viernes, 24 de junio de 2016

The Book of Answers, de Barbara Berliner





The Book of Answers
(El libro de respuestas)
de Barbara Berliner (con Melinda Corey y George Ochoa)

Jesús Guerra

The Book of Answers me parece más que una curiosidad (la popularidad actual del Internet y su fácil acceso son los que han hecho de esta obra una curiosidad), es una obra muy interesante y, de hecho, muy útil pues tiene una enorme cantidad de información sistematizada, aunque se trata de un libro estadounidense que está en inglés, y aunque no lo puedo afimar con seguridad supongo que no existe traducción a nuestro idioma. La traducción del título sería 'El libro de respuestas', y contiene la compilacion de las preguntas más populares, y obviamente sus respuestas, hechas a un servicio telefónico que tiene —aún en nuestra época de Internet sigue teniéndolo— la Biblioteca Pública de Nueva York sucursal Centro de Manhattan.

El servicio es gratuito, con excepción, claro, del costo de la llamada, y las personas que laboran en este Centro de Respuestas Telefónicas intentan responder cualquier pregunta que el usuario realiza. Reciben llamadas de todas partes del mundo. Este libro es producto de 6.2 millones de preguntas recibidas y respondidas entre 1968, año en que se fundó este servicio, y 1988. La primera edición del libro es de 1990. La edición que yo tengo es una reimpresión del año 2004. Cuando comenzó este servicio, atendía las llamadas una sola persona, y llegó a tener hasta 10 empleados. En el presente no tengo información sobre cómo funciona. En su momento de mayor utilización, recibían una llamada cada 10 segundos, durante las ocho horas de trabajo, seis días a la semana.

Voy a hablar en pasado, pues como dije, el libro al que me refiero es de 2004 (aunque sé que existe una nueva edición de 2016). Había varias reglas para el servicio: las personas que respondían no podían contestar preguntas médicas ni legales; tampoco respondían si se daban cuenta que la pregunta era para responder un concurso, un crucigrama o para realizar una tarea. Claro que en lo que se daban cuenta, debieron responder muchas preguntas relacionadas con tareas escolares. Las personas que realizaban este trabajo tenían a su disposición diccionarios, libros de gramática, enciclopedias, bases de datos computarizadas, artículos de revistas y un sinfín de fuentes de información. Normalmente no les llevaba más de cinco minutos responder la pregunta hecha por el usuario, y tenían prohibido responder de memoria, aún si ya se sabían la respuesta. 

Había muchísima gente que les llamaba para hacer preguntas que no tenían que ver con tareas escolares ni concursos. Podían ser escritores o investigadores que tenían una laguna en su trabajo, con preguntas como «¿En qué año fue el Gran Incendio de Londres?»; secretarias que necesitaban alguna respuesta de gramática; editores que requerían verificar un dato de un libro que corregían; investigadores de mercado que necesitaban una respuesta estadística; pero también había mucha gente que hablaba porque tenía curiosidad de saber la respuesta de algo, es decir, por el puro placer de saber.

En sus años más ocupados, las llamadas podían tardar bastante en entrar, porque estaban saturadas las líneas. Si quien contestaba no sabía la respuesta, lo más probable es que le diera la dirección al usuario de una biblioteca con información especializada. A veces no podían encontrar la respuesta en ese momento, y le pedían al usuario que llamara después; la persona del centro de información buscaba la respuesta el tiempo que fuera necesario, para tenerla a la mano la siguiente vez que ese usuario llamara de nuevo, y así crearon un archivo de «respuestas difíciles de conseguir».

El libro en cuestión tiene alrededor de mil de las preguntas más frecuentes, y de las más extrañas, y de las más interesantes que se hicieron a este servicio de referencia telefónica, obviamente con sus respuestas. Se trata de mil de entre 6.2 millones de preguntas. Estas preguntas se dividieron en temas, cada tema es un capítulo. Los capítulos son los siguientes:

1. Historia de los Estados Unidos
2. Estadísticas de los Estados Unidos
3. El mundo animal
4. Crimen y criminales
5. El idioma inglés
6. Artes
7. «El primero» (así llamado porque está compuesto de puras preguntas sobre el primero o la primera de cualquier cosa, como «¿Cuál fue el primer restaurante del mundo?»)
8. Geografía
9. Días festivos
10. El cuerpo humano
11. Inventos
12. Omnibus bibliotecario (en donde están todas las preguntas que no caben en los otros temas)
13. Literatura
14. Mitos y folclor
15. Historia de la ciudad de Nueva York
16. Cultura popular
17. El Salón de la Fama de las preguntas y respuestas
18. Religión
19. Aristocracia y Líderes del Mundo
20. Ciencia
21. Deportes
22. Marcas
23. Presidentes de los Estados Unidos
24. Quién era Quién
25. Culturas del Mundo
26. Historia Mundial
27. Doce preguntas capciosas y errores populares

Los nombres de estos temas están, en inglés, en orden alfabético.

