términos generales, que la lectura (en este caso de ficción) nos ayuda a ser mejores personas.

Luego, el artículo de Dan Seitz da algunos consejos sobre cómo comenzar a leer, poco a poco, para las personas que no tienen el hábito diario de leer o que creen no tener tiempo para leer. Dice que es necesario establecer metas concretas y realistas, y luego irlas incrementando. Por ejemplo: establecer la meta de leer cinco páginas diarias de un libro. Pero es necesario que el libro sea de un autor o un tema que nos interese mucho.

Luego de un tiempo en que se alcance la meta de leer cinco páginas diarias, se puede subir la meta a leer 10. Y como el libro es interesante, la meta será un paso lógico. Luego se puede subir a 15 o a 20 páginas diarias. También aconseja que no se debe ser demasiado duro con uno mismo. Habrá días que realmente tengamos otra cosa qué hacer o estemos muy cansados y no podamos cumplir con la meta establecida. Lo importante es haber leído algo. Ya al día siguiente podremos alcanzar la meta de nuevo.

Un consejo importante para ayudar a alcanzar la meta de páginas por leer es la de no cerrarse ante ninguna de las alternativas de lectura. Se pueden leer libros impresos y también libros digitales o se pueden escuchar audiolibros. «Para efectos de lectura, los audiolibros también cuentan», por supuesto.

En tiempos en que casi todos traemos teléfonos inteligentes, podemos traer nuestro libro digital en el teléfono o en una tableta. El teléfono es bueno porque lo llevamos a todas partes. Entonces se puede aprovechar de leer en cualquier tiempo muerto. Al hacer fila en el banco, por ejemplo, en lugar de sacar el teléfono para jugar o para revisar las redes sociales, podemos leer unas páginas de esa historia que, además, nos interesa, nos emociona, y si el libro en realidad es bueno, nos tendrá ansiosos por saber qué sigue.

Y también en el teléfono podemos traer algunos audiolibros, lo cual nos permite escucharlos (es decir, leerlos) mientras caminamos y mientras hacemos ejercicio. El autor del artículo menciona que, según otro estudio, en este caso de la Universidad de Pennsylvania, a personas a las que sólo se les permitió escuchar audiolibros emocionantes (libros de misterio, por ejemplo) mientras iban a hacer ejercicio al gimnasio, terminaron por ir con más frecuencia al gimnasio, lo que significa que la lectura auditiva de libros interesantes nos ayuda a mantenernos sanos y en forma.

Y para los fanáticos de la productividad y el trabajo: está demostrado que leer libros ayuda a aumentar la productividad. «Dejar de hacer una tarea para centrarse en otra, que requiere otras habilidades, ayuda a regresar a la primera tarea con una visión renovada y con mayor atención». Así que el autor recomienda leer en los coffee breaks o en la hora para comer, para ser más productivo al regresar al trabajo un rato después.

En cuanto a la discusión sobre cómo es mejor leer, si en libros impresos, en libros digitales o en audiolibros, la discusión en realidad terminó hace tiempo. Dan Seitz menciona un estudio hecho con niños a los que se les dio a leer el mismo libro, a unos se les dio libros impresos, a otros libros digitales en un iPad. No hubo diferencias en cuanto a comprensión o retención de lo leído, que es lo importante. Para los niños, además, todos los medios estaban ahí cuando nacieron.

En realidad —agrego yo— todo esto es una cuestión de gustos y costumbres. Para los lectores de mayor edad, que siempre leyeron libros impresos, los libros digitales pueden ser extraños, o no ser de su gusto. Pero las generaciones posteriores nos hemos acostumbrado a todo: lo importante es leer.

Claro que cada medio tiene sus ventajas y sus desventajas. Los libros impresos se pueden no sólo tocar, sino acariciar. Nos gusta la textura del papel y hasta el olor de la tinta. Y se pueden subrayar y apuntar anotaciones al margen. Además, no requieren electricidad para funcionar, y se pueden hojear con facilidad. Como desventaja, si es un libro grueso, por ejemplo, tiene el peso. Y en la oscuridad se requiere de una luz para leerlos.

