jueves, 14 de noviembre de 2019

La lotería (02), de Shirley Jackson





La lotería
de Shirley Jackson

(Segunda de dos partes)

Jesús Guerra

En entradas anteriores escribí aquí un poco de la vida de la escritora norteamericana Shirley Jackson (nacida en 1916, y fallecida en 1965, a los 48 años); comenté y recomendé su famosísima novela La maldición de Hill House, que es una novela de terror sobrenatural, que autores como Stephen King y Neil Gaiman alaban muchísimo, y escribí también acerca de la conmoción que causó la publicación de su cuento «La lotería» en las páginas de la revista The New Yorker, en 1948.

En la presente entrada comento, de manera muy general, algunas de las características de los otros relatos del libro La lotería. Para comenzar, apunto los títulos de los 25 cuentos que forman este volumen en la edición en español:

* La lotería
* El embriagado
* El amante diablo
* Como lo hacía mamá
* Juicio por combate
* El periódico
* Mi vida con R. H. Macy
* La bruja
* El renegado
* Usted primero, mi querido Alphonse
* Charles
* Una tarde entre lino
* El jardín de flores
* Dorothy y mi abuela y los marineros
* Coloquio
* Elizabeth
* Una firma antigua y sólida
* El muñeco
* Siete tipos de ambigüedad
* Ven a bailar conmigo en Irlanda
* Por supuesto
* La columna de sal
* Los hombres y sus zapatotes
* El diente
* Carta de Jimmy

El orden de los cuentos es diferente al de la edición original del libro en inglés, aunque no sé si en ediciones norteamericanas posteriores este orden haya cambiado:

* The Intoxicated
* The Daemon Lover
* Like Mother Used to Make
* Trial by Combat
* The Villager
* My Life with R. H. Macy

II
* The Witch
* The Renegade
* After You, My Dear Alphonse
* Charles
* Afternoon in Linen
* Flower Garden
* Dorothy and My Grandmother and the Sailors

III
* Colloquy
* Elizabeth
* A Fine Old Firm
* The Dummy
* Seven Types of Ambiguity
* Come Dance with Me in Ireland

IV
* Of Course
* Pillar of Salt
* Men with Their Big Shoes
* The Tooth
* Got a Letter from Jimmy
* The Lottery

V
* Epilogue

Quizás el cambio más notable es la ubicación del cuento que le da título al libro, «La lotería», que en la edición en español es el primero y en la edición en inglés es el último. En nuestra edición no hay epílogo (quizá por ser ya anacrónico, pero no lo sé). Y en el volumen en nuestro idioma el relato llamado «El amante diablo» es el tercero cuando en inglés es el segundo. Y si menciono este relato es porque la edición original del libro se llamaba en inglés 'La lotería. Las aventuras de James Harris', y James Harris aparece, o por lo menos su nombre, en este cuento, pero aparece además en otros relatos del libro. Así que es un personaje importante.


Edición original


Ahora les explico la importancia de este James Harris. Existe una balada sobre este personaje (al referirme aquí a una «balada», no me refiero, evidentemente, a las canciones de amor que conocemos con ese nombre en nuestros días, sino a las composiciones poéticas que narran, en verso, sucesos tradicionales o leyendas, que se utilizaron desde fines de la Edad Media hasta el siglo XIX aproximadamente), y varias historias acerca del llamado «amante diablo», cuyo nombre era James Harris. Hay otras versiones de esa leyenda con otros nombres, pero el más conocido en Estados Unidos es Harris. Este personaje por lo general representa al seductor, o más bien a la fantasía femenina de lo que debe ser un hombre, es decir, el hombre ideal, el príncipe azul o algo así, aunque luego resulta que no lo es, que es más bien un engaño, un amante traicionero.

Hay más cambios en el orden del volumen. Para algunos lectores eso puede tener importancia al momento de leerlo. Para otros lectores, como yo, el orden de los cuentos de un libro generalmente no tiene importancia porque muy rara vez leo un libro de relatos en orden.