Ahora, por si les quedó la duda, les doy la respuesta del libro a la pregunta «¿Cuál fue el primer restaurante del mundo?»: «A pesar de que se sirvieron comidas por mucho tiempo en tabernas y hostales, el primer lugar conocido como restaurante, llamado Champ d'Oiseau, abrió sus puertas en París en 1765. A la entrada había una frase en latín, cuya traducción sería: 'Ven a mí, hombre de estómago cansado, y yo te restauraré'». Obviamente de ese «yo te restauraré» salió el nombre genérico de restaurante.

Antes del Internet, una información como ésta no era tan fácil de conseguir. Ahora, si ustedes buscan en la red, quizá se encuentren con varios sitios que ofrecen respuestas diferentes. A mí me parece que un libro como éste es interesante, tanto por sus respuestas como por su misma colección de preguntas.

. . . . . . . . . . . . . . .


The Book of Answers. Barbara Berliner (con Melinda Corey y George Ochoa). Hay varias ediciones de diversas editoriales, la que yo tengo es la edición de Barnes and Noble, 2004. 312 págs. 

martes, 14 de junio de 2016

Primeras líneas de "El corazón de las tinieblas" en tres idiomas


Primeras líneas...

El corazón de las tinieblas

de Joseph Conrad

en tres idiomas

y tres versiones en español




The Nellie, a cruising yawl, swung to her anchor without a flutter of the sails, and was at rest.  The flood had made, the wind was nearly calm, and being bound down the river, the only thing for it was to come to and wait for the turn of the tide.

[Heart of Darkness. Versión original en inglés de Joseph Conrad. 1899.]

. . . . .




Le yacht la Nellie évita sur l'ancre, sans un battement dans ses voiles, et se trouva arrêté. La marée était étale, le vent presque tombé; comme nous avions à descendre le fleuve, il ne nous restait plus qu'à mouiller en attendant le reflux.

[Le cœur des ténèbres. Traducción al francés de G. Jean-Aubry y André Ruyters. 1930.]

. . . . .




El Nellie, un bergantín de considerable tonelaje, se inclinó hacia el ancla sin una sola vibración de las velas y permaneció inmóvil. El flujo de la marea había terminado, casi no soplaba viento y, como había que seguir río abajo, lo único que quedaba por hacer era detenerse y esperar el cambio de la marea.

[El corazón de las tinieblas. Traducción al español de Sergio Pitol. Universidad Veracruzana. 1996.]

. . . . .




La Nellie, una pequeña yola de crucero, se inclinó hacia su ancla, sin el menor aleteo de las velas, y quedó inmóvil. La marea había subido, el viento estaba casi en calma y, puesto que se dirigía río abajo, lo único que la embarcación podía hacer era echar el ancla y esperar a que bajara la marea.

[El corazón de las tinieblas. Traducción al español de Araceli García Ríos e Isabel Sánchez Araujo. Alianza Editorial.]

. . . . .




Anclada y sin que hubieran ondeado las velas, la goleta Nellie se meció ligeramente antes de quedar otra vez en reposo. Había subido la marea, el viento apenas soplaba y, dado que el destino de la goleta era navegar río abajo, sólo nos quedaba permanecer en puerto y esperar al reflujo de las aguas.

[El corazón de las tinieblas. Traducción al español de Juan Sebastián Cárdenas. Editorial Sexto Piso. 2015 (Incluida en el volumen Narrativa breve completa, de Joseph Conrad).]



jueves, 9 de junio de 2016

El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad




El corazón de las tinieblas
de Joseph Conrad

Jesús Guerra


A bordo de un barco que navega lentamente en el Támesis, el río que cruza la ciudad de Londres, se encuentran varios hombres de mar, son amigos. Uno de ellos, Charles Marlow, para combatir el aburrimiento, les cuenta una experiencia que tuvo años atrás. En una época en que no tenía trabajo, le pidió a una tía suya que vivía en Bruselas, Bélgica, que lo ayudara a conseguir un empleo. Y la tía le consiguió una entrevista con una importante compañía marítima. Hay que recordar que, en esa época, Bélgica y varias otras naciones europeas tenían colonias en África. Así que Marlow fue contratado para que fuese a una de las colonias belgas para hacerse cargo de dirigir un barco fluvial.