Los libros electrónicos requieren de un aparato para leerlos, pero se pueden leer en la oscuridad porque tienen su propia luz. Pero claro, requieren que la batería esté cargada. También se pueden subrayar y hacer notas al margen. Además, se pueden traer muchos libros en el mismo aparato, que puede ser incluso nuestro teléfono inteligente. Los puede uno leer en cualquier parte, en cualquier momento.

Los audiolibros no se pueden subrayar ni se les pueden hacer notas. Y se requiere un aparato para escucharlos. Pero se pueden leer, es decir escuchar, mientras hacemos otras actividades, como caminar, hacer fila en el banco o mientras hacemos ejercicio en el gimnasio. Por si fuera poco, recrean esa magia antigua de que alguien nos cuente una historia, con su voz, y su sabiduría para contarla.

En lugar de discutir qué es mejor, mi opinión es que debemos utilizar los tres medios para leer libros. Hay que encontrar el medio adecuado para el momento adecuado. Eso es todo. Lo importante es leer.

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viernes, 11 de enero de 2019

Sobre los propósitos (de lectura) de año nuevo



Sobre los propósitos (de lectura) de año nuevo

Jesús Guerra

Creo que todavía estamos a tiempo para tratar de los muy populares propósitos de Año Nuevo. Crear una lista, de preferencia pequeña, de estos propósitos es algo bueno pues por lo menos indican la intención de mejorar, la intención de cambiar algo en su vida, por parte de quien realiza estos propósitos. Revisando en Internet algunos artículos sobre el tema, encontré que los propósitos más comunes de las personas, agrupándolas por rubros, son más o menos los siguientes:

1. Bajar de peso, comer de manera más nutritiva, hacer ejercicio
2. Ahorrar dinero, pagar deudas, conseguir un empleo extra o un trabajo nuevo
3. Evitar el estrés o aprender a bajar el nivel de estrés
4. Comprar casa, o remodelar la casa
5. Comprar un carro o arreglar el que se tiene
6. Dejar de fumar, o dejar de beber
7. Ser mejor persona, o pasar más tiempo con la familia
8. Viajar, o viajar más, o realizar ese viaje a alguna ciudad o país con el que se ha soñado por mucho tiempo
9. Encontrar pareja, o casarse, o tener hijos.

Por supuesto, para lograrlos y no abandonarlos a las pocas semanas, es necesario tener fuerza de voluntad, disciplinarse. No siempre se puede, pero intentarlo ya es algo. Mientras más corta la lista, y más cercana a la realidad, más sencillo será lograrla.

Lo que los expertos en el tema (porque también hay expertos en esto de los propósitos de Año Nuevo) aconsejan es: escribir estos propósitos en un cuaderno (en un diario personal, por ejemplo), para que el compromiso con nosotros mismos sea mayor, y para que podamos tener esa lista presente cada vez que abramos el cuaderno. También se aconseja decirles estos propósitos a otras personas de confianza, familiares o amigos, para que el compromiso sea mayor. Por último, se aconseja juntarse con otras personas que tengan el mismo propósito (por ejemplo, ir al gimnasio) para que sea más sencillo realizarlo.

Por otra parte, es evidente que no es necesario esperar a que comience un año para comenzar a hacer los cambios que queremos en nuestra vida. Podemos empezar cuando en realidad lo queramos (de preferencia, ya).

Todo esto viene a cuento porque quiero comentarles un propósito que no está entre los más comunes pero que es muy importante para nuestra vida, para mejorar, que es lo que realmente deseamos: el propósito de leer más libros. Y subrayo la palabra libros. También podemos proponernos leer más, en general, y así leer más revistas, más periódicos, más textos en Internet, y todo esto también está bien, por supuesto, pero las obras importantes están publicadas en libros, y éstos pueden ser de ciencia, de psicología, de filosofía, ensayos diversos, de cualquier tema que nos guste, y, por supuesto, libros literarios.