Los personajes centrales de estos relatos son siempre mujeres. En algunos casos son jóvenes de pueblos pequeños que se van a la gran ciudad a trabajar, a ganar dinero, a ser independientes, a «hacerla»; en otros, la situación se invierte: son también mujeres jóvenes, pero ahora recién casadas, a veces ya embarazadas de su primer hijo o ya con uno o dos niños pequeños, que son chicas que crecieron, estudiaron y trabajaron en la gran ciudad —y la gran ciudad normalmente es Nueva York o San Francisco—, mujeres que se han mudado a un pueblo pequeño por motivos de trabajo del marido o porque ambos tienen esa idea de que es mejor criar a sus hijos y formar una familia en una comunidad pequeña, alejados de los peligros y la corrupción que la mencionada gran ciudad representa.

Esto quiere decir que casi todos los personajes femeninos son una versión de la propia autora. Una versión ficticia, pero con raíces no sólo reales sino autobiográficas. Estas mujeres, al llegar a estos pueblos que son su nuevo hogar, se topan con que bajo la superficie de amabilidad de la gente hay una serie de actitudes que terminan por ser amenazantes para ellas, las recién llegadas. Y cuando es a la inversa, a pesar de todas sus esperanzas y deseos iniciales, terminan sucumbiendo, de una manera u otra, ante el peso enorme de la urbe, de la realidad.

Teniendo en cuenta que Shirley Jackson era mujer, y que todos sus personajes centrales son mujeres, me parece evidente que a las lectoras debe de interesarles de manera particular. No estoy diciendo, lo aclaro de una vez, que se trate de una literatura que no les interese a los hombres. A mí su libro me parece maravilloso. Pero supongo que a las mujeres que leen debe de interesarles de manera especial. El hecho de si su literatura es femenina o incluso feminista es otra cuestión, a la que no voy a entrar en este momento, aunque por supuesto son temas importantes. Así que, lectoras, les recomiendo a ustedes, de manera especial, este libro y a esta autora.


Edición en francés


Shirley Jackson tenía la enorme capacidad de describir y relatar escenas de todos los días, en contextos cercanos y familiares, momentos que no parecen interesantes a primera vista y que son, sin embargo, interesantísimos después de pasar por el filtro de su sensibilidad, y tenía muy buen ojo para los detalles, tanto del contexto familiar como del social; sus descripciones de los personajes y de sus acciones son de verdad estupendas; tenía también un gran oído para las conversaciones, para el lenguaje cotidiano, y una habilidad extraordinaria para escribir diálogos: ahí están los pequeños deslices, la intención de herir disfrazada de inocencia, las insinuaciones encubiertas, las amenazas veladas... Y me gustan de manera especial los llamados diálogos de sordos, que sabe utilizar de manera deslumbrante. Esto quiere decir que, aunque conversen, sus personajes no están interesados en escuchar al otro, sino sólo en hablar de lo suyo, en escuchar su propia voz. También me parece deslumbrante la manera en que Jackson va develándonos a los personajes a través de sus propias palabras.

Shirley Jackson insiste en algunos de los temas de sus relatos, que por cierto no son nunca el centro de la narración, sino elementos periféricos, lo cual los hace mucho más eficaces, como las diferencias entre la manera de pensar de los hombres y de las mujeres, que sirve para subrayar el sexismo imperante y la condición sometida de la mujer en los Estados Unidos a mediados del siglo XX; las amenazas o sugerencias inquietantes que se pueden encontrar en conversaciones aparentemente intrascendentes entre personajes cercanos; el egocentrismo, el mal que se puede ocasionar inadvertidamente; el mal como algo que se puede hacer o puede ocurrirnos al azar.