Luego de una larga travesía, Marlow llegó al puerto en el que le correspondía reportarse. No era para nada lo que esperaba. El estado de las pocas construcciones que había eran lamentables, y el barco que él iba a dirigir estaba descompuesto y con daños serios. La compañía que lo contrató se dedicaba al tráfico de marfil. Se enteró de que había varios puestos a lo largo del río, encargados de conseguir el marfil. Se enteró, también, de que el puesto que más marfil conseguía era manejado por el señor Kurtz, pero parecía haber algún problema con Kurtz pues éste había dejado de reportarse desde hacía semanas. Así que la tarea de Marlow sería ir en su barco, tan pronto lo arreglara, hasta el puesto de Kurtz a ver qué sucedía. Luego de un tiempo le quedó claro a Marlow que Kurtz era un tipo admirado por todos, y quizás también temido.


Pero todo era lento y complicado en la selva. Pasaron meses antes de que Marlow lograra conseguir las partes que requería para arreglar el barco. Mientras tanto comenzó a sufrir de una especie de desesperación que parecía dominar a todos los europeos que vivían o estaban de paso en el puesto en el que se encontraba Marlow. La jungla misma y el calor parecían ejercer una influencia malsana en los blancos, y además estaban las necesidades materiales, las complicaciones, las enfermedades, los problemas de todo tipo. A Marlow le molestaba de manera particular la estupidez que reinaba entre los europeos: todos eran altivos y agresivos, todos estaban dominados por la ambición, y todos trataban a los nativos con una enorme crueldad. La realidad del salvaje colonialismo en radical oposición a la versión manejada en Europa, tanto por las compañías comerciales como por el rey Leopoldo II de Bélgica, que hacían aparecer el neocolonialismo en África como un acto de caridad, salvador, que llevaba la civilización, la luz, la modernidad a los nativos, cuando en realidad se trataba de empresas de pillaje masivo.


No les platico en qué termina la narración, porque este comentario es en realidad una invitación a que lean esta novela corta, pero por supuesto en algún momento logra Marlow arreglar su barco, remonta el río en busca de Kurtz, y lo que encuentran es algo verdaderamente aterrador.

Este viaje de Marlow, basado en un viaje real del autor al Congo belga a fines del siglo XIX, es, metafóricamente, un descenso a los infiernos, o, si se prefiere, puesto que las interpretaciones son personales, un viaje al inconsciente del ser humano, a su esencia más primitiva.

Aunque El corazón de las tinieblas fue escrita al final del siglo XIX, constituye ya un avance de lo que sería la novela moderna. Conrad era un escritor al que le gustaba estructurar de manera compleja sus obras, y su narración, aunque no es difícil de leer, no tiene una estructura lineal y directa. Esta novela tiene un alto grado simbólico, y se han escrito muchos prólogos y muchos estudios críticos acerca de ella. Por ejemplo, a Charles Marlow, que es el narrador de esta historia (aunque hay un primer narrador que abre y cierra la novela, y presenta a Marlow y a los personajes que escuchan su historia) se le considera el alter ego de Joseph Conrad. Es un personaje ambiguo que no juzga directamente lo que vio y vivió, pero con el acento que añade a ciertos detalles y a ciertas escenas es suficiente para que el lector tome una posición moral, aunque esta posición es efectivamente del lector.


El director del puesto de mando de la selva es un tipo frío, mezquino, supuestamente eficiente que tiene una característica muy específica: nunca se enferma, a diferencia de los demás europeos, que sufren todo tipo de males. Esto representaría, simbólicamente, su vacío interior. Hay un personaje extraño conocido como el Arlequín, un tipo que está en el puesto, casi fuerte, de Kurtz. El tipo anda vestido con ropas remendadas con parches de muchos colores diferentes. Estos colores representarían las banderas de los diferentes países de Europa, ya fueran países con colonias en África o no, los cuales permanecieron mudos y pasivos ante las atrocidades cometidas en las colonias africanas. Kurtz, por su parte, representa a la Europa colonial, con todas sus contradictorias características. Una Europa enloquecida y envilecida por su ambición económica. Incluso un personaje tardío, la prometida de Kurtz, a quien Marlow conoce a su regreso, representa, digamos, la inocencia del europeo de la calle, ajeno a lo que realmente sucedía en las colonias africanas. Incluso la selva es un personaje, un ambiente, un contexto simbólico: las fuerzas de la naturaleza, lo primitivo que, por supuesto, se encuentra en el interior de todos nosotros, en la base de la civilización misma.

El corazón de las tinieblas (el título original es Heart of Darkness) se publicó en 1899 en tres entregas de la Blackwood's Magazine, y en formato de libro en 1902, en el volumen Youth: a Narrative, and Two Other Stories. El corazón de las tinieblas, que ahora es una de las novelas cortas más conocidas de Joseph Conrad, era uno de esos «otros dos cuentos».

Incluso si no a han leído esta narración, los aficionados al cine sin duda la recuerdan, ya que existen varias versiones cinematográficas de esta obra. Sólo mencionaré dos, la película hecha para televisión en 1993, dirigida por el inglés Nicolas Roeg, e interpretada por dos grandes actores: Tim Roth como Marlow, y John Malkovich como Kurtz. La otra película que menciono es la más conocida, la mejor (aunque está adaptada a otro tiempo y a otro lugar: la guerra de Vietnam), y es anterior, de 1979: me refiero, por supuesto, a Apocalypse Now, dirigida por Francis Ford Coppola, e interpretada por Martin Sheen (quien encarna al Capitán Benjamin L. Willard, adaptación de Marlow), Robert Duvall, Dennis Hopper (un fotógrafo de prensa, adaptación del arlequín) y Marlon Brando (el Coronel Walter E. Kurtz).



Hay muchas ediciones diferentes en español de este relato largo o novela corta. Hay una traducción muy conocida del mexicano Sergio Pitol, y con su traducción hay ediciones comentadas por el propio Pitol, y hay otras que no tienen los comentarios. Recientemente apareció un libro espectacular en la editorial Sexto Piso: Joseph Contad, Narrativa breve completa, en el que está incluido El corazón de las tinieblas, en la traducción de Juan Sebastián Cárdenas. Pero hay otras traducciones en circulación. Consigan la que puedan y léanla; de verdad, es un libro muy interesante e importante.



. . . . . . . . . . . . . . .


El corazón de las tinieblas. Joseph Conrad. Diversas traducciones y diferentes ediciones. En la edición de Narrativa breve completa, de la editorial Sexto Piso, esta novela tiene 113 págs.

martes, 24 de mayo de 2016

Recomendaciones de la Librería del Fondo Carlos Monsiváis


Recomendaciones
de la Librería del Fondo Carlos Monsiváis




Tres desconocidas
Patrick Modiano

Tres desconocidas. Tres personajes femeninos. Tres voces. Tres historias. Tres chicas que dejan atrás la adolescencia para adentrarse en las incertidumbres y pesares de la vida adulta. Son las suyas existencias insignificantes, anónimas, marcadas por la huida, el desarraigo y la soledad. Estamos en los años sesenta: el turismo de masas empieza a ser una realidad, los abrigos de astracán están de moda, la guerra de Argelia es una presencia difusa, en una jukebox suena «A Whiter Shade of Pale» y la sociedad está cambiando.

La primera de estas tres muchachas, mecanógrafa que sueña con convertirse en maniquí, se marcha de Lyon con rumbo a París, donde no conoce a nadie, pero lleva en el bolsillo las señas de una mujer con la que coincidió durante unas vacaciones en España. En las calles parisinas iniciará una relación con un hombre enigmático que oculta algunos secretos. Tras fugarse del internado cerca de Annecy en el que ha pasado su adolescencia, la segunda chica encuentra trabajo en un hotel de lujo como dama de compañía de una anciana y como niñera. Y una situación de acoso sexual en la que se ve envuelta desembocará en tragedia. La tercera llega a París con diecinueve años procedente de Londres, se instala en el taller de un pintor que está pasando una larga temporada en Mallorca e inicia una relación con un profesor de filosofía a través del cual entrará en contacto con una extraña secta... Son tres mujeres jóvenes en busca de su identidad, y en el viaje que cada una de ellas emprende se sucederán encuentros inquietantes. Patrick Modiano dibuja con tenues pinceladas escenarios evanescentes —calles parisinas, hoteles señoriales, estaciones de tren...— y personajes ambiguos y fugaces que generan en las protagonistas más incertezas que certidumbres. El premio Nobel francés relata tres viajes iniciáticos, tres recorridos vacilantes por el mundo a veces incomprensible, a veces doloroso y a veces peligroso de los anhelos y los afectos. Y el resultado, una vez más, es una pieza de orfebrería literaria, absorbente y deslumbrante, llena de matices, ecos y misterios.