Y el propósito de leer más es sencillo, pues sólo competimos con nosotros mismos. Si el año pasado leímos, por ejemplo, cinco libros, este año podemos intentar leer ocho. No es muy difícil, es realista, podemos lograrlo; es divertido, interesante y útil. Leer ocho libros en un año equivale a leer sólo dos terceras partes de un libro por mes.

Pero si su propósito es algo más serio pueden proponerse leer un libro por mes. Tal vez se tarden más de un mes en leer un libro de 600 páginas, pero la siguiente lectura puede tener sólo 250 páginas. Luego de los dos meses habrán conseguido leer, de todas maneras, dos libros en dos meses. Leer un libro al mes equivale a 12 libros al año. Es una buena meta. No es muchísimo, pero es mucho más del promedio nacional.

Y quienes leen 12, pueden proponerse leer 18, o 24. Al año, 24 libros es un libro cada quincena, aproximadamente. O ya, de plano, pueden proponerse leer un libro por semana, para alcanzar la cifra de 52 libros al año.

Hay una conocida encuesta mundial (de la agencia de investigación de mercado NOP World) que se centró en el número de horas a la semana que los habitantes de diversos países dedican a la lectura. Con esto no sabemos cuántos libros leen, pero por lo menos sabemos cuánto tiempo leen a la semana.

En primer lugar, La India, con 10.7 horas a la semana.
En segundo, Tailandia, con 9.4 horas a la semana.
En tercer lugar, China, con 8 horas.
En cuarto Filipinas, con 7.6 horas.
En quinto Egipto, con 7.5 horas.
En sexto la República Checa, con 7.4 horas a la semana.
En séptimo Rusia, con 7.1 horas.
En octavo, empatados Suecia y Francia, con 6.9 horas.
Y en noveno lugar Hungría, con 6.8 horas a la semana.

Esto quiere decir que La India, que está en primer lugar, dedica un poco más de hora y media diaria a la lectura. E incluso los países que menos leen, de esos 10 primeros lugares, leen casi una hora al día.

El promedio mundial es de 6.5 horas diarias dedicadas a la lectura. En América Latina, Venezuela es el país con el mayor promedio y está sólo un poco por debajo del promedio mundial: 6.4 horas por semana. El país que menos lee de América Latina es México, con 5 horas y media a la semana (lo cual, de México, es creíble, pero para la lectura en general, no de libros). Sin embargo, según una nota de la revista Proceso (del 31 de agosto de 2015), México ocupó el penúltimo lugar de lectura entre 108 países.

Todo esto quiere decir que, si ustedes ponen en sus propósitos de Año Nuevo leer una hora diaria, es decir 7 horas a la semana, estarían dedicándole a la lectura media hora más por semana que el promedio mundial. Y por supuesto, mucho más que el promedio mexicano.

La relación entre tiempo dedicado a la lectura y libros leídos es personal, depende de la velocidad de lectura de cada uno. Hay quienes leen rapidísimo y quienes leemos un poco más lento. Hay quienes han tomado cursos de lectura rápida, pero hay que aclarar que las técnicas de la lectura rápida si bien son muy útiles para leer periódicos, revistas y reportes de oficina, no sirven para leer literatura. La literatura hay que disfrutarla.

Pero esta relación personal pueden establecerla muy bien si se proponen leer una hora diaria. ¿Cuántos libros a la semana, o a la quincena, o al mes pueden terminar leyendo tan solo una hora por día? Se van a dar cuenta de que pueden leer mucho más de lo que imaginan.

En cuanto a las encuestas, sólo sirven de vaga referencia, pues son contradictorias. En la encuesta de horas de lectura por semana el Reino Unido, Brasil, Taiwán, Japón y Corea leen menos horas a la semana que México. Pero en la encuesta de CERLAC, Corea lee 10 libros por año mientras que China lee 7 (y Finlandia 17, y Canadá 20)... pero en la de horas por semana se dice que China lee 8 horas a la semana mientras que Corea lee sólo 3:06 horas. ¿Será que los coreanos leen rapidísimo?