Jackson, en sus narraciones, parece decirnos que nuestra civilización es una fachada, la cual nos hace sentirnos seguros ya que en apariencia vivimos en un mundo civilizado, en una sociedad que parece preocupada por la seguridad y el bienestar de todos, sin embargo la violencia individual y grupal emerge con demasiada facilidad; nuestra idea de la modernidad en la que supuestamente vivimos puede convertirse en un mundo ajeno a nuestra condición «moderna»; lo inesperado surge en cualquier momento, así como nuestra condición salvaje; la tendencia humana a querer sobresalir aunque sea con mentiras, puede salirse de control sin que nos demos cuenta; nuestra tendencia a usar máscaras, a aparentar ser lo que no somos, a humillar a quienes percibimos como inferiores, a tratar de acabar con todo lo que sea diferente convierten nuestro avanzado mundo en una verdadera selva. Me parece especialmente interesante el retrato que realiza Shirley Jackson en varios de sus cuentos, de las personas que no sólo creen que están en lo correcto, sino que se creen atentas, bondadosas y amorosas, y que, sin embargo, son capaces de cometer tremendas injusticias y de actuar con extrema crueldad.

Las reflexiones que provocan estas narraciones son muchas. Los dejo para que sean ustedes quienes realicen sus propias cavilaciones, si deciden leer este libro exquisito, inquietante y sorprendente.

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La lotería. Shirley Jackson. Traducción de Hernán Sabaté. Debolsillo (1a. ed., marzo 2015). 326 págs.

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lunes, 14 de octubre de 2019

La lotería (01), de Shirley Jackson






La lotería
de Shirley Jackson

(Primera de dos partes)

Jesús Guerra

La conmoción de «La lotería»

En el comentario sobre la novela La maldición de HillHouse escribí brevemente acerca de la vida de la escritora norteamericana Shirley Jackson (nacida en California en 1916, y fallecida en Vermont en 1965, a los 48 años), y apunté que dicha obra es considerada por muchos como una de las grandes novelas de terror del siglo XX. Sin embargo, ya sea que hayan leído la novela o no, es importante que no se queden con la idea de que Shirley Jackson era una escritora de literatura de terror. Esa novela es más bien la excepción en su obra, aunque sea su novela más famosa. Si quieren realmente conocer su estilo y sus temas tienen que leer su libro de cuentos La lotería, que en español lleva sólo el título de su relato más conocido, aunque contiene otros 24; dos o tres algo extensos, la mayoría relativamente cortos.

Subrayado lo anterior, también es importante que no se queden con la idea de que Shirley Jackson no es una escritora de literatura de terror… Lo que sucede es que al hablar de literatura de terror pensamos automáticamente en el terror sobrenatural, como las obras de Stephen King o Clive Barker, o en el terror natural salvaje, como la película Masacre en cadena (The Texas Chain Saw Massacre, 1974, de Tobe Hooper), pero el terror que se arrastra en los relatos de Shirley Jackson no tiene nada que ver con esto, es mucho más sutil pero también más cercano, es, por llamarlo de alguna manera, el terror de la vida cotidiana.

Creo que comentar este cuento en particular, «La lotería», implica recordar la conmoción que causó cuando fue publicado por primera vez, en la revista The New Yorker, en el número correspondiente al 26 de junio de 1948.

Según un artículo de esa misma revista, pero del 25 de junio de 2013, escrito por Ruth Franklin, cuando se publicó el relato de Jackson de inmediato comenzaron a llegar cartas de los lectores de la revista, algunos molestos, otros confundidos, algunos con insultos, otros amenazando con cancelar su suscripción a la revista. Llegaron más de 300 cartas, que es el máximo recibido por The New Yorker acerca de un relato literario.

No puedo comentar nada relacionado directamente con el argumento del cuento, pues no quiero echárselos a perder a quienes no lo hayan leído aún. Sólo les puedo decir que, en efecto, es un relato cuyo final nos deja aturdidos. ¿Qué significa?, es lo primero que pensamos al terminar de leerlo. Pero 70 años después de publicado, estamos acostumbrados a piezas literarias desafiantes, y aunque no lo comprendamos al cien por ciento, yo creo que la mayor parte de los lectores actuales podemos acercarnos a una interpretación bastante aproximada. Por eso es sorprendente la conmoción que causó este relato, hace apenas siete décadas. Llegaron cartas de amas de casa, de jóvenes estudiantes, pero también de antropólogos, sociólogos, productores de televisión... en fin, de todo tipo de lectores.