«Tres personajes emblemáticos del universo de Modiano. Anónimas e inolvidables, estas desconocidas llevan el juego del autor con sus obsesiones al punto de la perfección» (Josyane Savigneau, Le Monde).

«Unos relatos perturbadores y conmovedores. La emoción nace de las voces femeninas en primera persona que los narran y de las evocaciones autobiográficas que emanan de ellas» (Christine Bini, La Règle du jeu).

«El Proust de nuestro tiempo» (Academia Sueca).

Anagrama
Colección Panorama de Narrativas
Traducción de María Teresa Gallego Urrutia
184 págs.

. . . . .




Mala letra
Sara Mesa

La autora de este libro coge mal el lápiz. Lo ha cogido mal desde niña, cuando algunos profesores se empeñaban en corregirla porque «hay que escribir como Dios manda», e, incapaz de aprender, ha seguido cogiéndolo mal hasta el día de hoy, con todas las consecuencias. Porque... ¿puede acaso salir buena letra de un lápiz torcido? Ésta es una de las cuestiones que planean sobre este conjunto de cuentos: la de la escritura indócil, libre y acelerada, la escritura que araña y rasga la memoria, que destroza los recuerdos y hace de ellos otra cosa.

Las historias que aparecen en este volumen abordan temas como la culpa y la redención, la falta de libertad y esos «pequeños instantes, epifanías, revelaciones, imágenes que se abren, palabras que se desdoblan», cuando «algo se quiebra, y todo cambia». Niños que se resisten a obedecer y que viven con asombro y soledad el difícil proceso de crecer; chicas rebeldes cuya rebeldía es subterránea, rabiosa y poco aprovechable; seres atormentados —o no— por los remordimientos y las dudas; picabueyes y nutrias que representan agresión o consuelo; el desconcierto de vidas en apariencia normales que a veces encierran crímenes y otras únicamente el deseo de cometerlos.

Sara Mesa ha construido un conjunto sólido y coherente de voces con su ya peculiar estilo tensado y sin artificios, que se revela aún más depurado en el manejo de las formas cortas. La finalista del Premio Herralde de Novela 2012 con Cuatro por cuatro y autora de Cicatriz, perturbadora novela que obtuvo un notable éxito entre los lectores y la crítica, entrega ahora su libro quizá más personal e intimista.

Este libro confirma los diagnósticos de Rafael Chirbes: «Sara Mesa levanta una literatura de alto voltaje trabajada con precisión de orfebre», y Marta Sanz: «Una escritura desnuda y fría, repleta de imágenes poderosas que desasosiegan en la misma medida que magnetizan.»

«Sin duda posible, Sara Mesa es uno de los nombres del momento, y todo hace pensar que lo seguirá siendo –creciendo, acumulando, extendiéndose– en el futuro de la literatura española… Su realismo no es escueto. Sara Mesa se las ingenia –sabe hacerlo de maravilla– para crear atmósferas intrigantes, turbadoras, incluso terroríficas sin despegarse de lo reconocible, indagando, metiendo el dedo, hurgando en lances, escenarios y emociones, dando a sus personajes una profunda dimensión psicológica, inquietante a más no poder, que va mucho más allá del realismo del decorado y el paisaje, por lo demás minuciosamente descritos cuando procede… El universo de estos cuentos es un universo enfermo, doloroso, antipático, hasta podríamos decir que escabroso pero, empezando a leer, es imposible despegarse… Juego de espejos, ironía crítica, desdoblamiento, efecto de distanciamiento (para ir al grano): la escritora es la creadora y su criatura. Se hace sangre. Con una pregunta ajena, se pregunta y nos pregunta. ¿Qué opináis?, ¿os parezco tan desagradable?, ¿cómo sois vosotros? Gran libro» (Manuel Hidalgo, El Mundo).

«Una escritora muy sólida… Esta colección certifica la fecundidad de una imaginación muy porosa a los aspectos sórdidos, aunque velados, de una cotidianidad hostil… Los personajes de estas historias se hallan como disueltos en la realidad, pero sin formar parte de ella, repudiados de sus favores, desprotegidos y, no obstante, en permanente tensión de una ayuda que nunca llega. Sara Mesa registra admirablemente esa zona de penumbra con una escritura serena y vibrante a un tiempo y, con frecuencia, con trazos en apariencia desganados que crean la atmósfera de un contorno amenazante» (Francisco Solano, El País).

«La rebeldía es el tema en común de los relatos que Sara Mesa reúne en Mala letra, protagonizados por personajes problemáticos, varios de ellos niños que se resisten a obedecer y viven con desconcierto el proceso hacia la adolescencia… Un libro excelente y alegato contra la pedagogía que nos quiere hacer a todos iguales» (Elena Sierra, El Correo Español).

«Sara Mesa es buena escritora, muy atenta a los detalles psicológicos, cuidadora del estilo, algo que ya sabíamos por sus novelas» (J. M. Pozuelo Yvancos, ABC).

«Con una extensa capa de tragedia, la escritora sevillana condensa en breves narraciones la amargura de un ser sensible, variado en cada una de las historias» (Víctor González, Culturamas).

«Sara Mesa ha escrito once relatos llenos de recovecos, de espejos y de sorpresas, de momentos de nuestra vida cotidiana que sin embargo nos sorprenden de repente. Porque tiene una forma de construir los relatos de forma que nos deja ver nuestra realidad sin filtros… No se lo pierdan» (Antonio Martínez Asensio, blog de Antena3 Tiempo de silencio).

«Once relatos cortos que asustan como los de Edgar Alan Poe; que enternecen, como los de Haruki Murakami; que sorprenden, como los de Julio Cortázar; que descolocan, como los de Ray Bradbury; que llegan al alma, como los de Ernest Hemingway. La lección final de Mala Letra es que, por muy escondida que creamos tener nuestra infancia, por mucho que hayamos cerrado los cajones de la culpa, están ahí. Date la vuelta. Sí, ahí. Justo ahí» (Sara Vítores, InfoLibre).

«Once relatos potentes, algunos de ellos, magistrales, lo que para mí es “gran literatura”, sin artificios ni piruetas» (Eric Gras Cruz, El Periódico Mediterráneo).

Anagrama
Colección Narrativas Hispánicas
200 págs.

. . . . .




Oona y Salinger
Frédéric Beigbeder

Nueva York, 1940. J. D. Salinger es un chico larguirucho de veintiún años. Escribe relatos e intenta que se los publiquen las revistas literarias del momento. Oona O’Neill tiene quince años y es hija del gran dramaturgo Eugene O’Neill. Es tremendamente bella y se codea con lo más granado de la sociedad neoyorquina. Oona y Salinger se conocen y salen durante un tiempo. Pero al cabo de dos años, tras el bombardeo de Pearl Harbor, Salinger se alista en el ejército y se separan. Él participa en el desembarco de Normandía y ella se casa en 1943 con Charles Chaplin, con quien permanecerá hasta la muerte de él, en 1977, y tendrá ocho hijos. Salinger escribe a Oona cartas que nunca han salido a la luz.

Hasta aquí los hechos conocidos. Pero Frédéric Beigbeder, fascinado por los protagonistas de este relato interrumpido, decide contarnos la historia entera. Rellena los huecos, recrea lugares y ambientes, fabula diálogos. Incluso reescribe las cartas de los amantes e imagina un último encuentro fugaz, al cabo de cuarenta años, en Grand Central Station. En un inteligente ejercicio de historia ficción, o de faction, como lo llama él, consigue conmovernos con la historia de amor y desamor de dos personajes que terminaron teniendo su papel en la historia del siglo XX.

Y, por el camino, el autor nos habla del Nueva York de los años cuarenta, de la Segunda Guerra Mundial, de cine, de literatura. Y da voz a Truman Capote, Ernest Hemingway o Charlie Chaplin, entre otros. Y escribe también, cómo no, sobre sí mismo. Sobre su obsesión por seguir siendo joven a pesar de la edad, su admiración por el autor de El guardián entre el centeno y su amor platónico por Oona, sobre su condición de escritor. Y hasta sobre su romance con su actual esposa, veinticinco años más joven que él, que quiere ver como un reflejo de la relación entre Chaplin y Oona O’Neill, o entre Salinger y sus jóvenes amantes. Socarrón, como siempre, Beigbeder salpimenta el conjunto con sus acostumbradas píldoras de sabiduría vital: «La vejez es cuando empiezas a tener tiempo para interesarte por los nombres de los pájaros.»

«Ha escrito bellas escenas de guerra y de amor, ha retratado a los míticos Hemingway, Capote, Chaplin, y ha hecho que Salinger resulte humano y conmovedor. ¿Alguien da más?» (Bruno Corty, Le Figaro).

«Con este rico material, Beigbeder ha construido un relato fluido y bien documentado. Lo mejor: cuando imagina las cartas desesperadas de Salinger a Oona, esas cartas que los herederos de Chaplin nunca han querido hacer públicas» (Jérôme Dupuis, L’Express).

«Divertido y conmovedor, apasionado y distante, Oona y Salinger se lee con fervor» (Thierry Gandillot, Les Echos).

«Beigbeder es un escritor sabio. Es capaz de transformar una historia anecdótica en una superproducción. Se ha documentado con avidez, y con todos los ingredientes ha montado la nata de una ficción que mezcla escenas y diálogos inventados. A veces, él mismo sale a escena. Al contar a los demás, Beigbeder se cuenta a sí mismo» (B. Géniès, Le Nouvel Observateur).

Anagrama
Colección Panorama de Narrativas
Traducción de Francesc Rovira
296 págs.

. . . . .





martes, 26 de abril de 2016

Bestiaria vida, de Cecilia Eudave





Bestiaria vida
de Cecilia Eudave

Alicia Rico

Cecilia Eudave (Guadalajara, Jalisco, 1968) es doctora en Lenguas Romances por la Universidad Paul Valéry III, en Montpellier, Francia. En la actualidad se desempeña como profesora e investigadora en la Universidad de Guadalajara donde coordina la maestría en Literatura Mexicana. Según Juan Tomás Martínez Gutiérrez, la autora es «reconocida sobre todo por sus relatos breves, por su regular actividad ensayística enfocada a asuntos tan diversos como la novela mexicana, la narrativa fantástica, el cine y otras producciones visuales» (125). Sin embargo, también incursiona en otras modalidades literarias: poesía —con que obtuvo mención honorífica en el Certamen Nacional Alfonso Reyes—, narrativa, microrrelatos y, recientemente, literatura infantil y juvenil. Comúnmente su obra narrativa se presenta bajo las categorías de literatura fantástica, de lo maravilloso o de lo insólito. Algunos críticos califican así su novela Bestiaria vida, publicada por la editorial Ficticia en 2008 y galardonada con el Premio Nacional de Novela Corta Juan García Ponce en 2007.

Pese a lo dicho anteriormente, no hay consenso en cuanto a la pertenencia de dicha novela a la categoría de la literatura fantástica. Daniela Tarazona sí la enclava en el ámbito de lo insólito o fantástico, mientras que Manuel Tejada Loria afirma que podría considerarse como tal, aunque más adelante señala que «[e]n la medida que la trama va develándose, la novela más allá de sus aspectos lúdicos, va tornándose en un realismo capaz de consternarnos. No es un realismo basado en la descripción fiel de lo observado, sino más bien de lo sentido». En oposición a esto, Carlos Martín Briceño apunta que «[c]ontrario a lo que uno podría creer, la novela de Eudave, aunque a veces lo parezca, no es un relato netamente fantástico; es más bien un texto de realidades alternativas». Martínez Gutiérrez considera que es un texto que alude a la tradición gótica y fantástica, pero que «plantea problemáticas que no necesariamente hacen factible clasificarla [...] dentro de alguno de estos subgéneros literarios». Estima que «debe ser leída considerando la rica simbología y mitología medieval y los subgéneros narrativos que integra y recrea» (124). Se desprende de estas opiniones, encontradas en algunos casos, la complejidad de una novela corta y, en apariencia, sencilla. Del mismo modo, esta pluralidad certifica la originalidad de la narrativa de Cecilia Eudave cuyos relatos no se ajustan a los patrones acostumbrados y, por lo tanto, no son fácilmente adscritos a un corpus literario exclusivo.

Es una novela contada en primera persona por Helena, una treinteañera cuyo nombre no se revela hasta el final. En el momento que inicia la narración está pasando por una crisis anímica que la lleva a rememorar sus vivencias para intentar encontrarse a sí misma y dar sentido a su vida. Así conduce al lector por su visión del mundo mientras éste observa su desarrollo y maduración. Una de las particularidades de su perspectiva es la identificación de las personas de su círculo más íntimo con un animal o ser mitológico, según las características que la narradora aprecia en ellos. Se trata de un modo particular de ver la realidad que le permite hacerla comprensible para ella. Por esto, los miembros de la familia, incluyendo a su esposo, pierden su nombre propio y las alusiones a los mismos se hacen según el ser alternativo escogido, hasta que nos aproximamos al final de la narración cuando algunos de los personajes recuperan su apelativo. La propia narradora se refiere a sí misma como el «caracol»; en este caso no por decisión propia sino porque así la caracterizaron sus familiares desde el momento de su nacimiento, tal como le han relatado en múltiples ocasiones desde entonces. Apreciamos así la animalización del ser humano y de la sociedad circundante. El uso que hace de los animales y seres mitológicos para representar características degradadas de los miembros de la familia y el adjetivo «bestiaria» aplicado a «vida» en el título que reaparece a lo largo de la narración sitúan la novela en la tradición de los bestiarios, junto a autores como Horacio Quiroga, Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Augusto Monterroso, Juan José Arreola, Guadalupe Dueñas, Pablo Neruda, Pedro Ángel Palou y Brianda Domecq, entre otros.

Aunque corta, la novela está compuesta por trece capítulos no dependientes entre sí, pero que conforman un sentido global al acabar la lectura sin proporcionar un final cerrado. Esta falta de interdependencia refleja la fragmentación de la memoria de la narradora y, a la vez, la fragmentación que la misma está atravesando en el proceso de búsqueda de su propia identidad y de su lugar en la sociedad. Pese a que empieza por su nacimiento, el orden no es ni lineal ni cronológico, más bien son los diferentes miembros de su familia y los estados anímicos de la narradora los que guían el orden, en ocasiones por asociación de ideas. En este ir y venir narrativo, los recuerdos giran primordialmente alrededor de los años formativos de la narradora, período de la vida en que la familia es la unidad central. Por tradición, este núcleo es, o al menos debe ser, el que protege al individuo y lo afianza en su desarrollo como ser social y como sujeto independiente. Sin embargo, esto no es lo que se observa en el recuento al que asistimos. A medida que narra retrospectivamente su vida, se aprecia que el núcleo familiar es disfuncional desde el inicio.

El lector se encuentra, pues, con una novela corta y amena cuya prosa sencilla enmascara una realidad compleja. Contada dentro de un paradigma realista, desde mi punto de vista, con un tono ligero e incluso cómico en ocasiones, subyace una veta existencialista y una profunda crítica a la sociedad contemporánea, que produce monstruos incapacitadores del desarrollo del individuo. La realidad animalística que presenta refleja el mal funcionamiento de la familia coetánea, a la vez que afecta la evolución personal de la protagonista. Por eso, esta treintañera está buscando su lugar en la sociedad y para encontrarlo debe hallarse a sí misma y aprender a convivir con los «animales» que la han rodeado a lo largo de su vida. Se trata de una aportación muy personal a la tradición de los bestiarios.

. . . . . . . . . . . . . . .

Bestiaria vida. Cecilia Eudave. México. Ficticia, 2008. Biblioteca Premios Nacionales No. 8.

. . . . . . . . . . . . . . .

Obras citadas
Martín Briceño, Carlos. Blog: Al final de la vigilia. «Bestiaria vida o la vida en las alfombras». https://carlosmartinbriceno.wordpress.com/2010/07/16/bestiaria-vida-o-la-vida-en-las-alfombras/Bestiaria vida o la vida en las alfombras
Martínez Gutiérrez, Juan Tomás. «El monstruo como instrumento cognitivo y último refugio ante el mundo. Acercamiento a Bestiaria vida, novela de Cecilia Eudave». Nada es lo que parece: estudios sobre la novela mexicana. Ed. Miguel G. Rodríguez Lózano. México, Universidad Nacional Autónoma de México, 2012.
Tarazona, Daniela. «Los cuerpos insólitos en tres novelas de escritoras mexicanas contemporáneas». Estrategias y figuraciones de lo insólito en la narrativa mexicana (siglos XIX-XXI). Ed. Javier Ordiz. Bern, Peter Lang, 2014.
Tejada Loria, Manuel. «Entre bestias te veas». http://www.ficticia.com/libreria/reporte/entre_bestias_te_veas