Según un artículo de Ana Karen García, publicado en el periódico El Economista, el 26 de octubre pasado, en México se leen, en promedio, 3.8 libros al año por persona, pero ¡sólo 2 de cada 10 comprende totalmente el contenido que leyó! Como pueden ver el estado de la lectura en México es desastroso, pero podemos contribuir a nuestros promedios, aunque nadie nos venga a encuestar. Es una tarea personal, así como es un asunto de mejora personal: propongámonos leer por lo menos una hora diaria, y luego pueden platicarnos de los logros alcanzados.

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viernes, 8 de junio de 2018

Philip K. Dick






Philip K. Dick
Uno de los autores imprescindibles de la ciencia-ficción

Jesús Guerra

Recuerdo haber leído en el famoso semanario L.A. Weekley, de Los Ángeles, California, en algún momento de 1990 o 1991, un artículo sobre el escritor estadounidense Philip K. Dick, artículo que contenía una frase (o quizás era el título) que por algún motivo se me quedó en la memoria, la cual más o menos decía así: «Nuestro gran escritor de ciencia-ficción de los años 90, murió a principios de los años 80».

En efecto, tal y como decía el artículo mencionado, Philip K. Dick, nacido en 1928 en Chicago, había muerto en Santa Ana, California, en 1982.

El artículo se debía a que estaba en plena revaloración la obra literaria de este autor y se estaban reeditando sus novelas y libros de cuentos en los Estados Unidos, además de que se acababa de estrenar o se iba a estrenar, ya no recuerdo, la película llamada Total Recall (la premiere en Los Ángeles fue el 31 de mayo de 1990, y el estreno al día siguiente), que en español tiene el ridículo título El vengador del futuro, basada o, más bien, inspirada en un cuento de Philip K. Dick, llamado «Podemos recordarlo todo por usted», escrito en 1966; el filme fue dirigido por Paul Verhoeven, con un guión escrito por Ronald Shusset y Dan O'Bannon (escritores, por cierto, que más de una década antes escribieron el guión de la cinta Alien, estrenada en 1979). El vengador del futuro, o Total Recall, contó con las interpretaciones de Arnold Schwarzenegger y Sharon Stone, entre otros actores. (En 2012 se hizo una nueva versión, o un remake de esta cinta, que tienen el mismo título, dirigida por Len Wiseman, con las interpretaciones de Colin Farrell y de Kate Beckinsale, entre otros.)

Si bien en nuestro país no es tan conocido como en los Estados Unidos o como en España, FKD sí es un escritor bien conocido por los lectores de ciencia-ficción. Y mucha gente, quizá sin saberlo, está familiarizada con su obra, debido a la gran cantidad de adaptaciones que se han hecho de algunas de sus novelas y algunos de sus cuentos, tanto en cine como en televisión. Por otra parte, tiene muchas novelas y gran cantidad de relatos que nunca han sido adaptados.


A continuación, apunto algunas películas y series de televisión basadas en obras de este autor, para que vean que muchos de ustedes sí conocen algo de la obra de Philip K. Dick, aún sin saberlo, porque no la han leído de manera directa:

* De 1982 es la película Blade Runner, dirigida por Ridley Scott, la cual está basada en la novela ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?
* Y la reciente cinta Blade Runner 2049, de 2017, dirigida por Denis Villeneuve, continuación de la película anterior, si bien no está basada de manera directa en una obra de Philip K. Dick, sí utiliza algunos de sus personajes, ambientes e ideas centrales.
* Además de las películas que ya les mencioné, Total Recall, la de 1990 y su remake de 2012, hay una serie televisiva de 1999, canadiense, llamada Total Recall 2070.
* Está también la película Minority Report, del año 2002, dirigida por Steven Spielberg, que está basada en el cuento del mismo nombre, llamado en español «El informe de la minoría», el cual fue publicado en 1956.
* Y de 2015 a 2016 pasó en la televisión norteamericana una suerte de continuación de dicha película en serie de TV, con el mismo título; lamentablemente fue cancelada al término de su primera temporada.
* Tenemos también la película Paycheck, de 2003, dirigida por John Woo, basada en un relato de 1953 de Philip K. Dick.
* Y también A Scanner Darkly, llamada en México Una mirada a la oscuridad, del año 2006, dirigida por Richard Linklater, basada en la novela homónima de Philip K. Dick, publicada en 1977.
* Y tenemos también la estupenda serie de televisión de la compañía Amazon The Man in the High Castle, basada en la novela homónima de Philip K. Dick, publicada en el año 1962 y ganadora del Premio Hugo de ese año. En español esta novela se llama El hombre en el castillo, una obra que más que ciencia-ficción pertenece al género denominado Historia Alternativa.
* Y también de Amazon, la serie Philip K. Dick's Electric Dreams, que en 10 capítulos adapta 10 relatos de este autor.

Y hay otras películas más basadas o inspiradas en su obra. Como podrán darse cuenta, si su obra está siendo cada vez más adaptada en nuestros días es porque permanece vigente.

A pesar de que Philip K. Dick escribió 36 novelas y 121 cuentos, y de que llegó a ganar algunos de los premios más importantes de la ciencia-ficción, este escritor —que vivió episodios psicológicos extraños—, vivió la mayor parte de su existencia con problemas económicos serios. Tuvo algunos admiradores en vida, entre ellos algunos importantes autores de ciencia-ficción, pero no obtuvo el reconocimiento que merecía, por parte de la crítica y de los lectores, mientras vivió. El verdadero éxito le llegó después de su muerte. Hoy en día, como ya señalé, es un autor que ha sido revalorado por la crítica, por los lectores y por la industria cinematográfica, así que me parece evidente que se trata de un autor que hay que leer. 


En nuestro idioma se ha publicado una buena parte de su obra, aunque no toda. Las ediciones de sus libros, incluidos sus Cuentos completos, en cinco tomos, se encuentran publicadas por Ediciones Minotauro, una editorial muy conocida especializada en ciencia-ficción y fantasía, que ahora pertenece al Grupo Planeta, y por lo tanto algunas de sus obras principales tienen ediciones también en otras colecciones de Planeta, como los libros de bolsillo Booket.

Entre sus novelas principales podemos mencionar y recomendar: El hombre en el castillo, Valis, Lotería solar, Los clanes de la luna alfana, Los tres estigmas de Palmer Eldritch, Tiempo de Marte, Ubik, Esperando el año pasado, Fluyan mis lágrimas, dijo el policía, La transmigración de Timothy Archer, Una mirada a la oscuridad, ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (publicado ahora, también, con el título de Blade Runner), Tiempo desarticulado y La invasión divina.

Podemos recordarlo todo por usted
Entre las obras imprescindibles de Philip K. Dick se encuentran sus Cuentos completos, que están publicados por la editorial Minotauro en cinco tomos. No son muy baratos, debido a la gran cantidad de páginas de cada tomo —estamos hablando, más o menos, de entre 450 y 650 páginas cada uno—, pero por suerte son bastante más accesibles las versiones electrónicas de estos libros que se pueden conseguir en las librerías de e-books más importantes.

En el quinto tomo de sus Cuentos completos se encuentra un relato en el que quiero detenerme un poco, y que ya mencioné líneas arriba, «Podemos recordarlo todo por usted», publicado originalmente en 1966. Es la historia de un hombre llamado Douglas Quail. Es un oficinista común y corriente, bastante aburrido de su vida y de su matrimonio, que sueña con viajar al planeta Marte. En ese momento los viajes ya eran posibles, pero sólo para militares y personas importantes y ricas. Realistamente, Douglas sabe que no tiene oportunidad de realizar su sueño, y eso es deprimente para cualquiera. Su vida matrimonial tampoco funciona ya, y su esposa está cansada de las fantasías de su marido.

