jueves, 9 de febrero de 2012

El amor, de Marguerite Duras





El amor,
de Marguerite Duras

Jesús Guerra

Me permito, antes que nada, transcribir lo que dice la contraportada de este enigmático libro:

Tres personas —una mujer encinta, un viajero y un hombre que camina— han terminado por encerrarse, cada una de ellas con alguna poderosa razón, en el espacio abierto de una isla. Sólo ellas tres parecen ocupar el espacio soleado y ventoso de la playa desierta delimitada, a un lado, por el malecón y, al otro, por el río. En su melancólico vaivén, se miran a sí mismas y entre sí en el silencio atemporal, con la mirada hueca y fría de quienes han llegado al final. Todo parece haber quedado atrás: entre los brazos de una esposa y de sus hijos para el viajero; en un remoto salón de baile para la mujer encinta; y en el recuerdo intenso de un nombre olvidado para el hombre que camina. Pero, de pronto, por un instante, un atisbo de deseo vuelve a animarlas; se acercan, se rozan, se hablan, se interrogan en la noche, ante el mar... ¿El amor?

En efecto, tres personajes de los que nunca sabemos su nombre se encuentran frente al mar. A sus espaldas está un hotel y más allá del río una ciudad extraña. Lo que los personajes dicen es en realidad poco. Sus relaciones, su presente y su pasado son confusos. Podríamos presenciar un sueño, el limbo, la realidad de un cuadro surrealista a la Giorgio de Chirico, o la metáfora de una realidad desesperada, lejana, vacía, insignificante o, por el contrario, llena de significados ocultos.

Aunque la traducción al castellano, de Enrique Sordo (Tusquets Editores), es de 1990, la novela de Duras es de 1971, uno de los momentos de mayor experimentación novelística —desde fines de los años 50—, a partir de los manifiestos de la «antinovela» y de la «nueva novela» («nouveau roman») francesa. Recordemos que entre las propuestas del «nouveau roman» estaba la eliminación de la interpretación psicológica e incluso de la eliminación del argumento de las novelas. Si la pintura se había quitado de encima el yugo de la representación de la realidad, ¿por qué la novela no se iba a quitar de encima la obligación de narrar historias?, argumentaban los partidarios de este movimiento.

Las novelas de esa corriente literaria funcionaban más bien como catálogos de una exposición fotográfica, o como guiones de sorprendentes películas, la mayor parte de ellas incomprensibles pero, quizá, muy bellas y sugerentes. Aunque El amor ya no es propiamente dicho una novela de esa corriente, es un derivado de ella. Tiene mucho de guión cinematográfico (recordemos que Marguerite Duras escribió guiones y dirigió filmes), pero es también literatura, o por lo menos escritura, a veces hipnótica.

Edición francesa,
de bolsillo, en Folio
Si bien El amor no es la mejor introducción a la obra de Marguerite Duras (es preferible comenzar a leerla con algunos de sus primeros libros, como Un dique contra el pacífico, de 1950, o quizá con alguno de los últimos, como El amante, de 1984 —que le dio fama mundial y el premio Goncourt—), se trata de un libro interesante y es una lectura obligada para los «durasianos» de corazón, que son muchos y con toda razón, pues Marguerite Duras es, sin duda, una de las escritoras más importantes del siglo XX.


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El amor. Marguerite Duras. Traducción: Enrique Sordo. Tusquets Editores. 1a edición, Barcelona, 1990. 1a edición en la colección Fábula, Biblioteca de Autor, México, marzo de 2010.

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Para leer algunos datos de la vida de la autora, su bibliografía y su filmografía, ver:


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