Edición en inglés


La autora del artículo explica que parte de la confusión posiblemente se debió a que en esa época la revista no etiquetaba sus textos, es decir, no decía que tal texto era un artículo, este otro un ensayo, ese un relato de ficción y aquel un reportaje. Así que hubo quienes pensaron que el cuento era una crónica de un suceso real, y eso resultaba aterrador. Sin embargo, quienes sí entendieron que se trataba de un cuento, una obra de ficción producto de la imaginación de la escritora, lo que no lograban entender era el significado del relato. Y al parecer durante el resto de su vida, Shirley Jackson siguió recibiendo cartas de lectores que le pedían una explicación.

Es claro, por lo menos ahora, que no se debe pedir la explicación de una obra artística, ni tampoco dar esa explicación, pues eso limita el abanico de interpretaciones posibles, pero fue tanta la demanda, tal el número de lectores enojados y confundidos que la revista tuvo que asignar una redactora para que respondiera las cartas de los lectores con un párrafo aprobado por la autora del relato, una respuesta que no era una explicación específica, pero sí daba una idea de la intención general del relato. Y en conferencias, la autora tuvo también que hablar varias veces acerca de su intención al escribir ese relato.

Es posible que cualquier persona que lea «La lotería» ahora termine su lectura también con una gran interrogación en la cara. Sin embargo, si en lugar de leer sólo ese relato, de manera aislada, se leen los 25 cuentos del libro, termina el lector por entender el estilo de la autora y su manera de proceder ante determinados temas, es decir, se comprende su manera de ver la realidad.

A pesar, o quizá por eso mismo, de haber comenzado este cuento su vida pública con una conmoción, el relato se hizo famosísimo y es uno de los cuentos más antologados de la literatura norteamericana, y se estudia en los cursos de literatura en las escuelas de los Estados Unidos, no sólo por sus diversas interpretaciones, sino también porque está espléndidamente bien escrito y es una construcción literaria de una eficacia evidente. Si no fuera así, no habría recibido tantas cartas.

De hecho, nos dice la autora del artículo, nosotros también podemos interpretar el hecho de que la gente haya reaccionado así a la lectura de este relato. Podemos decir, quizá, que la gente sí entendió el relato, aunque fuera sólo a nivel inconsciente, se vieron reflejados ahí, quizá no en lo personal pero sí como parte de la sociedad, y no les gustó lo que vieron en ese espejo. El relato es bastante breve, tiene sólo 13 páginas en la edición de bolsillo.

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La lotería. Shirley Jackson. Traducción de Hernán Sabaté. Debolsillo (1a. ed., marzo 2015). 326 págs.
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lunes, 30 de septiembre de 2019

Recomendaciones de la Librería del Fondo Carlos Monsiváis



Recomendaciones
de la Librería del Fondo Carlos Monsiváis




Los mitos y sus tiempos
Alfredo López Austin
Luis Millones

Desde hace algunos años, los autores de este libro se propusieron publicar estudios paralelos sobre los Andes y Mesoamérica con el fin de suscitar la producción de análisis comparativos entre las concepciones indígenas de estas dos macroáreas culturales, cuyas semejanzas y diferencias son asombrosas y merecen una atención que hasta hoy no han tenido. Este propósito ha tenido por resultado varios libros: el que ahora entregan está encaminado al estudio de la mitología de las dos macrorregiones.