Así que un día, Douglas Quail decide hacer una cita en un negocio llamado Rekal (que suena a ‘recall’, que se traduce como ‘recuerdo’), en el cual a los clientes se les implantan recuerdos falsos. Quail todavía tiene sus dudas cuando habla con el gerente, pero éste le explica que el método es bastante seguro y muy efectivo, y que es, en el caso de Quail, muchísimo más barato que ir realmente a Marte: le borrarán el recuerdo de haber ido a ese negocio, le implantarán el recuerdo de su viaje a Marte, y listo, Quail estará contento porque recordará y por tanto creerá haber realizado su sueño.


Y ya que están negociando, para hacer más emocionante su recuerdo, le implantarán el recuerdo de que fue a Marte porque era, en ese momento de su vida, un espía que trabajaba para el gobierno de la Tierra. Quail acepta, y cuando los técnicos de la compañía duermen al cliente y escanean su memoria para saber exactamente en dónde implantar el recuerdo falso, se dan cuenta que Quail ya fue a Marte y fue un espía para el gobierno, aunque Quail no lo recuerde, e implantar recuerdos falsos sobre recuerdos reales, aunque ocultos, crearía muchos problemas...

Ya no les cuento más del argumento de este cuento estupendo, para que lo lean. Sí puedo decirles que este relato toca algunos de los temas preferidos del autor: el cuestionamiento de la identidad, la problematización de la realidad, la manipulación de la mente y de la percepción de la realidad, las enfermedades mentales como la esquizofrenia y la paranoia, y una pregunta central, sobre todo frente al avance de la inteligencia artificial: ¿qué nos hace humanos?


Este cuento, «Podemos recordarlo todo por usted», como ya mencioné, fue adaptado en la película de 1990 Total Recall, que podríamos traducir como Recuerdo Completo. Para este filme, los guionistas tomaron la idea central del relato de Philip K. Dick y lo hicieron crecer agregando muchos personajes (incluidos algunos mutantes) y situaciones nuevas y, sobre todo, mucha acción. Fue una película sorprendente para su tiempo (que incluye algunas escenas filmadas en la Ciudad de México), con muy buenos efectos especiales, que quizás ahora ya no lo parezcan tanto. Aunque con muchos agregados, la idea central y un poco más, eran fieles al cuento que sirvió de inspiración a esta cinta.

Veintidós años después, se filmó el remake de esta película, que en inglés conservó el nombre de la primera cinta, y en español lógica pero lamentablemente también conservó su pésimo título. En los créditos iniciales de la película se acredita que está basada tanto en el cuento de Philip K. Dick como en el argumento de la primera versión fílmica, pues en ésta, otra vez, se introdujeron muchos cambios. La idea central sigue siendo la del cuento, además retoma muchas de las ideas y hasta de los nombres de los personajes de la película de 1990, pero a su vez cambia otras cosas. Evidentemente está puesta al día: es una cinta más rápida, con escenas de acción estupendas y, por supuesto, interesante. Sin embargo, lo mejor es la idea central, que es la que se tomó del cuento de Philip K. Dick.

Yo les recomiendo que lean este cuento (y de ser posible todos los del tomo V, y mejor aún si son los de los cinco tomos de los Cuentos completos) de Philip K. Dick, y de ser posible vean por lo menos alguna de las adaptaciones fílmicas, para que puedan apreciar cómo la idea central estaba ya en el cuento, el cual fue publicado hace medio siglo.

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En el sitio Open Culture pueden encontrar un video de unos cuatro minutos (en inglés, sin subtítulos) de una conferencia de PKD en Francia, en 1977, en donde habla de su percepción de que vivimos en un programa de computación, es decir que se adelantó un poco más de dos décadas a The Matrix. Aquí la liga: