La muerte en sus manos
de Ottessa Moshfegh
Jesús Guerra
Como ya apunté en mi reseña
de la segunda novela de Ottessa Moshfegh, Mi nombre era Eileen (la liga
está al final de este comentario), esta autora ha publicado las siguientes
novelas:
* McGlue (en inglés
en 2014; en español, Alfaguara, 2024. Novela corta)
* Mi nombre era Eileen (Eileen,
2015; Alfaguara, 2017)
* Mi año de descanso y
relajación (My Year of Rest and Relaxation, 2018; Alfaguara, 2019)
* La muerte en sus manos (Death
in Her Hands, 2020; Alfaguara, 2021)
* Lapvona (2022;
Alfaguara, 2023)
Y el libro de cuentos:
* Nostalgia de otro mundo (Homesick for Another World,
2017; Alfaguara, 2022)
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| Edición en inglés |
Como no he leído la tercera
novela de Moshfegh (aún), este comentario es acerca de la cuarta novela de esta
escritora norteamericana (nacida en Boston, Massachusetts, en 1981, de madre
croata y padre judío-iraní). La narradora (muy poco confiable, como descubrimos
en el transcurso de la obra) y personaje central de La muerte en sus manos es
Vesta Gul, una viuda de 72 años que vive desde hace poco en una especie de
cabaña que anteriormente fue un campamento de verano para chicas scout, al lado
del bosque, cerca de un pueblo llamado Levant, al que va una vez a la semana a
comprar provisiones. La novela empieza de manera espectacular: Vesta camina,
junto con Charlie, su perro, por una sección del bosque que es de su propiedad,
y encuentra una nota manuscrita, sobre el polvo, detenida con unas piedras, que
dice: “Se llamaba Magda. Nadie sabrá nunca quién la mató. No fui yo. Este es su
cadáver”.
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| Edición en catalán |
La nota ya es
desconcertante, por supuesto, pero lo es más el hecho de que no hay ningún
cuerpo cerca de la nota, ni señales de violencia. ¿Quién era Magda? ¿Dónde está
el cuerpo de Magda? ¿Quién la mató? ¿Por qué? ¿Quién escribió la nota? Estas
preguntas que nos hacemos los lectores se las hace también Vesta. Pero no llama
a la policía, que tal vez se hubiera burlado de ella, pues no hay nada real que
reportar...
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| Edición en francés |
Vesta, que tiene una vida
bastante tranquila, entre lecturas, siestas, paseos con su perro, el cuidado de
sus hortalizas y sus idas de compras al pueblo, se obsesiona con la nota. Al
grado de que va a la biblioteca del pueblo a consultar Internet para averiguar
cómo se realiza una investigación policiaca, pero como no sabe gran cosa de
consultas en la red, termina en una página con consejos sobre cómo escribir una
novela policiaca, que a ella le parece que es más o menos lo mismo.
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| Edición en italiano |
Así, la investigación de
Vesta, y por lo tanto esta historia que es una especie de monólogo, va
tornándose en una locura que mezcla fantasía y realidad, y al contarnos lo que
Vesta supone que es la vida de Magda, la supuesta muerta, Vesta nos va contando
fragmentos de su propia vida, sobre todo de las cuatro décadas que pasó junto a
su marido, Walter, a quien ella suponía que amaba, pues era parte de la
historia de su vida que ella misma se había contado a sí misma, esa historia
que la gente arma para los demás, pero que no necesariamente es del todo real.
Ahora, al imaginar la vida de Magda, Vesta se ve obligada a confrontar sus
propios recuerdos.
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| Edición en holandés |
La novela es desconcertante
pero fascinante, al menos para una parte de sus lectores. La crítica, aunque en
su mayor parte ha sido positiva, es ambigua y tiene sus reservas. Para algunos
críticos esta novela parece un ejercicio de escritura, o sea un experimento,
una especie de juego de la autora, para otros parece más un ejercicio de
estilo, y para otros es una novela acerca de la escritura de una novela, o, de
manera más general, una reflexión sobre la creatividad, y para otros más es una
sátira de la novela policiaca. La verdad está, creo, en un punto intermedio,
salvo que para mí esta obra no es una sátira de la novela de detectives, sino
un elemento utilizado para otros fines, para narrar el desmoronamiento
psicológico de un personaje. La novela policiaca, tanto la clásica como la noir,
comienzan con un misterio y el lector asiste al proceso para llegar por lo
menos a algunas respuestas; en La muerte en sus manos, la historia comienza
con un misterio, y el proceso conduce a más misterios y a más preguntas, tanto
del personaje narrador como del lector. A algunos lectores simplemente los
desconcertará, a otros quizá los decepcionará, pero a otros les va a fascinar.
Además, me parece que el talento y el oficio de la autora son evidentes.
La muerte en sus manos es,
creo, una novela perfecta para clubes de lectura, pues seguramente las diversas
interpretaciones y opiniones de los diferentes lectores conducirán a
conversaciones interesantísimas. A mí me gustó; hagan la prueba. Moshfegh es
una escritora formidable.
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La muerte en sus manos.
Ottessa Moshfegh. Traducción de Inmaculada C. Pérez Parra. Alfaguara (1a. ed.
en inglés, 2020; 1a. ed. en español, 2021). 232 págs. Se puede conseguir en
edición digital.
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