Los mitos andinos y mesoamericanos forman parte de sistemas creados por las sociedades indígenas en la cotidianeidad de su existencia, ordenaciones que permiten a los hombres enfrentarse a su entorno físico e interrelacionarse en su contexto social. La creencia mítica se expresa en la oralidad y suele hacerlo, por ser profundo su contenido, sagrado su origen y central su función cohesiva, con intención estética. Así, encontramos el interés de la creencia y la belleza del relato en aquellas narraciones simples, casi cuentos infantiles, que socializan los más pequeños rincones de la naturaleza, o en ritos en los que el fiel cree quedar expuesto a las fuerzas sobrenaturales destructivas.

Alfredo López Austin nació en Ciudad Juárez, Chihuahua, en 1936. Es doctor en historia por la Universidad Nacional Autónoma de México. Actualmente es investigador emérito del Instituto de Investigaciones Antropológicas y profesor de la Facultad de Filosofía y Letras, ambas dependencias de la UNAM.

Entre sus libros relativos a la cosmovisión y mitología de Mesoamérica están Cuerpo humano e ideología, Los mitos del tlacuache, Tamoanchan y Tlalocan y, en coautoría con Leonardo López Luján, El pasado indígena y Monte Sagrado-Templo Mayor.

Luis Millones es hijo de Luis Millones y Marina Santa Gadea. Cursó estudios universitarios en la Pontificia Universidad Católica del Perú, obteniendo el grado de bachiller en Humanidades (1964) y de doctor en Letras e Historia (1965). También se recibió de profesor secundario (1964). Posteriormente, efectuó estudios de postgrado en España, Chile y en la Universidad de Illinois, en la cual obtuvo una maestría en Antropología (1971).

Se dedicó a la docencia en la Universidad Nacional de San Marcos, la Pontificia Universidad Católica del Perú, la Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga, y en otras universidades del interior del país.

Ha sido también profesor visitante en diversas universidades de Estados Unidos y Canadá: la Universidad de Texas en Austin (1977-1978, 1987), la Universidad de Calgary (1990), la Universidad de Princeton (1991), la Universidad de Montreal (1996), la Universidad de Seattle (1999).

Por su trabajo académico se le concedió las siguientes becas de investigación: Fullbright (1975-1976); Guggenheim (1979-1980); Japan Society for the Promotion of Science (1981-1982); Ford (1984); Stanford Humanities Center (19861987); Ministerio de Educación de Japón (1988-1989, 1990-1991, 1994-1995, 1997-1999); National Geographic (1988); Consejo Superior de Investigaciones Científicas (1989); Museo Etnológico Nacional de Japón (2000).

En la actualidad es catedrático de la Unidad de Postgrado de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde dicta los cursos Ritual e identidades, así como Temas sociales avanzados.

Ediciones Era
Colección Historia en Ediciones Era
(1a. ed., 2015)
400 págs.

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Dioses del Norte, Dioses del Sur
Religiones y cosmovisión en Mesoamérica y los Andes
Alfredo López Austin
Luis Millones

Alfredo López Austin y Luis Millones son dos de los mayores expertos en los mundos náhuatl y andino respectivamente. En estas páginas, se han propuesto presentar de modo paralelo dos síntesis apretadas y accesibles del pensamiento y las antiguas cosmovisiones de nuestros antepasados indígenas. Este valioso libro pionero permite comenzar a entender las semejanzas y diferencias de ambas culturas.

Ediciones Era
Colección Biblioteca Era
(1a. ed., 2012)
296 págs.

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Obra poética
Eliseo Diego

María Zambrano afirmó: «Adentrándose en las cosas más humildes, en el polvo, en la pobreza misma, la poesía de Eliseo Diego llega a erigirlas. Mas el alma no erige, sino que recoge; no construye, sino que abraza; no fabrica, sino que sueña. Poesía la de Diego que resulta tan sólo de una simple acción: prestar el alma, la propia y única alma a las cosas.»

Poeta, narrador y ensayista cubano, nació en La Habana en 1920 y murió en la Ciudad de México en 1994. Integró la redacción de la revista Clavileño (1942-1943) y fue miembro del Grupo Orígenes. Trabajó como maestro de inglés e inspector de dicho idioma en el Ministerio de Educación hasta 1959. Realizó dos viajes a Estados Unidos (1948-1950). Entre 1955 y 1959 estudió pedagogía en la Universidad de La Habana. Ocupó la dirección del Departamento de Literatura y Narraciones Infantiles de la Biblioteca Nacional José Martí de 1962 a 1970. Desempeñó además otras importantes labores culturales: secretario de relaciones públicas de la Sección de Literatura de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, redactor de la revista Unión, colaborador en numerosas publicaciones literarias. Poemas y cuentos suyos han sido traducidos al ruso, italiano, inglés, sueco, francés, búlgaro, húngaro, rumano. En el año de 1993 le fue otorgado el Premio de Literatura Latinoamericana y Caribeña Juan Rulfo.

Fondo de Cultura Económica-DGE/Equilibrista
Colección Tierra Firme
Compilación de Josefina de Diego
Prólogo de Rafael Rojas
(1a. ed., 2003)
780 págs.

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lunes, 23 de septiembre de 2019

Primeras líneas de La maldición de Hill House en tres idiomas


Primeras líneas...

La maldición de Hill House

de Shirley Jackson

en tres idiomas




No live organism can continue for long to exist sanely under conditions of absolute reality; even larks and katydids are supposed, by some, to dream. Hill House, not sane, stood by itself against its hills, holding darkness within; it had stood so for eighty years and might stand for eighty more.

[The Haunting of Hill House. Versión original en inglés de Shirley Jackson. Viking, 1959.]


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Nessun organismo vivente può mantenersi a lungo sano di mente in condizione di assoluta realtà; perfino le allodole e le cavallette sognano, a detta di alcuni. Hill House, che sana non era, si ergeva sola contro le sue colline, chiusa intorno al buio; si ergeva così da ottant'anni e avrebbe potuto continuare per altri ottanta.

[L'Incubo di Hill House. Versión italiana de Monica Pareschi. Adelphi Edizioni, Milán, 2004.]


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Ningún organismo vivo puede prolongar su existencia durante mucho tiempo en condiciones de realidad absoluta sin perder el juicio; hasta las alondras y las chicharras sueñan, según suponen algunos. Hill House, que no era nada cuerda, se levantaba aislada contra el fondo de sus colinas, almacenando oscuridad en su interior; así se había alzado durante ochenta años y podría aguantar otros ochenta.

[La maldición de Hill House. Versión española de Paulino Serrano Valero. Debolsillo, 2015.]





jueves, 12 de septiembre de 2019

La maldición de Hill House, de Shirley Jackson





La maldición de Hill House
de Shirley Jackson

Jesús Guerra

Shirley Jackson fue una escritora norteamericana que sigue siendo importantísima, sobre todo en el género del terror. Tal reconozcan su nombre incluso quienes no hayan leído ninguna de sus obras, pues escritores contemporáneos como Stephen King y Neil Gaiman la han alabado mucho. Stephen King ha escrito lo siguiente: «Para mí, Otra vuelta de turca, de Henry James, y La maldición de Hill House, de Shirley Jackson, son las dos mejores novelas de lo sobrenatural escritas en los últimos cien años.» Entre los autores contemporáneos que tienen influencia de la obra de Jackson se encuentran, además de los ya mencionados King y Gaiman, Richard Matheson y Donna Tartt. Entre los autores mexicanos que conocen bien su obra, y han sido influidos por ella, está el cineasta Guillermo del Toro.


Shirley Jackson nació en San Francisco, California, el 14 de diciembre de 1916, y murió prematuramente el 8 de agosto de 1965, en North Bennington, Vermont, a los 48 años. Y aunque no dejó una obra muy extensa, como podemos ver, sí fui muy influyente.

Escribió las siguientes novelas:

* The Road Through the Wall (de 1948), que quiere decir «El camino a través de la pared»; la verdad, no sé si exista traducción al español;
* Hangsaman (de 1951), que no sé lo que significa, aunque sé que el título fue tomado de una antigua balada; creo que tampoco existe traducción a nuestro idioma;
* The Bird's Nest (de 1954) es decir «El nido de pájaros», trata de una mujer con desorden de personalidad múltiple; hasta donde yo sé, tampoco hay traducción al español;
* The Sundial (de 1958) El reloj de sol, cuya traducción sí tenemos en español;
* The Haunting of Hill House (de 1959), cuya traducción también tenemos, con el títuo La maldición de Hill House;
* We Have Always Lived in the Castle (de 1962), de la que también tenemos versión castellana, llamada Siempre hemos vivido en el castillo.
 
Edición en inglés
Libros de cuentos:

* The Lottery and Other Stories (de 1949), que tenemos en español como La lotería;
* The Magic of Shirley Jackson (editada por el viudo de Shirley Jackson, Stanley Edgar Hyman, en 1966), la traducción literal del título es «La magia de Shirley Jackson»;
* Come Along with Me: Part of a Novel, Sixteen Stories, and Three Lectures (de 1968), que significa «Ven conmigo: parte de una novela, dieciséis cuentos y tres conferencias»;
* Just an Ordinary Day (de 1995), cuyo título en español sería «Sólo un día común»;
* Shirley Jackson: Novels & Stories (de 2010), su traducción sería «Shirley Jackson: novelas y cuentos»;
* Let Me Tell You: New Stories, Essays, and Other Writings (de 2015), cuyo título literal es «Déjame decirte: nuevos cuentos, ensayos y otros escritos»;
* Dark Tales (de 2016), cuyo nombre sería «Cuentos oscuros».

Edición francesa
Si se fijan en las fechas de publicación de los libros se darán cuenta que las seis novelas fueron publicadas en vida de la autora, pero de los libros de cuentos, sólo La lotería. Claro que ella vio publicados una buena cantidad de sus cuentos en vida porque los publicó en revistas. De todo ese material se hicieron colecciones de cuentos después. Además, en fechas relativamente recientes, se han encontrado textos de la autora que permanecieron guardados quién sabe dónde. También escribió obras de teatro y cuentos para niños, y algunos libros de memorias.

Al parecer Shirley Jackson no fue muy feliz en su vida matrimonial. Ella se encargaba de las tareas de la casa y de cuidar a sus hijos, y su marido, aunque era crítico literario y profesor de literatura era un hombre muy conservador, para lo que le convenía, y la engañó con otras mujeres una infinidad de veces. Ella nunca se gustó a sí misma físicamente, pero ya casada y con niños engordó mucho, y además fumaba mucho. Los médicos le recetaron durante años anfetaminas para adelgazar, estos medicamentos en los años 50 y 60 se consideraban seguros. Al parecer esas drogas le ocasionaron una fuerte ansiedad, y los médicos le recetaron barbitúricos para controlar la ansiedad, drogas que en esos años también eran consideradas seguras. Es muy probable que el efecto conjunto de las anfetaminas y los barbitúricos —que en realidad se contrarrestaban una a la otra—, la ansiedad, el sobrepeso y el exceso de cigarrillos, y quién sabe qué otro factor de su vida que no conozco, le ocasionaron un ataque al corazón mientras dormía, a los 48 años de edad.
 
Edición italiana
Por fortuna para nosotros, su obra permanece; es cierto que en español tenemos relativamente pocas de sus obras traducidas, pero por lo menos tenemos las principales.

La maldición de Hill House
La famosa novela de terror de Shirley Jackson se llama en inglés The Haunting of Hill House. Y aunque el título en español es aceptable, no es preciso (claro que los editores en todo el mundo tienen el derecho de cambiar los nombres de los libros para adecuarlo a su público). En realidad, el título original traducido literalmente sería algo así como «La aparición de Hill House» o «El espanto de Hill House».


John Montague es doctor en filosofía, con especialización en antropología, y está interesado en los fenómenos paranormales. Un día se entera que existe una casa, llamada Hill House (La casa de la colina) que tiene fama de ser una casa embrujada, y decide rentarla por un par de meses para vivir ahí un tiempo y poder estudiar lo que sucede ahí, si es que realmente algo sucede. Se las ingenia para conseguir información de personas que tienen un historial de ser sensibles a lo paranormal y les manda invitaciones, sin explicar con claridad de qué trata el experimento. De todos los invitados sólo responden dos mujeres: Eleanor Vance, de 32 años, quien es una mujer solitaria y tímida, con problemas de autoconfianza, quien estuvo mucho tiempo al cuidado de su demandante madre enferma. La otra mujer es Theodora, artista que sólo usa su nombre de pila, y es extravagante, narcisista y algo cruel. Se suma al experimento Luke Sanderson, por ser sobrino de la dueña de la casa, que al rentarla puso como condición que alguien de la familia estuviera presente. Luke es un junior con buena educación y poca disposición al trabajo.

Edición de bolsillo
en inglés
Además, hay dos personajes que aparecen poco, el cuidador y su esposa, el señor y la señora Dudley; ella limpia la casa y, en casos como éste en que hay huéspedes, cocina. Pero en realidad luego de los pocos años en que vivió ahí la familia que construyó la mansión, y con muy pocas excepciones, la casa ha permanecido deshabitada. Los Dudley, lo dicen en varios momentos, se niegan a permanecer ahí al anochecer. Y hay otros dos personajes que aparecen ya avanzada la novela, la esposa del Dr. Montague y un amigo de ella, Arthur Parker, director de una escuela. La señora Montague y Arthur llegan a pasar sólo un fin de semana, a descubrir y a ayudar a las almas que encuentren en la mansión. La arrogancia y la prepotencia de la señora Montague, que de tomarse en serio sería insoportable, funciona más como un elemento cómico para balancear las escenas en las que interviene. Arthur es como su perro faldero.
 
Edición en inglés
Lo primero que les llama la atención a los visitantes es la arquitectura de la casa y su exótica decoración. Al parecer fue diseñada por el millonario que la mandó construir. Las proporciones de la casa y de cada espacio son extrañas, los ángulos mismos marean, y está construida de tal forma que parece un laberinto. Y siempre tiene las puertas y las ventanas cerradas. Luego, para abrir el apetito, el Dr. Montague les cuenta a sus invitados la historia de la casa, bastante trágica. Y después comienzan las experiencias...

No puedo contar más para no echarles a perder la experiencia de lectura de esta obra. Está considerada como representante del género gótico norteamericano, pero es, sobre todo, una obra de la literatura fantástica, tal y como Todorov define el concepto, es decir, es una obra que admite al menos dos explicaciones, como la otra novela mencionada por Stephen King (líneas arriba): Otra vuelta de tuerca, de Henry James. Pero si bien la novela de James se ajusta perfecto a la definición de lo fantástico, que admite una explicación sobrenatural y otra racional, la novela de Jackson admite dos interpretaciones, pero ambas son sobrenaturales.

De esta novela se han hecho dos adaptaciones cinematográficas, ambas con el título The Haunting: una en 1963 (dirigida por Robert Wise, con Julie Harris, Clare Bloom, Russ Tamblyn y Richard Johnson, que en México lleva el horrendo título La mansión de los espectros), que es más o menos fiel a la novela, y la otra de 1999 (dirigida por Jan de Bont, con Liam Neeson, Catherina Zeta-Jones, Lili Taylor y Owen Wilson, que en México se llama La maldición), que se desvía de manera horrible de la novela, pierde su condición de obra fantástica, y termina como si fuera una obra de terror producida por Disney. Y existe una reciente serie de televisión, de Netflix, que en realidad sólo toma el nombre de la novela y cuenta una historia completamente diferente.

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La maldición de Hill House. Shirley Jackson. Traducción de Paulino Serrano Valero. Penguin Random House, bajo el sello Debolsillo (2a. ed., febrero 2018). 226 págs.